El medallero de México en Cannes

Abro este post con probablemente uno de los momentos más codiciados del mundo de la publicidad, un León de Oro en la categoría de Film del Festival de Publicidad de Cannes. La foto la tomé prestada de la cuenta de Facebook del buen Mike Ruiz, Director General Creativo de Ogilvy México, y en ella se ve el León que su agencia ganó este año por esta excelente pieza.
Ese oro fue el brillante colofón a la cosecha de México en este año con un total de 7 Leones, que sumados a los 9 del año anterior haría pensar en que la salud de la publicidad mexicana es más robusta que nunca. Pero viéndolo más detenidamente, creo que ese número no debería ser el barómetro con el que se mida la salud de una industria.
El tema de cuántos Leones se ganan a mí me recuerda siempre a los medalleros de los Juegos Olímpicos cuando el país no tiene un historial deportivo demasiado brillante, como por ejemplo la España de hace 20 ó 25 años. Recuerden, a ver si les suena, el estar haciendo algo en casa, y que de repente llegue la noticia de que un tipo ha ganado una medalla en lanzamiento de jabalina. Alguien más gana algo en hípica, otro en esgrima y otro nada muy bien y queda cuarto. Todos del mismo país, todos por separado, talentos aislados que triunfan en los Juegos Olímpicos por la pura probabilidad de que haya talento por aquí o por allá de entre una población de millones de personas.
En la publicidad mexicana pasa algo similar. Gran talento, pero con una industria que al final aboca a que los resultados sean un León en Film por aquí, otro en Press y en Medios por allá. Por muchos factores, pero entre otros, la falta y carencia de una industria digital que funcione en el país. Por el motivo que sea, las marcas y las agencias de México siguen considerando lo “digital” como un medio ejecucional más, en vez de lo que realmente es, la médula espinal de cualquier campaña que se considere a sí misma “integrada” en estos días.







