Los flashmobs, ya saben, esa cosa tan de 2005 que cuando se implementa por alguna marca (que para variar, van cincuenta pasos por detrás del resto del mundo) suele generar situaciones que nos dan vergüenza ajena a todos los demás. Hay que ser cínico y sarcástico con los flashmobs, pero también hay que ser todo lo contrario cuando la imagen que genera, casi siempre gracias al esfuerzo de organización e implementación de la gente, es hermosa. Y ésta que me encontré gracias al Facebook de Chihuahua Noticias es muy hermosa, Chihuahua contra el Cáncer de Mama de esta forma tan linda:
Lo que solía hacer para llegar a mi anterior trabajo era levantarme a las 5 de la mañana, estar en el gimnasio a las 6 y después de hacer algo de ejercicio y ducharme, estar en la oficina a las 7:30am. Y cuando no iba al gimnasio me levantaba a las 6 para estar en la agencia a las 7, porque era mejor estar una hora solo en la oficina que pasar una hora atascado en el tráfico (porque en la Ciudad de México salir veinte minutos antes o después puede implicar pasar una hora más o menos en el coche).
Así que pueden imaginar lo desubicado que me encontré el pasado martes, mi primer día de trabajo en Flock (cuya hora de entrada son las 9 de la mañana), cuando mi despertador sonó a las 8 porque vivo a diez minutos (caminando) de la oficina. Y es que todavía no me recupero de la impresión de poder ir todos los días a comer a casa, e incluso, si me apetece, dormir una siesta. Punto a favor.
Estábamos todos ocupados hace unos días (el 20 de Marzo) cuando, de repente, se puso a temblar en la Ciudad de México. Aunque ya había vivido temblores estando aquí, ninguno había sido tan fuerte como éste, y lo mismo debieron pensar el resto de alarmados habitantes de la ciudad, así que con el recuerdo del desastre de 1985 esta era la crónica general en los periódicos de dentro y fuera de México:
Muchos amigos me preguntaron luego que qué es lo que se siente durante un temblor de semejante magnitud, y lo cierto es que no sabe uno muy bien qué responder. Es una especie de meceo como el que se da en un barco cuando el mar está revuelto, y asusta mucho. Pero el cómo transmitir el qué se siente o cómo se siente lo logra mucho mejor este vídeo que me encontré entre los tweets de Luis Gaitán. Vean cómo se mueve el Ángel del Paseo de la Reforma (y escuchen las voces asustadas de quienes están filmando):
La primera vez que pisé Buenos Aires fue un día jueves, y por aquello del turisteo le pedí a Manu y a Diego que me llevaran a una milonga. Ya saben, para ver bailar tango en directo y todas esas cosas que adornan los clichés mentales con los que un turista llega a la capital argentina. Ellos, ni cortos ni perezosos, decidieron que el lugar que había que visitar era La Catedral, un espacio de decoración bastante bizarra del que pueden ver una foto en la imagen que abre este post.
En mitad de la cena, aderezada por la sorpresa de que la camarera era una española de atención un tanto dispersa, apareció un grupo de nombre desconocido (para nosotros, no así para los que frecuentan el lugar) cuyo número incluía, entre otras cosas, apagar completamente las luces del lugar y tocar iluminados por unas velas, una actuación bastante alucinada que nos dejó a todos con esa incómoda sensación de no saber cómo reaccionar: ¿risa? ¿aplauso? ¿abucheo? ¿indiferencia?
Terminada la actuación de ellos, terminada la cena de nosotros, ya enfilábamos la salida pero decidimos no quedarnos con la duda del nombre de tan peculiar grupo, así que regresamos para preguntar. Diego, el más lanzado de los tres, se acercó al cantante, el cual parecía ser el líder del grupo: Diego:“¿Vos sos del grupo, no?” Cantante:“Sí.” Diego:“¿Y cómo se llama el grupo?”
La respuesta del cantante habría de dar lugar a un momento inolvidable. Primero dijo: “Somos la Orquesta…”. Y entonces, haciendo una pausa y sin parpadear (porque no parpadeaba nunca el tipo) acercó su cara a la de Diego y agregó, elevando el tono de voz: “METAFÍSICA…”.
Como la escena era muy rara y digna del Club Silencio de “Mulholland Drive”, decidimos que mejor salíamos de allí, una vez satisfecha nuestra curiosidad de saber acerca de ese grupo que tocaba una especie de tango-jazz muy extraño.
Ya de vuelta en el hotel encontré multitud de vídeos de la (parece ser) famosa Orquesta Metafísica, algunos tan alucinados y delirantes como la actuación que acababa de presenciar en persona (pueden ver al mencionado cantante en el minuto 1:00 del vídeo):
Y así es como la Orquesta… METAFÍSICA se volvió parte del paisaje coral de cada visita mía a Buenos Aires. Y aunque he vuelto a La Catedral un par de veces, ambas en jueves, ya no he podido coincidir de nuevo con alguna actuación suya, así que sirva este post como homenaje a uno de los momentos más divertidos, extraños y memorables que he vivido estando de viaje por esos rumbos de Dios.
