July 2012

Tres años después

Tanto cuando este blog cumplió un año como cuando cumplió dos dediqué gran parte de ambos posts de aniversario a seguir explicando a los lectores habituales y a los recién llegados de qué trata este lugar. Sin embargo, una vez redactada esta exhaustiva sección de “Acerca de” ya no siento tanta necesidad de compartirles de qué va esto, sino más bien de compartirles para qué me han servido los escritos que aquí se publican, una perenne sensación de que las cosas ya no Son sino que Están siendo.

Ser
Estar siendo

Ser y Estar siendo. Hace un instante, este momento era el futuro. Lo que en publicidad eran dogmas y axiomas ya no lo son tanto. Las ideas que cabían en un medio ahora no caben ni en siete. Y así sucesivamente. Lo que era ya no es, lo que era sólido y concreto pasó a ser gaseoso y opinable. Donde antes necesitábamos respuestas, ahora necesitamos preguntas. La gente se relaciona cada día (entre ella y con las marcas) de forma distinta porque cada día surge algo nuevo con lo que interactuar, antes incluso de que las marcas sepan de ello. Así que, aunque la publicidad sigue constando, básicamente, de la conjunción de estrategias sólidas con ideas creativas brillantes, el radio de acción que deben cubrir es ya tan amplio que realmente nuestro trabajo cambia todos los días un poco, y eso hace de esta profesión una profesión vibrante y esperanzadora para los que buscan algo más que únicamente premios publicitarios.

Este blog es quizá un reflejo de ello. He notado en los últimos tiempos un cierto distanciamiento de opiniones que pude haber tenido hace quince o veinte meses. Y está bien, es sano cambiar de opinión si ese cambio está fundamentado. Es lo bueno de que este lugar sea un blog y no un libro, uno puede retroceder en el archivo de posts y ver donde está en comparación a donde estaba. Y reconocerse entonces para comprenderse ahora.

El extranjero y los éxitos de 2012
Luego está el tema personal. Mi escala de valores ha cambiado desde que nunca antes como en este último año me había sentido tan desubicado y “sin patria” como ahora. Español en México y mexicano en España, creo que ya siempre seré extranjero. Con lo bueno y con lo malo, me siento tan ajeno a la crisis económica del país de mi pasaporte como a la crisis política del país en el que vivo, en un desprendimiento que más bien me lleva más bien a la curiosidad por otras cosas y lugares, tanto en el mapa como personales. Y es que a veces yo ya me siento latinoamericano nacido en España:

En el primer post de este 2012 les decía que éste iba a ser un gran año. Alguien pensaría que gracias a lo laboral, y después de que mi agencia ganara seis leones en el Festival de Cannes, ya estaría cumplido el objetivo. Pero no. Aún han de suceder muchas cosas para que este año pueda terminar siendo considerado un éxito. Los leones sólo sirvieron para demostrarle a los (y las) que estaban preocupados/as por cómo me iría en JWT México (más preocupados por mí que por sus propias carreras, parece ser) que uno también podía hacer buen trabajo fuera de Grupo W, mi anterior empleo. Pero una vez logrado, con unos números que son un hito en la historia de la publicidad mexicana en dicho festival publicitario, mis nuevos retos son única y exclusivamente personales.

Porque, no sé si lo saben, pero los premios publicitarios no traen la felicidad. Son únicamente, como diría el maestro Toni Segarra, “ilusiones transitorias”. Supongo que eso también es parte de mi “Estar siendo”. O igual es mi madurez. Pronto lo sabré y supongo que mis próximos escritos estarán impregnados de ello. Mientras tanto, bienvenidos al cuarto año de Gorditos y Bonitos, y gracias por seguir leyéndonos :)

El álbum fallido de Pingüino Constanza

El de arriba es Pingüino Constanza, un pingüino de peluche que no recuerdo dónde conseguí pero al que rescaté hace unos días de una caja de las que se quedaron por abrir en mi última mudanza, motivado en parte por el post de ayer de Nicko.

El caso es que, tras tomarle un par de fotos de Instagram compartidas en mi cuenta de Facebook, decidí que quería crearle a Pingüino Constanza su propio álbum de fotos, encontrándome con la desagradable sorpresa de que las fotos que llegan a Facebook desde Instagram ya no pueden cambiarse de álbum:

Busqué y busqué la solución, encontrándome al final de cada camino con el proceso habitual de Editar álbum > Editar fotos > Desplegar menú de esquina superior izquierda, que es el que siempre se ha utilizado para hacer esta operación:

Pero no con las fotos de Instagram, resultando no ser yo el único (faltaría más) con dicho problema, con la única solución posible de descargar las fotos y almacenarlas (obviamente perdiendo Likes y comentarios a las mismas) desde el inicio en un álbum por separado. No sé si tiene que ver (supongo que sí) el hecho de que Facebook comprara Instagram hace un par de meses, pero este tipo de cambios en la funcionalidad me disgusta mucho más que todas esos cambios que tienen que ver con la privacidad de la información que compartimos en nuestros perfiles sociales. Lo que comparto en Facebook sobre mí es algo que probablemente también puedas encontrar si me “Googleas”, pero con estos cambios funcionales el pobre Pingüino Constanza se quedó sin álbum propio.

