Archive for category Medios

Date: August 29th, 2011
Cate: Comportamiento, Medios
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No todas las pantallas son iguales

El fin de semana discutía con un par de personas que rondan los 50 años sobre el internet y la juventud.

Ellos, gente que está en los medios, argumentaban que los niños y adolescentes están pasando por la peor época de la historia, pues ha dejado de salir y vivir el mundo en pro de pasarse su día frente al sillón jugando videojuegos y navegando en internet. Ya no hay interacción con otros niños más que en la escuela, interacción que no genera mayor amistad que una amistad de oficina, dos personas juntas en un solo lugar temporalmente y de forma obligada.

Hasta cierto punto tienen razón; hubo una generación educada por la televisión que se formó gracias a la generalización de la tv por cable con programación enfocada en ellos, pero esa fue la generación de niños de los 90. Aunque es exagerado decir que no se salía a la calle, sí es cierto que los niños de departamento teníamos más qué ver con los programas de Cartoon Network que con los vecinos.

Pero no todas las pantallas son iguales, y la computadora, a pesar de ser una pantalla, es completamente diferente.  En la televisión se comunica en un sólo sentido y su principal objetivo es que no te despegues de ella. En la computadora sucede todo lo contrario, pues invita a irse. Tener acceso a textos y fotos de lugares lejanos, a videos hechos por alguien ajeno detona querer saber más. Al mismo tiempo la gente que hace contenido para internet debe saber que el usuario siempre está de paso, excepto cuando algo es tan llamativo que atrapa su atención (y aún así, es posible que después de un par de minutos, esa atención se agote).

Esa capacidad de decisión crea gente más informada. Isaac Asimov decía que con internet, si te interesaba mucho el beisbol terminarías aprendiendo de matemáticas y si te gustaban mucho las matemáticas aprenderías de beisbol. Los intereses ahora son capaces de llegar hasta donde el usuario desee, no hasta donde le digan. Lo anterior es un gran insight de los tweens y los teens de hoy, con mucho más poder de decisión sobre lo que consumen que cualquier generación anterior.

¿Qué pasaría si en lugar de hacer publicidad digital que buscara atrapar la atención del cliente, hacemos publicidad de bolsillo apta para navegar la web; publicidad que acompañe, proponga y facilite?

Dos cosas que me encontré ayer

La primera, otro QR-Code en las calles de la ciudad de México. Después de la experiencia con el de Dove, tenía curiosidad por saber qué habría detrás de éste de Adidas, más aún por el llamativo texto de “Descarga el nuevo vídeo en tu teléfono móvil”. Sin embargo, me topé con que el “nuevo vídeo” era la versión reducida del spot de lanzamiento de la nueva campaña de la marca… en Marzo de 2011. Boring.

Después, otra de MTV (tras aquella del clima), esta pequeña barrita de estado con la que se muestra muy gráficamente cuánto tiempo lleva y cuánto tiempo queda del vídeo que está actualmente en pantalla. Cute!

Date: July 25th, 2011
Cate: Herramientas, Medios, Publicidad, Tecnología
4 msgs

Publicidad útil

Entre el tsunami de publicidad en el que nos encontramos inmersos poca es verdaderamente recordada. Para crear ese impacto deberíamos de dejar de hacer vallas y vallas y vallas que nadie voltea a ver y comenzar a hacer publicidad que sirva para algo, no solo de adorno. Las embotelladoras entendieron eso hace mucho y comenzaron a  repartir mesas, sillas y refrigeradores.

Aunque la publicidad sirva para hacer una broma, sirve, y es recordada. Es más, ni siquiera tiene qué ser una cosa, puede ser de un video como el de Altoids, que sirve para compartir en Facebook y reírse de los contactos. El principio de servir de algo es lo que subyace a Nike+, o al Teletransporter de Cerveza Andes.

La gente se toma la molestia de escannear un código QR cuando detrás hay una aplicación útil y no sólo una página corporativa aburrida, la gente se detendrá a apretar un botón cuando tenga retribución por ello, cuando tenga una utilidad.

Antes de engancharnos con cualquier idea deberíamos preguntarnos ¿Sirve de algo? ¿A quién?

Date: July 18th, 2011
Cate: Medios, Videojuegos
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¿Cómo han cambiado los videojuegos al público?

