O al menos eso parece después del gran descubrimiento de esta semana en iStockphoto: una versión ilustrada de nuestro admirado Jorge Camacho…

O al menos eso parece después del gran descubrimiento de esta semana en iStockphoto: una versión ilustrada de nuestro admirado Jorge Camacho…


Como ya sabréis, porque hemos escrito mucho sobre nuestro proyecto para Nike, la pasada semana se celebró Zona Maco, una feria de Arte Contemporáneo que se celebra en la Ciudad de México desde hace diez años. Y como llegó un punto en que la Freestore estuvo terminada y ya la única preocupación era que todo funcionara correctamente, decidí darme una vuelta para ver el resto de obras expuestas, encontrándome con ésta de Francisco Ugarte que constaba de tres proyectores (los de la imagen que abre este post) de diapositivas “programados” para cambiar la imagen proyectada cada uno a su propio ritmo:
Para posteriormente extraer lo proyectado por los tres dispositivos en diversas obras impresas, que eran las que estaban a la venta:

Y me pareció bellísimo (y hasta romántico) esta especie de “arte generativo prehistórico” en una época donde ya sabemos que el futuro será analógico facilitado digitalmente.
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Y es que, más allá de los prejuicios con los que inicié mi visita (alimentado por alguna visita previa a otra famosa feria del mismo tema, ARCO) y del hecho de que muchas de las obras expuestas en Zona Maco 2013 ya las he visto hace ocho o diez años en el mundo publicitario, tengo que decir que terminé terriblemente inspirado, probablemente más por las cosas que se me ocurrieron por el camino que por las propias piezas que vi (con excepciones como la que narro en este post). Supongo, y perdonad quizá mi inocencia, que también ese es el propósito de una exposición, no se os vaya a olvidar.
De “Women Can Do It” a “Caro Can Do It” en sólo tres pasos:
1.- Women Can Do It:

2.- Caro, the woman, can do it:

3.- Caro Can Do It:

(vía Gala)
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PS: Click aquí para que conozcas más sobre la historia del póster de Rosie, the Riveter.
Espero que Young&Rubicam Argentina o Coca-Cola no me demanden por usar su copy para titular este post que traigo ganas de escribir desde hace meses. Queda perfecto para introducir una de las discusiones más interesantes de este año en lo que respecta al mundo digital (y más allá, o de regreso). Y dado que la escuela donde trabajo organiza mañana una conferencia sobre el tema — además de que Daniel publica fotos que van al pelo — no quería dejar pasar más tiempo.
La campaña de Coca-Cola nos invita a mirar el mundo con otros ojos — los ojos de la esperanza en la naturaleza humana — y, sin embargo, nos lo muestra a través de los ojos artificiales de las cámaras de vigilancia que inundan las metrópolis del siglo XXI.
¿Qué paradoja, no es así? Pues de eso, a grandes rasgos, se trata la llamada “nueva estética” (new aesthetic).
Sallesino y yo buscamos trainée para nuestro equipo.
· Un tipo o una tipa con mucho arte que sepa manejar al menos Photoshop e Illustrator.
· Un individuo con ADN digital de serie y mucha cultura “basura” en sus venas.
· Un ser capaz de pensar en ideas, no en piezas.
· Una persona con mente veloz y hambre voraz.
· Un proyecto de emprendedor o Empezario.
· Un alma que no quiera ser como Don Draper.
· Una cabeza que no sepa mucho de publicidad.
· Y que quiera reinventarla.
Alguien a quien hiper-motive trabajar con cuentas como Nike, Kit Kat, Crunch, entre otras.
Buscamos un joven joven.
Abstenerse jóvenes viejos.
Si eres tú y estás leyendo estas líneas, no queremos que pierdas tu tiempo preparando o actualizando todo un book. Basta con que nos cuentes una sola idea que según tú cumpla con varios de estos criterios, en la siguiente dirección de correo: yonocopio@gmail.com
Si es así, seguro que te llamaremos. Enseguida.
Muchas gracias.

