Banners por aquí, por allá y un poco más acá

Formatos IAB México

La anterior es una tabla de formatos estándar para banners publicados en México que publicó el IAB local en Octubre de 2007. Y sirva de referencia para entender el complicado ecosistema en el que han de sobrevivir esas unidades de publicidad online llamadas banners. Lo cierto es que a mí me gusta ver banners, me gusta hacer click en ellos y también me gusta hacerlos. Pequeñas historias contadas alrededor de una idea que no se dilatan en producción más allá de dos o tres semanas, lo que en esta casa es más una bendición que otra cosa debido al abundante tiempo que siempre invertimos en nuestros proyectos.

Generalmente, en México (fuera de las acciones de search marketing, que copan el 34% de la inversión interactiva del país -fuente: IAB México-), los banners suelen encargarse como complemento a un sitio-campaña, cuyo monto es al que se destina, generalmente, la totalidad del “presupuesto digital”, que en nuestro caso, y por comparación con otros hacedores de acciones digitales en el país, es algo más alto. Así que como para pedir encima dinero para hacer unos banners como Dios manda; no, más bien siempre llega la famosa frase:

Ah, y también hay que hacer unos banners…

Uno de los principales problemas (en mi opinión) es el de que, en la industria del país, los banners siempre son considerados unas piezas enfocadas única y exclusivamente a dirigir tráfico a otro lugar y/o realizar una venta de un servicio (como los AdSense de Google), y siendo ese su objetivo principal nunca se pretende que la pieza en sí misma sea vehículo de algo más, de una impresión en mi recuerdo, de un “hey, eso estuvo bien” o de un “hey, fue divertido”, lo cual sí ocurre, en ocasiones, cuando hacemos banners para otros países, generalmente piezas de awareness en formato de banner, concebidas como experiencia y destino en sí mismas y no como canalizadoras de tráfico.

De modo que, en México, aparte de que las más de las veces lo que se ve publicado es una pieza de dudosa calidad, ocurre también que, aun en el caso de que hagas click por no se sabe qué motivo, seas redirigido a un contenido de igualmente dudosa calidad.

Aún así no es complicado encontrar amantes fervientes del Performance marketing, que todo lo reducen a clicks y a descargas y a esas cosas, en un lugar donde muchos aún creemos que una fibra tocada por una emoción cuenta más que un click dado. Y de vuelta, por muchos clicks que des, si lo que estás viendo en pantalla es una sucesión de disparates que te hacen sentir que esos tres minutos perdidos nunca los recuperarás, el dato de haber hecho click me parece irrelevante.

(Inciso: si alguien quiere leer más en profundidad sobre este tema recomiendo una conversación-post-respuesta entre uno de los pioneros digitales en México y buen amigo, Rafa Jiménez, y algunos fans del performance marketing y sus opiniones que ubican a la publicidad en Internet como una rama más del marketing directo: parte1 + parte2. Yo aún sigo esperando a que alguno responda mi pregunta sobre el propósito de tantos clicks cuando lo que se anuncia es un producto físico y no un servicio, pongamos por ejemplo, un desodorante, donde cuenta la experiencia y no la venta final -online-)

Retomando el tema, puesto que no hay mucho dinero para producción de sitios, mucho menos lo hay para producción de banners, y al final, esos formatos estándar son, en mayor o menor medida, aceptados por todos los actores de la industria en México: agencias, clientes y los que publican los contenidos. Espero que a partir de aquí, el post sea suficientemente autoexplicativo acerca de la diferencia en concepción y producción de ambos enfoques.

