Chi! Chi! Chi! Le! Le! Le!

Bandera de Chile

Y es que la semana pasada estuve un par de días en Chile, invitado por Yerka Yukich (General Manager del IAB local), para participar en el jurado que elegiría los ganadores de dos certámenes, los premios anuales de IAB Chile y la categoría digital del Festival ACHAP.

Ilusionado por la visita, me subí al avión sin unas expectativas demasiado definidas en cuanto al trabajo que íbamos a encontrarnos, pero me bastaron unas horas allí para quedar agradablemente sorprendido del talento digital que existe actualmente en Chile, que tiene algunas de las siguientes características:

1.- Es un talento puro, que hace un uso muy natural y nada barroco de las tecnologías. Herramientas como Twitter, Google Maps o los tags de Facebook son eso, herramientas, recursos, nunca el centro de las piezas.

2.- Los proyectos suelen construirse sobre plataformas y hábitos ya existentes entre los usuarios, no buscan reinventar la rueda. Y por simples y concretos (de hecho muchos sitios son tan simples en su uso que podrían ser banners), ocurre que muchos de esos proyectos tienen una vida mucho más corta que la que tendrían en un ciclo de campaña estándar, pero por ese mismo motivo también se minimiza la pérdida si no funcionan como se desea.

3.- El factor de producción en los trabajos es manifiestamente mejorable, pero no por falta de calidad, sino probablemente de tiempo y presupuestos. Lo interesante es que a nadie parece preocuparle este tema, que es más bien un periférico a aquello en lo que realmente se centran, las ideas que conectan al público con las marcas y entre ellos mismos.

4.- Las agencias chilenas tienen una habilidad especial capturar “momentum” y subirse a las olas (por hablar en términos de surf) de cada cosa que ocurre en el país, ya sean unos mineros sepultados bajo tierra o la incertidumbre de si el seleccionador nacional de fútbol continuará o no en su cargo. Por cada noticia relevante para el país hay una herramienta digital que aprovecha ese momento y se nutre de él para canalizar de forma apabullante la voz digital del país.

5.- En los festivales chilenos que incluyen categorías digitales hay muchísimos proyectos sin marca, herramientas realizadas por agencias con objetivos como los expuestos en el punto anterior. Esa agilidad me resulta muy interesante porque creo muy meritorio, en medio de la vorágine a la que aboca el día a día de una agencia, el sacar tiempo para hacer proyectos propios y experimentar con sus resultados.

6.- Supongo que las dos anteriores características terminarán consiguiendo tiempo y recursos para mejores producciones, porque los trabajos se enfocan en ideas, y muchas de ellas, simples, funcionan, porque se basan en lugares comunes a todos los usuarios, al contrario de lo que ocurre, por ejemplo, en México, donde lo que las agencias hacemos y aquello de lo que los usuarios hablan suele diferir mucho.

7.- El IAB local agrupa a sus socios en comisiones “temáticas”, maximizando la importancia del cometido de cada una de ellas. Y así, por ejemplo, la comisión de Creatividad del organismo premia lo mejor de las piezas producidas una vez por mes, en vez de una sola vez al año. Es éste un punto de vista compartido por otras organizaciones mayores, como por ejemplo One Show Interactive, que permite que los proyectos puedan ser valorados en el contexto temporal en el que nacen y viven, no un año después y ya fuera de contexto, salvaguardando así factores como la innovación o el “momentum” en un mundo tan cambiante como es el de la publicidad digital.

8.- Comienza a producirse una convergencia entre los distintos medios, acercando los medios digitales a los masivos para construir historias más grandes, en vez de para simplemente adaptar los contenidos de un medio al otro. Que el resultado de la necesidad de un “algo” digital para promocionar una nueva serie de televisión se traduzca en la realización de un episodio 0 con pistas y misterios variados, y con casi mejor producción que la propia teleserie que anuncia, indica el potencial del camino que están comenzando a recorrer.

9.- Contrapuesto a todo lo anterior se encuentra, quizá, el único defecto que la gente digital de Chile deba superar antes de reclamar su importancia en el presente y futuro de la publicidad de las marcas de su país, y es que son personas extremadamente educadas. Mucho. Mucho. Mucho. Esa bonhomía (hermosa, casi ingenua), contrapuesta al colmillo retorcido del que hacen gala muchos otros publicitarios por allí (sobre todo tradicionales) tiene probablemente mucho que ver con la desproporción que existe aún entre la relevancia de los medios para las marcas.

