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Date: December 10th, 2009
Cate: Artículos, Autores
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Desparramado e interactivo, capítulo 7

En Noviembre fui a España a visitar a mi familia, por lo que me autoinfligí una buena dosis de aeropuertos en el cuerpo. Ese es el tema de mi columna (“Aeropuertos: esquizofrenia socialmente aceptada”) de Diciembre para Interactiva Digital:

Portada Interactiva Digital Diciembre 2009

Aeropuertos: esquizofrenia socialmente aceptada

Llegué como siempre a Barajas, después de un vuelo cruzando el Atlántico para visitar a mi familia. Llegué, y la gente estaba sensible, porque dicen que la crisis pega duro, aunque luego todo, todo, está lleno de gente, sensibles porque están en crisis o en crisis porque están sensibles, no se sabe bien. Esperando a embarcar a Barcelona me di cuenta de que en el aeropuerto y sus cercanías la gente no está sensible ni en crisis, sino loca, en una transformación muy divertida si se ve en tercera persona y divertida con suspiros si se ve (y padece) en primera persona y con buen humor; la culpa de todo la tienen los aeropuertos, que pone turulatos a los que los pisamos para viajar, nos obligan a vivir durante unas horas en un mundo paralelo muy peculiar y conocido: en plena espera en la T4 descubrí que el aeropuerto era una versión real y a escala de vivir en Internet, una esquizofrenia socialmente aceptada.

Por ejemplo, el traslado de la T2 a la T4 en Barajas, un viaje en autobús que te deja más jetlag que cruzar el Atlántico, es como esos sitios con loadings eternos a los que no le importa el ancho de banda de donde se publican. Uno lleva libros para la espera como quien guarda enlaces en Delicious para verlos otro día.

Me encontré con el tenista Feliciano López, que no hablaba con nadie y era como ese famoso con cuenta de Twitter, con muchos seguidores pero sin seguir a nadie. Hay comunidades de usuarios, por ejemplo los que fuman en jaulas de cristal, e incluso friend requests, como cuando te pones a hablar con alguien mientras te quitas los zapatos en el arco detector de metales, por la solidaridad anti-quitarte-zapatos, que sería nuestro Fan Page. Quisimos ser Alicia, pero no hay manera de vivir magia si me piden el pasaporte hasta para pasar por la puerta del conejo.

Y yo con mi iPod y su música a toda pastilla, pero cada dos por tres (canciones) me lo tenía que quitar porque sonaba un aviso de megafonía muy idiota que decía que no se anunciarían vuelos por megafonía, algo así como la publicidad de Spotify. Cuando accedía a tiendas de duty-free un tipo quería venderme perfume a toda costa, un hombre-banner con patas, pero yo sólo quería un cargador para el iPod, así que le hice click, perdón, pregunté, a otro dependiente, que no supo responderme lo que le preguntaba mientras mostraba un error 404 en sus ojos.

Ya en pleno trance, pensé que dejarle tu maleta a la compañía aérea es como darle tus datos, así que si te roban cosas en realidad no es robo sino phishing. Los controles en los que te piden tu billete e identificación cada cincuenta metros son como esos sitios con formularios eternos que piden datos que no se sabe quién utiliza pero que cómo joden. Gracias a estos formularios, perdón controles, uno elimina su intención de cometer cualquier acto vandálico, por pura desmoralización: “venía a delinquir pero ya no tengo ganas, me voy al avión, ¿a dónde va el vuelo, por cierto?”. Las cintas transportadoras, en cambio, son torrents, y recoger las maletas, donde van pedacitos de nuestra vida, es conseguir los fragmentos del archivo que queremos.

Hay multitud de personas de multitud de razas que hablan multitud de idiomas, y algunas de esas personas son las que te ayudan en Yahoo! Answers (ese taxista que te cuenta su vida por ayudar) o los famosos trolls que en todas partes hay (ese taxista que se enfada contigo porque dice que el trayecto que le pides es muy corto)

Al final acabé en el sitio web de la marca, perdón, en el avión de la compañía aérea, donde una marca, perdón, azafata, muy hermosa pero más borde que la madre que la parió, me reclamó que apagara mi iPod ya apagado porque aún tenía los auriculares en los oídos: debe pensar que los iPods se encienden vía orejil. Me molesté, con lo que cuesta conectarse a Internet, perdón, pagar un vuelo y llegar al asiento del avión, lo menos que pueden hacer es tratarle bien a uno, cualquier otra cosa es sinónimo de no volver a subir a un avión de esa compañía, o ya no sé si hablaba de no volver a querer saber nada de esa marca.

Leí recientemente que alguien decía que la publicidad de hoy era la misma de siempre pero en distinto sitio. Pero yo creo que no es igual, viajar en tren (hacer radio), o viajar en coche (hacer teles) evoca una época menos compleja. La de viajar en avión también lo fue, hasta que un día, tras el primer click, perdón, tras el 11-S, cambió para siempre. Reunirme con mi familia sí merece la pena todo este desvarío, ir a visitar a una marca, no. Así que más les vale que me adornen el camino con sonrisas y caramelo.

Ahora que lo pienso, en mi esquizofrenia selectiva me dejé llevar y quizá el aeropuerto no era Internet porque no encontré porno gratis por ningún sitio. Pero no me hagan mucho caso, quizá he pasado demasiado tiempo en aeropuertos últimamente.

Date: November 24th, 2009
Cate: Artículos, Experiencia, Humor, Marcas, Marketing, Relaciones
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AMOR A LAS MARCAS… Guía para Idiotas de ¿cómo sobrevivir a una relación destructiva? – Vol. 1

FREUD-BALL

Una relación sana es la cual permite a una persona crecer en espíritu y como individuo, si esto es bien cierto qué se busca en las relaciones de persona a persona -aunque rara vez realmente se logra-, de igual forma se busca en las relaciones entre nosotros como “personas” y nuestras “marcas”.

Hagamos un ejercicio básico de nuestro día a día…
AMOR ADICTIVO = RELACIÓN DESTRUCTIVA

1. Identifica abuso verbal y fisico:
Demasiada publicidad que sature tu entorno con un mensaje sin interés para tí o que es engañoso por no leer las clásicas letras chiquitas; y que pasa con esa publicidad que ahora hasta esta presente en todo momento hasta en en tu partido de fútbol y además en el baño del antro… un abuso total a tu espacio vital, o no me digas que te decidiste por tu auto por ver un spot en pantalla mientras la cerveza encontraba una salida.

2. Tu estilo de vida ha cambiado:
Dejaste de asistir a alguna cita importante por tener que hacer una llamada eterna para que te atendiera la operadora y te tomara la llamada con la mejor actitud y disposición pero en vez de eso te la pasaste de menú en menú para encontrarte con el clásico mensaje de “su llamada es muy importante para nosotros…” (si como no por eso te ponen una grabación una y otra y otra vez) para que al final no te pudiera resolver y tengas que marcar nuevamente y hasta pedir por el gerente en turno -el cual se te nego y te tomo la llamada después de recordar lo amplio de nuestro idioma-; y  hasta que incluso acudiste a la sucursal más cercana perdiendo horas para que te dieran otro número telefónico.

3. Tienes miedo a levantar la mano:
Prefieres guardar silencio y aguantar… el mal servicio de un restaurante por que tienes prisa y de igual forma vas a comer en algún otro sitio donde tendrás que esperar nuevamanete a ser atendido, entonces decides esperar a que tu plato “una ensalada” el cual pensaste era lo más rápido de entregar de toda la mesa pero resulta que te dejaron al final y te entregaron ya cuando todo mundo iba por el postre, mientras el gerente y la hostess se encuentran ligando para quedar en la noche al cine (palabra clave por supuesto).

4. Dices escuchar comentarios de amigos y/o familiares:
Ellos te sugieren algo que es mejor, pero tu sigues ahí porque piensas que es peor que lo que tu tienes, entonces prefieres no cambiar, y qué pasa si tienes un conocido que le paso lo mismo y te dices no a mi no me pasará y te ves ahora en cierta sucursal bancaria con un “conocido” según tú porque te va a agilizar el proceso y resulta que ahora tienes que regresar a tu sucursal de origen para ver el trámite, y nuevamente perder horas y además no puedes decir el nombre de tu “amigo/conocido” por temor a que lo despidan.

5. Le buscas el lado positivo:
Te dices probablemente a tí mismo, mi auto es nuevo modelo, y por eso tiene esos problemas, asi que te toca asistir a tu agencia automotriz  cada 2 meses por otro detalle y a tí te toca pagar una parte de esos problemas más los taxis, cuando tu auto no tiene ni 1 año de vida y aún así prefieres hacer el servicio en tu agencia por que “no quieres perder la garantía” (que por cierto no es completa como aseguran).

6. ¿Entonces te empiezas a cuestionar tu relación es destructiva?
Si llegaste a este punto y dijiste sí a uno o más de los puntos anteriores, en realidad llevas una relación destructiva con tu marca.

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Y ahora qué, pues sencillo, el siguiente paso es hacer valer tu voz no importando la marca que sea; y qué decir de la famosa fidelidad: si las marcas no nos ven como personas y simplemente nos siguen viendo como sus “consumidores o target” por qué debemos de seguir ahí, realmente existen opciones mejores y no precisamente las marcas que consideramos como premium son las más indicadas para nuestra necesidad…

Pero este tema lo abordaremos en el Vol. 2, por ahora les dejo un spot que justamente saco una compañía de la cual podría aplicar uno o varios de estos puntos…

Date: October 9th, 2009
Cate: Artículos, Autores

Desparramados por ahí, capítulo 2

Artículo para Merca 2.0 - 091009

El artículo de la semana para Merca 2.0, sobre las experiencias de usuario y cómo no atolondrar a estos últimos con (tramposas) peticiones de datos: “Los datos son útiles y más aún si nos los ganamos”.

Date: October 7th, 2009
Cate: Artículos, Autores, Entrevistas

Desparramados por ahí, capítulo 1

Zenmastah - LOLcats

Ocasionalmente nuestras opiniones trascienden los pequeños confines de este blog gracias a la amabilidad de muchas personas, algunos ejemplos:

+ el pasado mes de Marzo, Craig me hizo algunas preguntas para su fantástico blog acerca de la labor de seguimiento de proyectos en la industria interactiva: iPro. Aquí un poco de lo que le conté acerca de la vida en Grupo W.
+ desde el pasado viernes me sumé a la lista de columnistas semanales de la versión online de la revista Merca 2.0, probablemente la más reseñada y respetada del sector en México; gracias por la oportunidad, Julieta. Aquí, mi artículo-debut: “El fin de los silencios incómodos”.
+ Inusual es la comunidad creada por Pere Rosales con la intención de aglutinar profesionales de la comunidad interactiva de habla hispana, e Inusual Magazine es la parte de la misma que narra un día a día más cercano, alimentado por David Navarro, el cual me envió hace unos días algunas preguntas que publicó hoy en forma de entrevista.

Date: August 7th, 2009
Cate: Experiencia
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Larmes noires y lágrimas negras

Parece ser que siempre hay experiencias esperando a ser descubiertas de la manera más estrambótica posible.

“Dark side of the rainbow” es una expresión acuñada para definir la sincronía existente entre las imágenes de la película “El mago de Oz” con el disco “The dark side of the moon”, de Pink Floyd, si ambos se reproducen a la vez. Este año, paseando por Toronto tras nuestra conferencia en Flash in the Can, encontramos un cineclub en la ciudad en el que se dedicaban a realizar mezclas de este tipo, incluyendo la proyección anteriormente citada y también otras como, por ejemplo, “Nosferatu, el vampiro” con la música del disco “Kid A”, de Radiohead.

Kid Dracula

Cuando estoy en Saltillo, apenas veo la televisión, pero suelo comprar muchos dvd’s. Recuerdo cómo cuando Paulo trabajaba en Grupo W íbamos cada sábado a uno de los Blockbuster de de la ciudad, con la intención de sólo mirar, y terminábamos comprando (cada uno) nueve o diez dvd’s de series, películas o documentales sobre música, aunque siempre nos cobraron por unidad y nunca por kilos, ja.

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Date: August 3rd, 2009
Cate: Comportamiento, Experiencia, Marcas, Viajes
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Algo más que un viaje en carrusel

En México se usa la palabra “carrusel” para referirse a lo que en España se conoce como “tiovivo” y yo, personalmente, prefiero la primera a la segunda. “Tiovivo” se te escapa de entre los labios sin pena ni gloria pero las dos erres de “carrusel” le confieren una naturaleza distinta, algo más de enjundia. Para decir “carrusel” hay que esforzarse, y cuando tienes uno delante sientes más respeto por el artefacto que por un “tiovivo”.

En Cannes (Francia), al final (o al inicio, según se mire) del Boulevard de la Croisette y llegando al Palais des Festivals, que da cita anualmente a algunos de los festivales de cine y publicidad más famosos del mundo, hay un pequeño parque en el que uno puede encontrar un puesto donde comprar peluches y también este gigantesco carrusel (aquí la palabra “tiovivo” no hace justicia), al que me quedé mirando una media hora y del que tomé este pequeño vídeo impactado por su tamaño y belleza.

Terminados los giros del carrusel, y excepto dos que querían un nuevo viaje, todos los demás niños que antes pedían a sus padres subirse al mismo pedían ahora una visita al puesto de peluches.

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Date: July 27th, 2009
Cate: Experiencia, Marcas, Publicidad
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Madonna y el engagement

Swept away

Aunque reconozco el mérito y longevidad de su trayectoria musical, no soy excesivamente fan de Madonna. De hecho lo más memorable que ha aportado a mi vida ha sido la película “Swept away”, dirigida por su entonces marido Guy Ritchie y que creo en España se tradujo como “Perdidos por la marea”. Si alguien no sabe qué hacer un sábado por la tarde, le recomiendo alquilar la película en el videoclub más cercano y verla doblada a castellano con subtítulos en castellano (donde la voz dice “ahora estás a mi servicio, tendrás que obecederme”, el subtítulo reza “lámeme los pies si quieres comida, perra”), prometo que la experiencia es absolutamente hilarante y memorable y quien la viva correrá urgentemente a contarle a sus amigos lo recién vivido.

Cuando en 2005 lanzó su disco “Confessions on the dance floor”, algunos canales de música comenzaron con el bombardeo del vídeo de su primer single, “Hung up”, a cuyo visionado accedo únicamente por la pereza de no buscar el mando a distancia de mi TV para cambiar de canal. Y de repente, en mitad de toooooodas las coreografías que se le suponen al vídeo de una canción eminentemente creada para bailar, sucede algo mágico y poderoso en el minuto 1:39, la imagen de cuatro personas coordinadas moviéndose al ritmo del beat de la canción en un pequeño espacio.

Es un sentimiento mío, muy personal, claro, pero de ahí en adelante y hasta el final de la canción quedo preso de lo que sucede en la pantalla, comprobando que algo que Madonna hace a la perfección es conseguir, a partir de un momento inesperado, que cualquiera que vea un vídeo de alguna de sus canciones desee ser parte del mismo.

Y aunque el engagement posee definiciones mucho más académicas, a mí no se me ocurre un mejor ejemplo acerca de cuál es exactamente la sensación que deberíamos intentar generar cada vez que alguien visite un sitio de experiencia realizado por nosotros.