CASO 1.- Los banners de la campaña “8 reclutas”:

Como en Grupo W somos muy testarudos y somos de la opinión de que 30Kb para un banner realizado en Flash es una nimiedad, solemos echarnos a temblar en la víspera de recibir las especificaciones de pauta para los banners de una campaña, cosas como ésta (mención aparte el “ha utilizar”)

Pauta 8 reclutas

Es ahí donde el portal y la agencia de medios correspondiente suelen echarse a temblar con la inevitable llamada que suelen recibir de nuestro lado, que nuestras piezas pesan más que ese límite, que nos hace falta más tamaño disponible y que, al final, lo que terminamos haciendo es crear una pieza que pesa más del límite permitido dividida en dos: la primera parte, más ligera y por debajo del peso límite, se envía al portal para ser publicada; la segunda, con el contenido principal del banner, es cargada desde la primera y hosteada por nosotros.

Como consecuencia de esto, pueden imaginarse que la gente de Sistemas en Grupo W no está demasiado feliz con la solución, ya que al final la mayor parte tráfico de la campaña de banners lo soportamos nosotros en vez del portal que publica, pero bueno, siempre somos de la opinión de que a veces es mejor sacrificar algo de lo nuestro por poder mostrar un mejor trabajo.

Así pues, esa es la pauta que nos enviaron desde uno de los portales de mayor audiencia del país para publicar los banners de nuestra campaña para Rexona Sportfan llamada “8 reclutas”. El concepto original de la campaña era el de que los fans del fútbol lo demuestran en cualquier sitio y no sólo en la oficina, así que pensamos en cómo podría un usuario desencadenar que un grupo de oficinistas hiciera la ola en su cubículo de trabajo y nos pusimos manos a la obra con unas tomas de vídeo como producción, con Mattt como protagonista involuntario y Gargarita (nuestra boxer) como testigo de excepción, más casero no se puede:

Making reclutas 1 Making reclutas 3 Making reclutas 4

(más fotos de la sesión aquí)

Por supuesto, ante tan peculiar “rodaje”, no cabe duda de que el proceso de postproducción tiene que estar a la altura, esto es, vectorizando cuadro por cuadro:

Vectorización

Esta agotadora tarea desembocó en varias piezas una semana después, alrededor de 350Kb para cada una. Algunas de ellas pueden verse pulsando aquí o sobre la siguiente imagen:

Piezas finales

Claro que, en una de esas situaciones arrabaleras que se dan en este país, llegamos al momento en que se publica el banner, por ejemplo en MedioTiempo, un sitio eminentemente futbolero donde, indefectiblemente, hay que publicar si tu campaña tiene algo que ver con deportes: la audiencia es masiva.

Y nosotros tan felices cuando por primera vez nos sale el banner, ¡bien!

Lo único malo es que, de repente, uno observa que pasar el puntero del ratón sobre el banner no desencadena nada, en vez de comenzar la animación al interactuar alguien con el banner como se había previsto al desarrollar la pieza, las siguientes imágenes lo explican más gráficamente (click para más detalle):

Block 1 Block 2 Block 3

Son cosas que pasan cuando se muestra sin transparencia una pieza en Flash que requiere ser publicada con transparencia para poder vivir por debajo de un menú en Javascript, cero clicks, gracias: FAIL.

Blocked 4

Pero no es esa la más delirante de las apariciones de nuestras piezas. Bueno, o igual sí, porque otro día en que México juega contra Jamaica para intentar clasificarse para el Mundial de fútbol de 2010, encontramos esto en el home del mismo sitio, un banner sobre la imagen principal del partido, que transcurre en directo en ese momento (click para más detalle):

Kingston 1

Kingston 2

Inquieto, llamo a Pit para ver si sabe de quién es esa pieza, obviamente no de las nuestras y sí basada en ellas, pero él tampoco sabe. Entonces llega el momento cumbre, pasando el puntero del ratón por encima de la palabra OE aparece este texto, breve y conciso:

Kingston 3

Ya puestos, propongo algo quizá más detallado que deje claro al usuario a dónde se dirige si hace click, algo como “¿quieres acompañar a la selección mexicana de fútbol en todos sus partidos eliminatorios a Sudáfrica apoyando desde el banco al entrenador y a su hija que los acompañó en el viaje con todos los gastos pagados incluido el transporte en avión?”. Si nos vamos a poner románticos al redactar, ESO hubiera sido un texto redactado como Dios manda, qué demonios. La pantalla final cierra el sinsentido sin autor.