Y así, mientras que la gente digital está preocupada por formar y mejorar su industria, mirando más hacia ella que hacia afuera, los otros van directos a la yugular (en el buen sentido) de sus clientes haciendo aquello que mejor saben, televisión y gráficas. Quizá le haga falta algo más de mala leche al colectivo digital chileno. No entre ellos, pero sí para cuando salgan a otras latitudes.

La visita deparó algunas otras anécdotas relativas a la penetración de la tecnología en el país, lo que explicaría en parte el uso que la gente hace de las piezas que las agencias producen. Por ejemplo, el último día de mi visita el Gobierno del país cambió su identidad visual y me topé, en tres lugares distintos, a grupos de personas discutiendo o comentando lo mucho o poco que les gustaba. Lo relevante era el hecho de que la nueva imagen, sobre la que esos grupos discutían, vivía en la pantalla de diferentes teléfonos móviles, que era el dispositivo mediante el cual habían accedido a la noticia.

Ya por la noche, llegando a un pequeño cocktail-cena que organizaba la ACHAP para todos sus jurados, la hostess del lugar (poco sospechoso de ser mainstream pues se encuentra en la terraza del Hotel W, uno de los más sofisticados de la ciudad) reconoció a Yerka por haber sido ésta última su profesora en un diplomado sobre Marketing Digital, al que la chica había acudido hacía algún tiempo. Una casualidad, sí, pero de lo más pintoresca y relevante para mí por el contexto de todo lo relatado en este texto.

Entre medias, Chile ganó por vez primera un oro en el festival El Ojo de Iberoamérica, que se celebraba en las mismas fechas en Buenos Aires.

Y no sé, quizás aún no reluzcan mucho, pero con unos usuarios cultos, conectados e interesados, los mimbres que Chile tiene para que su industria digital sea una de las más destacadas de las de habla hispana están ahí, gente joven con talento y visión, con un organismo que los cuida y los protege, y que a su vez se nutre de la confianza que aquellos le profesan. Ya sólo falta que se den cuenta de lo que tienen entre manos, pero eso sólo es cuestión de tiempo. Felicidades, Chile.

TEDxDF: Nervios y enseñanzas en 18 minutos

Banner TEDxDF

Aunque ya había preparado con anterioridad algunas charlas de no más de quince minutos, lo cierto es que nunca me vi en la tesitura de aunar lo breve con lo sustancioso (creo) hasta que John me invitó, hace unos meses, a participar en la segunda edición de TEDxDF, celebrada el pasado 27 de Octubre en Ciudad de México. Gustosa tesitura, cabría añadir, pero tesitura al fin y al cabo, porque cuando ve uno alguna de las múltiples charlas del sitio de TED todo parece sencillo, fluido y casual, sin darse cuenta de que así lo parece porque cada una de ellas lleva tras de sí horas y horas de preparación.

Así que pensé que podría ser interesante, a efectos de recapitulación, recoger en un post algunas de las cosas que aprendí antes, durante y después de esos dieciocho minutos que, como dice Ricardo Cie, son “los más lentos en llegar y los más rápidos en irse”.

El orden de las ideas

Ya metidos en faena, lo primero de lo que uno se percata es de que, por muy claro que se tenga el tema del que se quiere hablar, dieciocho minutos de argumentación sobre algo concreto es una cantidad gigantesca de información. El problema no es generar ese tiempo en conceptos o anécdotas (eso es más bien sencillo), sino en encontrar una línea argumental con la que trazar esos dieciocho minutos para llevar al público desde un inicio hasta un final sin que se pierdan por el camino. Más aún con el añadido de que el público que asiste a uno de estos eventos es variopinto y diverso, por lo que en muchas ocasiones algunos temas concretos sólo son interesantes para parte de ese público y no para el resto del auditorio, así que es necesario no salirse de una cierta “generalidad”.

Como primera orientación, encontré de ayuda los sacrosantos mandamientos de un TED Talk, y también este post de Charles Tsai, donde compartía su experiencia de cómo preparar una charla para un evento TEDx, en su caso el de Taipei.

Pero mi auténtica salvación la encontré en esta ponencia de Nancy Duarte acerca de cómo convertir una presentación en una historia visual, la cual me ayudó a estructurar todas las ideas sueltas que tenía acerca del tema del que quería hablar, la formación de talento y la experiencia aprendida después de un año dando clase en la escuela Digital Invaders.