Por cierto, ¿se han dado cuenta de lo complicado que es teclear la palabra “Pingüino”?

Mapache_Feliz

Consejos buenrollistas para tipos infelices

Hace poco escribí en mi blog un post que no tiene nada que ver con publicidad. Por eso mismo, decidí reproducirlo también aquí. – El objetivo: ser más feliz. Lo primero es lo primero. No me considero el tipo más … Read More

La suspensión de incredulidad de las marcas

Si de algo padecen las marcas hoy en día es de paranoia. Paranoia ante el que dirán de ellas, paranoia ante la posibilidad de que la gente piense algo sobre la marca distinto a lo que la propia marca dice que es, y así muchas otras cosas más. Dicha paranoia se manifiesta en diversas situaciones, siendo una de las más comunes la de la marca intentando lanzar sus mensajes camuflados sin que se vea que es la marca quien los lanza, generalmente por la vía del amigo-buenrrollista que es “cool”, “empático” y “entiende” a las personas a las que se supone que la marca se dirige.

Pero a mí me parece que, en general, a la gente le importa un pimiento si es una marca o no la que le cuenta cosas, y que son esas cosas lo verdaderamente importante: si son buenas, a nadie le importa que procedan de una marca, y si son malas, no habrá nadie dispuesto a tragar con ello.

O sea, que me parece a mí que la gente no huye de las marcas ni de la publicidad, sino de las marcas y la publicidad que les resultan aburridas o irrelevantes, en un fenómeno que creo guarda mucha relación con un concepto muy utilizado al hablar de obras de ficción en cualquier formato (cine, literatura, etc.) llamado Suspensión de Incredulidad.

La Suspensión de Incredulidad (o Suspension of Disbelief, en inglés) es la anulación consciente de tu sentido crítico para poder disfrutar de una obra de ficción. Por ejemplo, Harry Potter atravesando un muro en una estación para llegar al andén del tren que le lleva a Hogwarts. O las explosiones en “Star Wars” en un espacio carente de oxígeno. O Superman volando, etc. Nada de ello puede ocurrir, pero como es parte de los universos de ficción que se relatan nadie pone pegas, porque si lo hiciera entonces todo el universo caería en pedazos y sería imposible seguirle el rumbo a cada una de las historias.

Yo creo que con las marcas pasa igual, no vendría mal un poquito menos de miedo y paranoia y un poquito más de Suspensión de Incredulidad.

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PS: Llego a la postdata para hablar de la imagen por la que decidí comenzar a escribir este post, un comentario de un usuario al respecto de la nueva película de Spiderman que se estrenó hace un par de semanas:


*Spiderman estuvo increíble! Aunque tengo una pequeña queja. Ya sé que es una película de superhéroes y que tienes que dejar de creer algunas de las cosas que ves, pero de ninguna manera un nerd adolescente científico usaría Bing.*

Y es que, aunque todos estemos programados con una cierta cantidad de “Suspensión de Incredulidad” de serie, ¡tampoco hay que pasarse de la raya!

Conversaciones telefónicas con tu perro

Tanto si les gustan los perros como si no (pero si sí esto tendrá mucho más sentido), imaginen que la emoción y ansiedad que muestra el animalito cada vez que saquen una pelota con la que él pueda jugar se las transmitiera vía un mensaje de texto a su teléfono móvil:

O que les mandara un mensaje cada vez que destroce un zapato, vea un fantasma o se meta en problemas con la mafia de las ardillas del vecindario. Justamente de eso trata este fanpage llamado “Text from Dog”, un hilarante recorrido telefónico de la vida de un perro con teléfono y su dueño.

Imágenes hermosas sin motivo aparente, capítulo 28

Después de algún tiempo sin ellas, recuperamos una vieja tradición de este blog, un par de nuevas imágenes hermosas sin motivo aparente. La primera de ellas la encontré en la cuenta de Facebook de Antonio Carrillo, una intervención urbana (fotografiada por Sofía de Juan) del colectivo Somostheposit para dar los buenos días en lunes a la gente que quiere llamar por teléfono:

La segunda la encontré vía Luis Gaitán, un divertido efecto uróboros generado manualmente en forma de agujero de gusano: