Es curiosa la forma en que algunas marcas tratan de adaptar su presencia en medios “tradicionales” a las oleadas de novedad que suelen llegar del mundo “digital”. Todos recordamos esos días en los que los spots de televisión comenzaron a cerrarse con una dirección URL de la marca que lo pagaba, algo que se mantuvo hasta estos últimos tiempos de “social media”, donde ya no sólo basta con esa dirección URL sino que han de incluirse los distintos logos de las redes sociales existentes acompañados de la expresión “Síguenos en”:

De hecho, hay muchas agencias cuyas estrategias digitales consisten precisamente en un sitio web en el que en alguna esquina se encuentra la ristra de logos de rigor, no se sabe aún muy bien para qué, pero bueno, eso es asunto para otro día. El caso es que la semana pasada me topé con este anuncio en vía pública de una nueva serie en un canal de televisión de pago:

Como corresponde, los logos de rigor se encontraban en una de las esquinas:

Pero con una novedad, ya no sólo se incluye un logo de Twitter o uno de Facebook, sino también un hashtag (“#BoysToys“) que se supone ha de usarse si escribes sobre el tema en Twitter:

Dudo bastante de la efectividad de este tipo de acciones a la hora de generar tráfico a una red social, pero sobre todo me pareció curioso seguir haciendo la misma valla de siempre para una vía pública. Parece como si alguien dijera “Hay que poner los logos de Twitter y Facebook”. Y otro dijera “¡Ah! Pues podemos añadir también el hashtag del programa”… y así sucesivamente, agregando a la valla cada vez más y más cosas.
Pero, en mi opinión, me parece que ya no estamos para ir usando los espacios publicitarios para gritarle al resto del mundo la cantidad de lugares en los que uno está presente. Quizá estuviera bien que este tipo de acciones tuvieran menos logos y sí algo más concreto donde un usuario pudiera obtener algo de valor, vía SMS o QR-Code por ejemplo, y así descargarse el trailer o incluso el primer episodio de la serie que se anuncia. A veces, incluso, no hay ni por qué usar tecnología. Y si eso despierta interés, será el propio usuario el que busque sobre el tema en redes sociales, sin necesidad de que nadie se lo diga.
Un millón de logos acompañados de un “Síguenos en” no sirven absolutamente para nada. O bueno, quizá sí, porque con la próxima novedad que haya que colocar se van a quedar sin espacio, a ver si es entonces cuando se replantea la información y la experiencia de los usuarios con respecto a la presencia de los medios digitales en una imagen en la calle. Con lo caro que resulta alquilar uno de esos espacios a lo mejor conviene aprovecharlo para usarlo de una forma relevante, en vez de para simplemente poner los últimos iconos que se pusieron de moda y así decir que te subiste a la “ola digital”, aun cuando esto prueba que sigues pensando como alguien lo haría en 1985.