Anécdotas en una agencia de publicidad, capítulo 1

Ocurrido hace una semana con motivo de la visita de un cliente (de la marca J), intentaré contarlo por etapas. Los protagonistas son A, B, C y D, del departamento de cuentas y servicio a cliente, y Pit y yo, del departamento creativo.

– 11:50h –
Persona A (jefe de B, C, D): “Dani, el cliente de la marca J viene a una reunión a las 14h. para contarnos acerca de un proyecto a cuyo pitch nos quieren invitar, y sería bueno que tú o Pit pudiérais estar.”
Yo: “Ehm, no puedo ir, tengo que terminar varias cosas para hoy y para el lunes, pero Pit estará allí.”
Persona A (jefe de B, C, D): “Estupendo, lo coordino con B o C para que también asistan a la reunión.”
Yo: “Genial, gracias.”

De modo que, despreocupado de este tema, continué trabajando en mi oficina hasta que:

– 13:55h –
Persona D: “Hola, ¿tú eres Daniel?”
Yo: “Hola, sí, ¿en qué te puedo ayudar?”
Persona D: “Ah, hola, es que me manda B a buscarte porque tienes que estar en una reunión a las 14h.”
Yo: “¿Es la reunión con el cliente de la marca J?”
Persona D: “Sí, esa.”
Yo: “Ah, ya hablé con A y le dije que no podía ir yo, pero que iría Pit.”
Persona D: “¿Quién?”
Yo: “Pit… Pedro… el que se sienta aquí al lado…”
Persona D: “Ah, no, pues a mí no me dijeron nada de Pit, dijeron que tenías que ir tú.”
Yo: “Pero yo ya dije que no puedo ir, ¿puedes llamar a B o C para preguntarles si de verdad es necesario que vaya?”

Entonces D sacó su teléfono y llamó a B, que no contestaba (probablemente estaba con cliente J). Así que D llamó a C, que en vez de decirle nada, se presentó también en mi oficina:

Persona C: “Daniel, tienes que venir a una reunión con el cliente J en la sala 4.”
Yo: “Pero ya le dije a A y a D que yo no podía ir, que iría Pit.”
Persona C: “No, pero tienes que estar tú también, porque el cliente está a punto de llegar a la agencia y quiere que estés en la reunión.”
Yo: “A ver, ¿el cliente quiere que esté en la reunión o A y B quieren que esté en la reunión?”
Persona C: “B quiere que estés en la reunión.”
Yo: “Pero yo ya le dije a A que no podría ir, que iría Pit, así que imagino que A le dijo a B que iría Pit y yo no.”
Persona C: “No, pues a mí B me dijo que tienes que ir tú también.”
Yo: “Es que YO-NO-PUEDO-IR, ¿puedes llamar a B para ver exactamente por qué tengo que ir?”

Entonces C llamó a B, y antes de que yo pudiera decirle que me pasara el teléfono, colgó. Y me dijo:

Persona C: “Ah no, que me dice B que si puedes prestarme el adaptador del proyector para Mac, para poder proyectar durante la reunión.”

Y entonces a mí se me quedó una cara de Buster Keaton como ésta:

Viendo mi cara, C continuó:

Persona C: “Huy, qué vergüenza, ¿pero sí me puedes prestar el adaptador, verdad?”
Yo: “Ehm… claro, pero ¿seguro que quieres el adaptador?”
Persona C: “Claro, claro, ¿por qué lo preguntas?”
Yo: “No, por nada, aquí lo tienes, sólo me quedo un poco preocupado si un día llegas y me dices que ocurre algo con un cliente que necesita algo…”

Y es que a veces parece que los departamentos de cuentas y creativo nos entendemos así:

Era sólo una teoría, pero gracias a lo narrado en este post ya sólo puedo decir: I rest my case.

Published by

Daniel Granatta

Buscador de luz. Waiting for the robot takeover. I rewire people.

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