Es cierto, los videojuegos vinieron a cambiar el modo de contar historias por completo, cambio que noto especialmente en dos puntos:

  • El cambio en la perspectiva del espectador

Las películas y el teatro se narran la mayoría de las veces en tercera persona, e incluso cuando no, el observador ve la acción de forma omnipresente, no desde el punto de vista de algún protagonista; la composición de los cuadros depende de eso y se siguen utilizando convenciones de hace siglos (como por ejemplo, que los personajes entran por la izquierda y salen por la derecha). Los videojuegos están explorando las posibilidades de la narración en primera persona, que pretende ser más realista. Curiosamente creo que ocurre lo contrario, que se siente mucho más acartonada, porque no estamos acostumbrados a escuchar historias así. Justamente las simulaciones desde los ojos del protagonista más realistas resultan sumamente incomodas, como Mirror’s Edge, juego donde hasta las marometas hacen que la cámara gire, mareadoramente. Es imposible jugarlo en una tele grande, las náuseas ganan.

En cambio los juegos en tercera persona generan más inmersión, pues es el estilo que conocemos emocionante ¿o las persecuciones de autos de las pelis de James Bond se verían mejor si cámara estuviera montada en el asiento del conductor? Claro que no, así no sabríamos que los malditos rusos explotaron en mil pedazos antes de que su auto cayera por un barranco.

  • La capacidad de aprendizaje experiencial, cambiando por tanto la formación del espectador  

Antes SÓLO los héroes de las películas hacían cosas imposibles, como matar todo un ejército con sus propias manos, o manejar a través de la ciudad a toda velocidad huyendo de la policía, los SWAT, el ejército y la mafia a la vez. Ahora cualquiera puede hacerlo después de cenar. ¿qué tipo de heroicidad le quedan entonces a los protagonistas? El espectador ya puede opinar con conocimiento de causa acerca de las acciones del héroe y distinguir en qué se equivocó.

Me pasó específicamente con True Grit, de los hermanos Coen. Cuando  “Rooster” Cogburn –el héroe vaquero rudo y sucio, pero de buen corazón- cabalga frente a tres de sus enemigos, disparando y recibiendo fuego, instintivamente pensé que no era tan difícil sobrevivir, sólo debía atinar al que tuviera más cerca, mientras que con la pistola de la otra mano mantener a raya a los dos secuaces, para luego romper la cabalgata en círculo y repetir el proceso… cuando mi otro lado del cerebro entró a recordarme que no sé montar y menos disparar dos revólveres a la vez, me di cuenta que yo ya lo había hecho… en Red Dead Redemption, el genial juego de vaqueros de rockstar Games.

Y que Batman no quiera darme lecciones, que también acabé Arkham Asylum. ;)

El espectador cambia: ¿cómo pretende cambiar la publicidad para seguir siendo escuchada?

Date: July 15th, 2011
Cate: Arte, Marketing, Medios, Publicidad
12 msgs

Mercadotecnia y valor estético

La mercadotecnia dice que la oferta existe para satisfacer necesidades; todo producto tiene detrás una necesidad –conocida o desconocida por el usuario- resuelta. Con los teléfonos celulares, por ejemplo, se satisfizo la necesidad de estar comunicado permanentemente, algo que el usuario no sabía que lo necesitaba, hasta que lo vio resuelto. Hoy el cel es indispensable hasta para concertar una cita (soy víctima y acólito del clásico “sí, nos hablamos ese día”, o el irremplazable SMS “llegué ¿dónde estas?”).

Bajo esa lógica, para desarrollar un nuevo producto o servicio solo hay que inventar maneras más fáciles de hacer las cosas. Ese pensamiento queda plasmado plenamente en el género de venta por televisión, productos optimizados y altamente especializados a precio de plástico chino. Desde el aparato que corta en cuadritos toda una ensalada con tres pulsaciones y que con una tapa nueva además hace jugos hasta las cremas diseñadas para las patas de gallo en piel morena, que mezclada con esta otra crema –completamente gratis si usted llama en los próximos cinco minutos- hace maravillas para la piel de naranja.

En el formato de los informerciales queda en evidencia ese esquema; plantean el problema, lo transforman en necesidad y por último dan la solución:

  1. ¿Harto de –Inserte instrumento común aquí, como unos cuchillos- cuando intenta –Acción muy específica, como pelar Zanahorias-?
  2. No deje que eso lo avergüence cuando –aquí va una situación genérica, como una cena romántica, una reunión de trabajo o una visita de la suegra-.
  3. ¡Mejor use nuestro producto, que –Acción previamente planteada- de mejor manera y sonría con un gesto de aprobación mientras lo hace, como nuestros actores!

Si sólo las empresas tienen capacidad de producir cosas -desde productos culturales hasta peladores de zanahorias- y siguen este esquema entonces sí, todo producto satisfará una necesidad.

Sin embargo no es el único esquema eficiente de consumo y eso se evidencia gracias a que la tecnología ha facilitado la producción de productos culturales, servicios y pronto también de productos de consumo. Al ser más sencillo hacer algo, más gente comienza a hacerlo porque sí.

Por ejemplo está el Vegan Black Metal Chef.

