January 2013

Imágenes hermosas sin motivo aparente, capítulo 31

Un par de imágenes hermosas sin sentido aparente para finalizar esta semana. La primera de ellas la encontré en algún lugar de Internet, un mensaje de atención de los empleados de una Apple Store para una usuaria que, tras probar alguna de las máquinas de la tienda, había dejado abierta su sesión:

Como lo que suele hacer la gente cuando tienen acceso a una cuenta ajena es trollear y vandalizar, dejar esta imagen-recordatorio me pareció de lo más refrescante. Si eres de los primeros, a ver si tomas nota.

La segunda de las imágenes me la encontré en la cuenta de Instagram de Gaby Cisneros, un recordatorio impreso en una camiseta de lo importante que es tener una opinión, aunque no necesariamente sea correcta:

Las industrias del modelo exponencial

Nota previa 1: Antes de leer este post debes leer el post de ayer sobre las diferencias entre crecimientos lineal y exponencial.

Nota previa 2: Véase la Nota previa 1.

¿En qué momento se convierte una industria con crecimiento lineal en una industria con crecimiento exponencial? Una forma muy simple de responder es decir que una industria cambia de lineal a exponencial cuando el objeto de esa industria se vuelve información.

¿Información? ¿Cómo que “información”? Lo explico con un ejemplo, para variar. Piensa en un objeto tan rudimentario como pueda serlo una linterna, un aparato de iluminación que utilizas cuando quieres alumbrar algún lugar oscuro. Con esta definición, queda claro que una linterna es un objeto FÍSICO. ¿Pero qué pasa si se va la luz y no encuentras la linterna por ningún sitio? Es entonces cuando puedes sacar tu teléfono móvil, conectado a Internet vía una conexión 3G, y descargarte alguna de las muchísimas aplicaciones que sirven para hacer de la pantalla del dispositivo un aparato que dé tanta luz como la linterna que no encuentras. En este punto, lo físico es el teléfono, y la linterna ya no es un objeto sino una serie de datos que descargaste. Información, datos, 0s y 1s, dilo como quieras.

Read More …

Crecimiento lineal y crecimiento exponencial

Uno de los principales conceptos que hay que entender para comprender la diferencia entre la industria de la publicidad y la de la innovación es la diferencia entre industrias que crecen linealmente vs industrias que crecen exponencialmente.

Para ello expondré un simple ejemplo. Imagínate que por cada paso que das, avanzas un metro. Así, cuando estás detenido has avanzado 0 metros. Cuando das un paso, avanzas 1 metro. Dos pasos, 2 metros, y así sucesivamente hasta que en el paso 30 habrás avanzado 30 metros. Si tuviéramos que expresarlo en una gráfica, donde el eje X es el número de pasos y el eje Y es el número de metros recorridos, se vería así:

Este crecimiento es el lineal.

En cambio, cuando hablamos de crecimiento exponencial la cosa cambia, porque en vez de tratar directamente con los números tratamos con el resultado de elevar 2 a la potencia de ese número. Así, y siguiendo con nuestro ejemplo de los pasos, cuando estás detenido (momento 0) habrás avanzado 2 elevado a 0 metros (o sea, 0). Cuando das un paso, habrás avanzado 2 elevado a 1 metros (o sea 2). Dos pasos, 2 elevado a 2 metros (4), y así sucesivamente, hasta que en el paso 30 habrás recorrido 2 elevado a 30 metros (o sea, 1073741824). La gráfica de esto que acabo de contar se vería así:

La adopción de tecnología, por el hecho de que cada vez puedes acceder a más poder de cómputo por mucho menos precio que hace un año o seis meses (si no lo crees, mira tu teléfono móvil y recuerda el que tenías hace tres años), sigue un modelo exponencial y no lineal, al igual que las nuevas “plataformas” de comunicación. En este punto, es destacable resaltar que en el modelo exponencial, si nos fijamos en la segunda gráfica, pasa muchísimo tiempo donde el número del eje vertical no es tan grande (los metros recorridos, en nuestro ejemplo) y parece que no está ocurriendo nada, hasta que de repente se dispara y ya todo el mundo sabe de la novedad, y pareciera que ésta surgió por arte de magia cuando en realidad llevaba muchísimo tiempo gestándose. Esto puede servir para explicar el por qué hace tres años Twitter lo usaban sólo los llamados “early-adopters” y de repente, un día, todo el mundo tiene su cuenta y postea sus mensajes en 140 caracteres.

La industria publicitaria sigue basada en el esquema de crecimiento lineal. En cambio, los “millennials” (y en general todo el talento con ADN digital de serie), funciona con un esquema mental más cercano al modelo exponencial. Por eso los talentos digitales no quieren ir a trabajar a una agencia de publicidad, porque donde antes podían recorrer 30 metros ahora pueden recorrer 1073741824, y porque probablemente estén más cerca de encontrar lo que buscan en Google, Tumblr o abriendo su propia compañía. Y por eso, por seguir ese modelo lineal, la publicidad y el marketing avanzan TAN despacio, lo cual es terrible para agencias y marcas porque, como escribiré mañana, “digital” ya no es un medio sino un nuevo paradigma.

