Archive for category Comportamiento

Date: April 29th, 2013
Cate: Anécdotas, Comportamiento, Experiencia, Humor

El publicista consumista

Fin de semana con anécdota, porque fregando los platos en mi casa organicé un lío de padre y muy señor mío, y al final había agua procedente del grifo por toda la cocina. “No pasa nada”, pensé, porque hace un par de semanas compré unos rollos de papel de cocina SÚPER-ABSORBENTE, de una marca para la que trabajaba en mi anterior agencia y para la que pude hacer un par de campañas resaltando el principal atributo del producto: su exagerada capacidad de absorción.

O eso pensaba yo, porque cuando comencé a secar… aquello no secaba nada, así que no pude sino pensar en hacerme una más de las imágenes del famoso meme de la chica triste:

Algunas conclusiones muy obvias de este momento-chiste:
1.- A veces los publicistas hablamos de los usuarios como “el target”. Como si nosotros no lo fuéramos. Como si nosotros no tuviéramos que secar también una cocina llena de agua.
2.- La publicidad es de pésima calidad en muchas ocasiones, sí. Pero no siempre el problema es de los creativos, sino también de que, en un gran porcentaje de esas ocasiones, a la publicidad se le pide que subsane los defectos con los que nacen y se lanzan al mercado productos aburridos, malos o que, por ejemplo, no absorben líquido tanto como dicen.
3.- El Karma. El Karma. El Karma siempre te las hace pagar.

Date: April 16th, 2013
Cate: Arte, Comportamiento, Curiosidades, Diseño, Entorno, Inspiración

Arte generativo prehistórico en Zona Maco

Como ya sabréis, porque hemos escrito mucho sobre nuestro proyecto para Nike, la pasada semana se celebró Zona Maco, una feria de Arte Contemporáneo que se celebra en la Ciudad de México desde hace diez años. Y como llegó un punto en que la Freestore estuvo terminada y ya la única preocupación era que todo funcionara correctamente, decidí darme una vuelta para ver el resto de obras expuestas, encontrándome con ésta de Francisco Ugarte que constaba de tres proyectores (los de la imagen que abre este post) de diapositivas “programados” para cambiar la imagen proyectada cada uno a su propio ritmo:

Para posteriormente extraer lo proyectado por los tres dispositivos en diversas obras impresas, que eran las que estaban a la venta:

Y me pareció bellísimo (y hasta romántico) esta especie de “arte generativo prehistórico” en una época donde ya sabemos que el futuro será analógico facilitado digitalmente.

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Y es que, más allá de los prejuicios con los que inicié mi visita (alimentado por alguna visita previa a otra famosa feria del mismo tema, ARCO) y del hecho de que muchas de las obras expuestas en Zona Maco 2013 ya las he visto hace ocho o diez años en el mundo publicitario, tengo que decir que terminé terriblemente inspirado, probablemente más por las cosas que se me ocurrieron por el camino que por las propias piezas que vi (con excepciones como la que narro en este post). Supongo, y perdonad quizá mi inocencia, que también ese es el propósito de una exposición, no se os vaya a olvidar.

Humanity y mis #21díasdebondad

Una vez alguien dijo, “Si cuando dices algo nadie se molesta, es que no has dicho nada”.

Yo, que soy más fan del Hacer que del Decir, lo aplico a mi manera y a rajatabla en todos mis proyectos, y entiendo el “molestar” como no dejar indiferente. 21 días después de mis #21Díasdebondad puedo decir que ”Humanity” no es una excepción y estoy muy contento de ver la cantidad de opiniones, participación y expectativa que ha generado mi último activismo creativo después de “Vete”.

Lo que he vivido durante estos 21 días es algo que difícilmente olvidaré. Y para muestra, este resumen en forma de minidocumental que el amigo Raúl Islas se sacó de la manga y que refleja a la perfección todo lo vivido en este proyecto.

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Date: March 27th, 2013
Cate: Comportamiento, Experiencia, Marcas, Tecnología

La aplicación móvil de Spotify

Aunque soy un usuario fiel y frecuente de Spotify (y eso incluye peticiones extrañas para ellos), lo cierto es que no acabo de comulgar con su aplicación de dispositivos móviles, que en general me parece complicada y poco intuitiva. Y un poco más, la aplicación no puede utilizarse simultáneamente en tu teléfono y en tu escritorio. Quiero decir, si estás usando la aplicación en tu escritorio y reproduces una canción en el teléfono, se detiene el funcionamiento de la del escritorio. Y viceversa.

Entonces pensé que quizá estaría bien que la aplicación móvil de Spotify tuviera un propósito distinto. Que cuando la esté utilizando independientemente funcione como hasta ahora, como reproductor de música. Pero también que, cuando decida usar la de escritorio, la móvil ya no funcione como reproductor, sino como control remoto de la primera.

Sería muy útil. Supongo que acabo de crear un brief para algún próximo Hackathon o Hackerspace. ¡A ver!

Date: March 26th, 2013
Cate: Comportamiento, Marcas, Marketing, Publicidad, Tecnología

Quince minutos de fama

Hoy las cosas se ponen de moda extremadamente rápido, pero también pasan de moda con la misma velocidad. A este paso, en el futuro no tendremos los 15 minutos de fama que tanto nos prometieron. El Gangnam Style y Harlem Shake son buenos ejemplos recientes. ¿Por qué sucede esto y qué implicaciones tiene para las ideas?

A diferencia de lo que sucedía en la era antes del internet, hoy la velocidad a la que se propagan las ideas no depende de lo rápido que viaje un barco o un avión. Hoy las ideas se propagan de forma instantánea ya que éstas cada vez más son información que corre sobre tecnología a la cual puede acceder cada vez más gente (celulares, tablets, computadoras, etc.). Por lo tanto, la transmisión de las ideas y la velocidad a la que esto sucede depende del desarrollo y la adopción de la tecnología digital, lo cual ocurre a un ritmo exponencial.

Es así como una idea como el Gangnam Style le puede llegar a cientos de millones de personas en tan solo unos días. Para “consumirla” solo nos basta con tener a la mano un dispositivo con conexión a internet capaz de reproducir video. Hace apenas un siglo, una obra de teatro o una pieza sinfónica viajaba en papel a la velocidad de un carruaje o un barco, y la gente sólo podía disfrutarlas asistiendo al teatro o a un concierto.

Gracias a la tecnología digital, hoy una idea puede propagarse más rápido que nunca, pero también es capaz perder relevancia a la misma velocidad, sobre todo si su contenido es de poco valor para quien la consume. Contenidos como el Gangnam Style y el Harlem Shake nos sacan quizás unas cuantas risas, pero hasta allí llegan, no nos aportan mucho más. Son simples chistes y, como todos sabemos, hasta el mejor chiste pierde gracia después de oírlo unas cuantas veces. La prueba es que el Gangnam Style pasó de la gloria al olvido en 4 meses meses. El Harlem Shake, murió en un mes.

La publicidad obviamente también es afectada por este fenómeno. Los mensajes publicitarios se propagan más rápido, pero se olvidan igual de fácil. Tomando un ejemplo reciente, el tan comentado tweet de Oreo en el Super Bowl pasó a mejor vida unos cuantos días después de su publicación.

Desgraciadamente, la respuesta de agencias y marcas ante las condiciones exponenciales del entorno ha sido aplicar un pensamiento lineal maquillado de pensamiento exponencial: disparar los mismos mensajes y chistes efímeros, solo que ahora en mayor cantidad y mayor frecuencia. El resultado: ideas lineales que se propagan exponencialmente pero que mueren de la misma forma. Y eso es en el mejor de los casos, porque la mayoría de estas ideas ni siquiera se propagan.

¿Qué tal si mejor tratamos de pensar en ideas que aumenten su valor exponencialmente mientras más personas las usen/consuman?
Por desgracia hay pocas ideas con estas características en el entorno publicitario. El problema de fondo es una cuestión paradigmática. Los publicistas son entrenados para crear valor a través de mensajes (y chistes), justo el tipo de idea que muere más rápido en un entorno exponencial. En contraste, muchos otros creativos (que en su mayoría no trabajan en publicidad) llevan años haciéndolo.

Pongamos a Airbnb como ejemplo. Quizá todos conocemos Airbnb, pero para los que no, es una plataforma que básicamente convierte cualquier cuarto desocupado de una casa o departamento en cualquier parte el mundo en una habitación de hotel y la pone al alcance de millones huéspedes potenciales. Entre más cuartos se registran a la plataforma, más probabilidades tienen los huéspedes de encontrar mejor hospedaje a mejor precio, lo que a su vez les permite ahorrar o viajar más con el mismo presupuesto. Y esto a su vez motiva a que más gente registre sus cuartos desocupados en Airbnb, construyendo un círculo virtuoso de crecimiento y generación de valor exponencial. Este mismo círculo virtuoso está presente en muchas ideas famosas de nuestra era. Spotify, Pinterest, Dropbox, Kickstarter, Waze, y por supuesto Google y Facebook, son algunos buenos ejemplos.

¿Qué pruebas existen para afirmar que estas ideas son exponenciales? Cualquiera puede corroborarlo haciendo unas consultas rápidas en Google Trends. Para hacer el ejercicio más interesante, comparemos las curvas de crecimiento de estas ideas con las del Gangnam Style y el Harlem Shake. Y para hacerlo aún más interesante, incluyamos también a las célebres campañas de “The Man Your Man Could Smell Like” de Old Spice y Red Bull Stratos.

Las imágenes a continuación muestran el volumen de búsquedas reportadas por Google Trends para cada una de las ideas mencionadas. De estos gráficos podemos concluir lo siguiente:

Si podemos asumir que el volúmen de búsquedas es un proxy del valor generado.

1. Las curvas de Gangnam Style, Harlem Shake, Old Spice y Red Bull son casi idénticas. Son crestas, unas más altas que otras, pero su comportamiento es el mismo: un crecimiento súbito y una muerte igual.
(Poner curvas de estas campañas)

2. Las curvas de Airbnb, Kickstarter, Pinterest, y Dropbox son exponenciales. Tienen un inicio lento pero todas cuentan con un punto de inflexión en el que comienzan a crecer vertiginosamente.

3. La curva de Red Bull stratos, la campaña más comentada del año pasado, opacó a Kickstarter y Airbnb. Sin embargo el buzz acumulado de Red Bull Stratos (o el área bajo la curva) es menor al de Kickstarter o Airbnb. Aquí lo interesante sería responder: ¿genera más valor una curva con mayor área, independientemente de su altura?



Ideas Liebre e Ideas Tortuga
Las curvas me recuerdan un poco a la fábula de la liebre y la tortuga. Ideas como El Gangnam Style y las campañas de publicidad en general son como la liebre: explosivas en distancias cortas (corto plazo), pero poco efectivas en distancias largas. Ideas como Airbnb son como la tortuga: lentas en distancias cortas, pero efectivas en distancias largas (largo plazo).

En publicidad por lo general se hacen ideas tipo liebre, mientras que en Sillicon Valley se intenta hacer ideas tipo tortuga. Lo que casi nadie ha hecho es tratar de combinarlas.
Por ejemplo, ¿qué tal si utilizáramos ideas explosivas (ideas tipo liebre) para construir/impulsar plataformas exponenciales (ideas tipo tortuga)?

Estoy convencido de que el futuro de las ideas, incluyendo las publicitarias, está en la generación exponencial de valor. Las agencias de publicidad seguirán estando en gran desventaja mientras sigan creando ideas con pensamiento lineal, basado en la distribución de mensajes en un entorno exponencial que cada vez más discrimina los mensajes y privilegia la creación de valor.

