Bebé a bordo

Señal "Bebé a bordo"

Parece que desde la aparición de aquel juego de Wilkinson, llamado “Fight for kisses”, la nueva moda a la hora de hacer vídeos (con marca o sin ella) es usar bebés en situaciones que en principio no tienen nada que ver con su mundo de bebés. Para muestra, unos ejemplos:

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Eliminamos el planchado pero no eliminamos el planchado

Uno de los anuncios de televisión que más recuerdo desde que llevo viviendo en México es éste de Suavitel, una marca de suavizantes para lavar ropa, cuya principal promesa (al menos por su nombre, “Suavitel, adiós al planchado”) es la de eliminar el planchado como parte final del ciclo de lavado:

A juzgar por los comentarios de los usuarios (hay gente que visita vídeos de suavizante en YouTube, oh God) de YouTube en dicho vídeo, de una fineza y buen gusto inenarrables, parece que no soy el único que disfruta de estos 32 segundos:

Comentarios del vídeo de Suavitel

Sin embargo, no es el culo de la señora lo que me llama la atención sino que, en la parte en la que aparece el texto “DRAMATIZACIÓN” en el vídeo anteriormente expuesto, en la versión de televisión se muestra un categórico y surrealista “DRAMATIZACIÓN, NO ELIMINA EL PLANCHADO” (?)

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“Hocus Pocus”, fast and slow and furious y sus descargas

Dribbling de Ronaldinho

Uno de los picos de emoción de este planeta durante la pasada semana fue el lanzamiento del (ya) famosísimo anuncio “Write the future”, que la agencia W+K Amsterdam realizó para Nike Football. Más allá de los, para mí, tres momentos memorables (1:16, 1:52 y 1:56) que contiene esa secuencia de tres minutos memorable, y aparte de todo lo que se ha hablado, discutido y compartido sobre ella, creo que uno de los aspectos más interesantes que se desprenden de la pieza es la de, al igual que ocurrió con una canción de Chris Brown y el famoso vídeo “JK wedding entrance dance”, averiguar cuántas compras y descargas se realizarán en las próximas fechas del tema principal que comienza con la parte de Wayne Rooney, “Hocus Pocus”, de Focus, una banda holandesa de rock progresivo de los 70s.

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Firmas de correo que ponen de buen humor

Últimamente los correos corporativos suelen ser muy serios, hay disclaimers y confidencialidades por todas partes, además de que como hay que salvar el planeta y a sus árboles ya no se pueden imprimir, y si se imprimen es con el peso de alguna frase como Think Green sobre la conciencia de uno; en resumen, una tragedia, qué estrés y cuánta pena hasta en los correos electrónicos, joder, vamos a sonreír un poco, si no sonreímos nosotros cómo vamos a hacer sonreír a nadie.

Por eso, uno aprecia de vez en cuando que la gente haga algo distinto y le cambie algo al mensaje para que, una vez captada la diferencia, merezca la pena leerlo de puro pirado. Algo así me pasó ayer, cuando recibí un par de correos de este tipo.

El primero de ellos era una invitación del Colectivo TocToc a uno de los eventos que organiza periódicamente en la ciudad de Monterrey, Nuevo León (México), vean qué buena excusa para mostrar cuando alguien se pregunte por qué le llegó un mensaje proveniente de esa lista de correo:

Mail de TocToc

El otro fue un correo de Xabi Liceaga, que acaba de comenzar su andadura de la oficina que la magnífica y gamberra agencia La Despensa acaba de abrir en Ciudad de México:

Mail de La Despensa Mx

La firma es un disparate tal (sobre todo su cláusula de confidencialidad) que debe ser complicado que el contenido de cada correo esté a la altura de la firma que lo cierra, pero en ambos casos, y como aquella vez que escribí sobre mi ciudad, cuando alguien se preocupa hasta de tocar esos textos en vez de dejarlos en el genérico que por defecto se suele copiar y pegar, se percibe una preocupación por aquel que recibe el correo, justo lo que diferencia que un correo se quede en el Inbox en vez de ser enviado a la carpeta de spam, una buena metáfora con respecto a dónde se envía el 90% de lo que las marcas comunican hoy en día.

El vídeo más FWT de todos los vídeos WTF

Nunca pensamos en este blog como un lugar donde publicar vídeos que se vuelven virales, pero hoy vamos a hacer una excepción ante lo especial del que vamos a mostrar.

Ya saben (y si no aquí va el tip) que si desconocen el significado de unas siglas concretas pueden utilizar el término “define:” en la búsqueda de Google para descubrir los posibles significados de las mismas. Así, WTF y FTW son las siglas de los dos extremos a los que me llevó este vídeo que encontré ayer por la mañana y que no he podido dejar de ver desde entonces. No soy amante de las películas de terror (me dan miedo), y por eso creo que el vídeo es ciertamente terrorífico y espantoso, pero de una forma tan absurda que al final se vuelve cómico llegando al punto de hacerme llorar (de la risa) cada vez que lo veo. Y no puedo dejar de verlo.

Hagan la prueba, muestren este vídeo a alguien y observen el viaje de reacciones en sus caras, especialmente en los minutos 2:26, 2:46, 3:00, y una especial mención para el tramo que transcurre entre los minutos 3:18 y 3:28. Dentro de lo absolutamente bizarro se incluye el cómo después de cada uno de esos momentos el protagonista recupera la pose y el estilo para seguir interpretando el tema que suena de fondo, antes de llegar al clímax en el minuto 4:10, cuyo contenido no revelaré porque hacerlo sería un spoiler a la altura de último episodio de Lost, pero que se encuentra entre las cosas más enfermas que he visto en mi vida.

Es complicado ser tan bizarro que hasta lo bizarro nos parezca normal, a tal punto de que deseemos verlo de nuevo para comprobar si lo visto era tan bizarro como lo recordamos o un poco más. Debe ser la conjunción de factores (terrorífico, humorístico, exótico y bizarro todo en uno) la que hace de este vídeo algo tan memorable, al punto de que, los que ayer nos miraban como quien mira a un loco por verlo, nos lo piden hoy de vuelta para mostrárselo a nuevos “incautos”. ¡Bravo!

Having one BIG idea…

Faris comment

Desparramado e interactivo, capítulo 13

Mi columna del mes de Mayo de Interactiva Digital trata acerca de los motivos por los que deberíamos intentar que la gente se acercaría a un contenido online, en vista de por qué se forman para comprar un iPad.

Portada Interactiva Digital Mayo 2010

Upgrade my love
Bueno, hoy comienzo con la noticia de que ya tengo un iPad, oh sí. Miguel (Calderón), que andaba de jurado en New York para el One Show, era el que diariamente se chupó las filas de 400 personas para adquirir el dichoso aparatito (¿o acaso soy yo el dichoso por tener uno?), que aún no sé para qué sirve exactamente, pero que es un gozo para la vista y los sentidos, vamos, que está de puta madre.

Lo interesante era el hecho de que diariamente más de cuatrocientas personas se formaran en una fila continua, para terminar agotando por completo las existencias al final de cada jornada: así de grande es la recompensa que esperan encontrar al final de la fila. De forma que donde alguien pueda preguntarse por qué la gente hace fila para comprar un aparato que aún no saben para qué sirve, también puede uno preguntarse cuáles serían las motivaciones que llevaran a alguien a un sitio o aplicación que sean parte de alguna campaña nuestra, cuál es el motivo por el que alguien haría fila para ver, tocar o reenviar…

Mientras Miguel agotaba las horas esperando en una fila, yo me encontraba con que en las últimas dos semanas tres personas distintas me realizaron diferentes comentarios que en esencia eran el mismo: la incapacidad del medio “digital” para emocionar de la misma forma en que lo hace un spot de televisión, siendo esa la explicación de por qué aún sigue habiendo tanta diferencia, en las industrias publicitarias latinas, en los presupuestos destinados a hacer tele y los presupuestos destinados a acciones online, en el hecho de que parece ser que la “emoción” conecta a los usuarios con las marcas y eso es más fácil en un spot de 30 segundos que en una experiencia “interactiva”.

¿Había entonces en Nueva York una fila de cuatrocientas personas porque alguien los había emocionado con un spot de televisión? No creo, la verdad. Me quedé (sigo) pensando en ello, ¿a qué se referirían exactamente con “emocionar”? ¿A dejarle a uno al borde de las lágrimas y con la carne de gallina? Porque si de emociones se trata, me muero de la risa con algunos vídeos virales de Samsung, el día se me ilumina cada vez que veo uno de los múltiples sites de Uniqlo o sufro el terror de ver a oscuras alguno de los sitios terminados en 626 de Doritos.