Eliminar lo innecesario

Lo interesante del formato de este tipo de presentaciones es que sientes, de alguna manera, una cierta obligación de generar contenido nuevo del que se elimine por completo cualquier floritura innecesaria. Involuntariamente, y puesto que todos hemos visto charlas de TED antes o después, preparar una propia activa tu propio filtro de autoexigencia en cuanto a la calidad de cómo quieres contar lo que deseas contar, evitando el crear una versión “acortada” de aquellos temas de lo que uno suele ir hablando (con modificaciones) aquí y allá, una especie de auto-exclusión de la propia “zona de comfort”.

Así que, varias versiones de presentación después de la primera, y después de un par de reuniones con los responsables de TEDxDF donde, literalmente, hicieron pedazos (gracias, de verdad) aquello que les presentaba (en términos de que muchos contenidos podrían explicarse más brevemente o, peor aún, sobraban) esto fue a lo que llegué:

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Picasso vive en Tijuana

Y parece que tiene varios negocios allí, como por ejemplo esta tienda de marcos y pinturas (incluye una galería y clases de pintura, claro):

Marcos y pinturas Picasso, en Tijuana

Descubrí que también tiene una herrería:

Herrería Picasso, en Tijuana

No sé cuántos negocios más tenga Picasso en Tijuana, pero pueden ir agregándolos en los comentarios si saben algo a este respecto.

Imágenes hermosas sin motivo aparente, capítulo 7

Otro par de imágenes hermosas sin motivo aparente para (casi) concluir la semana. La primera la encontré en una tienda Oxxo de Saltillo, donde alguien raspó todas las letras de un letrero que había en la puerta hasta dejar un “te amo”:

Mensaje de amor en un Oxxo

La segunda imagen se la robé a Paulina, una conversación asíncrona entre mensajes (el “tiene un gran punto ahí” confiere a la imagen un toque ciertamente pintoresco y delirante), dejados en una de las puertas de un baño en un lugar nocturno de Monterrey:

Luchar por la paz...

Godzilla salva al Señor Tanaka

El Señor Tanaka es un restaurante de comida japonesa sito en San Pedro, un municipio anexo a la ciudad de Monterrey y que es probablemente el más rico de todo México. También de los más pijos, todo hay que decirlo, pero ese factor se mide dependiendo del grado de tolerancia que uno posea.

El ambiente en el restaurante es agradable, aunque me pareció que intentan aprovechar demasiado el espacio en cuanto a capacidad para los comensales. Y la comida está rica, aunque es bastante menos sofisticada de lo que ellos creen. No es una gran experiencia gastronómica pero es un buen lugar para pasar de vez en cuando. Lástima, eso sí, que algunos de sus camareros sean presos de ese triste esnobismo que hace que acompañen la petición de comida de un cliente con el comentario de “quizá quiera considerar otras opciones más económicas que también tenemos” (sic), típico de quien ha viajado poco y está acostumbrado a tratar a la gente por el outfit del día, en mi caso: camiseta, vaqueros y cazadora de cuero.

En suma, la velada hubiera sido una experiencia completamente olvidable de no haber sido por la dulce compañía, y no tenía pensado regresar al lugar, porque puestos a gastarse uno su dinero reclamo que al menos me dejen gastarlo como mejor me parezca. Hasta que nos trajeron la cuenta, en la que me encontré esta tarjeta que anunciaba que el restaurante ya abre los domingos:

Godzilla y el Señor Tanaka

No sé qué tiene que ver Godzilla con los domingos o la comida japonesa (más allá de lo obvio), pero me pareció tan increíble que un sitio tan esnob utilizara su figura para anunciar algo que esa tarjeta servirá como un vale de segunda oportunidad para volver a comer allí. Alguna vez, cuando no lleve vaqueros, no vaya a ser que me apliquen de nuevo la misma.

Para que luego digan (alguna vez me tocó oírlo) que el diseño no ayuda a hacer crecer un negocio.

El gadget más útil para un iPhone

Cargador portátil para el iPhone

Últimamente viajo mucho a la Ciudad de México, una ciudad que te drena hasta la última gota de energía. Y no sólo a mí, también a mi teléfono, porque en ningún viaje la carga de su batería resiste más allá de las cinco o seis de la tarde, por lo que me veo obligado a llevar conmigo alguno de esos cables cargadores junto con la esperanza de poder encontrar (cuando lo necesite) un enchufe, para no quedarme desconectado mientras aún haya trabajo pendiente.

