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Date: April 29th, 2013
Cate: Anécdotas, Comportamiento, Experiencia, Humor

El publicista consumista

Fin de semana con anécdota, porque fregando los platos en mi casa organicé un lío de padre y muy señor mío, y al final había agua procedente del grifo por toda la cocina. “No pasa nada”, pensé, porque hace un par de semanas compré unos rollos de papel de cocina SÚPER-ABSORBENTE, de una marca para la que trabajaba en mi anterior agencia y para la que pude hacer un par de campañas resaltando el principal atributo del producto: su exagerada capacidad de absorción.

O eso pensaba yo, porque cuando comencé a secar… aquello no secaba nada, así que no pude sino pensar en hacerme una más de las imágenes del famoso meme de la chica triste:

Algunas conclusiones muy obvias de este momento-chiste:
1.- A veces los publicistas hablamos de los usuarios como “el target”. Como si nosotros no lo fuéramos. Como si nosotros no tuviéramos que secar también una cocina llena de agua.
2.- La publicidad es de pésima calidad en muchas ocasiones, sí. Pero no siempre el problema es de los creativos, sino también de que, en un gran porcentaje de esas ocasiones, a la publicidad se le pide que subsane los defectos con los que nacen y se lanzan al mercado productos aburridos, malos o que, por ejemplo, no absorben líquido tanto como dicen.
3.- El Karma. El Karma. El Karma siempre te las hace pagar.

Date: March 26th, 2013
Cate: Comportamiento, Marcas, Marketing, Publicidad, Tecnología

Quince minutos de fama

Hoy las cosas se ponen de moda extremadamente rápido, pero también pasan de moda con la misma velocidad. A este paso, en el futuro no tendremos los 15 minutos de fama que tanto nos prometieron. El Gangnam Style y Harlem Shake son buenos ejemplos recientes. ¿Por qué sucede esto y qué implicaciones tiene para las ideas?

A diferencia de lo que sucedía en la era antes del internet, hoy la velocidad a la que se propagan las ideas no depende de lo rápido que viaje un barco o un avión. Hoy las ideas se propagan de forma instantánea ya que éstas cada vez más son información que corre sobre tecnología a la cual puede acceder cada vez más gente (celulares, tablets, computadoras, etc.). Por lo tanto, la transmisión de las ideas y la velocidad a la que esto sucede depende del desarrollo y la adopción de la tecnología digital, lo cual ocurre a un ritmo exponencial.

Es así como una idea como el Gangnam Style le puede llegar a cientos de millones de personas en tan solo unos días. Para “consumirla” solo nos basta con tener a la mano un dispositivo con conexión a internet capaz de reproducir video. Hace apenas un siglo, una obra de teatro o una pieza sinfónica viajaba en papel a la velocidad de un carruaje o un barco, y la gente sólo podía disfrutarlas asistiendo al teatro o a un concierto.

Gracias a la tecnología digital, hoy una idea puede propagarse más rápido que nunca, pero también es capaz perder relevancia a la misma velocidad, sobre todo si su contenido es de poco valor para quien la consume. Contenidos como el Gangnam Style y el Harlem Shake nos sacan quizás unas cuantas risas, pero hasta allí llegan, no nos aportan mucho más. Son simples chistes y, como todos sabemos, hasta el mejor chiste pierde gracia después de oírlo unas cuantas veces. La prueba es que el Gangnam Style pasó de la gloria al olvido en 4 meses meses. El Harlem Shake, murió en un mes.

La publicidad obviamente también es afectada por este fenómeno. Los mensajes publicitarios se propagan más rápido, pero se olvidan igual de fácil. Tomando un ejemplo reciente, el tan comentado tweet de Oreo en el Super Bowl pasó a mejor vida unos cuantos días después de su publicación.

Desgraciadamente, la respuesta de agencias y marcas ante las condiciones exponenciales del entorno ha sido aplicar un pensamiento lineal maquillado de pensamiento exponencial: disparar los mismos mensajes y chistes efímeros, solo que ahora en mayor cantidad y mayor frecuencia. El resultado: ideas lineales que se propagan exponencialmente pero que mueren de la misma forma. Y eso es en el mejor de los casos, porque la mayoría de estas ideas ni siquiera se propagan.

¿Qué tal si mejor tratamos de pensar en ideas que aumenten su valor exponencialmente mientras más personas las usen/consuman?
Por desgracia hay pocas ideas con estas características en el entorno publicitario. El problema de fondo es una cuestión paradigmática. Los publicistas son entrenados para crear valor a través de mensajes (y chistes), justo el tipo de idea que muere más rápido en un entorno exponencial. En contraste, muchos otros creativos (que en su mayoría no trabajan en publicidad) llevan años haciéndolo.

Pongamos a Airbnb como ejemplo. Quizá todos conocemos Airbnb, pero para los que no, es una plataforma que básicamente convierte cualquier cuarto desocupado de una casa o departamento en cualquier parte el mundo en una habitación de hotel y la pone al alcance de millones huéspedes potenciales. Entre más cuartos se registran a la plataforma, más probabilidades tienen los huéspedes de encontrar mejor hospedaje a mejor precio, lo que a su vez les permite ahorrar o viajar más con el mismo presupuesto. Y esto a su vez motiva a que más gente registre sus cuartos desocupados en Airbnb, construyendo un círculo virtuoso de crecimiento y generación de valor exponencial. Este mismo círculo virtuoso está presente en muchas ideas famosas de nuestra era. Spotify, Pinterest, Dropbox, Kickstarter, Waze, y por supuesto Google y Facebook, son algunos buenos ejemplos.

¿Qué pruebas existen para afirmar que estas ideas son exponenciales? Cualquiera puede corroborarlo haciendo unas consultas rápidas en Google Trends. Para hacer el ejercicio más interesante, comparemos las curvas de crecimiento de estas ideas con las del Gangnam Style y el Harlem Shake. Y para hacerlo aún más interesante, incluyamos también a las célebres campañas de “The Man Your Man Could Smell Like” de Old Spice y Red Bull Stratos.

Las imágenes a continuación muestran el volumen de búsquedas reportadas por Google Trends para cada una de las ideas mencionadas. De estos gráficos podemos concluir lo siguiente:

Si podemos asumir que el volúmen de búsquedas es un proxy del valor generado.

1. Las curvas de Gangnam Style, Harlem Shake, Old Spice y Red Bull son casi idénticas. Son crestas, unas más altas que otras, pero su comportamiento es el mismo: un crecimiento súbito y una muerte igual.
(Poner curvas de estas campañas)

2. Las curvas de Airbnb, Kickstarter, Pinterest, y Dropbox son exponenciales. Tienen un inicio lento pero todas cuentan con un punto de inflexión en el que comienzan a crecer vertiginosamente.

3. La curva de Red Bull stratos, la campaña más comentada del año pasado, opacó a Kickstarter y Airbnb. Sin embargo el buzz acumulado de Red Bull Stratos (o el área bajo la curva) es menor al de Kickstarter o Airbnb. Aquí lo interesante sería responder: ¿genera más valor una curva con mayor área, independientemente de su altura?



Ideas Liebre e Ideas Tortuga
Las curvas me recuerdan un poco a la fábula de la liebre y la tortuga. Ideas como El Gangnam Style y las campañas de publicidad en general son como la liebre: explosivas en distancias cortas (corto plazo), pero poco efectivas en distancias largas. Ideas como Airbnb son como la tortuga: lentas en distancias cortas, pero efectivas en distancias largas (largo plazo).

En publicidad por lo general se hacen ideas tipo liebre, mientras que en Sillicon Valley se intenta hacer ideas tipo tortuga. Lo que casi nadie ha hecho es tratar de combinarlas.
Por ejemplo, ¿qué tal si utilizáramos ideas explosivas (ideas tipo liebre) para construir/impulsar plataformas exponenciales (ideas tipo tortuga)?

Estoy convencido de que el futuro de las ideas, incluyendo las publicitarias, está en la generación exponencial de valor. Las agencias de publicidad seguirán estando en gran desventaja mientras sigan creando ideas con pensamiento lineal, basado en la distribución de mensajes en un entorno exponencial que cada vez más discrimina los mensajes y privilegia la creación de valor.

Date: February 13th, 2013
Cate: Comportamiento, Emprendimiento, Enseñanza, Entorno, Proyectos
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Si algo es gratis, a alguien le cuesta dinero

Dos cosas que quizá a mí me parecen muy obvias o razonables, pero que a lo mejor para alguien más no lo son tanto:

1) Si usas un servicio o utilidad de forma frecuente (no tiene por qué ser a diario) y realmente te entretiene, resuelve un problema, etc. deberías querer pagar algo por él aunque tengas la posibilidad de usarlo de forma gratuita. Mi caso específico es Spotify, con historias como la que les cuento en este post.

Y deberías querer pagar por muchas razones, pero principalmente por dos: a) por respeto a quien tuvo y desarrolló esa idea y b) porque con más gente pagando con ello, quien hizo el desarrollo tendrá una posibilidad de mejorar su producto, algo que subsiguientemente también te puede beneficiar a ti.

2) Que un sitio que visitas con asiduidad tenga banners y/o publicidad no significa automáticamente que el dueño sea un “vendido” que únicamente busca hacer negocio de las visitas a ese espacio. Puede que simplemente esté intentando recuperar parte de lo que le cuesta económicamente el espacio en servidor y la transferencia en el mismo que genera la gran cantidad de usuarios que, como tú, pasa por allí recurrentemente.

Así que si eres uno de esos adalides que instalan bloqueadores de publicidad y presume de ello por lo lindo y no-contaminado por el consumismo que tienes el karma, felicidades. Estás quemando vivo uno de los recursos que tu sitio favorito tiene para darte el contenido que hace que ese sea tu sitio favorito.

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Así que, insisto, igual este sentido común es muy mío y poco de los demás, pero cuidado con esas posturas del “todo gratis” y “abajo la publicidad” con las que de repente saltan algunos por aquí o por allá, porque cuando alguien hace algo gratis para unas pocas personas, puede que sólo esté pagando con la moneda de su tiempo. Pero cuando alguien ofrece algo gratis para muchas personas, tengan por seguro que hay alguien a quien eso le cuesta dinero. Así que no desprecien tan a la ligera el esfuerzo y recursos que alguien puso para ello, ni censuren de forma tan dogmática el que quieran recuperar parte de lo invertido.

Date: January 16th, 2013
Cate: Entorno, Publicidad, Tecnología
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Crecimiento lineal y crecimiento exponencial

Uno de los principales conceptos que hay que entender para comprender la diferencia entre la industria de la publicidad y la de la innovación es la diferencia entre industrias que crecen linealmente vs industrias que crecen exponencialmente.

Para ello expondré un simple ejemplo. Imagínate que por cada paso que das, avanzas un metro. Así, cuando estás detenido has avanzado 0 metros. Cuando das un paso, avanzas 1 metro. Dos pasos, 2 metros, y así sucesivamente hasta que en el paso 30 habrás avanzado 30 metros. Si tuviéramos que expresarlo en una gráfica, donde el eje X es el número de pasos y el eje Y es el número de metros recorridos, se vería así:

Este crecimiento es el lineal.

En cambio, cuando hablamos de crecimiento exponencial la cosa cambia, porque en vez de tratar directamente con los números tratamos con el resultado de elevar 2 a la potencia de ese número. Así, y siguiendo con nuestro ejemplo de los pasos, cuando estás detenido (momento 0) habrás avanzado 2 elevado a 0 metros (o sea, 0). Cuando das un paso, habrás avanzado 2 elevado a 1 metros (o sea 2). Dos pasos, 2 elevado a 2 metros (4), y así sucesivamente, hasta que en el paso 30 habrás recorrido 2 elevado a 30 metros (o sea, 1073741824). La gráfica de esto que acabo de contar se vería así:

La adopción de tecnología, por el hecho de que cada vez puedes acceder a más poder de cómputo por mucho menos precio que hace un año o seis meses (si no lo crees, mira tu teléfono móvil y recuerda el que tenías hace tres años), sigue un modelo exponencial y no lineal, al igual que las nuevas “plataformas” de comunicación. En este punto, es destacable resaltar que en el modelo exponencial, si nos fijamos en la segunda gráfica, pasa muchísimo tiempo donde el número del eje vertical no es tan grande (los metros recorridos, en nuestro ejemplo) y parece que no está ocurriendo nada, hasta que de repente se dispara y ya todo el mundo sabe de la novedad, y pareciera que ésta surgió por arte de magia cuando en realidad llevaba muchísimo tiempo gestándose. Esto puede servir para explicar el por qué hace tres años Twitter lo usaban sólo los llamados “early-adopters” y de repente, un día, todo el mundo tiene su cuenta y postea sus mensajes en 140 caracteres.

La industria publicitaria sigue basada en el esquema de crecimiento lineal. En cambio, los “millennials” (y en general todo el talento con ADN digital de serie), funciona con un esquema mental más cercano al modelo exponencial. Por eso los talentos digitales no quieren ir a trabajar a una agencia de publicidad, porque donde antes podían recorrer 30 metros ahora pueden recorrer 1073741824, y porque probablemente estén más cerca de encontrar lo que buscan en Google, Tumblr o abriendo su propia compañía. Y por eso, por seguir ese modelo lineal, la publicidad y el marketing avanzan TAN despacio, lo cual es terrible para agencias y marcas porque, como escribiré mañana, “digital” ya no es un medio sino un nuevo paradigma.

True story. Y to be continued.

PS: Resulta que sé usar toda la suite de Adobe pero soy un torpe con Excel, así que muchas gracias a Pablo por ayudarme con las gráficas :)

Date: January 10th, 2013
Cate: Comportamiento, Enseñanza, Entorno, Publicidad
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El matonismo en el mundo de la publicidad

Para hablar hoy de un tema general, empezaré por una auto-acusación particular. Acababa yo de regresar a la Ciudad de México tras pasar unos días en España y me topé con el parabús de la imagen que abre este post, comprado ese día (parece) por Initiative, una agencia de medios con la que me han salido úlceras de todos los colores cada vez que me ha tocado trabajar con ellos. Bueno, el caso es que tomé foto y la subí a mis espacios sociales acompañada de algunos comentarios burlescos, sin darme cuenta de que lo que estaba yo haciendo es darle barra libre a la gente que me sigue en dichos espacios para también hacer burla, aun no habiendo tenido (en el 99’999% de los casos) relación laboral alguna con Initiative (que es lo que provocó mi publicación inicial).

Total, que las ristras de comentarios convirtieron el asunto en un aquelarre y la agresión llegó a un punto en que me pareció que lo mejor que podía hacer era dar de baja la imagen porque la cosa se estaba poniendo bastante fea. Y es que, a fin de cuentas, si alguien quiere comprarse un billboard en mitad del desierto para presumir de lo grande o pequeña que la tiene, pues… who cares?

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Sigo. Porque, como si hubiera una especie de karma-express corriendo por la vida, se juntó lo narrado en el párrafo anterior con la llegada a mis oídos de varios rumores y cotilleos (falsos) llegados desde las entrañas de un lugar en el que ya no trabajo. Como uno ya está curado de espanto de críticas después de haber publicado más de veinte libros, lo que sí llegué a sentir fue preocupación por el interés desmedido de algunas personas por desacreditar a alguien que ya ni siquiera está presente ante gente que ni siquiera me conoce.

Y es que no sé, si llega uno a un trabajo y tiene un jefe brillante (o no tanto) que emplea parte de su tiempo ejerciendo el “matonismo” (contra otros creativos o contra campañas de otros creativos de la industria), al final parece que uno pudiera llegar a asumir que parte del trabajo que hay que hacer para llegar a ser un jefe brillante (o no tanto) pasa por comportarse como un matón contra otros creativos o contra campañas de otros creativos de la industria. Esto es peligroso, sobre todo entre los jóvenes, porque aún pueden no ser tan experimentados o brillantes (o no tanto), pero ser un matón es muy fácil. Y al final el ambiente se vuelve ciertamente irrespirable.

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En este punto, siempre me parece oportuno rescatar este texto de David Trueba titulado “La máquina de odiar”. La máquina de odiar existe y todos tenemos una, pero sabiendo que las acciones derivadas de su uso siempre terminan regresando a su dueño.

Y es que es una tristeza que en publicidad a veces nunca basta con el éxito o preocupaciones propias, sino que lo que realmente importa es el descrédito de los demás. Afortunadamente, y dentro de lo despiadada que puede ser a veces, hay que hacer saber que la publicidad es una profesión tremendamente democrática. Que, al contrario que en otras disciplinas, donde hay un ganador y muchos perdedores, en publicidad nada impide que haya una idea maravillosa en una agencia mientras, simultáneamente, nace otra igual de brillante en una agencia distinta, y que las dos pueden triunfar. Quizá eso es lo que debiéramos transmitirle a la gente que llega a la industria.

Así que probablemente debiéramos dedicar más tiempo a crear buenas (o mejores) ideas que a estar criticando lo que hace gente a la que no hemos tratado más que un par de veces en nuestras vidas. Y sobre todo si eres jefe (brillante o no).

Porque yo no sé vosotros, pero a mí siempre me cayó mejor el Karate Kid que los Cobra Kai. Eso. Y una disculpa sincera desde aquí para la gente de Initiative.

Date: December 18th, 2012
Cate: Enseñanza, Entorno, Marcas, Marketing, Proyectos, Publicidad, Tecnología
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School of Makers, la escuela de Flock

El de arriba no es ni una primera versión de logo, pero algo tenía que poner para ilustrar este post.

Porque de un tiempo a esta parte nos estamos encontrando en Flock con el mismo problema por el que un día en Grupo W creamos Digital Invaders: una vez que el talento entra al circuito de la publicidad se pone a pensar de una manera y es imposible sacarlo de ahí para que piense de otra. Y no hablo sólo de qué tipo de ideas se generan, sino del propósito de las mismas. Ideas de las que hable la gente y no sólo de las que se premien en festivales de publicidad. Ideas con pensamiento lateral. Ideas que sepan que la tecnología es un facilitador y no un fin en sí mismo.

Así que cuando buscas gente que haga cosas uno se topa con una inmensa cantidad de gente que dice que hace cosas pero que no las hizo porque un cliente no lo aprobó. El por qué no las hicieron por su cuenta es algo que pertenece al mundo de los misterios, y nos pareció entonces que era una buena época no para encontrar y formar futuros publicistas, sino para encontrar y formar futuras personas que hacen. Así que, basados en todo lo que aprendimos por ser parte tanto de Digital Invaders como de Miami Ad School México, decidimos que en 2013 Flock tendrá su propia escuela de formación de talento: School of Makers.

La School of Makers será un lugar donde los alumnos aprendan a usar Arduinos, pero también sepan quienes son Negroponte o William Gibson. Una escuela-taller donde las clases se grabarán y se distribuirán en una App para tu teléfono. Donde los alumnos a lo mejor quieran ir a Cannes, pero seguro querrán ir a Singularity. Donde sepas qué es Big Data, o qué hace un Data Scientist y puedas incluir teseractos en tus presentaciones. Donde sepas que tu idea no vale para nada (por muy brillante que sea) si no sabes cómo escalarla y darle aire con un buen plan de negocio. Donde tus compañeros de clase tengan los mismos intereses que tú y los veas como una oportunidad de tener aún mejores ideas. En suma, no una escuela de publicidad, sino una escuela para que aprendas a hacer cosas o hagas más cosas de las que ya haces. Porque ya saben: Hacer is the new Decir.

¿Más info?
schoolofmakers AT wannaflock.com

Date: December 17th, 2012
Cate: Enseñanza, Experiencia, Internet, Marketing, Publicidad, Social media
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No compartas estos tips

No sé nada. Con esa certeza es con la única que empiezo cada día laboral, desde siempre. Y como soy cabezadura, la manera que encontré para intentar superar ese estadío es haciendo, probando, intentando y volviendo a intentar. No soy de teorías, pero sí siempre agradecí que alguien que ya había caminado los senderos por los que yo deambulaba me “tirara un centro” a tiempo. Generalmente consejos o tips también aprendidos de la práctica y casi nada proveniente de la teoría.

more))

Si me das Like hago…

Yo debo ser un tipo muy raro, porque me pone de mal humor este spot de TV que hace que la mayoría de gente se descojone de la risa:

A mí, como digo, me pone de mal humor, porque más allá del chiste el trasfondo me parece abyecto. Tío, si tu hijo se comporta como un cafre soluciónalo educándolo, no diciendo que ojalá no hubieras tenido a un hijo.

Sirva esto como punto de partida para hacer un llamado a la responsabilidad de todas esas marcas cuyas campañas consisten en “te ayudo con X dinero si alcanzamos X número de Likes”. O RTs, o cualquier vanity-metric de esas que tanto se usan en el ecosistema digital para que las marcas y sus agencias demostremos lo larga que la tenemos.

Esto es una opinión muy personal mía, pero si alguien necesita (alguna comunidad, algún pueblo, alguna zona afectada por un desastre) X dinero y hay una marca que lo tiene y está dispuesta a donarlo, poner por medio el alcanzar X número de Likes me parece terriblemente inmoral. En una época donde los publicistas de la vieja escuela aún piensan que son artistas y donde a la gente la publicidad le importa un huevo, andar con este tipo de dinámicas le echa tres paladas de tierra más a la profesión.

En serio, estimada marca, si tienes ese dinero y quieres ayudar, ayuda. Y si lo que quieres es darle al público cosas a medida que se va alcanzando determinado número de Likes, aprende de Burger King y su antiguo pollo haciendo piruetas en una motocicleta, pidiéndole a la gente visitas para, al alcanzar determinado número, liberar un nuevo salto del protagonista. Pero no jueguen al chantaje con su público, eso ya lo hace el Teletón.

Vamos a ser serios, ¿no? O igual es que yo soy un exagerado.

Date: December 1st, 2012
Cate: Citas, Humor, Publicidad
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Math men are…

Date: November 27th, 2012
Cate: Entorno, Festivales, Premios, Proyectos
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Las agencias y los truchos

Nota previa: Este post no está dirigido a ninguna persona ni empresa en particular, sino a una situación general de la industria publicitaria. Si al leerlo sientes que tú o tu empresa están siendo atacados, por favor lee el post de nuevo porque no habrás entendido nada. Como dato adicional, ya escribí una vez sobre este tema en una revista en España, y sigo manteniendo mi parecer al respecto.

Una vez realizado el inciso inicial, éstas son las tarjetas que te dan cuando entras al departamento creativo de JWT, con objeto de que puedas evaluar tus ideas antes de presentarlas (puedes hacer click sobre las imágenes para verlas a mayor tamaño):

En general, y cambiando las palabras y los colores, todas las agencias suelen tener un tabulador similar, con el propósito de tener un baremo para calificar su creatividad: desde ideas calificadas con un 1, que deberían hacer que te replantearas si quieres trabajar en publicidad, hasta ideas calificadas con un 9 ó 10, que de alguna manera redefinen la forma en que se relacionan las marcas con los usuarios. Por ejemplo, Nike+ es un buen ejemplo de 9-10 (de clase mundial, nunca visto antes), y ejemplos de 1-2 (dañina, pérdida de tiempo) puedes encontrarlo por todas partes (en la calle, revistas, etc.).

Y aquí es donde comienza el problema, porque por muchos y diversos motivos que no siempre tienen que ver con la capacidad creativa de la agencia (puede ser un factor más, pero también los deadlines imposibles, los clientes inseguros y necesitados de pre-testear todas las ideas o las agencias de medios que ya vendieron la pauta en la que vivirá la campaña antes de conocer la creatividad, por ejemplo) al final puedes ver numéricamente que el nivel promedio de las ideas que ven la luz del día a día de una agencia se mueven entre el 2 (pérdida de tiempo) y el 4 (previsible).

more))