Autorrevelaciones conviviendo con NikeFuel

Probablemente lo que expongo en este post sea una obviedad, pero me retrotrajo a este texto que publiqué hace más de un año acerca de cómo será el futuro: analógico facilitado digitalmente.

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Pero empiezo por el principio. Y el principio es que llevo usando la Nike Fuelband desde Mayo del año pasado. Aunque bueno, en realidad he usado varias. Voy por la tercera porque las dos previas ya las quemé (o se quemaron, yo qué sé). Pero bueno, que estoy haciendo mucho ejercicio, y ya saben que la idea sobre la que se apoya la Nike Fuelband es la de que todo lo que te mueves durante el día cuenta como tal. Vaya, que no hace falta “ir a correr” para estar en movimiento o ser activo. Y la pulsera, que es un buen representante de esa tendencia tecnológica llamada “Quantified Self”, lo mide en puntos que se llaman NikeFuel.

Adicional a todo ello, la pulsera te permite establecer un “número-meta” diaria que has de alcanzar, y en base a cuantas veces lo alcanzas (semanal o mensualmente) vas obteniendo badges y distintas recompensas en el ecosistema de la marca.

Con esa información uno pudiera pensar entonces que la pulsera es un medidor de tu rendimiento deportivo. Los puntos se vuelven como los Likes en Facebook y uno acaba loco haciendo lo que sea para sumar puntos. Puntos, puntos, puntos. Todo se vuelve puntos, con una particularidad que te deja cara de pasmado, y es que de repente te das cuenta de que sumas más puntos fregando platos que subiendo a la Pirámide de la Luna en Teotihuacán.

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Activismo Creativo

Como no me canso de repetir, creo que el futuro de la publicidad y seguramente de otras disciplinas cuyo eje se basa en relacionar a marcas con personas, pasará indefectiblemente por hacer cosas que no partan de un atributo de producto ni de un problema de marca, sino de detectar problemas que nos afectan a todos o a una parte de nosotros como personas o como sociedad, y por lo tanto ofrecer soluciones creativas que están pensadas desde atributos que de verdad pueden ser relevantes para la gente.

¿Por qué creo que va para allí?

Básicamente por una cuestión de sentido común. En un mundo de 7mil millones de personas y sumando, plagado de marcas que compiten por las mismas cosas, las empresas y/o marcas que quieran que esa gente les consuman a ellos y no a otros, deberán adoptar roles hasta ahora reservados a gobiernos u otro tipo de instituciones por una razón muy sencilla: para que la gente esté mejor o como mínimo en unas condiciones aceptables que les permitan seguir consumiendo dichas marcas.

Entonces, la cosa va de detectar un problema en el contexto en el que vives y de ofrecer una solución creativa a dicho problema en forma de una idea que inspire a mucha gente y la ayude a estar mejor. A mi me gusta llamarlo “Activismo creativo” y es lo que llevo haciendo prácticamente desde hace años, con proyectos como 365díasdefestivales, “GràciesBarcelona”, “VETE” y ahora “Humanity”.

Si tuviera que definir de manera más o menos formal qué es “Activismo creativo” lo haría así:

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Humanity, #21DíasdeBondad

Soy fan de emprender proyectos paralelos a mi trabajo como director general creativo. Ideas que probablemente no compraría un cliente pero que por eso mismo son tan simples, potentes y relevantes que prefiero emprenderlas por mi propia cuenta a modo de experimentos que me ayudan a mejorar. Todas estas propuestas no parten de un atributo de producto ni de un problema de marca, sino que surgen de detectar un problema que nos afecta a todos o a una parte de nosotros como personas o como sociedad, y por lo tanto están pensadas desde atributos que de verdad pueden ser relevantes para la gente.