True story. Y to be continued.

PS: Resulta que sé usar toda la suite de Adobe pero soy un torpe con Excel, así que muchas gracias a Pablo por ayudarme con las gráficas :)

De cuando la industria no quiere que sus agencias cambien

Quizá sea porque no hay realmente una agencia en México que domine TODAS las disciplinas, o quizá sea por vanidad, pero es frecuente que las marcas tengan un sueño bastante recurrente en el que todas las agencias que les dan servicio (TV, digital, activaciones, medios …) se sientan juntas a trabajar en una mesa gigante, colaborando y nutriendo unos las ideas de otros en una sinergia perfecta sin intereses particulares, y todos en pos del interés de la marca y su éxito.

La realidad, por desgracia, es bastante distinta, y consiste en que todas esas agencias pelean por el cariño de la marca como los hermanos luchan por el amor del padre o la madre, y al final lo que ocurre es que cada cual intenta llevar ideas que terminan por colisionar con los compartimentos que la marca tiene creados para cada agencia. Por ejemplo, cuando trabajábamos en JWT, era frecuente que al llevar ideas MUY MUY grandes a alguna marca recibiéramos un feedback similar a:

La idea es muy buena, muy grande, nos encanta porque toca todos nuestros puntos de contacto con nuestros consumidores. Hagamos una cosa, traigan dos guiones de TV y la gráfica, y para el resto de cosas vamos a contactar a nuestra agencia de digital para que vayan adaptando todo.

-
Como si lo “digital” estuviera separado de la TV o la gráfica y no fuera todo parte de una sola idea. Huelga decir que obviamente al final nada salía como se había planeado, y la campaña que terminaba por salir era un Frankenstein de partes en vez de la suma de todas ellas.

Ahora en Flock nos sucede algo parecido. Por aquello de ser una agencia que proviene del mundo del Social Media pareciera que presentar algo más, que tenga que ver con innovación, está vedado porque la mayoría de las marcas buscan a agencias por servicios específicos en vez de por soluciones integrales. Y luego todos nos quejamos de lo mal que está la publicidad y de qué pocas campañas “integradas” (whatever that means) de éxito hay en México. Y es que viéndolo, tanto desde un lado de la trinchera como desde el otro, una cosa parece clara: Hay ocasiones en que las agencias (tradicionales o no, grandes y pequeñas) SÍ quieren cambiar, pero la industria en la que trabajan NO. Porque así todo es más fácil.

Los paradigmas y las costumbres, ya saben. Pero bueno, qué bien, hay mucho trabajo por delante.

El reclutamiento en los tiempos del cólera

Estaba revisando portafolios y CVs de directores de arte llegados a mi correo desde Zonajobs, y me surgieron un par de reflexiones-pregunta para las que aún no tengo respuesta, y que tienen que ver, principalmente, con cómo se recluta talento para una agencia o compañía relacionada con la creatividad y/o innovación.

Lo primero es si es normal que el proceso para reclutar a alguien con actividades específicas (un abogado, por ejemplo) sea el mismo que el que se utiliza para contratar a alguien con actividades más “abstractas” (un creativo, por ejemplo). Lo segundo es si es posible contratar a alguien extraordinario a través de un proceso sumamente ordinario.

No tengo respuesta ni reflexiones sobre ninguna de las dos, pero la verdad es que siento que los procesos de reclutamiento están completamente rotos.

PS: Por favor, no me gasten tecla en especificar si un abogado tiene actividades abstractas o si el creativo tiene actividades específicas. No hablo de los puntos concretos, sino de las generalidades de dos profesiones con enormes diferencias.

Mail

Nueve cosas que constaté con “Vete”

Mañana hará un mes que lancé este particular experimento llamado “Vete”, tiempo más que suficiente para poner en orden todo lo que a nivel de comunicación he podido constatar con él, cosas que me gustaría compartir con vosotros: 1) “Hacer is the … Read More

El matonismo en el mundo de la publicidad

Para hablar hoy de un tema general, empezaré por una auto-acusación particular. Acababa yo de regresar a la Ciudad de México tras pasar unos días en España y me topé con el parabús de la imagen que abre este post, comprado ese día (parece) por Initiative, una agencia de medios con la que me han salido úlceras de todos los colores cada vez que me ha tocado trabajar con ellos. Bueno, el caso es que tomé foto y la subí a mis espacios sociales acompañada de algunos comentarios burlescos, sin darme cuenta de que lo que estaba yo haciendo es darle barra libre a la gente que me sigue en dichos espacios para también hacer burla, aun no habiendo tenido (en el 99’999% de los casos) relación laboral alguna con Initiative (que es lo que provocó mi publicación inicial).