Nos gusta mucho esta idea que desde la agencia lanzamos hoy para Nike Runners México, porque de tan simple que es casi no hace falta explicarla: un lugar donde se subastan productos Nike, y donde tu dinero no sirve para nada porque lo que necesitas para hacer ofertas por esos productos son los kilómetros que acumulas en tu chip de Nike+.
Y es que como parte de #makeitcount, la campaña global de Nike de este año, queríamos crear una herramienta que motivara a seguir corriendo a todas las chicas de México en el período que transcurre desde su participación en la carrera Nosotras Corremos (que se celebra en Marzo) y la de We Run (que se celebra a finales de año).
Y así fue como surgió la idea de este lugar de subastas, en el que todo es realmente muy sencillo y “muy Nike”: si quieres algo, demuéstralo con sudor:
De modo que ya sabes, si te gusta correr y quieres alguno de los productos que Nike lanzará cada quince días, haz que tus kilómetros cuenten :)
Andrés Martínez Ricci es un extraordinario ilustrador, pero aparte de eso también es seguidor de dos series de televisión que a mí me gustan mucho: “Breaking Bad” y “Mad Men”.
Debe ser por eso que hace algún tiempo publicó este par de muñecos de papel recortables (imagen que abre este post), para que tanto Don Draper como Walter White pudieran acompañarte en tu escritorio de igual forma a como ya lo hacen en el de Salles:

Si quieren ver más fotos y detalles pueden hacer click en los siguientes enlaces:
+ Álbum de Don Draper, de la serie “Mad Men”:
+ Álbum de Walter White, de la serie “Breaking Bad”:
Y si quieren comprar alguno de los personajes (o ambos) pueden acudir directamente a Trimdoll, la tienda en línea desde la que Andrés los vende.
Hace unos meses leí en este libro una inspiradora entrevista con Lee Clow, uno de los creativos publicitarios más grandes de la historia. En ella, Clow habla de su visión de la publicidad y cómo ha evolucionado en los últimos años. Uno de los highlights de la entrevista es donde Lee Clow afirma que el trabajo de los publicistas debe ser “crear cosas que la gente ame, que les provoque querer involucrarse, responder e incluso volverse sus discípulos”.
Lo interesante de las palabras de Clow es que no mencionan nada sobre anuncios ni formatos. En esta otra inspiradora charla, Clow y Alex Bogusky hablan nuevamente sobre el tema, al mismo tiempo que presentan casos de éxito de sus respectivas agencias. Ninguno de los casos presentados trata sobre anuncios. Al contrario, tratan de experiencias diferentes, como la campaña de coches acrobáticos Qashqai de Nissan, y el videojuego de Burger King diseñado por CP+B que se vendió en los restaurantes de la cadena de comida rápida.
Publicistas como Bogusky y Clow saben que hoy en día ya no basta con crear anuncios para conectar con la gente y construir las marcas de sus clientes. Hoy las personas son más inmunes que nunca a la publicidad; pueden oler un anuncio a kilómetros de distancia. Si las marcas quieren captar la atención de las personas y formar parte de sus vidas, deben crear soluciones distintas, inspiradas en mundos fuera de las fronteras del entorno publicitario. Y yo agregaría que esas soluciones también deberían intentar marcar una diferencia en la vida de las personas, su comunidad y su entorno.
La semana pasada me enteré a través de un artículo de Fast Company de la existencia de KeepCup, un vaso reutilizable de plástico para beber café. El vaso, creado en Australia por los propietarios de un pequeño restaurante, ha sido un éxito rotundo: se han vendido más de 800,000 piezas en todo el mundo. KeepCup fue diseñado específicamente para reducir el número de vasos de cartón para café que se consumen y tiran a la basura diariamente. Sus creadores se preguntaron, “¿cómo podríamos ayudar a disminuir la huella de carbono de nuestro negocio y al mismo tiempo cambiar los hábitos de nuestros clientes, motivándolos a participar y utilizar menos vasos desechables?”.
Si lanzáramos este reto a un grupo de agencias de publicidad, probablemente muchas de ellas plantearían una solución más o menos así: una campaña conformada por una serie de spots de TV que cuentan historias de un escenario ambiental casi apocalíptico, y que cierran con un call to action que invita a tomar conciencia. La campaña contaría también con spots de radio y actividades de guerrilla como reparto de flyers y calcomanías. Se lanzaría un sitio web donde la gente podría ver los spots de televisión y consultar información del impacto ambiental. Por último, habría una página de facebook y una cuenta de twitter donde un community manager compartiría contenidos de la campaña, conversaría con la gente, y trataría de convencerla de unirse al movimiento e invitar a sus amigos.
Es común a principios de año — y sí, ya se me fue un mes y medio — que distintas revistas, sitios de noticias, empresas e individuos publiquen predicciones sobre tendencias que consideran importantes para el año que comienza. Esto es especialmente común en lo que se refiere a tendencias tecnológicas: ver, por mencionar una local y una global, el artículo de Luis Miguel Martínez en Merca 2.0 y las predicciones del despacho de diseño Frog.
Más que intentar hacer un ejercicio prospectivo de ese tipo, me interesa aquí comentar una de las tendencias que me parece más interesante, que se liga bien con algunas de mis colaboraciones para este blog y que considero relevante para la comunicación creativa (incluyendo marketing/publicidad). Aunque hay muchas etiquetas asociadas, tal vez la más difundida y apropiada sea la de ‘internet de las cosas‘. Y aunque es una tendencia de largo alcance (tanto hacia el pasado como hacia el futuro) y amplitud (por su diversidad de aplicaciones), creo que este puede ser el año en que ‘salte’ o empiece a aparecer en nuestra vida cotidiana — particularmente en la forma de objetos que ‘participan’ en nuestras plataformas sociales.
No sé si recuerdan este antiguo post en este mismo blog hablando de cómo necesitábamos aprender algo que pudiera llamarse “Historia de la Tecnología”, porque este post también va por ahí. Pero mejor comienzo por el principio.

