Archive for category Artículos

Date: March 16th, 2012
Cate: Artículos, Internet, Publicidad
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¿Qué no es digital?


Señoras que parece que todavía hacen publicidad para éstas

Uno de los principales problemas que enfrentan las áreas digitales en las agencias de publicidad es que muy poca gente sabe bien a bien de qué se trata el Internet. Muchas veces se la tienen que ver con banners y campañas que de digital no tienen mucho o, peor aún, con lugares comunes, con campañas que parecen fotocopiadas por enésima vez de campañas de hace 10 años, con la consecuente pérdida de calidad. Por ejemplo:

La likeocracia:
Concursos donde el ganador es el que obtiene más likes de lo que sea (una foto, un texto, un video, una cebolla). ¿Genera algún engagement? No. ¿Es agradable para el usuario tener qué andar mendigando likes? No. ¿Es agradable para el resto del mundo recibir dos veces por semana méndigas de likes y tener que ver algo que no quiere por compromiso? No. ¿Ayuda a construir una imagen de marca positiva? No.

El QR por el QR:
poner códigos QR en absolutamente todo puede ser la moda pero ¿para qué sirven?
Ponerlo sólo para que el usuario “pueda obtener más información de la campaña” es como no ponerlo, con la desventaja de que genera basura visual. Los códigos QR deben utilizarse de forma integral en la dinámica de la campaña (el “consumer’s journey” que le dicen) y si no aportan nada, mejor mandarlos al carajo.

“Síguenos en F y T”:
¿Por qué poner un logo de Twitter y otro de Facebook en todo print? No basta con el logo de los dos servicios, es necesario poner la dirección de la cuenta. Pero incluso antes de pasar por ahí, toca preguntarse para qué quiere la marca que la sigan en dichos servicios, lo que nos lleva al siguiente punto.

¿En serio tienes algo que decir en Twitter?:
Es cierto que las marcas la voz de marca en redes sociales puede considerarse necesaria, pero antes de abrir una cuenta y contratar una pequeña agencia que la administre, se debe definir para qué sirve. Es completamente incorrecto que una marca se comunique con el público como si fuera animador de un hotel all-inclusive en alguna playa de poca monta: “¿Cómo amanecieron todos?”, “Hey, es hora de comer, trágate mi producto”, “A daaaarrrrle a la chamba, que mañana es viernes”.

Las marcas deben ofrecer información valiosa digna de leer, pues para comentarios imbéciles todos tenemos suficiente con nuestros amigos. Además una marca nunca será percibida como un amigo más, aunque algunos mercadólogos insistan que debiera serlo.

Si es absolutamente necesario que la marca diga banalidades que no aportan nada, por lo menos habrá que hacerlo a través de un personaje con personalidad propia, del cual sea fácil deshacerse cuando el cliente se dé cuenta de que ha estado tirando su dinero.

Banners:
Tener banners no es una campaña digital, es sólo poner la publicidad de siempre en una pantalla de computadora. Peor si esos banners van parar a donde siempre (el periódico Reforma, con su fabuloso sitio cerrado al público, o Terra y similares, dinosaurios que sobreviven escondidos en el fondo de un lago del internet). Los banners son extensión de una campaña que ayuda a aumentar el alcance y la repetición en ciertos targets, no una campaña digital por sí misma.

Un micrositio al que se llega mediante drive to web en ATL:
Llevar al público a www.miproducto.com desde la tele no sirve de nada. ¿Por qué querría alguien entrar a una dirección de internet que promete ser igual a todas a las páginas de producto y de la cual nadie le ha hablado? Los micrositios deben de tener un gancho, algo que haga que la gente lo quiera visitar y esa peculiaridad debe comunicarse en el ATL. El Drive-to-web debe de ser superado por el call-to-action, donde se invita al consumidor a hacer algo que en el micrositio, algo que sólo pueda hacer ahí.