Y aunque me parece legítima la cuestión de si una pieza de origen digital puede hacer llorar, perdón, emocionar, también me pregunto entonces yo si esa es una de sus funciones, por el propio componente de participación que implica: ¿QUEREMOS que haga llorar? Tómese por ejemplo el famosísimo The Graveyard, donde una anciana visita (manejada por nosotros) un cementerio, y donde uno se ve impelido a una narrativa más de tipo explorativo que lo puramente emocional de las imágenes que se descubren en esa poesía. Como hace una semana, cuando fui “taggeado” en una imagen en Facebook que decía, literalmente, “Choca tu cabeza contra el teclado y postea lo que escribiste”. La gente comenzó a cabecear, claro, sus colaboraciones, ochenta la primera tarde y bastantes más hasta la fecha, creando un ecosistema alegre e independiente, repleto de chistes, situaciones embarazosas y divertimento en general.

Y así, puede uno elucubrar que la razón de ser del medio digital pudiera no ser ya contar historias completas sino simplemente ofrecer herramientas a la gente para que las historias las cuenten, completen y compartan ellos mismos. La tele podría ser una primera cita que salga maravillosamente bien, pero ¿cómo mantener el amor durante los tres años que dicen que dura?

Justo en esa metáfora estaba pensando cuando descubrí el AppStore del iPad recién desempaquetado y su concepto (al igual que el del iPhone) de “te enamoro para que te descargues esta aplicación (acto completamente voluntario) pero el amor lo mantengo ofreciéndote upgrades que hagan que merezca la pena seguir usándola”. Algo así como “Twiterrific está bien, pero los upgrades que me instaló TweetDeck hacen que merezca la pena seguir usándolo, no cambiaré a Twiterrific”. A lo mejor sería una buena metáfora a la hora de plantear campañas, no sacar una y otra y otra y otra, sino construir sobre la misma y que ésta fuera a largo plazo, rellena de momentos puntuales.

Si vamos a un mundo tan digital que al final nada será digital porque todo será digital (en otras palabras, no habrá digital o no digital, sino simplemente habrá) entonces por qué pretender que la asignación de dinero a unos medios dependa de si cumplen una función para la que quizá no nacieron. Si la televisión puede enamorar, entonces ¿por qué querer reemplazarla por otro medio en vez de que cada uno ayude al otro en algo más grande que ellos dos por separado? Y sobre todo ¿por qué exigirle al segundo que reemplace al primero en vez de sacar todo el jugo que tiene y destinarle entonces recursos para ello?

El acto de formarse en una fila para comprar algo puede ser no tan emocionante en términos de lágrimas, pero igualmente memorable en términos de afinidad, y más aún con semejante recompensa a la paciencia de estar allí. Recompensémoslo pues, ¿no?

Sent from my iPad =)

Formato de anuncio para año de Mundial de fútbol

Formato de anuncio para año de Mundial

Te recomiendo *esto* porque has visto *esto*

Una de las cuestiones que siempre me llamaron la atención fue, no tanto saber que los servicios que uno usa (Google, Facebook, etc.) van a recomendarnos nuevos contenidos en función de los que ya vimos, sino saber por qué me llegan a recomendar un vídeo de Ramón Ayala (famoso acordeonista mexicano, ahora metido en ciertos problemas) si me paso toda una tarde viendo vídeos de Nine Inch Nails:

Recomendaciones de YouTube en 2008

No sé si sea nuevo o no (me dicen que lleva en marcha unas tres semanas), pero ayer me dí cuenta de que ahora en YouTube te recomiendan nuevos vídeos avisándote de cual es el vídeo relacionado por el que te creen que te pueda gustar el nuevo:

Recomendaciones de Youtube

De todas formas tengo mis reservas, ya que dos de los tres vídeos que salen en la imagen no los vi completos, no me interesaron… ¿por qué enviarme nuevo contenido basado en un vídeo que no fue de mi agrado? Cuánta prisa por colocarme contenido sea como sea, creo que preferiría que las recomendaciones funcionaran en base a los vídeos que, al menos, vi completos.

Ser un número más

Billete de TOTSA

Si quieren sentirse un como un elemento más de una masa informe y sin identidad, no dejen de comprar un billete para algún servicio de taxi en el Aeropuerto Internacional de Monterrey, Nuevo León (México). Ayer fui un pasajero sin nombre, de número 030600310050318450252. Lo peor es que en la siguiente compra volveré a ser un desconocido y con número distinto: Ouch.

Quizá alguien está perdiendo alguna oportunidad por el camino…