April 2011

Señores de edad que bailan como si estuvieran en un rave

“Señoras que” es probablemente uno de los memes más famosos del Internet de habla hispana. Quizá entonces este post debiera llamarse “Señoras cuyos maridos son señores de edad que bailan como si estuvieran en un rave”, por ejemplo. Vía el blog de Iain descubro este vídeo:

Con especial deleite, uno se topa, además del baile (si quieren más vídeos del tal Hasan Baba, click aquí), con la imagen de los dos televisores y con el movimiento rítmico del niño en su sillita (a la izquierda) en los momentos 0:20 y 0:39. Unos días después, Hugo me envía este otro vídeo indescriptible de principio a fin:

Quizá haya que replantear cómo se aproximan algunas campañas de publicidad a los niños, y empezar a instar a estos no a que hagan cosas, sino a que nos compartan los bailes “raver” que puedan estar haciendo sus abuelos…

Cero

Vi este sitio hoy. Acaba de salir y creo aún está intentando encontrar su público. Me topé con ese botón de compartir en Twitter, aún en 0, y pensé en los botones de Retweet con los que cierra cada uno de estos posts, que también tienen un 0 cuando nadie los ha retuiteado aún.

Estaría bien que esos módulos de compartir no muestren cifra alguna cuando ésta sea 0. No sé yo si a alguien le dan ganas de compartir algo que nadie haya compartido antes.

American Express no me quiere

No sé si les habrá tocado verlo en alguna ocasión, pero en algunos aeropuertos (al menos en algunos de México) American Express tiene unos pequeños stands-oficina desde los que ofrece a los viajeros adquirir alguna de sus tarjetas. La verdad es que nunca me detengo a escuchar exactamente la propuesta, pero al menos aprecio que me pregunten si estoy interesado, por aquello de sentirme más o menos “importante”. Hasta hoy.

Hoy sí me interesaba adquirir una, de modo que cuando la señorita de turno se me acercó con la propuesta le respondí que sí estaba interesado. Entonces comenzó a decirme que necesitaba una credencial del IFE (el equivalente al DNI español), a lo que sólo pude contestar que no tenía, pero que si le servía mi documento migratorio FM3. Como parece que sí, primera prueba superada.

Fue sólo dos segundos antes de recibir la instrucción de rellenar un formulario y presentarle una tarjeta de crédito de algún banco de México, a lo que le respondí que no tenía ninguna y que por eso quería contratar una con American Express. La señora, muy amablemente, me comentó que entonces no podría realizar ningún trámite con ellos, a lo que le respondí que las únicas tarjetas de crédito que tengo son de España, y que las únicas tarjetas bancarias que he tenido en México han sido de débito. Ahí fue donde la situación se volvió delirante al recibir este comentario por parte de mi interlocutora:

No se preocupe, puede ir en los próximos días a conseguir una tarjeta de crédito en una entidad bancaria, y dentro de un año le esperamos cuando regrese con todo gusto, señor.

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Horas después aún no soy capaz de procesar la desfachatez de semejante frase, así que no pude por menos que contestar:

¿Usted cree que yo voy a estar un año esperando a contratar una tarjeta con ustedes? ¿No cree que son ustedes los que deberían estar pendientes de mí y de lo que quiera hacer con mi dinero?

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La pobre señora, avergonzada y presa de su comportamiento autómata, no comprendía que mi reclamo no era hacia ella, sino hacia el sistema para el que trabaja. No comprendo cómo una persona que quiera gastarse su dinero en algo propiedad de alguien vea impedidas sus intenciones por ese alguien dueño que vende ese algo. Quizá, entonces, American Express debiera dejar de lanzar campañas donde habla de las personas como personas y no como números, según decían hace algo menos de dos años. Quizá debieran comenzar por dejarse de tanta gilipollez y regresar al principio de todo, al sentido común y a interesarse por quienes tengan interés genuino por ellos.

Y es que yo sólo quería una tarjeta de crédito, pero hay que ver qué complicado lo vuelven todo. Tanto que cualquiera se fía de una campaña de publicidad más de esta gente, qué bárbaro.

2011 y un libro por semana, capítulo 11

Continuando con mi propósito de leer un libro por semana en 2011, el siguiente de la lista es:

99 Ways to Tell a Story: Exercises in Style
(Matt Madden)
Chamberlain Bros.
+ enlace en Amazon

Basado en un antiguo ejercicio literario de Raymond Queneau, este libro, breve y delicioso, recoge noventa y nueve formas distintas de contar una historia, utilizando diversos estilos, parodias y homenajes relacionados todos ellos con el mundo del cómic, demostrando que en cualquier momento la forma de la narración puede ser parte del propio contenido que se está relatando.

Un sitio para los que leen

Una de las mejores herramientas que he conocido recientemente es Goodreads, una red social para gente que lee libros y quiere compartir sus lecturas con el resto de miembros del sitio.

Además de las opciones más elementales que sirven para crear comunidad (grupos, reseñas, recomendaciones, etc.), encontré dos particularmente útiles para la tarea que me propuse este año de leer un libro por semana. La primera de ellas es la posibilidad de categorizar tus lecturas en tres categorías, libros leídos, libros que estás leyendo y libros que vas a leer:

Así es como pude agregar como libros “pendientes” todas aquellas recomendaciones de lectura que me han hecho amigos varios, lista que hasta hace un par de semanas vivía como un borrador en mi cuenta de correo. La segunda es una opción llamada 2011 Reading Challenge, que te permite establecer una meta de cuántos libros quieres leer en el año y te permite darle seguimiento y generar estadísticas para saber cómo va tu progreso.

Y aquí el enlace a mi perfil, por si quieren agregarme desde sus cuentas :)

Uno que juega a Flower

Denle las gracias a Ricardo Mendieta, porque con su correo me evitó escribir un post en el día de hoy:

from: Ricardo Mendieta – yo @ ricardomendieta.com
to: dani.granatta@gmail.com
date: Tue, Apr 19, 2011 at 6:49 AM
subject: Slds

Hola Dani, estaba leyendo tu blog que hace algunas semanas no leia, y me encontre con este post de la alfombra mágica que te encantaría poder el aire a placer. Después con un post acerca de angry birds y sus medallas, donde te hablas de que te gustan los juegos en los divertirse/entretenerse debería ser muy sencillo. A todo eso hace un mes o algo así compre un juego de PS3, Flower, donde esas dos cosas de las que te hable se unen. Eres el aire, mueves el control para mover el aire, unicamentre presionas un boton que regula la velocidad. Lo unico que debes hacer es hacer florecer capullos, no hay manera de perder, o de ganar, unicamente juegas y lo disfrutas, Los paisajes, si bien no son los mejores que he visto, son espectaculares. Puedes pasar horas frente al televisor con la boca abierta, eso esta comprobado por Peyote y por mi. Bueno te dejo unos videos.

Nada mas era eso, que tengas buen día Dani.

Saludos

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¡Gracias, Ricardo!

Así sí voy a una boda

Me invitaron a una boda, vía este sitio web. Y así uno no puede decir que no, más aún porque los invitados han de vestir traje típico mexicano:

No se puede ser más folklórico, esperen las fotos después del 6 de Agosto.

Cuando despertó, la audiencia ya no estaba allí

Alguna vez, este texto de Augusto Monterroso fue considerado el cuento más corto del mundo:

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

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A mí me recuerda mucho a esas marcas con audiencia infantil y adolescente, que siguen haciendo anuncios de televisión porque hubo una época en que la audiencia infantil y adolescente estaba siempre delante de la televisión (y sólo de la televisión) a determinadas horas. Pero resulta que ahora esos chicos ya no están sólo delante de la televisión. Puede que estén frente a ella, sí, pero con su ordenador portátil a un lado o con un teléfono listo para actualizar sus status con nuevos contenidos divertidos que compartir con sus amigos. O puede que, simplemente, estén delante de la televisión a esa hora pero ya no prestando tanta atención a la televisión, sino al último correo que uno de esos amigos les envió, con un vídeo de YouTube tomado en Sebastopol.