Poner el comercial en YouTube:
Todo comercial debe estar en YouTube, pero no es ello una campaña digital, es sólo facilitar el acceso al comercial para los interesados (que, de por sí, pueden ser pocos). Tampoco cuenta poner una versión más larga del mismo. Los videos en YouTube deben de cumplir una función clara, estar producidos especialmente para el medio e incentivar no la compra, sino la interacción.

Because The Night

Como ya os contaba estos días, hasta la semana pasada estuve, por fuerza mayor, prácticamente desconectado de la Red. Por eso cuando volví a tener Internet y pude entrar en mi Facebook, me sorprendió ver mi muro inundado de publicaciones de amigos que compartían muy emocionados esto:

“Uno de los mejores violinistas del mundo, ignorado en el metro en hora punta”.

Al verlo me dio qué pensar. Por una parte, siempre me resulta fascinante el cómo un algo conecta con muchos al mismo tiempo y cómo esto se replica y se comparte hasta contagiar rápidamente a toda una red social. Sin embargo, me parece todavía más interesante el intentar comprender cómo funciona este fenómeno. Pongamos por ejemplo el mencionado caso, protagonizado por Joshua Bell, el famoso violinista famoso para todos menos para mí, que no lo conocía. Perdón por mi incultura.

Lo curioso de este hecho que la semana pasada estaba de “rabiosa actualidad” en Facebook, es que ese algo sucedió hace ya cuatro años pero que, aunque en su momento salió tímidamente publicado en algún que otro medio, parece que es ahora (no sé sabe muy bien por qué) cuando alguien (no se sabe muy bien quién) le dio la importancia que no tuvo en el momento en que sucedió (sí se sabe que fue hace 4 años). Aquí cabría preguntarse si acaso es más relevante este hecho cuatro años después que cuatro años antes. Es decir, ¿se supone que es más importante ahora que cuando sucedió? ¿Sí? ¿No? ¿Por qué?

Como diría el amigo Pablo M. Sánchez, sin duda algún Influencer tuvo que ver en ello.

También me resulta curioso que si lo que se critica en este caso es la indiferencia de la gente ante un momento de virtuosismo que te pasa por delante y del que tú pasas olímpicamente, me parece que es de una actitud muy indiferente el dejar pasar cuatro años para que te des cuenta de ello.

Me resulta muy interesante también el intentar comprender cómo y por qué dos cosas prácticamente iguales tienen tan distinto efecto. Y me refiero a que por la misma época en la que sucedía lo de Joshua Belle en el Subway de Washington, en el metro de Bilbao pasaba esto.

“Nacho Campillo ignorado en el metro en hora punta”.

Viendo ambos hechos me llama sobre todo la atención qué es lo que llama la atención de estos hechos. Pongamos por ejemplo que la noticia fuese:

“Uno de los mejores violinistas del mundo, ignorado en el metro en hora punta”.

Seamos sinceros. ¿Tan sorprendente resulta que en hora punta y llegando tarde al trabajo, nadie se pare a escuchar a un artista por bueno que éste sea? Sin entrar en valoraciones de si eso está bien o mal, la verdad es que no me parece que sea tan raro, más bien todo lo contrario, así que no le veo la parte sorprendente sobre todo porque seamos sinceros, ¿cuántos de vosotros sabía quién era Joshua Bell? Y ¿cuántos de vosotros le reconoceríais a él o a Nacho Campillo en plena hora punta del metro?

Porque si la relevancia de dicho experimento es poner a un reconocido músico del panorama musical a tocar en el metro para “estudiar” la reacción de la gente y comprobar el grado de “indiferencia”, me pregunto por qué no ponen a tocar a alguien del tipo Bruce Springsteen.

Os aseguro que el resultado muy probablemente concluiría con otro sentimiento muy distinto a la indiferencia. Y sí, puede que este experimento con Bruce S. fuese también bastante previsible y sesgado, pero no más que el de Joshua y Nacho. Eso sí, con toda seguridad, o al menos para mí, sería mucho más memorable.

