Miedos de Camacho

La tecnología y los nuevos miedos

Encabezados por el famoso FOMO, esto que me ocurrió hace un par de días en Starbucks sirve para ilustrar la nueva serie de miedos relacionados con la tecnología que nos persiguen hoy en día: Ya saben, uno abre su ordenador … Read More

Palais des Festivals - Cannes (Francia)

Memorias de Cannes 2014

Fui a Cannes y regresé. Prometí hacer una reseña, pero entre el cambio de trabajo y otras cuestiones personales, lo fui dejando de lado. Muy mal por mí. Pero lo arreglo rápido, de la forma más sintética posible. Primero lo … Read More

Foto de Aaron Benítez

Cosas que leer: el blog de Aaron Benítez

Yo no sabía de la existencia de Aaron Benítez hasta el día en que me topé con este (magnífico) post suyo titulado “Siete demonios del emprendimiento en México”. Igual lo descubrí muy tarde, pero como suele decirse en estos casos … Read More

Sartén de teflón

El teflón y las agencias

El teflón es esa capa aislante que llevan adherida algunos útiles de cocina (sartenes y cazos, mayoritariamente) para evitar que se pegue la comida al calentarla. Pero también es un material que impera en algunas agencias de publicidad. Me explico. … Read More

Nerdy Anthropologist

La publicidad no está muerta, algunas marcas sí

Lanzamos BAG, y desde hace unos días me hacen preguntas o entrevistas para que explique exactamente en qué consiste mi nuevo proyecto. Si les toca ver o leer alguna, discúlpenme, porque de momento es más sencillo explicar qué no es … Read More

Hola, BAG

Han sido unos días agitados desde que escribí que dejaba mi anterior trabajo, pero por fin ya podemos comenzar a hablar de la compañía que Fernando, Gonzalo y yo llevábamos imaginando desde hace varios meses: BAG.

Fundadores BAG - Barbella + Alonso + Granatta

Aquí algunas de las cosas que hemos hecho, por si no nos conocen:
· Fernando Barbella (Twitter / Linkedin)
· Gonzalo Alonso (Twitter / Linkedin)
· Daniel Granatta (Twitter / Linkedin)

En caso de que quieran hacernos compañía, ya tenemos una cuenta en Twitter. Y en Facebook e Instagram. Y un sitio que estará activo la semana que viene, si no se tuerce ningún cable por el camino.

Gatos, bits y Jedis, va a ser divertido.

UNICEF y sus banners humanos

Encuestadores de UNICEF

Es muy común, caminando por algunas calles de la Ciudad de México, toparse con grupos de chicos trabajando para UNICEF y su causa de sumar suscriptores. Esto no tiene nada de malo ni de particular, si no fuera la saña atroz con la que interactúan con los viandantes que por allí pasamos, y que ayer llegó (para mí) a un punto álgido de molestia.

Llevaba bastante tiempo sin ver a un amigo, y ahora que tengo mucho tiempo libre decidimos quedar para tomarnos un café. Una vez terminado, y mientras charlábamos esperando que trajeran nuestro coche del aparcamiento, se nos acercó una chica de UNICEF, generando una conversación como la que sigue:

Ella: “Hola, soy XCZDFDV” (no recuerdo el nombre)“, ¿cómo están?”
Amigo: “Hola, soy *Amigo*.”

XCZDFDV tiende la mano, mi amigo se la estrecha para saludar. Acto seguido, XCZDFDV me tiende la mano a mí, se la estrecho, y me pregunta:

Ella: “¿Y tu nombre es?”
Yo: “Perdona, no sé si nos has visto, pero estamos en medio de una conversación.”

Y visiblemente molesta, XCZDFDV se marchó, seguro que ciscándose en mis muertos o algo parecido, y con algo de razón porque no fui la persona más amable del mundo. Pero es que, amigos de UNICEF, pocas veces en la vida me había sentido tan interrumpido, y no por una persona, sino por uno de esos banners publicitarios que ocupan toda la pantalla de mi laptop cada vez que quiero ver algo. Eso son los chicos que tienen en la calle: Banners Humanos.

A ver si va a ser que, cuando la gente pasa de largo, no es por falta de solidaridad o interés, sino porque uno se siente en más peligro que Atreyu intentando cruzar el arco de la Esfinge en “Neverending story”.

No jodan.

Fin de ciclo: gracias Flock

Créditos de Breaking Bad

Los motivos por los que cada cual hace las cosas son variados y, a menudo, opinables. Y cuando son opinables, unos opinan a favor y otros opinan en contra. Que si es una decisión tomada a tiempo, que si lo es a destiempo, que ya no quedaba nada por hacer, que no se hizo nada en todo ese tiempo, que si le pagaban mucho, que si se va por dinero, etc.

El tiempo, el trabajo, la productividad, el dinero… todo opinable, como digo.
Y sin embargo, hay otro factor por el que hacer las cosas contra el que nada se puede argumentar: los fines de ciclo.

Cuando hay un fin de ciclo, todo el mundo chitón, y a otra cosa mariposa, porque en los finales de ciclo, por lo general, las decisiones dependen muy poco de la voluntad o el raciocinio y sí mucho del alma y el espíritu. Y hoy es uno de esos momentos en que se me acaba un ciclo, y por eso me despido 1) de Flock 2) de la vida de empleado.
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