Kingston 4

No sabemos aún quién hizo la pieza, probablemente la agencia de medios encargó algo especial para el home del portal en ese partido concreto, pero la verdad es que hasta para este tipo de cagadas prefiero que nos llamen en vez de que lo adapten por ahí fuera, que como se ve, está lleno de peligros.

Y todos contentos, los banners enviaron decenas de miles de personas al site que pasaron las pruebas que se planteaban para convertirse en uno de los ocho reclutas de Rexona.

-

CASO 2.- Los banners de la campaña “Battlefield Bad Company”:

Uno de los proyectos con que comenzamos 2008 fue esta campaña de banners que Wieden+Kennedy Amsterdam nos encargó para promocionar un nuevo juego, que estaba por lanzar seis meses después (en Junio) la compañía Electronic Arts, llamado Battlefield: Bad Company, un videojuego en primera persona en el que tomar el papel de unos marines luchando contra mercenarios y renegados de los antiguos ejércitos de la Unión Soviética.

Precisamente, la campaña bebía y respiraba referencias de películas como “Three Kings”, la célebre película de unos soldados estadounidenses buscando oro durante la primera Guerra del Golfo, siendo ese el concepto a desarrollar en las piezas: soldados, dinero y chicas guapas. Para finalizar la descripción del contexto, el banner llevaría tráfico a un sitio que contenía únicamente el trailer del juego, publicado en Febrero, y que también podía encontrarse en YouTube, nada exclusivo del sitio destino, así que como comenté alguna vez durante este post, la intención principal del banner no era la de generar tráfico sino que se hablara de la pieza por sí misma, captar atenciones para cuando el juego estuviera a la venta.

Y aquí empieza la parte dura de producción de estas piezas, el casting de actrices y posterior rodaje en Monterrey (especial mención para los de maquillaje poniendo aceite al cuerpo de las chicas y Fyr sacrificándose para explicarles el acting):

BFBC 1 BFBC 2
BFBC 3 BFBC 4

(más fotos de la sesión aquí)

Por supuesto, la post-producción de estas piezas no incluye vectorización cuadro por cuadro, sino un proceso algo más exacto:

Post BFBC

En este caso, el tiempo de producción, que incluyó la animación en 3D de algunos personajes del juego, se prolongó durante un mes y medio, siendo las piezas finales las que pueden verse pulsando aquí o sobre la siguiente imagen:

Soldados BFBC

Finalmente, estos banners de 2Mb cada uno se pautaron tal cual fueron creados en multitud de portales relacionados con videojuegos, utilizando la plataforma Eyeblaster, incluido IGN.com, que probablemente mueve más tráfico en un día que algunos portales de México en una semana completa. Supongo que las piezas cumplieron su cometido, incluso, algo inaudito para mí, algunos usuarios realizaron screencams de sus pantallas y subieron los vídeos de los banners corriendo en ellas:

Imagino que los resultados debieron ser razonablemente buenos, ya que posteriormente tuvimos oportunidad de trabajar en otro par de campañas para la misma marca y cliente.

-

CASO 3.- Los banners de la campaña “Rexona Clinical”:

Siempre hay un punto intermedio, un “la verdad es que quiero clicks y visitas, pero si no puede ser, al menos que alguien que vea la pieza se lleve el inicio del mensaje para que lo complete cuando esté delante de una estantería llena de marcas de desodorante”.

Hace un par de meses, a la carrera, publicamos el sitio para Rexona Clinical, un producto de Rexona, más médico que cosmético, para personas con problemas de sudoración excesiva.

