Steve Jobs, el usuario y la publicidad digital

Steve Jobs

Aparte de inmenso revuelo y especulación, la renuncia de Steve Jobs como CEO de Apple ha generado un mar de notas y artículos que analizan y reflexionan sobre su exitosísima carrera, su impacto en la cultura POP, y su legado en el mundo de los negocios.

La mayoría de estos textos se enfocan en la extraordinaria capacidad innovadora de Jobs y los productos con los que cambió al mundo. O sea, se concentran en la historia que todos ya más o menos sabemos y hemos leído miles de veces aquí y allá. Es por ello que me llamó la atención este artículo de Fast Company que hace a un lado los clichés y analiza una faceta poco comentada de Jobs pero que fue clave para el éxito de Apple: Steve Jobs es quizás el mejor usuario de tecnología de la historia.

Según el artículo, el atributo de Jobs que más influyó en el éxito de Apple es su capacidad para pensar como el usuario –la habilidad para ponerse en los zapatos de este último– y ver las cosas desde su perspectiva. Mientras que compañías como Microsoft, HP y Dell intentaban diferenciar sus productos agregando features y aumentando el poder de procesamiento, Jobs se enfocó en hacer sus productos lo más amigables posibles. Estaba convencido de que diseñando los productos de Apple con el usuario en el centro haría que el este viviera una experiencia memorable: una experiencia que le arrancaria sonrisas y al mismo tiempo serviría como base para diferenciar la marca.

¿Y qué tiene que ver todo esto con la publicidad digital? Tal vez la lección más valiosa de Jobs es poner al usuario en el centro de todo. Y creo que nosotros podemos hacer mejor publicidad digital si ponemos al usuario en el centro de la misma.

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New kid on the blog: Antonio Montero

Uno es muy cauto con las intenciones de los demás, así que cuando Antonio comenzó a publicar textos en su blog me pareció que todos ellas podían vivir sin problemas en éste. Sin embargo, nunca me atreví a decirle nada porque quién es uno para decirle a nadie dónde o qué publicar.

Hasta que hace unos días surgió una conversación sobre el tema, casual, y resultó que no había ningún tipo de problema con dicha pregunta. Así que le pregunté a Antonio si quería escribir aquí y dijo que sí. Y así es cómo llegó el undécimo “Gordito y Bonito” a este blog. Con ustedes: Antonio Montero.

Imágenes hermosas sin motivo aparente, capítulo 26

Dos nuevas imágenes hermosas (o curiosas) sin motivo aparente para este sábado. La primera de ellas me la dejó Mark Escobedo en mi muro de Facebook, un hogar donde tienen clara la religión que profesan:

La segunda se la tomé prestada a Poncho Guerrero, una imagen de cómo se ve el andén (y sus accesos) en una hora pico en la estación de metro Tacubaya de la Ciudad de México:

La moda para estar a la moda con los QR-Codes

Anoche me pasó lo mismo que a Juan, me topé con una de esas vallas anunciando la nueva película de Sherlock Holmes y su código QR con un reguero de instrucciones al lado, para descargarte un lector que te permita leerlo si es que no tienes uno instalado en el teléfono.

Nada nuevo, si no fuera porque cincuenta metros después me topé con otra valla, de una marca, con otro código QR y sus correspondientes instrucciones por si tampoco tienes el dichoso lector instalado:

Y me pregunto por qué tanta información que para nada sirve. Quizá porque como el código no sirve para nada la única manera de justificar su presencia es con un “le ponemos instrucciones para descargarse el lector, por si alguien no lo tiene pero quiere escanear el código”, como si la gente fuera por la calle buscando códigos que escanear en vallas publicitarias. Y sobre todo, porque si sabes lo que es un código QR lo escanearás (o no) sin necesidad de explicaciones. Y si no sabes lo que es, ni un libro de instrucciones te va a servir para disuadirte de descargarte algo nuevo en el teléfono, y eso en el supuesto de que alguien se moleste en acercarse lo suficiente como para leer algo en una esquina de una valla en mitad de una calle.

O sea, otra vez usando la tecnología como moda, en vez de como herramienta para construir historias u ofrecerle algo de valor o divertido a la gente. Y luego nos preguntamos que por qué las campañas no funcionan, ja.