Total, que las ristras de comentarios convirtieron el asunto en un aquelarre y la agresión llegó a un punto en que me pareció que lo mejor que podía hacer era dar de baja la imagen porque la cosa se estaba poniendo bastante fea. Y es que, a fin de cuentas, si alguien quiere comprarse un billboard en mitad del desierto para presumir de lo grande o pequeña que la tiene, pues… who cares?

-

Sigo. Porque, como si hubiera una especie de karma-express corriendo por la vida, se juntó lo narrado en el párrafo anterior con la llegada a mis oídos de varios rumores y cotilleos (falsos) llegados desde las entrañas de un lugar en el que ya no trabajo. Como uno ya está curado de espanto de críticas después de haber publicado más de veinte libros, lo que sí llegué a sentir fue preocupación por el interés desmedido de algunas personas por desacreditar a alguien que ya ni siquiera está presente ante gente que ni siquiera me conoce.

Y es que no sé, si llega uno a un trabajo y tiene un jefe brillante (o no tanto) que emplea parte de su tiempo ejerciendo el “matonismo” (contra otros creativos o contra campañas de otros creativos de la industria), al final parece que uno pudiera llegar a asumir que parte del trabajo que hay que hacer para llegar a ser un jefe brillante (o no tanto) pasa por comportarse como un matón contra otros creativos o contra campañas de otros creativos de la industria. Esto es peligroso, sobre todo entre los jóvenes, porque aún pueden no ser tan experimentados o brillantes (o no tanto), pero ser un matón es muy fácil. Y al final el ambiente se vuelve ciertamente irrespirable.

-

En este punto, siempre me parece oportuno rescatar este texto de David Trueba titulado “La máquina de odiar”. La máquina de odiar existe y todos tenemos una, pero sabiendo que las acciones derivadas de su uso siempre terminan regresando a su dueño.

Y es que es una tristeza que en publicidad a veces nunca basta con el éxito o preocupaciones propias, sino que lo que realmente importa es el descrédito de los demás. Afortunadamente, y dentro de lo despiadada que puede ser a veces, hay que hacer saber que la publicidad es una profesión tremendamente democrática. Que, al contrario que en otras disciplinas, donde hay un ganador y muchos perdedores, en publicidad nada impide que haya una idea maravillosa en una agencia mientras, simultáneamente, nace otra igual de brillante en una agencia distinta, y que las dos pueden triunfar. Quizá eso es lo que debiéramos transmitirle a la gente que llega a la industria.

Así que probablemente debiéramos dedicar más tiempo a crear buenas (o mejores) ideas que a estar criticando lo que hace gente a la que no hemos tratado más que un par de veces en nuestras vidas. Y sobre todo si eres jefe (brillante o no).

Porque yo no sé vosotros, pero a mí siempre me cayó mejor el Karate Kid que los Cobra Kai. Eso. Y una disculpa sincera desde aquí para la gente de Initiative.

Los millennials de Modern Family

Mucho se ha escrito sobre la generación Millennial, y es que hasta yo he escrito algo sobre el tema. Pero por mucho que se escriba, y siguiendo aquel dicho de que una imagen vale más que mil palabras, prefiero rescatar esta escena que me encontré hace unos días viendo un episodio de esa gran serie que es “Modern Family”, en la que Phil, uno de sus protagonistas, trata de explicarle a su caprichosa y “millennial” hija Haley el funcionamiento de uno de esos intrincados sistemas de entretenimiento casero llamados Home Theater.

Como pueden ver por el fotograma, la duda de ella no conlleva tanto incapacidad para aprender (de hecho aprende en veinte minutos) sino más bien en por qué la insistencia de su padre en que aprenda a usar el sistema si a ella le basta una conexión a Internet para ver la televisión:

Papá, esto es una estupidez, veo la TV en mi ordenador. ¿Por qué tengo que aprender a usar esto?

-
Bueno, pues tal cual. Señoras y señores de agencias de publicidad y marcas del mundo, os presento a los capaces y faltos de atención usuarios y consumidores de un futuro bastante cercano. A ver si alcanza con lo que se está haciendo hasta ahora. Ja.

El 2013

El 2013 ya está aquí. No os vamos a desear ni buena suerte ni amor ni salud ni ninguno de esos propósitos que, seguramente, vosotros ya os habéis planteado por vuestra cuenta sin necesidad de que alguien más os los repita.

Lo único que os deseamos desde aquí para este año es que inspiréis a quien tengáis a vuestro alrededor. En lo que sea, por el motivo que sea. Que alguien te diga que le inspiraste es de la mejores recompensas que uno puede recibir. Y si conseguís eso, a final de año os dareis cuenta de que habrá sido un buen año.

Suerte.