Hace no tanto trabajaba yo al lado de una piscina. Sobre ello escribí una vez, porque al decir yo en Twitter que olía a cloro, una marca de blanqueador me preguntó si acaso prefería los hongos, lo que me dejó con una cara de Buster Keaton que para qué les cuento.
Estos días, como algunos amigos sabrán, llevo unas cuantas visitas consecutivas al dentista para que me extraigan las muelas del juicio, proceso que me ha llevado a tener que estar tomando algunos medicamentos de forma regular en las últimas semanas. Eso se junta al hecho de que hoy entraron a reparar una mesa en mi oficina, así que, también en mi cuenta de Twitter, publiqué esto:

Este comentario, a todas luces de intención cómica por el fuerte olor del pegamento (Resistol), fue lo único que necesitaba esta cuenta de Twitter de Advil Max para decirme que no tome aspirina, que mejor tome Advil Max:

La verdad es que me pareció fuera de lugar, así que comenté:

Y entonces “Liquida el dolor” dijo que no había hecho lo que sí había hecho:

Por eso pensé que tenía derecho a decirles que por favor no me mandaran spam spam spam spam:

A lo que “Liquida el dolor” me contestó con una de las mayores gilipolleces que he leído en Twitter. Que si no quiero recibir spam, mejor ponga mi cuenta como privada (ya saben, con el candadito):

Dejemos de lado las faltas de ortografía y el tema del ardor de estómago (“agruras”), algo que a mí no me ocurre por tomar aspirina. Lo que sí tengo es una alergia terrible a las gilipolleces; no pude contenerme, poniendo esto que creo dio fin a la conversación:

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Ahora bien, no me malentiendan, no seré yo el que les diga que no tomen Advil, porque lo cierto es que cuando te duele la cabeza funciona de puta madre, pero la verdad es que quien lleva su cuenta de Twitter es un completo bodoque que probablemente ha pasado por demasiados cursos de Social Media de los que se imparten en México y por muy pocos cursos de sentido común (que es de lo que se trata todo esto). Así que, en términos de convivencia virtual, Advil, me das un dolor de cabeza terrible, ¡suerte!