Y un par de semanas después (también usando Eyeblaster, pero ahora en México), se lanzó una campaña de banners que contiene, creo, algunas de las mejores piezas que a este respecto se han hecho en esta agencia y en menos de 150Kb, como se puede ver pulsando aquí o en la siguiente imagen:

Rexona Clinical banner

Las estadísticas que están generando estas piezas, ciertamente escandalosas hasta este punto en clicks y en tiempo de permanencia, no las voy a revelar en tanto en cuanto la campaña aún esté corriendo, pero sirvan estas tres muestras de campañas para que, aunque parezca que el banner es un formato que parece ya no importarle a nadie (lo que es una pena), yo pueda mantener mi fe y esperanza de que en una industria aún no tan saturada de publicidad online como México (he llegado a ver, de verdad, campañas -no nuestras- con dobles cifras en porcentaje de clickthrough), podamos transformar este formato en algo útil convirtiendo las piezas en algo valioso por sí mismas, no en un feo vehículo que lleva a una fea casa.

Navegando a diario, uno encuentra terribles banners inundando su pantalla, supongo que cuando trabajas en una agencia de medios te incluyen asistencia psicológica por culpa de lo que puedes llegar a ver en un solo día. Eso, unido a que también pueden encontrarse algunas horribles piezas en las categorías de “micrositio” en eventos como, por ejemplo, algunas ediciones pasadas del Círculo de Oro, hace pensar que quizá sea el momento de que clientes y agencias se planteen dónde han de colocar el dinero de sus inversiones creativas online; dicen que el que mucho abarca poco aprieta y encontrarán pocos ejemplos de campañas en México que contengan banners+sitio a un nivel de idea y producción por encima de promedio; quizá hacer menos sitios que “quieren pero no llegan” y revalorizar el banner como pieza creativa (para comenzar a practicar mejores conceptos con ejecuciones menos complejas) podría ser un buen inicio.

9 Comments

    RT @danigranatta Banners por aquí, por allá y un poco más acá « Gorditos y Bonitos http://tinyurl.com/nmfxy6

    1F

  1. August 19th, 2009
    REPLY))

  2. RT @danigranatta Banners por aquí, por allá y un poco más acá « Gorditos y Bonitos http://tinyurl.com/nmfxy6

    2F

    RT @danigranatta Banners por aquí, por allá y un poco más acá « Gorditos y Bonitos http://tinyurl.com/nmfxy6

    3F

    RT @danigranatta Banners por aquí, por allá y un poco más acá « Gorditos y Bonitos http://tinyurl.com/nmfxy6

    4F

  3. August 20th, 2009
    REPLY))

  4. [...] blog de Dani Granatta y Pit López, que ya acumula varios posts que son unas joyas, hay uno con muy buenos puntos sobre la importancia del banner como vehículo de comunicación de marca, y no sólo como un puente [...]

    5F

  5. August 21st, 2009
    REPLY))

  6. Apología del banner (cuando está bien hecho) en Gorditos y Bonitos: http://gorditosybonitos.com/?p=439

    6F

  7. Becker GarciaBecker Garcia  
    August 23rd, 2009
    REPLY))

  8. Te puse un artículo acerca de un comentario que hicimos en tu blog del 5 de agosto, pero quizás no regreses a revisar ese, por eso te lo pongo de nuevo aquí… publicado en etcétera y tiene que ver algo así como lo que sigue con la prensa y, seguro, con la televisión…
    saludos…

    3 de julio, 2009
    Jeff Jarvis
    Los periódicos en 2020
    El periodismo es un servicio, un proceso, un principio organizado. Y gracias a la tecnología, es decir, Internet –que muchos creen una amenaza para los periódicos–, este servicio ahora se puede expandir de muchas maneras y convertir en algo nuevo y con un coste más bajo.

    Para 2020 deberíamos desear que los periódicos ya no sean únicamente papel, sino miembros valiosos de redes mayores que permitan a sus comunidades recopilar, compartir y dar sentido a las noticias que necesitan.

