Paradigmas, contrastes y llamadas perdidas

Es recurrente para mí encontrar llamadas perdidas en mi teléfono móvil. Entre que lo tengo en modo vibración y que muchas veces (lo reconozco) hago caso omiso de la llamada entrante si no reconozco el número, imagino que debo colmar la paciencia de mucha gente en más ocasiones de las que sería recomendable.
Se supone que esta época es la de la inmediatez, la geolocalización, la de la masificación de la información… y parece resultar que sí, pero sólo cuando soy yo el que informa, en Twitter, Foursquare o tantos otros lugares. Informo en tiempo real, sí, pero cuando me han de contactar, que lo hagan de forma asíncrona, Twitter o correo electrónico… y ya los veré cuando me lleguen. No me leas el mensaje, más bien lánzamelo en una botella, y cuando ésta llegue lo leo. Ni siquiera tiene que ver con el coste de las llamadas o servicios del teléfono, conectarme al 3G para revisar Twitter no es mucho más caro que las llamadas e igualmente soy más proclive a contestar un mensaje de texto que a contestar una llamada entrante.
Hoy lo pensé, y me pareció pintoresco, hagan la prueba. Cuando estén charlando con alguien no-tan-digital-geek y quieran contactar a un tercero, ya verán como la primera reacción del no-digital es llamar por teléfono, por la rapidez de acceso a la persona buscada, un comportamiento que sería en teoría mucho más probable de proceder de alguien “digital”, que en cambio busca cualquier tipo de alternativa (y casi todas asíncronas) a la llamada telefónica tradicional.
¿A alguien más le pasa esto o soy el único bipolar tecnológico del tiempo real?























