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Jonathon Keats y la creatividad combinatoria

¿Cuánto pagaría una agencia de publicidad por ‘fichar’ a alguien con un book creativo como el de este tipo? Considera los siguientes proyectos:

En el 2002, Keats presentó una petición para agregar la “Ley de la Identidad” (A=A) al código penal de Berkeley, California. Dicho precepto de la lógica Aristotélica — y una de las tres leyes básicas del pensamiento — afirma que cada entidad es idéntica a sí misma. Así que, de haber sido aceptada, la ley sería la primera que lógicamente nadie podría romper.

En el 2006, el artista organizó una Exhibición de Arte Intergaláctico, la primera dedicada al arte abstracto extraterrestre, consistente en pinturas producidas a partir de señales detectadas en el radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico.

Para su obra “Speculations”, Keats combinó la teoría física de las cuerdas (que postula la existencia de 6 dimensiones espaciales adicionales a las 3 que podemos percibir) con el marco legal sobre derechos de aire (que le otorga al propietario el espacio libre que existe sobre un terreno). Abrió entonces en la galería Modernism de San Francisco una oficina de bienes raíces dedicada a vender propiedades extra-dimensionales. Para demostrar las posibilidades, sugirió el diseño de una casa cuatridimensional  basada en un teseracto o hipercubo (un cubo de cuatro dimensiones).

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Flock Regional, capítulo 1: Chile busca Director Creativo

Una vez fui a Chile, y aparte de la anécdota de que los Rammstein estaban en el mismo hotel que yo, regresé con un montón de buenas sensaciones que no pude evitar compartir en este post. Y algo menos de dos años y medio después, la compañía en que trabajo (Flock) acaba de abrir una oficina en dicho país, como primer paso de la iniciativa de expandir el credo pirata a toda la región de Latinoamérica, así que estamos buscando un Director Creativo para la misma.

Ahora les desgloso la oferta, pero sobre todo debiera ser alguien que pensara ideas más grandes que los medios que la puedan contener. O que cabalgue con soltura tanto en el mundo de la publicidad como en el de la tecnología y los emprendedores. Y por último, aunque debiera ser lo primero, que sea buen tipo (o tipa).

Dicho lo cual, aquí va el requerimiento formal:

La persona reportará directamente a:
Responsables de Área: Ana María Barquín (Flock Regional) / Felipe Mingo (Flock Chile)
Responsables Creativos: Daniel Granatta / Nicko Nogués / Eduardo Salles

Requisitos:
- En busca de innovación continua.
- Es un “misfit” que no encaja o al que no le gusta el modelo de agencia tradicional.
- Amante (y conocedor) del mundo digital y/o tecnológico.
- Disponible para viajar a los Estados Unidos y toda Latinoamérica.

Descripción:
- Encargado de generar propuestas, ideas y planes de acción para nuevos clientes a nivel regional (Latinoamérica/US Hispanic) y local (Chile).
- Generador de ideas creativas y estrategias de comunicación innovadoras que intersecten el marketing con la tecnología para mejorar la experiencia del consumidor y reinventar su relación con las marcas.
- Estratega, creativo gráfico y visual capaz de llevar las ideas y conceptos visuales a la pantalla.
- Conocimiento y entendimiento de los passion points de los consumidores en los distintos países de Latinoamérica.

Skills:
- Pensamiento estratégico
- Visión comercial
- Solución creativa de problemas
- People skills
- Conocimiento de comunicación
- Conocimientos de diseño gráfico y publicitario

Interesados/as, por favor enviar correo a Ana María Barquín en barquin AT wannaflock.com, incluyendo CV y portafolio de trabajos.

El candidato (o candidata) puede provenir de cualquier sitio, no es una oferta sólo para gente nacida o residente en Chile.

Pues eso, esperamos vuestros correos, ¿cachay?

Las agencias y los truchos

Nota previa: Este post no está dirigido a ninguna persona ni empresa en particular, sino a una situación general de la industria publicitaria. Si al leerlo sientes que tú o tu empresa están siendo atacados, por favor lee el post de nuevo porque no habrás entendido nada. Como dato adicional, ya escribí una vez sobre este tema en una revista en España, y sigo manteniendo mi parecer al respecto.

