Archive | January, 2011

2011 y un libro por semana, capítulo 2

El segundo de los libros del propósito de leer un libro por semana en 2011 lo descubrí el año pasado gracias a una animación-resumen del tema que trata:

Portada de "Drive: The Surprising Truth About What Motivates Us"

Drive: The Surprising Truth About What Motivates Us
(Daniel H. Pink)
Riverhead Hardcover
+ enlace en Amazon

Las diferencias entre lo que se aplica en el mundo laboral y lo que los estudios luego demuestran que funciona en lo que se refiere a la motivación de las personas (en el trabajo, entrenamiento o estudios) es el tema central de esta obra del autor Daniel H. Pink, en el que con nutridos ejemplos desgrana cómo funciona mejor inducir a las personas a procesos en los que puedan desarrollar su autonomía, maestría y propósitos, en contraposición con el manejo basado en recompensas y/o castigos con que actualmente funciona el mundo de los negocios.

Resumido, cuando las personas trabajan haciendo algo que disfrutan resultan ser más productivas, puesto que el trabajo no se ve como tal. De esa forma, además, no trabajan persiguiendo un objetivo concreto, sino que éste llega como consecuencia del buen rendimiento por estar haciendo algo que les gusta.

El banner incansable

No sé si este banner, que me encontré el sábado mientras buscaba horarios en el sitio de una famosa distribuidora cinematográfica de México, ganaría alguna vez un premio de creatividad, probablemente no. Pero creo que sí podría hacerse con un oro en alguna categoría relacionada con la resistencia a la fatiga y a la frustración de ser ignorado. Obsérvese como la pieza persigue una y otra vez a los usuarios con cada movimiento del scroll que permite llegar al fondo de la pantalla. Qué valentía la del banner, con su insistencia en estar presente para ver si en alguna de sus múltiples apariciones el usuario se apiada y decide, por fin, hacer click.

Es curioso, porque aún no sé qué anunciaba el banner o a dónde me llevaría, pero sí que terminé siendo consciente de su presencia con un “¡Basta, por favor!”. O sea, que sí interactué con el banner, evitándolo. Lástima que eso no sirve para nada, ni a mí, ni al que hizo el banner ni al que lo puso ahí. Y me pregunto si no sería normal, por parte de alguno de los dos últimos, el haber previsto que la mayoría de los usuarios van a exclamar lo mismo que exclamé yo cuando se vean perseguidos por la pieza.

Y luego se preguntan el porqué de que a la gente le resulte molesta la publicidad.

Mi template favorito en Tumblr

Portada de mi página en Tumblr

Tengo un blog en Tumblr desde hace casi tres años, aunque no lo uso mucho. De hecho parece que lo alimenta mucho más mi cuenta de Dopplr que yo, con sus notificaciones automáticas de a dónde voy a viajar en próximas fechas.

Pero aún así, de vez en cuando me doy una vuelta para ver qué publican mis amigos. Y trasteando hoy en el panel de control de mi cuenta eliminé accidentalmente (será por la falta de hábito) el template que acompañó el blog desde que lo abrí hasta hoy. Como no lo encontré en la lista de templates disponibles, me puse a buscar uno nuevo hasta que me topé con TumblOS (de Mia Caro), que finalmente resultó ser mucho mejor y que pasa a formar parte desde hoy de mi lista de cosas-geek favoritas, un template que emula la apariencia de interfaz del sistema operativo Mac OS 9 (pueden verlo en este vídeo en todo su esplendor).

Sólo falta que uno pudiera mover las ventanas de cada post. Y que existiera una Papelera en la esquina inferior derecha, para arrastrar allí los posts que uno desee eliminar.

Alucinando con “Los diez mandamientos”

Cartel de "Los Diez Mandamientos"

Quizá fuera la hora, porque eran las 5 de la mañana. O quizá fuera la diferencia horaria de tres horas más con respecto a México. El caso es que estaba yo en Chile en Noviembre pasado, cuando empecé a cambiar canales buscando algo que ver en la televisión del cuarto del hotel en el que estaba hospedado. Y me encontré con la película “Los diez mandamientos”, de Cecil B. DeMille, justo en el momento en el que todos se rebelan contra Moisés, que se marcha aturdido camino de ese momento en que una Llama (Dios) le habla, mientras graba en unas piedras esos diez mandamientos que dan título a la película (a partir del momento 0:33):

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La jerga “techie” toma el poder

“Techie” es un término, derivado de tecnología, para referirse a toda persona que muestra un gran interés, a veces incluso obsesivo, por la tecnología, así como por dispositivos de alta tecnología, particularmente por las computadoras.

Imagen de "Kernel Panic"

Primero tuvimos la película “The Social Network” (ver trailer). Ahora otra se llama “Source Code” (ver trailer). Y me pregunto si tienen en preparación una que se llame “Kernel Panic”, por ejemplo. Entre medias, el Ministerio del Interior de España nombra LINUX a una operación contra la banda terrorista ETA.

Visto lo visto, cualquier día el cartel de la imagen inferior deja de ser una broma para volverse realidad:

Edificio no encontrado: error 404

La jerga “techie” al poder :)

Arduino + Salsa

En los comentarios del post sobre el documental acerca de Arduino, Álvaro (que estudia en Hyper Island) enlazó un par de vídeos al respecto. Uno de ellos es esta máquina de baile involuntario:

Me pregunto qué pasaría si los autores de dicho proyecto se juntaran con Elder, que insiste en que puede enseñar a la gente a bailar salsa utilizando el lenguaje de programación ActionScript:

A estudiar Historia de la Tecnología

Dana loves 90s

La pasada semana tuve tres momentos-revelación de que ya pasé la treintena. Primero recordé que vi la primera película de Tron en el cine (y la película es de 1982). El segundo fue la imagen que abre este post, una chapa-botón propiedad de Dana, que nació en 1990, y para la que escuchar sobre los años 80 debe ser algo así como para mí escuchar hablar del festival de Woodstock, por eso los años 90 son “vintage” para ella. Y el tercero fue este vídeo que me compartió Bruno Perotto, en el que unos niños interactúan con juguetes y aparatos creados antes de que nacieran, con sorprendentes reacciones ante cada uno de ellos:

Pensé entonces que qué divertido fue haber conocido todos esos aparatos, y haber podido jugar o interactuar con muchos de ellos. Y pienso que debe ser muy triste llegar a un punto en que no sepamos absolutamente nada de todo aquello que fue el germen de lo que hoy nos rodea.

Es necesario conocer el telégrafo para saber por qué el teléfono supone una evolución. Es necesario haber intentado compartir un archivo .WAV por correo electrónico para entender por qué un archivo .MP3 supone un cambio sideral. En suma, es necesario mirar hacia atrás para saber lo que estamos mirando delante, porque sin referencias viviremos en un limbo tecnológico. Y no sé si todos estos niños, llegado el momento, van a saber qué es lo que hubo antes que ellos.

Y pensé que quizá sería interesante, también en las escuelas, enseñar este tipo de cosas, algo así como una “Historia de la tecnología” (en cualquier ámbito), que haga saber que antes de efectos especiales y animaciones 3D como las de Avatar todo se dibujaba a mano, de forma totalmente artesanal, y que es en la comprensión de ese cambio donde podrá haber una comprensión de evolución para poder afrontar nuevos retos tecnológicos.