Bajo el esquema de las necesidades satisfechas estos videos estarían dirigidos a sujetos que disfrutan del Black Metal y desean aprender a cocinar comida vegana. Sin duda no es así (el millón y medio de views del video lo certifican… a menos que haya un millon y medio de black metaleros veganos, cosa que dudo), y en cambio viven del primer impacto que generan, de una experiencia estética –positiva o negativa- ante lo inesperado.

Hoy la producción del público tiene mucho más qué ver con el arte, con el impulso de hacerlo por hacerlo o por poner un punto brillante en medio de un entorno gris. Ese tipo de producción se acerca mucho más al Ready Made, estilo artístico que se basa en la descontextualización de los objetos para convertirlos en piezas de valor estético por su mera carencia de éste.

Pero esto se reflejó desde hace mucho en la publicidad, generando un valor en lo festivalero, un valor de venta sólido, a diferencia del “compre ahora rinde mucho” que la mayoría de los mercadólogos consideran efectivo. Las piezas que más empatía generan suelen ser aquellas que rompen con la monotonía del vender, con el tono “te estoy vendiendo algo” con el que se le debe de hablar al consumidor.

¿tú de qué te acuerdas más, de los anuncios de Elektra o de los de AXE?

VIVA el Vegan Black Metal Chef.

Creatividad de Escritorio

La publicidad es una de las profesiones más universales del mundo moderno; la vemos en todas partes y abarca en potencia todas las formas de producción humana; a veces se acerca tangencialmente al arte, aunque sin tocarlo, a veces a la administración y muchas más veces a la psicología y a la psiquiatría. Uno de los consejos publicitarios qué más clavados tengo, lo leí como a los doce años en “Cartas a una joven publicista”, de Don Eulalio Ferrer; decía que los consumidores se van volviendo inmunes a la publicidad como los microbios se inmunizan ante los antibióticos; tan rápidamente sale un nuevo formato, tan rápido la sociedad comenzaba a filtrarlo y dejar de verlo después del impacto inicial y por ello es un negocio que vive de la innovación.

La publicidad que está en todas partes exige una cultura general amplia. Los publicistas de hoy, teniendo que abarcar entonces el espectro de absolutamente todo, que es donde donde está la publicidad, tendrían qué tener una idea general de absolutamente todo, ni más ni menos; Si sólo ves anuncios de televisión no sabrás cómo hacer otra cosa que no sean anuncios de televisión o peor aún, anuncios de televisión que se parezcan a los que ya has visto. Un publicista, yo creo, debe ir más allá de su lugar de trabajo sentado en una agencia todo el día y debe estar al tanto de muchas más cosas que sólo la publicidad en sí. Al ser un medio tan pequeño, es fácil ensimismarse y creer que la vista abarca la totalidad de lo existente, lo cual no es más que una flagrante mentira autoindulgente.

Un buen publicista debería saber moverse en todos los lenguajes, desde las matemáticas hasta el caló de los barrios, salir a caminar a ver al público de todas las edades y de todas las clases sociales (a quienes se dirige), debería ir a museos (que no son más que laboratorios culturales), debería leer cosas que en un principio le podrían parecer ajenas (como tratados de biología) de vez en vez por mera curiosidad, debería conocer el sabor de muchos tipos de comida y cómo se preparan, debería interesarse en algo más que la publicidad. Es difícil abarcar el mundo entero desde un escritorio con una computadora cuyo único enlace es Ads Of the World.

No digo que no sea importante saber cómo está el medio, a fin de cuentas es donde el publicista se desarrolla, pero no se debe olvidar que no es el único medio. Nadie en el mundo -pero especialmente gente como los publicistas, que se dirigen a todo el mundo- debe de olvidar que hay muchas cosas más allá de lo evidente.

Date: July 1st, 2011
Cate: Marcas, Medios, Publicidad
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No por comprar una audiencia te la mereces

Los tiempos en los que las marcas podían enfocar todo su esfuerzo de comunicación en un solo sector con tan sólo comprar una pauta en televisión están quedando atrás. Hoy las marcas compiten junto con cualquier otro tipo de contenido por la atención del público, gracias al internet.

Que no se me malinterprete, no estoy asegurando que la televisión ha muerto ni mucho menos; en México, así como en muchos países en vías de desarrollo, sigue siendo el medio principal, pero poco a poco las nuevas generaciones están emigrando de su contenido estandarizado hacia la red, donde pueden elegir qué consumir. La diferencia entre estos modelos es como la diferencia entre una comida corrida y un buffet.

En el pasado, si una marca de sopas quería llegar a una audiencia de amas de casa, bastaba con comprar decenas de minutos durante la telenovela del medio día, la que ven las señoras que están cocinando mientras esperan que sus hijos lleguen de la escuela. Si no bastaba con spots, se podían comprar inserciones de producto en la misma trama de la novela, esperando que el público, sintiendo afinidad por sus héroes, decida cocinar con los mismo ingredientes. ¿No es suficiente? Bueno, podrías además comprar espacio en la revista TVyNovelas y en un programa de chismes del espectáculo, para abarcar así todo el espectro mediático y cultural del segmento.  Después, sólo utilizar esos espacios para transmitir un mensaje sobre las bondades del producto que resulte difícil de olvidar.

Hoy cambió el juego; las marcas tienen qué ser dignas de la atención de los usuarios de internet, pues resulta imposible inyectarle algo por los ojos a la fuerzas a quien sea. Las marcas y su publicidad ya están en el territorio de cualquier otra producción que debe ganarse el rating. Para ello, se necesitan mensajes y ejecuciones creativas y sumamente llamativas, pero sobre todo mensajes que el usuario haga propios y comparta porque hablen de él, mensajes que la gente desee ver.

La publicidad, hoy más que nunca, debe estar enfocada y diseñada en torno a las audiencias, no a los productos.

Pd.- Soy Rodrigo Nivonog –o Nivo si quieren, para ahorrar saliva y pulsaciones, o @nivonog en twitter- y soy nuevo reflexionando por aquí. Espero aportar algo al diálogo, pero sobre todo espero con ansia que ustedes aporten aún más en los comentarios, mailes, twitts, comentarios en FB o en G+ y demases. ¡Aloha!

Date: June 10th, 2011
Cate: Experiencia, Marcas, Marketing, Medios

¿Cómo me mejorarías?

Es lo que parece decir el banner de la imagen que abre este post. O no tanto mejorar al banner, sino al servicio que anuncia, el de Display Advertising que ofrece Google.

Sería refrescante que alguna marca usara sus banners para decir algo como “nadie da click a nuestros banners, ¿qué pondrías aquí para que alguien le diera click a un banner nuestro?”. Para variar, por ejemplo.

Date: April 20th, 2011
Cate: Marcas, Marketing, Medios, Publicidad
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Julia Roberts y las agencias de medios

Alguna vez he hablado de banners en este blog. Y estaría bien que los que trabajamos en publicidad y medios digitales comenzaramos a replantearnos, ya en serio, formatos como los banners, para cuando las marcas se anuncian en Internet. No es que el formato esté mal, es que es invisible (excepto en algunas ocasiones en que te persigue), diluido en ese magma similar al que se produce con las vallas publicitarias de los partidos de fútbol. Algo como lo que le pasa a las marcas que se anuncian en el traje de Fernando Alonso o en la camiseta del Santos Laguna, de la liga mexicana de fútbol:

La publicidad de Alonso y Vuosso

Esa imagen de logotipos pegados unos a otros hace comprensible que algunos briefs soliciten la diferenciación de alguna de las marcas con respecto a las de la competencia, en la vestimenta de los personajes o equipos utilizados, como en este famoso ejemplo de ING Direct y su campaña del “Aficionado Profesional”.

Y entonces uno se encuentra en el autobús una película de Julia Roberts, “Runaway Bride”, donde ella, aparte de huir del altar cada vez que está a punto de casarse, viste también una camiseta de Custo:

Julia Roberts vistiendo una camiseta Custo

Siendo ese quizá el momento a partir del cual la fama de esa línea de ropa se disparó (porque otros famosos comenzaron a vestirla también), me hizo pensar en la diferencia entre el logo de una marca sobre el atiborrado pecho de Fernando Alonso, contrapuesta con la singularidad de Julia Roberts vistiendo una camiseta en una película. No tanto por el hecho de la persona (Julia Roberts vs. Fernando Alonso) o el medio (cine vs. traje), sino por el cómo marcas de astronómicos recursos acaban por comprar espacios en el mismo sitio donde otras marcas de cualquier tipo (y de menos recursos) también participan (los espacios ocupados por los banners), cuando por su poder económico podrían plantearse, perfectamente, reinventar la forma en que los banners se pautan en un sitio web.

Esto es, si una marca tiene X cantidad de dinero (X es una cantidad muy grande) no debería gastarse X dinero en comprar N-mil banners, sino más bien utilizarla para negociar una pauta distinta con los sitios donde los banners se alojan, una nunca vista, en una especie de razonamiento de “Si tengo X dinero no voy a comprar ese dinero en banners sino ofrecerte un banner distinto, y me vas a dejar hacerlo porque te estoy ofreciendo X dinero. Y si no quieres, me voy a otro sitio con el mismo tráfico que tú tengas, a ofrecerles el X dinero para que me dejen hacer esto”. Y así sucesivamente.

O sea, pensar en grande, pensar en aparecer con Julia Roberts en una película, en vez de pensar en salir, como una marca más, en el traje de Fernando Alonso.