    Así que, con todo el respeto, debo decir que la Asociación Mundial de Periódicos1 hace la pregunta incorrecta (y de paso debería considerar un nuevo nombre): ¿cómo serán los periódicos en 2020? Es más, ¿qué es un periódico? Es lo que deberían preguntarse los jóvenes.

    Jeffrey Cole, del Centro para el Futuro Digital de la Escuela Annenberg de la Universidad de Southern California, concluyó en su última investigación sobre el uso de Internet que los que tienen ahora entre 12 y 25 años −y que tendrán entre 25 y 38− en 2020, “nunca leerán un periódico”. Nunca es una palabra muy fuerte. Como bien predijo Phil Meyer en su libro The vanishing newspaper (El periódico que desaparece), si la tendencia actual continúa, el último periódico estadounidense se publicará en 2040. Dejemos que esta palabra también penetre: último.

    Así que, por una vez, rompamos la tendencia. Matemos nosotros mismos a los periódicos. Elijan una fecha de un futuro más cercano de lo que creen y desconéctense de la prensa. Y después pregunten: ¿qué es un periódico? ¿Cuál es su valor real? ¿Y cómo ese valor subsiste y crece más allá del papel?

    Los productos impresos puede que sobrevivan, y en algunos países hasta seguirán creciendo. Pero yo no sentiría su muerte más allá de que encontremos la manera para que su periodismo subsista y prospere. Porque un periódico no debe definirse a sí mismo por su forma. No es únicamente papel. Su fuerza y valor no reside en controlar el contenido o la distribución. Y proteger esas ventajas menguantes no es una estrategia viable para su crecimiento o supervivencia.

    Yo incluso sostengo que un periódico ni siquiera es un producto. El periodismo -como ya se dijo- es un servicio, un proceso, un principio organizado. Así que en vez de preguntar cómo será un periódico, creo que debemos preguntar cómo será la relación entre una organización de noticias y su comunidad.

    Imaginen que les piden que predigan el destino de los periódicos de aquí a 13 años. Precisamente fue hace 13 años, el 13 de octubre de 1994, cuando Netscape presentó el navegador comercial. Piensen en todos los cambios que se han producido desde entonces y el paso acelerado de ese cambio ahora. Piensen en el impacto tan perjudicial que ha tenido en muchas industrias, especialmente en la nuestra, y esto sólo irá más rápido. Es de tontos aventurar cómo será la tecnología mañana. Pero no es imposible definir y quizás predecir el campo de acción, la forma y el valor del periodismo en nuestras comunidades, en las que creo que seremos organizadores más que productores.

    Recuerdo especialmente un momento de la reunión del Foro Económico Mundial 2007 en Davos. En una sesión del Consejo de Medios Internacional, el director de un influyente periódico suplicó al joven fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, que le aconsejara acerca de cómo su periódico podía crear una comunidad como esa. La conocida y lacónica respuesta de Zuckerberg fue: “No puedes”. Punto final. Después, Zuckerberg explicó que las comunidades ya existen y que hacen lo que quieren hacer, así que la pregunta que deberíamos plantearnos es qué podemos hacer para que lo hagan mejor. La receta de Zuckerberg: démosles “organización elegante”. Es lo que hizo él con Facebook, y Harvard, después, con las comunidades de las universidades y con el mundo. Y cuando se piensa en ello, vemos que es la esencia de lo que el periodismo ha intentado hacer desde su nacimiento: ayudar a organizar el conocimiento de la comunidad para que una sociedad mejor informada pueda lograr las metas que el propio periodismo se propone a sí mismo.

    Así que, ¿cómo podemos llevar esto a cabo con las herramientas que tenemos a nuestro alcance?

    Primero, debemos garantizar que las organizaciones de noticias sobrevivan, y para hacerlo debemos explotar la eficacia de las herramientas de Internet, que han posibilitado la nueva arquitectura de las noticias en la era del enlace. Éste nos libra de la necesidad de malgastar nuestros cada vez más menguantes recursos en información fácil de conseguir, que la comunidad ya conoce. Ya no tenemos la obligación de recrear la misma noticia que todo el mundo tiene. Podemos enlazarla. Ya no necesitamos hacer todas las cosas para todo el mundo. Podemos enlazar un reportaje que es mejor que lo que nosotros podríamos haber aportado. Ya tampoco necesitamos malgastar recursos en el ego, en que todos tengamos nuestros críticos de televisión o columnistas de golf, en que mandemos uno o demasiados reporteros a la gran historia que está en todas las televisiones sólo para decir que hemos estado allí.

    Tenemos que hacer lo que hacemos mejor y enlazar el resto. ¿Y qué es lo que mejor hacemos? Informar, por supuesto. Si creamos un periodismo magnífico y único, el público vendrá a nosotros cuando otras organizaciones de noticias, blogueros, motores de búsqueda y lectores nos enlacen. El enlace es la llave de nuestra supervivencia y prosperidad en el futuro. Así que creo que los periódicos de 2020 necesitarán agregar y que les agreguen. Señalarán a otros que lo hacen bien y se ahorrarán el gasto de hacerlo ellos mismos. Harán lo que mejor sepan hacer y lo que otros enlacen a ellos.

    Debemos encontrar también otras herramientas eficaces en la organización. Habiendo puesto en práctica esa hipotética desconexión de nuestra prensa, podemos ahora preguntarnos cuánto ahorraríamos no sólo en papel, tinta, impresión y distribución, sino también en marketing de un producto de pago. La escala de nuestros negocios cambia.

    Prácticamente cada semana escucho cómo los ejecutivos de comunicación se preguntan amargamente de qué manera las ganancias de la red apoyarán las organizaciones que tienen ahora. No lo harán. Gestionarán empresas más pequeñas pero más eficientes y quizás más rentables.

    Pero se preguntarán cómo se puede sobrevivir en la red con el valor más bajo que tiene la publicidad en Internet. La cruda realidad es que ahora estamos en la época posterior a la escasez en la economía de los medios de comunicación. Los periódicos locales ya no son monopolios y no pueden contar con cobrar las primas que ese control permitía. También los medios de comunicación, incluidos los estatales y de forma especial la televisión, hemos dejado atrás la posibilidad de ofrecer un producto único a los consumidores.

    Así que, ¿cómo lograremos ganancias suficientes en el futuro? Considero que necesitamos manejar nuevas redes de publicidad y encontrar y vender lo mejor que existe tanto dentro como fuera de nuestros muros y páginas Web. Y si lo hacemos rápido tendremos algunas ventajas frente al tiempo: primero, tendremos las relaciones y la confianza de los anunciantes; si reunimos las mejores redes, estaremos bien posicionados para venderlas.

    Segundo, los anunciantes han sido incluso más tímidos que nosotros en esta era, así que podemos ser sus guías. Si no lo hacemos, podemos estar seguros de que Google lo hará.

    Aquí es donde Google es una amenaza para los periódicos: en el objetivo y en la publicidad local. Google no es −repito, no es− una amenaza porque nos enlace a él. De hecho, agregar y enlazar nuestros contenidos es el mejor regalo que Google puede darnos; sin su contribución como nuevo soporte de noticias, los periódicos digitales habrían muerto. Si no podemos ser buscados y enlazados, no nos encontrarán. Los periódicos que están en contra de que Google los agregue son peligrosos, son tontos suicidas.

    Agregar no es el tema, sino la publicidad. Google está amasando su fortuna al ofrecer un mejor servicio que nosotros a los anunciantes. Deberíamos seguir su ejemplo y preguntarnos qué haría Google WWGD (en sus siglas en inglés). Pues Google ha creado una red más grande de distribución de publicidad sobre los contenidos que no necesita poseer. Nosotros debe-mos hacer lo mismo.

