Aprender a desaprender

Nuevos analfabetos

Cuando llegas a trabajar a México (siendo extranjero, como me pasó a mí) tienes dos opciones: seguir comportándote como en tu lugar de origen, esperando que el mundo entero gire a tu alrededor, o bien ir adaptándote (nadie dijo que fuera fácil) a algunos de los usos y costumbres del lugar que te dio la bienvenida. Qué comer, dónde socializar, cómo pedir las cosas, etc.

Cuando te lesionas el tendón de Aquiles (como me pasó a mí), tienes que tragarte tropecientas sesiones para curarte el dolor, y luego unas cuantas más (nadie dijo que fuera fácil) para aprender a caminar y correr de nuevo, de forma que evites volver a pisar de la forma que te causó la lesión.

Cuando un día descubres (como me pasó a mí) que tu letra es horrible, puedes comenzar a hacer pequeños ejercicios (nadie dijo que fuera fácil) para aprender a escribir de nuevo, con una caligrafía que te dé un poco menos de vergüenza que la que tienes hasta ese momento

Muchos publicistas piensan que el aprendizaje de nuevas disciplinas o generación de nuevos hábitos tiene algún tipo de relación con la edad o con los años de experiencia. Pareciera que, a más de estos últimos, menos probabilidades de poder hacer lo primero. Pero diariamente nos encontramos con casos donde desaprendemos para volver a aprender, en todos los ámbitos de la vida. Desaprender para aprender no tiene nada que ver con la edad, es una pura y dura cuestión de voluntad.

Eso sí, nadie dijo que fuera fácil.

Nota adicional: me comentan que la frase de la imagen que abre este post es original de Herbert Gerjuoy, y fue citada por Alvin Toffler.

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Daniel Granatta

Buscador de luz. Waiting for the robot takeover. I rewire people.

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