De hecho, ya se hizo, aunque sin pretenderlo. Fue allá por 1988 y el resultado, brutal, fue éste:

“Bruce Springsteen no ingorado en plena hora punta”.

La parte bonita de esta maravillosa historia cuenta que este busker (músico callejero in English) fanático de Bruce Springsteen, vio su sueño hecho realidad al tocar junto a su idolo, Bruce Springsteen, que pasaba por allí y al verle tocar sus canciones, decidió unírsele para tocar con él. La parte menos bonita de la historia es que el busker murió al año siguiente de cumplir su sueño.

No sé vosotros pero a mí un caso como éste sí que no me deja indiferente.

Que por qué, Because The Night. ;  )

Date: February 22nd, 2012
Cate: Artículos, Diseño, Inspiración, Marcas, Marketing, Publicidad
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Las marcas que importan

Hace unos meses leí en este libro una inspiradora entrevista con Lee Clow, uno de los creativos publicitarios más grandes de la historia. En ella, Clow habla de su visión de la publicidad y cómo ha evolucionado en los últimos años. Uno de los highlights de la entrevista es donde Lee Clow afirma que el trabajo de los publicistas debe ser “crear cosas que la gente ame, que les provoque querer involucrarse, responder e incluso volverse sus discípulos”.

Lo interesante de las palabras de Clow es que no mencionan nada sobre anuncios ni formatos. En esta otra inspiradora charla, Clow y Alex Bogusky hablan nuevamente sobre el tema, al mismo tiempo que presentan casos de éxito de sus respectivas agencias. Ninguno de los casos presentados trata sobre anuncios. Al contrario, tratan de experiencias diferentes, como la campaña de coches acrobáticos Qashqai de Nissan, y el videojuego de Burger King diseñado por CP+B que se vendió en los restaurantes de la cadena de comida rápida.

Publicistas como Bogusky y Clow saben que hoy en día ya no basta con crear anuncios para conectar con la gente y construir las marcas de sus clientes. Hoy las personas son más inmunes que nunca a la publicidad; pueden oler un anuncio a kilómetros de distancia. Si las marcas quieren captar la atención de las personas y formar parte de sus vidas, deben crear soluciones distintas, inspiradas en mundos fuera de las fronteras del entorno publicitario. Y yo agregaría que esas soluciones también deberían intentar marcar una diferencia en la vida de las personas, su comunidad y su entorno.

La semana pasada me enteré a través de un artículo de Fast Company de la existencia de KeepCup, un vaso reutilizable de plástico para beber café. El vaso, creado en Australia por los propietarios de un pequeño restaurante, ha sido un éxito rotundo: se han vendido más de 800,000 piezas en todo el mundo. KeepCup fue diseñado específicamente para reducir el número de vasos de cartón para café que se consumen y tiran a la basura diariamente. Sus creadores se preguntaron, “¿cómo podríamos ayudar a disminuir la huella de carbono de nuestro negocio y al mismo tiempo cambiar los hábitos de nuestros clientes, motivándolos a participar y utilizar menos vasos desechables?”.

Si lanzáramos este reto a un grupo de agencias de publicidad, probablemente muchas de ellas plantearían una solución más o menos así: una campaña conformada por una serie de spots de TV que cuentan historias de un escenario ambiental casi apocalíptico, y que cierran con un call to action que invita a tomar conciencia. La campaña contaría también con spots de radio y actividades de guerrilla como reparto de flyers y calcomanías. Se lanzaría un sitio web donde la gente podría ver los spots de televisión y consultar información del impacto ambiental. Por último, habría una página de facebook y una cuenta de twitter donde un community manager compartiría contenidos de la campaña, conversaría con la gente, y trataría de convencerla de unirse al movimiento e invitar a sus amigos.

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Date: February 13th, 2012
Cate: Artículos, Comportamiento, Marcas, Publicidad
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Metallica, la justicia y las marcas

Hace unos días me puse a organizar un poco la música que tengo en mi disco duro externo y me topé con el album “And Justice For All” de Metallica. Quizá muchos de ustedes no conocen el disco, pero en su portada se muestra la estatua de una mujer vendada sosteniendo una balanza en una mano y una espada en la otra. La estatua, como ustedes de seguro ya lo saben, es una metáfora de la justicia.

La justicia emplea dos herramientas para hacer su trabajo: la balanza y la espada. La balanza la usa para determinar la inocencia o culpabilidad del acusado y la espada para castigarlo en caso de resultar culpable.

La balanza es quizás el elemento más relevante de la metáfora. En sus discos se colocan los elementos positivos y negativos del acusado y luego se comparan para ver hacia qué lado se inclina. La balanza siempre se inclinará del lado del disco que sostenga los elementos de mayor peso, denotando la inocencia o culpabilidad del acusado.

Ustedes se preguntarán, ¿qué rayos tiene que ver esto con la construcción de marca? Pues verán, creo que esta metáfora es muy útil para comprender un aspecto básico de la dinámica entre las marcas y las personas.

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Steve Jobs, el usuario y la publicidad digital

Steve Jobs

Aparte de inmenso revuelo y especulación, la renuncia de Steve Jobs como CEO de Apple ha generado un mar de notas y artículos que analizan y reflexionan sobre su exitosísima carrera, su impacto en la cultura POP, y su legado en el mundo de los negocios.

La mayoría de estos textos se enfocan en la extraordinaria capacidad innovadora de Jobs y los productos con los que cambió al mundo. O sea, se concentran en la historia que todos ya más o menos sabemos y hemos leído miles de veces aquí y allá. Es por ello que me llamó la atención este artículo de Fast Company que hace a un lado los clichés y analiza una faceta poco comentada de Jobs pero que fue clave para el éxito de Apple: Steve Jobs es quizás el mejor usuario de tecnología de la historia.

Según el artículo, el atributo de Jobs que más influyó en el éxito de Apple es su capacidad para pensar como el usuario –la habilidad para ponerse en los zapatos de este último– y ver las cosas desde su perspectiva. Mientras que compañías como Microsoft, HP y Dell intentaban diferenciar sus productos agregando features y aumentando el poder de procesamiento, Jobs se enfocó en hacer sus productos lo más amigables posibles. Estaba convencido de que diseñando los productos de Apple con el usuario en el centro haría que el este viviera una experiencia memorable: una experiencia que le arrancaria sonrisas y al mismo tiempo serviría como base para diferenciar la marca.

¿Y qué tiene que ver todo esto con la publicidad digital? Tal vez la lección más valiosa de Jobs es poner al usuario en el centro de todo. Y creo que nosotros podemos hacer mejor publicidad digital si ponemos al usuario en el centro de la misma.

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GràciesBarcelona!

(Reproduzco aquí también mi post escrito para lasblogenpunto, la bitácora del gran Juan Boronat Martín)

De biennacido es ser agradecido.

Imagino que como muchos de vosotros, esta frase mítica y por eso mismo elevada a la categoría de cliché, la escuché de pequeño (y no tan pequeño) repetidas veces de boca de mis padres.

Y empiezo con esta frase porque es justo GràciesBarcelona! (mi última “campaña” si es que se le puede llamar así a algo tan personal) el único de mis trabajos que mis padres han entendido ya no a la primera, que también, sino que han entendido.

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“Lo mejor del año” y “lo mejor del año”

Por estas fechas y como es tradición, en Anuncios.com empiezan el nuevo año repasando lo mejor del anterior. Para ello le han preguntado a cinco creativos cuáles fueron las mejores campañas de 2011. Aunque hay opiniones diversas, en esta lista destacan tres campañas: The American RomHomeplus Subway Virtual Store Pastillas Contra el Dolor Ajeno. Aquí puedes ver su short list completa.

Y es que, es bien sabido que éstas son fechas de listas que repasan el año que recién cerramos. Listas de las mejores campañas, o de las diez mejores canciones, las cinco mejores películas, los libros más leídos…

Como persona me resulta curioso que nos encante ponerlo todo en listas y en ránkings y como consumidor entrenado entiendo también el interés que despiertan estas listas. No obstante, como publicista me pregunto si más allá de conocer la opinión de gente de nuestro sector, que también, no me resultaría más interesante y curioso conocer qué fue lo mejor del año para 5 personas que no tuviesen nada que ver con publicidad, que son al final para los que trabajamos.

Esta reflexión se podría haber quedado aquí, pero como me pareció que me sería muy útil comprobar la otra cara de la moneda, escogí a cinco personas de distintas profesiones, edades y sexos (obviamente ninguno publicista) para que me dijesen cuál había sido en su opinión, la/s campaña/s del año pasado que más les había gustado.

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El mundo de Lucía, el de Hernán y el tuyo

El otro día leí dos buenos artículos, uno de Hernán Casciari y casi al momento otro de Enrique Dans, que abordaban el mismo tema –las declaraciones de la escritora Lucía Etxeberría– pero cuyo mensaje creo que podría aplicarse perfectamente no sólo al mundo editorial, cultural y por supuesto al publicitario, sino también a muchas otras profesiones y sectores inmersos en dos realidades paralelas que conviven en un mismo momento: un viejo mundo y un nuevo mundo, como bien explica Hernán Casciari en su post:

El viejo mundo se basa en control, contrato, exclusividad, confidencialidad, traba, representación y dividendo. Todo lo que ocurra por fuera de sus estándares, es cultura ilegal.

El mundo nuevo se basa en confianza, generosidad, libertad de acción, creatividad, pasión y entrega. Todo lo que ocurra por fuera y por dentro de sus parámetros es bueno, en tanto la gente disfrute con la cultura, pagando o sin pagar.

Y creo que me quedaría corto y opinaría pobre si como he dicho, pensase que este criterio sólo es aplicable a prácticamente todas las profesiones y sectores de este siglo (o parte del anterior) porque sobre todo, creo que se puede extrapolar a todas las personas que formamos parte de ellos.

Sea el de la publicidad o sea cualquier otro sector, es fácil distinguir como mínimo cuatro tipos de perfiles vitales (con)viviendo en medio de esos dos mundos:

El primero, una generación de jóvenes viejos como bien definió una vez César García: creativos jóvenes con ideas de creativos “viejos”.

El segundo, su antítesis: una “tercera edad” nº 1 en tecnología (sirva de ejemplo mi madre, 63 años, con su smartphone, dos cuentas de Facebook, Google +, Skype  y por supuesto, Spotify. Os pondría los links a sus respectivos perfiles sociales, pero ella es de las que prefiere escoger a sus amigos ; )).

En medio, una generación de séniors jóvenes como la que creo que me está tocando vivir. Profesionales con una media de 6 ó 7 años en su sector pero nacidos profesionalmente con el Big Bang de este nuevo mundo y partícipes de él, y por eso mismo con una buena experiencia en nuestros respectivos campos.


En la foto vieja, un pequeño inmigrante digital con iPhone de serie.

Finalmente y en la otra punta, los verdaderos nativos digitales, esos que aprenden antes a utilizar un iPhone que a hablar.

Un mundo viejo y un mundo nuevo, ambos cambiantes y aparentemente antagónicos, pero con un denominador común: no se rigen tanto por los años físicos de sus habitantes como por la edad mental de los mismos.

Un viejo mundo donde prima la adaptabilidad versus un mundo nuevo donde creo que muy por encima de eso prevalecerá la capacidad de transformación que cada uno de nosotros tengamos y demostremos.

Un mundo de aptitud vs un mundo de actitud.
Darwin y su selección vs lo que tú decidas elegir.

El mundo de Lucía vs el mundo de Hernán y de Enrique.

O tu mundo, en donde en vez de pedirle muchas cosas al año nuevo igual podrías dárselo todo.
¿En cuál de estos mundos vives tú?

Feliz Navidad (o como diría LuisNaviralidad).

Mensajes que se disuelven

Digital City

Debo de confesar que fue solo hace poco, muy poco… (¡ok, días!), que me topé con el término postpublicidad. Como ya apuntaba Granatta en el generoso post que escribió como mi bienvenida a este blog, vengo aterrizando a este mundo de la publicidad después de transitar mucho tiempo por los áridos pasillos de la universidad. Y, sin embargo, será probablemente por esos años en el mundo académico — siempre obsesionado con terminejos prefijados con ‘post’: post-modernismo, post-estructuralismo, post-constructivismo — que lo de post-publicidad captó inmediatamente mi atención. Ahora creo que si me interesé por ‘regresar’ al mundo de la comunicación creativa, e involucrarme particularmente en la publicidad, fue porque reconocía ya los contornos de algo así como lo que Solana llama postpublicidad.

En los últimos años, me ha interesado el desarrollo relativamente reciente de un tercer paradigma computacional, conocido como ubiquitous o pervasive computing. La idea es sencilla, hubo una primera etapa dominada por computadoras tan grandes como el cuarto de máquinas de un barco (las famosas mainframes), y después una segunda de computadoras a escala personal (de escritorio y “de regazo”, aunque… ¿alguien ha aguantado por mucho tiempo el calor de una laptop en las piernas? ¡Auch! “toasted skin syndrome”). Pues ahora se supone que entraremos en una tercera etapa dominada por computadoras digamos… ‘hipopersonales’, es decir, computadoras pequeñitas incrustadas por todos lados: en nuestras casas, nuestras cosas, nuestra ropa y, por supuesto, nuestros cuerpos.
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Publicidad “cuántica”

Llevaba días sin escribir así que llevado por la emoción, aviso que hoy me ha salido un post (más) gordito. 

Supongo que desde siempre, aunque sin saberlo hasta hace poco, cada vez me he ido adentrando más en el mundo de lo cuántico, algo que dicho así puede sonar pretencioso, aunque sólo en primera instancia porque os aseguro que una vez te atrapa te empieza a resultar familiar,  casi “como si ya lo conocieras”.

Se suele definir a la mecánica cuántica como la física de las posibilidades, que traducido tal y como yo lo entiendo, es una puerta fascinante en la que nada más entrar te vas encontrando con conceptos asombrosos como la sincronicidad, y con potenciales futuros en forma de intuiciones de esas que te dicen “tira por allí”, y tú va y tiras y en ese allí te encuentras algo, llámale pistas que te llevan a otros sitios, links o lugares que a su vez hacen que te preguntes por qué haces lo que haces, y que te respondas que tal vez no es por casualidad, sino porque te has dado cuenta de que soñar despierto no es una bonita frase de un copy malo, sino la única manera de hacer realidad eso que imaginabas y que no sabes por qué, pero sabes perfectamente que puedes hacerlo y que vas a hacerlo.

 En la imagen, una marca cuántica.

Dejo de hablar en abstracto y empiezo a bajarlo. Llevo algún tiempo pensando en que lo que propone la cuántica tanto a escalas de partículas y que personas como Jean-Pierre Garnier Malet, doctor en física y experto en mecánica de los fluidos han trasladado a escalas macros con su teoría del desdoblamiento del tiempo, esto, podría aplicarse perfectamente a nuestro sector, sea cual sea, en mi caso la publicidad. Me parece un tema muy interesante como para reflexionar sobre ello en modo escrito, que es como más se me queda, e intentar aplicarlo a mi vida y mi trabajo diario. Y si además esta reflexión escrita le puede servir a más gente, pues todavía mejor…

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