    Predigo que las empresas periodísticas que sobrevivan para 2020 estarán dentro de redes más grandes y eficientes. Colocarán la publicidad no sólo en el contenido que generen, sino en el contenido que otros produzcan, y lo harán en mayor volumen. Esto quiere decir que necesitan animar a otros a elaborar un contenido de mayor calidad. Sostengo que éste es el reto estratégico clave para los periódicos: cómo recopilar más y producir menos, cómo permitir a otros que creen más contenidos para que construyan una red mayor alrededor de ellos. Esto reduce nuestros costes a la vez que aumenta el contenido para nuestras comunidades. También reduce el gasto mientras que se incrementan nuestras posibilidades gananciales.

    Así que nos convertimos en redes de contenido y en creadores de contenido. Para 2020, muchas de las coberturas de las noticias no las realizarán trabajadores de nuestras empresas. Muchas de ellas las harán profesionales, gente que convierte el periodismo en una forma de vida. Muchos de ellos serán independientes. Por todo el mundo veo periodistas que dejan sus trabajos y empiezan nuevas empresas periodísticas, y muchos comienzan a tener beneficios económicos. Y también veo recién llegados que montan sus propias empresas.

    En la primera semana del curso en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Nueva York, asusté a mis estudiantes, quizá demasiado, al señalarles todos los retos que encara el negocio del periodismo. Un estudiante se sujetó la cabeza con las manos y se lamentó: “He cometido un terrible error”. Pero a la siguiente semana, les saqué del precipicio cuando subrayamos todas las oportunidades que tenemos para reunir y compartir noticias. Los estudiantes comenzaron a apoyar la idea de que les gustaría trabajar de forma independiente, no sólo como freelance sino también como propietarios de su minimedia.

    Este otoño, doy clases de periodismo empresarial en las que los estudiantes elaboran planes para nuevos productos y negocios periodísticos que puedan sostenerse. Por tanto, algunos periodistas serán empleados; otros, agentes independientes. Y, sí, algunos recopiladores de noticias serán amateurs: blogueros, vlogeros y lo que sea que venga después. Cuanto más podamos fomentar esto, mejor nos irá. Entonces, ¿por qué no entregar grabadoras para permitir a los ciudadanos que difundan (más que crear un podcast) las reuniones de sus gobiernos locales? Organicemos nuestras comunidades para recoger la información que una redacción no puede recopilar por sí misma (véase el experimento de Jay Rosen, NewAssigment.net, sobre la información creada por múltiples fuentes). Ya lo hemos visto en marcha en Bild, con sus miles de ciudadanos reporteros, armados de móviles con cámara.

    Pero hay otras capas de información que no forman parte del reporterismo clásico: bases de datos de delitos o las notas de los exámenes del colegio; comunidades de críticos que se ayudan unos a otros a encontrar las películas que quieren ver; padres que comparten resultados y fotos y videos de competiciones deportivas; negocios locales que crean ricos directorios; ciudadanos que marcan en mapas los puntos donde las calles se han inundado y así, uno tras otro.

    En 2020, me imagino que habrá una red más numerosa de gente que informará, y el valor que nosotros añadimos es organizarles y permitirles el trabajo: promovemos sus contenidos y vendemos publicidad en ellos. Los educamos (y ellos a nosotros). Moderamos el debate. Encontramos a los mejores y más fiables practicantes. Y, por supuesto, añadimos periodismo, unido al reporterismo, a la investigación y a la edición que siempre necesitaremos. Cuanto más incrementemos el valor de la red, más crecerá el valor de sus miembros.

    Recopilamos noticias de nuevas formas y las compartimos de nuevas maneras. Nos convertiremos en omnimedia, y al final seremos capaces de elegir el mejor medio para contar y enseñar historias. Pero detrás hay un cambio más fundamental y perjudicial: los medios se están atomizando, están hiperdistribuidos, se están convirtiendo en herramientas, en bases de datos, en archivos API y en enlaces.

