Telcel y sus mensajes, el horror
Siempre había pensado que si pudiera recopilar todos los mensajes absurdos que me envía Telcel (el proveedor de servicio para mi teléfono móvil) tendría un buen post por delante, por aquello de narrar las situaciones y pensamientos que me inspiran cada vez que escucho el “ding-ding” de mi teléfono anunciando la llegada de un nuevo mensaje.
No pido mucho, la verdad, uso Telcel desde que llegué a vivir en México en 2006 y tengo contrato con ellos desde finales de ese mismo año. Son ya casi tres años y medio de una relación que no tiene visos de concluir en un período de tiempo cercano, lo que quiere decir que ya es más tiempo de lo que haya podido durar cualquiera de mis relaciones sentimentales.
Así planteado, y no es por sonar ingrato, pero teniendo en cuenta que gasto cerca de mil pesos mensuales (unos 77 dólares estadounidenses o unos 63 euros), y con algunos picos de dinero realmente escandalosos gracias al roaming y el uso de la conexión de datos cada vez que estoy en el extranjero, creo que me merecería algún tipo de trato como cliente distinguido. Eso incluye no descuentos ni tarifas especiales (aunque no estaría mal), sino algún tipo de tratamiento (un VIP, o mejor aún, un VIP-cito) que hiciera pensar que soy algo más que un simple número para ellos en una base de datos. De hecho, creo que ni siquiera llego a serlo, en vista de los mensajes que recibo, que parecen enviarse al común de todos los usuarios sin distinguir entre ellos, no ya hábitos de consumo o intereses, sino ni siquiera la edad o modelo de teléfono que uso (un iPhone 3G)