Dos nuevas imágenes sin motivo aparente para este sábado. La primera de ellas la encontré en un parque de la calle Amsterdam en la Ciudad de México. No sé si alguien sacó dinero de su hucha o si se puso a jugar Angry Birds con un cerdito de porcelana, pero esto es lo que quedó de él. O adaptando ligeramente a Joaquín Sabina, “por el boulevar de los cerditos rotos”:
La segunda imagen la robé de la cuenta de Facebook de Arturo Méndez y me parece antológica, el propio Arturo siendo encañonado con una pistola por el legendario actor mexicano Mario Almada (más referencias sobre los Hermanos Almada haciendo click aquí).
La historia de la fotografía la cuenta mucho mejor Arturo, en la descripción de la imagen:
Feliz cumpleaños #90 Don Mario Almada
Esta foto fue tomada durante el rodaje del cortometraje Jeremías en 2008:
Le dije: – “Señor hágame el honor y apunteme con esta pistola”
Don Mario se movió como sorprendido y sonrió tomando la pistola, y me la puso entre ceja y ceja.
Acá otra foto > http://cl.ly/D8Y6
Caminando por Varsovia, capital de Polonia me encontré estacionado lo siguiente:
El shock cultural fue impresionante ¿qué hacían esos vochos color verde tóxico ahí, como si el D.F. hubiera sido exportado piedra por piedra y reconstruido en Europa del este?
Me di cuenta que era el servicio de entrega a domicilio de The Mexican, un restaurante mexicano bastante famoso en la ciudad. Conforme pasé más días ahí, noté que había más restaurantes mexicanos que restaurantes japoneses o chinos. Al parecer los polacos se ven muy atraídos por lo nacional, por todo el mito de México; el estereotipo se perpetúa, pero a la vez da prevalencia a la cultura mexicana. Además todos han visto todas las telenovelas de Televisa dobladas al polaco y se saben todas las tramas. Ellos AMAN México (o por lo menos lo que ellos creen que es).
La publicidad mexicana no refleja toda esa fuerza cultural, fuerza de la que tiene potencial ¿qué la detiene? ¿qué tienen las telenovelas que no tengan las ideas publicitarias?
Uno de los posts más visitados de este blog fue aquel en el enlazábamos un documental sobre la obsolescencia programada, esa fecha de caducidad con la que se fabrican algunos productos de consumo, con el objeto de que se estropeen y debamos comprar nuevas versiones de los mismos.
Este post parece que tratará justamente de lo contrario, de productos que caducan pero que nunca son retirados de circulación aunque la utilidad con la que fueron contruidos sea ya cosa del pasado. Pero empezaré por el principio, por los reloj-termómetro.
Dos nuevas imágenes hermosas sin motivo aparente, esta vez para despedir el año y con niños de por medio. La primera de las imágenes muestra a Pavel presumiendo de zapatillas junto con su hija:
La segunda muestra al hijo de Adán, esperando la apertura de la primera tienda Krispy Kreme en la ciudad de Monterrey:
Iba caminando por la calle en Zamora (España) y me topé con esta imagen en la puerta de una tienda Base (en la que venden material deportivo):
“Únete al movimiento Base“, dice, acompañado de un “deporte para tu retina” que me deja medio patidifuso. Pero bueno, supongo que dicho “movimiento” tiene que ver con hacer deporte para tener una vida más saludable, etc.
Anyway. Entonces llego a casa, y al servirme un vaso de agua veo que la etiqueta de la botella (de la marca Font Vella) dice esto:
“Movimiento Font Vella, ¡anímate!”, sugiriendo que vayamos a Facebook para encontrar una serie de actividades que parece ser te hacen morirte de la risa y de la diversión.
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Ahí me entró la duda, ¿es la temporada de los “movimientos” o algo así?
Porque lo que yo considero como “movimiento” es una movilización ciudadana similar a la de, por ejemplo, los indignados del 15-M en España; o sea, un hecho excepcional y serio, al que la gente se une (voluntariamente) porque interiormente comparte los cimientos en los que se funda dicha movilización. Comparado con eso, ¿dónde quedan los movimientos de una tienda de ropa deportiva o de una marca de agua?
Así que, en vista de que no me cuadraban como “movimientos sociales”, me fui a ver qué otros tipos de movimientos existen para ver si los dos aquí relatados podían tener cabida entre ellos. Y no, lo cierto es que ninguno tenía mucho sentido en ninguna otra definición, con lo cual yo ya no entiendo nada, ni tan siquiera (para empezar y más allá de una cierta generalidad) en qué consisten cada uno de ellos, con el temor añadido de que probablemente haya más “movimientos” en ciernes dispuestos a ver la luz durante los próximos meses.
Así que yo qué quieren que les diga, la verdad es que todo esto de los “movimientos” a los que hay que sumarse “porque sí” me recuerdan a los zombies de los que hablaba Nicko en su post sobre “The Branding Dead”. Y recuerden que, aunque un zombie camine, está tan muerto como el 99% de las campañas que se lanzan sin preguntarse antes por qué la gente debería participar en ellas. Aunque las vistamos con un bonito uniforme llamado “Movimiento”.
Es sólo una anécdota sin importancia, pero por fin (casi nueve meses después de llegar a mi nuevo trabajo) puedo decir que gané el Mayorship de JWT México en Foursquare. Like a boss!