Una vez realizado el inciso inicial, éstas son las tarjetas que te dan cuando entras al departamento creativo de JWT, con objeto de que puedas evaluar tus ideas antes de presentarlas (puedes hacer click sobre las imágenes para verlas a mayor tamaño):

En general, y cambiando las palabras y los colores, todas las agencias suelen tener un tabulador similar, con el propósito de tener un baremo para calificar su creatividad: desde ideas calificadas con un 1, que deberían hacer que te replantearas si quieres trabajar en publicidad, hasta ideas calificadas con un 9 ó 10, que de alguna manera redefinen la forma en que se relacionan las marcas con los usuarios. Por ejemplo, Nike+ es un buen ejemplo de 9-10 (de clase mundial, nunca visto antes), y ejemplos de 1-2 (dañina, pérdida de tiempo) puedes encontrarlo por todas partes (en la calle, revistas, etc.).

Y aquí es donde comienza el problema, porque por muchos y diversos motivos que no siempre tienen que ver con la capacidad creativa de la agencia (puede ser un factor más, pero también los deadlines imposibles, los clientes inseguros y necesitados de pre-testear todas las ideas o las agencias de medios que ya vendieron la pauta en la que vivirá la campaña antes de conocer la creatividad, por ejemplo) al final puedes ver numéricamente que el nivel promedio de las ideas que ven la luz del día a día de una agencia se mueven entre el 2 (pérdida de tiempo) y el 4 (previsible).

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Val del Omar: el primer creativo tecnológico

El que ama, arde, y el que arde vuela a la velocidad de la luz.
(Val del Omar)

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Ahora que se puso tan de moda hablar de la figura del “Creative Technologist” (por ejemplo aquí o aquí o aquí o aquí), esa figura a medio camino entre el código y el storytelling, a mí me parece mejor rescatar al antecesor de todos ellos, un personaje extraño, genial, inspirador y (por desgracia) tardíamente reconocido: José Val del Omar.

La historia de Val del Omar es la de un buscador de luz, un cineasta que, al carecer de la tecnología necesaria para plasmar todo lo que quería en sus películas, decidía inventarla, siendo una de sus creaciones más famosas la del sistema que hoy conocemos como “zoom”, el cual nunca se molestó en patentar pues lo importante no era la tecnología que acababa de crear, sino el uso que iba a darle. En este pequeño vídeo (que antecede el documental que se lanzó la primavera pasada) Ángel Arias (amigo de antiguas batallas y al que algunos reconocerán como ex-miembro del grupo Lagartija Nick) relata la anécdota de forma casi tan poética como la intención inicial del artista:

Su otra faceta, la de escritor, refleja con la precisión de un reloj suizo la agonía de un hombre adelantado cincuenta años a su época. En este fanpage de Facebook pueden encontrar publicados diariamente muchísimos de sus textos y reflexiones convertidos en pequeñas oraciones diafónicas:

Val del Omar, el primer creativo tecnológico. Eternamente en vuelo.

Hacer is the new Decir: Hola, Flock

Pues sí, nos vamos a Flock.

“¿¿Cómo??
¿¿A Flock??
¿¿Pero no decían que se iban de la publicidad??
Pero si Flock es una agencia, lo único que han hecho es cambiarse de bando.
Me han decepcionado.
Se han vendido, esperábamos más de ustedes, tenían que haber montado su propia empresa.”

Ese es el mensaje más recurrente que he leído y escuchado en las últimas horas desde que salió la noticia de a dónde vamos a ir a parar. Joder, cómo están de crispados los ánimos.
Pues sí, nos vamos a Flock. O no. Pero sí.

Bueno, les explico. Porque mi percepción sobre Flock era la misma que probablemente tengan los de la frase terrible de arriba: una compañía pequeña que hacía Social Media para marcas, y que nadie sabe muy bien cómo iba ganando terreno en el radar de la publicidad digital mexicana. Y eso pensaba yo hasta que mi paisana Carmen Ruiz (Chief Marketing Officer de Flock) me presentó a su CEO, Sebastián Tonda.

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Empresarios y creativos

Hace unos días me topé con esta gráfica terrible y descorazonadora en un artículo de Business Insider:

Menos mal que un rato después me encontré con este vídeo más esperanzador, donde Rafa Soto (sí, en este blog somos fans de Rafa Soto) desglosa algunas de las anécdotas que acarrea el ser un emprendedor (algunas fantásticas, como lo de diseñar facturas en Freehand):

Todo ello adornando este post donde el Club de Creativos de España anuncia un curso que busca enseñar nociones empresariales a creativos para que así puedan comenzar su propio negocio.

Esperemos que funcione, porque viendo la gráfica inicial va a hacer mucha falta.

Desparramado y regional, capítulo 20

Tras la charla de hace un par de semanas en el Museo de Antropología, los amigos de la revista LatinSpots me preguntaron si querría escribir una columna desglosando algunos de los temas tratados en la presentación. La verdad es que me costó Dios y ayuda completar este texto, pero finalmente ayer salió publicado en la edición online de la revista y ahora yo la republico aquí.

Menos “Él dijo”, más “Yo creo”

Hay que ver lo que impone hablar en un Museo.

Hace cuatro meses, cuando Héctor Fernández (Presidente del Círculo Creativo de México) me propuso impartir una charla acerca de cómo en mi opinión la tecnología y lo “digital” han alterado nuestro ecosistema publicitario, pensamos que el lugar ideal para la celebración del evento sería el Museo Nacional de Antropología e Historia de la capital mexicana. No teníamos muy claro el porqué, pero sí sabíamos internamente que dicha opción encarnaba (por su solemnidad) un vínculo muy palpable entre el pasado y el futuro, un lugar que explica de dónde venimos, y cuya comprensión nos ayudaría, quizá, a saber hacia dónde vamos. Así, acordamos, el propósito de la charla sería el desenmarañar la relación entre antropología y tecnología y descubrir con cual de las dos tiene más que ver la publicidad actual, de modo que con esa tarea en mente nos despedimos hasta primeros de octubre.

Lo bueno de aquel momento es que tenía cuatro meses para preparar el material; lo malo es que en primera instancia no tenía nada claro por dónde empezar. Sin embargo, la luz divina vino a mí en cuanto el propio Museo bautizó la charla como “El Hombre en la era de la Comunicación Digital”, ya que se nos ocurrió que podríamos hacer de la figura de ese “Hombre” el hilo conductor de toda la presentación, con varios puntos de vista basados en el rol jugado por el protagonista con respecto a la publicidad: como usuario, como publicista, como responsable de una marca y como nuevo talento que quiere acceder a la industria publicitaria.

Esas cuatro miradas me sirvieron para trazar una línea que comienza por cómo los usuarios, gracias a su acceso a una tecnología cada vez más barata, alteraron gravemente el paradigma de lo “relevante” (hasta entonces en manos de los medios y las marcas que en ellos se anunciaban), dejando a la industria publicitaria en la necesidad de una reinvención por la que ya han tenido que pasar otras como la discográfica. Que quizá sea por eso por lo que tantos personajes del mundo musical (Bob Geldof, Roger Daltrey, Patti Smith, etc.) pasan cada mes de Junio por la tarima del Festival de Cannes, a explicar cómo siguen siendo relevantes para sus seguidores de una forma que las marcas ven de lejos con sus usuarios, a veces por su comunicación y otras, peor aún, por la falta de originalidad de muchos de sus productos.

Ese cambio en lo “relevante” trajo consigo, además, la creación de una nueva cultura pop (vía remix de lo viejo con lo nuevo, lo viejo con lo viejo, o incluso de lo nuevo con lo nuevo) a la que la inmensa mayoría de las marcas es ajena. Parapetadas en la vieja máxima de repetir cada mensaje hasta la saciedad, las marcas descubrieron que aquello de lo que los usuarios hablan circula por otros derroteros, tal como preconizaba hace doce años el tan recordado Manifiesto Cluetrain, que probablemente hubiera sido más respetado si hubiera sido firmado por Nostradamus, pese a la inmensa cantidad de verdades que encierran sus líneas.

El siguiente punto de la charla era el de que hace falta, por tanto, otra visión de las marcas hacia el exterior, pero también otro tipo de capacidades en las agencias para intentar llevar los mensajes de una forma distinta y relevante a esos usuarios que se mueren de la risa compartiendo vídeos de gatos mientras nosotros nos miramos con cara de Buster Keaton. Las agencias que ya no quieren ser lo que son sino otra cosa: integradas, de servicios integrales, de pensamiento integral…, lo que sea que suene distinto a “tradicional” o “digital”. Más aún cuando la población definida por el término “tradicional” sirve ya tanto para los que quieren seguir haciendo exclusivamente publicidad tradicional como para los que quieren seguir haciendo exclusivamente publicidad digital: lo “exclusivo” rara vez alcanza ya para capturar la atención de esos usuarios.