Sí, resulta que ahora hay tanto material, de tantas partes del globo, al que un usuario infantil o adolescente puede acceder diariamente, que pensar en basarlo todo en que esté delante de la televisión a cierta hora es poco menos que perder el tiempo. De repente, esa audiencia infantil o adolescente comparará lo que ve en la televisión (filmado tras pasar diez focus-groups y tres tests previos de concepto) con cualquier cosa que les llegue por cualquier otra vía, y distinguirán qué es lo que les parece divertido y compartible de lo que no. Y por lo general, siempre ganará el vídeo recibido de un amigo, la batalla por la atención de esa nueva generación ya no se libra en una tanda de anuncios de televisión.

Incluso, en un pensamiento malévolo, pudiera resultar que lo que realmente le gusta a la audiencia infantil y juvenil de una marca concreta es un vídeo o juego que esa marca lanzó en Japón o Finlandia. De alguna manera podría resultar que la marca en un país se construya por la exposición de su posible audiencia a lo que la marca hace en otras latitudes. De repente, los responsables de la marca en el país (junto con la agencia de publicidad de turno) podrían resultar totalmente prescindibles y ser considerados como commodities, quién sabe.

Y también pudiera ocurrir que a esa audiencia infantil y adolescente no le interesara nada de la marca, empezando por lo que sale en televisión a una determinada hora, pese a que los responsables tenían sobre la mesa un informe que decía que lo que salía por televisión a determinada hora había sido pre-testeado con éxito. Y luego resulta que no, que comparado, un anuncio de televisión no era tan divertido como cualquier otra cosa que llegaba por correo, y todos, agencia y marca, mostraban su cara de incredulidad ante un hecho que, copiando toscamente a Monterroso, rezaba así:

Cuando despertó, la audiencia ya no estaba allí.

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¿Y a dónde se fue esa audiencia? Pues a lugares donde las cosas llegan puras y sin tanto pasteurizar por los cinco, seis o siete niveles corporativos que conlleva la aprobación de un anuncio en televisión. Y es que intentar que alguien que ya conoce muchos sabores tenga que conformarse sólo con uno parece que lleva directamente al fracaso. Lo malo es que parece que ningún responsable de marca se dará cuenta hasta que haya un test para certificarlo, recemos para que pronto les hagan uno… porque hasta su propio puesto de trabajo podría estar en juego :)

2011 y un libro por semana, capítulo 10

Continuando con mi propósito de leer un libro por semana en 2011, el siguiente de la lista es:

The Numerati
(Stephen Baker)
Mariner Books
+ enlace en Amazon

Relatado desde un punto de vista más periodístico que tecnológico, este libro expone la forma en la que trabajan los “Numerati”, denominación del autor para los matemáticos y personas encargadas en múltiples empresas, corporaciones y ramas de negocio, de construir modelos de datos, a partir de los cuales poder prever enfermedades u ofrecer una oferta publicitaria más personalizada para el resto de nosotros, los usuarios anónimos cuyos datos y pautas de conducta están cada vez más al descubierto gracias a la forma en la que usamos los medios digitales (teléfonos, redes sociales, etc.).

No piratees mi disco de covers piratas

Cosas que me pasan: cierto día, comiendo en Saltillo, me topé con el típico grupo musical que toca en restaurantes amenizando la comida de los comensales, con la particularidad de que TODAS las canciones que ellos tocaban eran versiones (covers) de canciones famosas de diversos autores. Cuando terminaron su actuación, pasaron por las mesas ofreciendo copias en CD de sus versiones, y decidí comprar una al “módico” precio de 100 pesos mexicanos (unos 6 euros). Mi sorpresa vino al ver la parte trasera del CD:

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