Cuando lo enfocas así, te das cuenta de que cada proyecto que piensas es una potencial solución creativa a un problema real y te salen propuestas infinitamente más interesantes que una campaña de publicidad. Así es como yo entiendo la profesión y para donde creo que forzosamente irán la publicidad y las marcas en su relación con las personas.

A esta clase de proyectos yo les llamo “activismos creativos” y llevo unos cuantos a mis espaldas. El último de ellos fue “Vete”  y el próximo se llama Humanity y os lo quiero presentar aquí.

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Date: February 26th, 2013
Cate: Comportamiento, Tecnología

El billón de views del Gangnam Style

Retomando la escritura después de una temporada enterrado de trabajo, y antes de meterme en harinas de otro costal en días próximos, retomo el asunto de los crecimientos lineal y exponencial y el cómo la gente cada vez tiene un acceso más fácil y barato a tecnología.

Una anécdota muy simple para ilustrar este punto: el billón (de los de Estados Unidos, mil millones para nosotros) de “views” que “Gangnam Style” alcanzó en apenas unos meses a finales del año pasado.

Probablemente sea muy obvio, pero merece la pena prestarle atención. Cuando “Edgar se cae” se volvió un auténtico hito en la historia de Internet (en 2006) lo hizo con menos de veinte millones de “views”. Por el camino, vídeos de Lady Gaga o Justin Bieber que vivían en los cientos de millones. Y ahora vamos por los miles de millones. Un mundo con más o menos el mismo número de personas, pero con millones más de dispositivos que sirven para entrar a YouTube y ver el vídeo de moda. Y más, y más, y más. Y como ven, en cada frase agrego un 0. Hagan sus cuentas :)

Date: February 13th, 2013
Cate: Comportamiento, Emprendimiento, Enseñanza, Entorno, Proyectos
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Si algo es gratis, a alguien le cuesta dinero

Dos cosas que quizá a mí me parecen muy obvias o razonables, pero que a lo mejor para alguien más no lo son tanto:

1) Si usas un servicio o utilidad de forma frecuente (no tiene por qué ser a diario) y realmente te entretiene, resuelve un problema, etc. deberías querer pagar algo por él aunque tengas la posibilidad de usarlo de forma gratuita. Mi caso específico es Spotify, con historias como la que les cuento en este post.

Y deberías querer pagar por muchas razones, pero principalmente por dos: a) por respeto a quien tuvo y desarrolló esa idea y b) porque con más gente pagando con ello, quien hizo el desarrollo tendrá una posibilidad de mejorar su producto, algo que subsiguientemente también te puede beneficiar a ti.

2) Que un sitio que visitas con asiduidad tenga banners y/o publicidad no significa automáticamente que el dueño sea un “vendido” que únicamente busca hacer negocio de las visitas a ese espacio. Puede que simplemente esté intentando recuperar parte de lo que le cuesta económicamente el espacio en servidor y la transferencia en el mismo que genera la gran cantidad de usuarios que, como tú, pasa por allí recurrentemente.

Así que si eres uno de esos adalides que instalan bloqueadores de publicidad y presume de ello por lo lindo y no-contaminado por el consumismo que tienes el karma, felicidades. Estás quemando vivo uno de los recursos que tu sitio favorito tiene para darte el contenido que hace que ese sea tu sitio favorito.

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Así que, insisto, igual este sentido común es muy mío y poco de los demás, pero cuidado con esas posturas del “todo gratis” y “abajo la publicidad” con las que de repente saltan algunos por aquí o por allá, porque cuando alguien hace algo gratis para unas pocas personas, puede que sólo esté pagando con la moneda de su tiempo. Pero cuando alguien ofrece algo gratis para muchas personas, tengan por seguro que hay alguien a quien eso le cuesta dinero. Así que no desprecien tan a la ligera el esfuerzo y recursos que alguien puso para ello, ni censuren de forma tan dogmática el que quieran recuperar parte de lo invertido.