Me pareció entonces que era momento de relatar en el siguiente punto el cómo una agencia puede reconvertir su oferta de tradicional a integrada, basado en el tiempo que llevo trabajando en JWT México, usando ocho clichés (falsos o desenfocados) que afectan al mundo digital desde tiempo inmemorial:
1.- “Digital” es sólo un medio más.
2.- Hacer “digital” es más barato que hacer “tradicional”.
3.- Camuflemos a la marca, porque si la gente ve una marca, huye.
4.- Lo que los usuarios quieren son premios.
5.- En “digital” todo se puede medir.
6.- Como tenemos departamento digital, ya somos integrados.
7.- ¡Hagamos un viral!
8.- Ya no importan los medios, sólo importan las buenas ideas.

Y de ahí pasé a preguntarme si el próximo Angry Birds podría nacer en una agencia o provenir de una marca, y qué tipo de talento pensaba (pienso) yo que haría falta reclutar para que algo así pudiera llegar a pasar, para que el resultado del esfuerzo de una agencia no sólo fueran campañas, sino también productos, con el público directamente como destinatario, y con las marcas participando (por ejemplo, por decir algo) como facilitadoras de los mismos.

Regresé entonces al inicio, al cómo la gente usa la tecnología y cómo ese uso es muchísimo más sofisticado (en el 99% de los casos) que lo que marcas y agencias ofrecemos cotidianamente. Y pensé que para subirnos a hacer cosas que compitieran en atención, sofisticación y diversión con lo que un tipo perdido en Sebastopol puede ofrecer, tenemos que cambiar mucho, marcas y agencias. Y sobre todo apostar y querer hacer muchas más cosas pequeñas, aunque de vez en cuando haya que hacer alguna gigante. Hacer mucho (fallando unas, acertando otras) para tener un criterio propio basado en la experiencia, y no en los slides de estadísticas que se muestran en conferencias o estudios aquí o allá. Una opinión propia basada en el “Yo creo”, en vez de una prestada basada en el “Él dijo”.

Decía Paulo Freire, famoso educador brasileño, que era necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta en vez de una pedagogía de la respuesta, porque por lo general los profesores contestan a preguntas que los alumnos aún no han formulado, por lo que el interés del alumno se enfoca en dar al profesor la respuesta correcta en vez de acertar o errar con las preguntas que le llevarán hasta ella. Podríamos pensar que el mismo tipo de construcción pedagógica serviría para las marcas. Porque al final, como parece ser que en muchos casos la publicidad de las mismas habla más de la personalidad del cliente que de la capacidad de su agencia, una relación marca-agencia que se basa en la experiencia (preguntas con respuesta) y no en estadísticas de algo que pasó en no-sé-dónde (sólo las respuestas) no tiene precio.

O vaya, eso creo yo, ¿ya les había dicho que hay que ver lo que impone hablar en un Museo?

PS: y si a alguien le picó la curiosidad, dejé un enlace a la presentación+vídeo de la charla aquí.

La charla en el Museo de Antropología (presentación + vídeo)

Aunque la organización de la charla corría por cuenta de un organismo relacionado con la publicidad (Círculo Creativo de México) y el requisito era el de que la duración del evento fuera de unos 90 minutos, pensé que no era tan relevante el tiempo como la cantidad de cosas que necesitaba contar para poder enfocar correctamente (en mi opinión) el tema (definido por el título “El Hombre en la era de la comunicación digital”), aunque ello me llevara unos minutos más y enmarcando todo en un contexto más relacionado con el “Hombre” que con publicidad pura y dura.

El comportamiento de ese “Hombre”, en sus diversas acepciones del actual ecosistema publicitario (usuario, publicista, marca o nuevo talento), quedó desglosado en estos puntos:
1. La industria de la música
2. El paradigma de relevancia
3. Cultura popular contemporánea
4. De lo digital y su producción
5. Las agencias
6. El nuevo talento
7. Conclusiones

Así que aquí está, con esa agenda, el fruto de varios días de trabajo, la presentación en su versión de Slideshare (con especial mención para las maravillosas ilustraciones que encontré en Very Important Pixels):

El Hombre en la Era de la Comunicación Digital

Y aquí está el vídeo de la charla, grabado con un par de cámaras distintas (de ahí las diferencias en iluminación y sonido):

PS: la foto que abre este post fue tomada por Esperanza Tapia.