El karma del email

Tengo una capacidad inusual para acumular información. En mi cabeza, iconos en mi escritorio, cosas tiradas por el suelo de mi casa… y recibiendo correos. Supongo que es muy simple ir recibiendo correos que se vayan autoalmacenando en carpetas, que luego uno revisa para contestar los que tiene que contestar ese día, y crear borradores para los que tiene que contestar en días posteriores. Yo no, yo los recibo todos en el inbox y de ahí los paso a una carpeta llamada Pendientes. En ese contexto, es fácilmente imaginable el caos que supone buscar a veces un correo concreto porque no está almacenado en la carpeta que le corresponde, sino que sigue en Pendientes aunque ya lo haya respondido. En una de esas búsquedas (en Mozilla Thunderbird que es el cliente de correo que utilizo) me ocurrió algo curioso, y es que la búsqueda no regresa los resultados tal cual sino que los va mostrando según escanea las carpetas donde está buscando, de modo que al principio de la búsqueda tenía 5 mails, luego tuve 17, luego 35, y al final tenía 130 correos que respondían al criterio de búsqueda introducido *
* Nota: ando buscando entre los correos del trabajo que conservo desde la última vez que los perdí todos, Diciembre de 2006
Dejemos de lado el resultado, lo interesante es que durante los 10-15 segundos que duró la búsqueda estuve mirando como un tonto el número que indicaba cuántos resultados había, una “inactiva” experiencia de usuario, en resumen. Y se me ocurrió entonces que si el criterio de búsqueda hubieran sido las palabras “Gracias” o “Por favor”, esa secuencia de correos encontrados sería como una especie de acto kármico, los recibidos con esa palabra me irían llenando el espíritu, los enviados serían la compensación de mi espíritu hacia los demás. De modo que esas fueron las siguientes búsquedas que hice (como puede verse, el interés de la búsqueda original pasó a mejor vida, así de disperso soy a veces)




