
Por muchas características técnicas y dudas acerca de las preferencias como herramienta de trabajo que existan entre Mac y PC, hay algo en lo que un PC nunca podrá equipararse a un Mac: la experiencia mágica que uno vive al encender por primera vez uno de estas últimos.
Encender un ordenador Mac y ver su secuencia de inicio es comparable al primer beso o a la primera vez que te acuestas con alguien, puede haber muchas más con esa misma persona pero nunca es como la primera, y sólo vuelve a vivirse con la siguiente persona o la siguiente máquina.
Siempre tuve la duda de si todas las secuencias de inicio corren a la misma velocidad, y finalmente la pasada semana pude comprobarlo gracias a que Poncho Guerrero (productor en W) y yo nos hicimos con unos fantásticos Mac Book Pro de 15″ y 2’8 GHz de procesador (éste es un dato irrelevante salvo para aclarar que los dos tienen la misma configuración o si Apple quiere patrocinarnos este escrito) y decidimos encenderlas al mismo tiempo, con Guillermo “Panterita” Bernal (su creativo favorito de Grupo W) como host de la velada. A la derecha, Poncho; a la izquierda, un servidor. Y esto fue lo que pasó: