Alucinando con “Los diez mandamientos”

Cartel de "Los Diez Mandamientos"

Quizá fuera la hora, porque eran las 5 de la mañana. O quizá fuera la diferencia horaria de tres horas más con respecto a México. El caso es que estaba yo en Chile en Noviembre pasado, cuando empecé a cambiar canales buscando algo que ver en la televisión del cuarto del hotel en el que estaba hospedado. Y me encontré con la película “Los diez mandamientos”, de Cecil B. DeMille, justo en el momento en el que todos se rebelan contra Moisés, que se marcha aturdido camino de ese momento en que una Llama (Dios) le habla, mientras graba en unas piedras esos diez mandamientos que dan título a la película (a partir del momento 0:33):

Yo no sé si era por la hora o por el desfase entre mi cuerpo y el reloj (me tenía que levantar a las 8:30 de la mañana), pero me pareció alucinante el cómo la llama se mueve y habla, teniendo en cuenta que la película es del año 1956. Supongo que los que la vieron en ese entonces debían sentirse poco más o menos como nosotros cuando vemos Tron: Legacy o el efecto “bullet-time” en la primera parte de la trilogía de The Matrix.

Y como pueden comprender, si han visto la película, entré en éxtasis cuando Moisés abre las aguas del Mar Rojo para que el pueblo de Israel pase por allí (olviden el audio del siguiente vídeo):

Al día siguiente a todos les contaba sobre la película y la llama y el Mar Rojo y todos me miraban como si anduviera fuera de foco. Y puede que un poco sí, pero este ejemplo me gusta mucho como muestra de cómo la tecnología ayuda para contar una historia. Seguro que nadie piensa en la tecnología cuando la ve, pero está ahí, y si no fuera por ella la historia no se podría contar de la misma forma. Y en publicidad debiera suceder lo mismo.

Si con todas las posibilidades de tecnología que nos rodean las agencias de publicidad aplicaran (aplicáramos) la misma inventiva y principios de Do-It-Yourself que se utilizaron para crear los efectos de películas como la que nos ocupa en este post, probablemente estarían más pegadas las (de momento) separadas disciplinas de la publicidad tradicional (más de historias) y la digital (más de tecnología), dándose valor e importancia cada una a la otra, reconociéndose como complementarias y no como enemigas.

Mientras tanto, yo ahora tengo ganas de ver Ben-Hur.

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Daniel Granatta

Waiting for the robot takeover. I rewire people. I run a VR company.

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