Viajar no es tan divertido si el motivo del viaje es el trabajo. En serio. Así que intento paliar el aburrimiento que me producen los aeropuertos y las escalas leyendo. Mayormente libros, pero últimamente también algunas revistas, así que me volví aficionado a la versión impresa de Wired. Encontré en la de Enero un reportaje sobre las diversas charlas del evento Wired 2011, y en la crónica de la de Richard Seymour encontré un par de textos que me hicieron click:
“¿Qué es esto?” preguntó Richard Seymour en un momento de su presentación, apuntando a una foto de una máquina de escribir proyectada en la pantalla. “La pregunta no tiene truco. Es una máquina de escribir.” Y entonces mostró un vídeo con la respuesta de un niño de ocho años a la misma pregunta: “Es una computadora que imprime mientras tecleas, y no necesitas enchufarla a ningún sitio.”
La audiencia rió, pero Seymour, diseñador, trataba de exponer su punto: una máquina de escribir es simplemente una máquina de escribir porque la percibimos como tal. Lo que inicialmente podría verse como un dispositivo desfasado y analógico podría ser el modelo a seguir para algo avanzado y digital. “No es la tecnología la que nos retrasa,” explicó Seymour. “Lo que nos retrasa es nuestra falta de imaginación.”
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No necesariamente estamos viviendo una revolución digital, concluyó más tarde el conferenciante. Estamos viviendo una revolución analógica “facilitada digitalmente”.
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Me pareció fascinante, una segunda vida (a través de las miradas “digitales” de quienes nunca conocieron su uso “analógico”) para todos esos objetos que parecían caducos. Porque, por ejemplo, para un niño de ocho años una máquina de escribir es un objeto cool porque imprime sin enchufarlo, y una revista impresa es, en realidad, un iPad que no funciona. Tendremos que ponernos a investigarlos de vuelta… y hablar con un montón de niños de ocho años.