El teléfono de mi escritorio

Teléfono ALMA

Ya llevo dos meses en Alma y nadie me llama por teléfono. Y cuando me llaman, lo hacen por equivocación, así que el tono sólo suena una vez porque del otro lado de la línea se dan cuenta del error y cuelgan. La única vez que me llamaron fue para preguntar por alguien que ya no está aquí y a quien ni siquiera llegué a conocer.

Por correo electrónico, en cambio, me llegan todo tipo de mensajes. De gente que ni conozco y de la que desconozco cómo se ha hecho con mi dirección de correo.

Ah, el teléfono, ese bonito pisapapeles.

La vida con los androides

Robot Asuna

Después de leer esta nota -y ver el correspondiente vídeo- me parece que va a ser complicado que podamos (la gente de mi edad) convivir con un androide. Al menos a mí me parecen particularmente terroríficos, porque como dice Mati los robots japoneses sufren del problema del Uncanny Valley:

En una situación parecida a esos niños que nacieron cuando Internet ya estaba desarrollado, en contraposición a los que vivimos una gran parte de nuestra vida sin estar conectados a nada, probablemente estos robots sean mejor tolerados por aquellos que nazcan y crezcan en la “normalidad” de verlos por aquí y por allá. Que vean a un perrito como AIBO y entiendan que no debieran darle una patada por diversión, aunque sea un robot, de igual forma a como no lo hacen con un perro de carne y hueso.

Algo debe tener que ver este tipo de pensamiento (aparte de una cierta psicopatía o ganas de joder) con lo que le sucedió este fin de semana a Hitchbot, el robot parlante protagonista de un fantástico experimento social en el que podía acompañarte en tu viaje por Estados Unidos. Tras dos semanas de viaje terminó destruido y abandonado en una cuneta.

No, no creo que puedan inculcarnos el respeto por un androide. Queridos robots, lo siento, tendréis que esperar un par de generaciones.

Revista TIME - Answers issue

El arte de visualizar

Entre mis compras de impulso en la caja del supermercado me llevé un ejemplar del último número de la revista TIME, dedicado a las respuestas. Lo escribo entrecomillado porque se refiere a esas respuestas que no sabemos que ya tenemos … Read More

Cuando antes de presentar tus ideas…

Cuando, antes de presentar tus ideas, el cliente te dice que no está de acuerdo con el insight que acabas de explicar para justificarlas:

Sabotage

Who look at banner ads

El sexto sentido de los banners

Las mayoría de las últimas veces que he dado click a un banner ha sido por accidente. Es una sensación muy rara porque, al ser los clicks involuntarios, todo comienza a “flotar” en una especie de pausa extraña, en la … Read More

Perdido en el scroll

Casi lo paso por alto. De todas las veces que durante la semana moví un dedo para hacer scroll en mi navegador, perdido entre gatos, niños cantantes, imágenes con mensajes de autoayuda, denuncias, quejas, chistes y cualquier otro tipo de contenido enlatado en forma de post o tweet, este es el mejor dato que cualquier marca pudiera encontrar:

Búsquedas de HOW-TO

De nombre a verbo

Let me Google that for you

Antes las marcas aspiraban a que el nombre de su producto definiera su categoría. Por ejemplo, Kleenex (para los pañuelos de papel) o Coca-Cola (para refrescos carbonatados).

Ahora, en cambio, aspiran a que sus servicios se conviertan en verbo. Nadie dice “hacer una videoconferencia”, “buscar en Internet” o “averiguar qué canción está sonando”. Se dice “Googlear”. “Skypear”. “Shazamear”.

Si tu compañía ofrece un servicio y ese servicio aún no es el verbo con el que se define la categoría, aún tienes un cierto margen de mejora.