Quizá sea por eso por lo que este pequeño complemento acerca del cual estoy escribiendo estas líneas sea lo mejor que he comprado para mi iPhone, un cargador portátil de pequeño tamaño y que sirve para recargar dos veces el teléfono una vez que la batería del mismo se agota. Y se recarga por USB. Y si se puede encontrar en Sanborns (que no es que sea un epítome de sofisticación) no creo que sea muy complicado encontrarlo en otros lugares.

100% recomendado (gracias a Pit por el hallazgo).


(actualización: Alejandro me recomienda estas otras dos opciones: Mophie y Exogear)

El parabrisas del coche del responsable de marca

En Saltillo es común encontrar todo tipo de trípticos, flyers, y pegatinas en los parabrisas de los coches aparcados en la calle. Hace unos días Pit llegó a la oficina llevando lo que alguien había dejado sobre el suyo. Ni que decir tiene que no pude pude resistirme ni tres segundos a leerlo, debido a lo sugerente del título, que prometía diversiones de todo tipo (click sobre las fotos para verlas a mayor tamaño):

Tríptico - página 1

Lástima que en la página 2 mataron toda mi curiosidad, anunciando (y de muy malas maneras, por cierto) que no había nada que hacer para llegar a ese sitio porque ya estábamos allí. Y en la página 3 me contaron qué tenía que hacer para salir de ese lugar de mi interés, que era la única razón por la que le dediqué unos minutos a este tríptico.

Tríptico - páginas 2 y 3

Todo concluía en la página 4, donde me dijeron que ya va siendo hora de reconocer que aquello que me causó interés es un desastre y que tienen algo mejor para mí, cerrando todo este viaje astral con un formulario que he de rellenar antes de enviar por correo postal el tríptico, pero sin decirme quién guarda los datos ni a dónde dirigirme para obtener el mágico remedio, más allá de algunas vagas y abstractas recomendaciones:

Tríptico - página 4

El viaje me recordó a esos carteles que dicen (en letras gigantes) “SEXO”, y que al acercarte a ellos agregan “y ahora que hemos captado tu atención, tenemos que decirte que…”. Qué pena que el tríptico era literal en lo del “infierno” y no una metáfora para anunciar la apertura de un nuevo lugar al que salir por las noches, por ejemplo. Pero qué divertido el cómo este tríptico ejemplifica con tanta precisión cómo me siento cada vez que alguna marca me pide mis datos, sin nada a cambio que llevarme a la boca de su parte. Ojalá a los responsables de las marcas les dejaran más trípticos y flyers en el parabrisas de sus coches para que lo entendieran también.

Igual no es mala idea, si sus clientes no les entienden e insisten en transitar caminos que ustedes ya saben que no llevan a nada, no convoquen reuniones para explicarlo, mejor hagan flyers con lo contrario de lo que ustedes proponen e inunden con ellos los parabrisas de los coches de los responsables de esa marca: bienvenidos al “guerrilla-teaching”.

Estupideces y llamadas falsas

No sé si estará documentado o no, pero creo que en el cerebro debe existir una zona que se active al escuchar una estupidez, algo así como un bullshit detector. E imagino que cuando se escuchan muchas estupideces consecutivas, por ejemplo en una reunión de esas que se dan a veces en publicidad o cuando vamos a un banco a preguntar por un crédito, esa zona del cerebro se inflama hasta extremos insospechados. Es entonces cuando uno siente la imperiosa necesidad de desconectarse como sea de esa fuente perturbadora de información, algo para lo que puede servir esta (muy) útil aplicación para iPhone/iPod llamada Fake Call, que simula una llamada entrante en nuestro teléfono una vez que transcurre un determinado período de tiempo (definido previamente por nosotros):

No es la única, hay muchas (unas gratuitas, otras de pago), por fin estamos a salvo, aunque no sé muy bien cómo podría alguien explicar el estar recibiendo una llamada de teléfono en un iPod.

Imágenes hermosas sin motivo aparente, capítulo 6

Más imágenes hermosas sin motivo aparente, que esta vez no le robé a nadie sino que las traigo yo. La primera de ella la encontré en la terminal B del Aeropuerto Internacional de Monterrey, una de esas imágenes de profundidad infinita que se generan por el reflejo sucesivo entre dos espejos enfrentados, ese efecto denominado uróboros:

Yo y los espejos

Con la otra me topé también en Monterrey, al terminar de comer en uno de los restaurantes que la cadena Peace and Love tiene en la ciudad. Mientras buscaba los datos necesarios para poder utilizar la señal Wi-Fi encontré un texto mucho mejor al final de la nota:

Ticket de Peace and Love