    Preguntemos otra vez: ¿qué haría Google? Éste no depende de que nosotros acudamos a Google.com. Google viene a nosotros. La publicidad de Google en mi blog me hace parte de su red, y difundo Google cada vez que coloco en mi página un video de YouTube o un mapa de Google. Las ideas de la página y del sitio Web se empiezan a colapsar.

    Ésta es la razón por la que Nielsen dejó de contar en Estados Unidos las visitas a las páginas, porque cada una puede ser infinitamente profunda, pues su contenido se renueva constantemente. Cada contenido se puede convertir en una herramienta que se muestra en cualquier lugar. Éste es el futuro de la distribución.

    Hace unas semanas comí con el director de un periódico y con mi hijo de 15 años, webmaster y programador de Facebook. El director rechazaba el valor de Digg, el útil servicio Web de intercambio de contenidos. Pero en ese momento resulta que mi hijo, aburrido de la conversación, estaba consultando Digg en su iPhone (comprado con los frutos de su trabajo como programador en Facebook). Explicó al director que si quiere leer una página nunca acude a ella directamente −ni siquiera a las grandes páginas de noticias, ni a los blogs (ni al de su padre). Lo que lee −y aquí están las buenas noticias: lee mucho− lo localiza a través de los enlaces de sus colegas. Debemos situarnos por tanto donde él está. Tenemos que estar hiperdistribuidos.

    Por tanto, la arquitectura de las noticias y de los medios está cambiando tanto que es demasiado compleja, y hay que tener una mentalidad bloguera para poder predecir qué ocurrirá.

    ¿Quién es el mejor para llevarnos hasta allí? Ninguna regla dice quiénes serán los beneficiados: los periódicos de hoy. Si estos productos, marcas y compañías quieren sobrevivir en los próximos 13 años, deben renovarse hoy, llevando −no siguiendo− a sus lectores y anunciantes a un nuevo universo. Deben repensar y reinventar su servicios −y el propio periodismo− para explotar su nueva arquitectura de medios y noticias. Su ventaja nace del control que tienen sobre el contenido, y la distribución tendrá cada vez menos sentido. Sus negocios pierden valor a medida que baja la tirada y la publicidad. Sus medios pierden valor a medida que disminuye la confianza (un estudio reciente de Pew dice que 53% de los americanos cree que en muchas ocasiones los reportajes no son precisos).

    Los nuevos competidores tienen la ventaja de trabajar con más destreza, sin la carga de una infraestructura y con un entendimiento −no temor− más entusiasta de las nuevas oportunidades que ofrece la tecnología.

    Tristemente, no veo la suficiente innovación en las compañías ya establecidas; sigo escuchando estrategias de defensa y protección contra el cambio en vez de apoyarlo. Pero necesariamente no tiene que ser la tendencia. Los estudiantes a los que enseño piensan de forma independiente y con imaginación. Es lo que me da esperanza. Deben repensar su papel en una nueva arquitectura de la red de noticias. No sólo deben informar −algo que tienen que hacer−, sino también permitir al público que recopile y comparta noticias. Necesitan incorporar el rol de una comunidad de organizadores, moderadores y educadores.

    Para 2020, soy firmemente optimista en que tendremos más periodismo: más información y apertura, más eficacia en la industria, aventuras periodísticas más sostenibles. No lo tendremos si mantenemos la idea de que las noticias le pueden o deben pertenecer a una organización o si nos definimos a nosotros mismos por un único medio. Los periódicos sólo sobrevivirán y prosperarán si se unen a una red de noticias mayor y más abierta.

    7F

    [...] Banners por aquí, por allá y un poco más acá « Gorditos y Bonitos [...]

    8F

    [...] Roberts y las agencias de medios Alguna vez he hablado de banners en este blog. Y estaría bien que los que trabajamos en publicidad y medios digitales [...]

    9F

Leave a Reply

 Name

 Mail

 Home

[Name and Mail is required. Mail won't be published.]