El interfaz de Path

Suelo darme de alta en cuanto servicio online se me cruce por el camino, aunque luego no hago mucho con ellos porque no me doy el tiempo necesario para investigar de qué se tratan. Y luego, cuando algún amigo me habla del tema, recuerdo que tengo cuenta allí o allá y es entonces cuando comienzo a utilizarlos.

Construida para que publiques tus status, canciones, localizaciones, etc. en una línea de tiempo en la que puedes hasta dormirte y despertar, algo así me ocurrió con Path, esa red social que limita tu número de contactos a 50 personas, después de que Edgar me enseñara la aplicación en funcionamiento, que posee uno de los más finísimos interfaces que haya visto (“smooth” es la palabra adecuada).

GràciesBarcelona!

(Reproduzco aquí también mi post escrito para lasblogenpunto, la bitácora del gran Juan Boronat Martín)

De biennacido es ser agradecido.

Imagino que como muchos de vosotros, esta frase mítica y por eso mismo elevada a la categoría de cliché, la escuché de pequeño (y no tan pequeño) repetidas veces de boca de mis padres.

Y empiezo con esta frase porque es justo GràciesBarcelona! (mi última “campaña” si es que se le puede llamar así a algo tan personal) el único de mis trabajos que mis padres han entendido ya no a la primera, que también, sino que han entendido.

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Congresos de marketing digital y congresos de tecnología

Comenzaremos por el principio, que fue el día en que publiqué un post acerca de cómo Advil usaba su cuenta de Twitter de forma impertinente. En uno de mis comentarios afirmaba yo que quizá el que se encargaba del uso de esa cuenta había acudido a demasiados cursos de Social Media de los que se imparten en México, y alguno de los lectores se sintió ofendido por el comentario, inquiriéndome a largarme de vuelta a España:

Supongo que tiene algo de razón, porque imagino que el “guruseo” sobre Social Media estará igual en España que aquí y eso hará que también haya cursos y conferencias por todas partes, servidas en kilos, pero me pareció oportuno citar “en México” porque es aquí donde vivo y trabajo, y también de donde parece ser el tipo que usaba la cuenta de Twitter de Advil.

Pero en mi opinión, y más allá de todo esto (que no deja de ser una anécdota puntual) sí que hay un tema de fondo, y es si deberíamos poner en tela de juicio la efectividad que tienen todos estos cursos, conferencias y diplomados, más aún después de haber convivido un par de días con los asistentes a un evento de una temática tan distinta como TelmexHub.

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Ceremonia religiosa convertida en rave: Baptazia

En este blog somos poco temerosos de reconocer nuestra pasión por vídeos como éste o como estos otros, los cuales le hacen pensar a uno que ya no hay nada en Internet que pueda sorprendernos. Error. Internet siempre nos hará llegar algo a nuestras vidas que nos ponga la cabeza del revés, como una serie de vídeos de 2007 que encontré ayer por la mañana, los cuales podría resumir con la siguiente ecuación:

Ceremonia religiosa + Rave = Baptazia

Baptazia (aquí más explicación del origen) es la mezcla sincronizada de imágenes de ceremonias religiosas, del pastor con un micrófono que las oficia, y con el acompañamiento de fragmentos de audio de música Jungle. La mezcla es alucinante, como se puede ver en estos ejemplos:

Una vez más, Internet wins!

TV Notas y el tráfico en el Periférico

Hoy es martes, un día problemático para circular por el Anillo Periférico de la Ciudad de México, ya que son los martes los días con mayor densidad de tráfico en esa vía.

¿El motivo? Debe haber varios, pero uno de ellos pudiera ser el billboard que muestra a tamaño gigante la portada de la revista TV Notas, cuyos números salen cada martes con (entre otras cosas) señoritas de rotundas y photosopeadas curvas en su cubierta:

Creía que era una de esas bromas que los mexicanos nos gastan a los extranjeros, pero empiezo a pensar que puede ser cierto después de que dos taxistas me preguntaran, en sendos viajes en martes, si me importaba ir por el segundo piso en vez de por el primero, para poder ver dicha imagen.

Si eso no es interés por una marca, ¡yo no sé qué lo será!