Legales de hoy y de mañana

Reclamo de copyright

Agosto de 2017.
Uno pensaría que la legislación (en general) debería empezar a preocuparse por cuestiones como definir de quién es la propiedad intelectual de una obra literaria escrita por una Inteligencia Artificial, o a quién dar la razón si dentro de quince años un niño demanda a sus padres por todas las fotos que subieron a Internet sin su consentimiento cuando él era un menor de edad.

Sin embargo, la legislación pasa la mayor parte de su tiempo enfrascada en, por ejemplo, dar de baja los vídeos de tal o cual partido de fútbol que un aficionado sube a una plataforma para compartir la alegría por el gol que su equipo acaba de anotar. Y temáticas similares.

Legislando para conservar el pasado. O, como se dice en España, poniéndole puertas al campo.

Homo Publicitarius

Mad Men

Como he dedicado parte de mi trayectoria a trabajar en publicidad, a veces me preguntan que cuál opino que es el futuro de la publicidad.

Una pregunta de respuestas muy diversas, que me parece pertinente acotar como hace Jorge, que siempre suele matizar que a la pregunta le ayudaría el especificar si quien la hace se refiere a la publicidad en general o si por el contrario se refiere a esta versión que conocemos de la publicidad (la de las agencias multinacionales, los pitches, los festivales, etcétera). Sea como sea, no lo sé; me declaro incompetente para hablar sobre el tema porque desconozco las variables en juego.

Me explico. Cuando uno piensa en la industria automotriz, por ejemplo, puede pensar en variables (como electricidad en vez de combustibles, o coches autónomos en vez de coches con piloto) que ayudan a imaginar y manipular diversos escenarios en un canvas del futuro, por así decirlo.

Pero en este punto desconozco cuáles son esas variables en el mundo de la publicidad. Uno pensaría que los insumos son el talento que llega a la industria (la gente, no las ideas) pero también se pone a pensar en cuál es el output que se espera hoy de la publicidad. ¿Algo que se recuerde mucho? ¿Que tenga muchos likes? ¿Que venda?

Aparte de ello está el hecho de que la publicidad no es una industria vertical, sino una industria que da servicios transversalmente (de comunicación, la mayoría de los casos) a todas esas industrias verticales (productos de consumo, coches, contenidos, etc.) que están pasando por un momento de redefinición muy importante, así que quizá la “crisis” de la publicidad no se produjo porque hubiera alternativas más eficientes o convenientes para hacer lo mismo (piensen en Uber contra los taxis o las compañías de reparto), sino por los problemas de saturación que ahora padecen todas las marcas que viven en esas verticales. Factores externos en vez de internos.

Evolución del hombre

Fue entonces cuando, sensibles como estamos en este contexto de duda, resonó como bomba de neutrones una anécdota que le escuché la semana pasada a Santiago (gracias por tantos insights y sabiduría). Contaba Santiago que hace poco había asistido a una charla donde el expositor hablaba del contexto acelerado por la tecnología que vivimos hoy en día, y lo contraponía a esa “estabilidad” y certidumbre con la que recordamos al siglo XX, pensando que los paradigmas que existían entonces durarían para siempre.

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Problemas de juventud

El despliegue tecnológico que vivimos en esta época genera una gran cantidad de insights aún por descubrir. Por ejemplo, el de la hija de un amigo cuyo problema es que su padre tiene más seguidores en Instagram que ella, lo cual es inaceptable ante sus amigas.

You can't sit with us

Mientras tanto, la mayoría de las marcas siguen pensando en que lo que tienen que hacer para interesar a los jóvenes es hacer una versión del último meme de moda, o un nuevo filtro en Snapchat. Facepalm.

Gracias por la anécdota, Santiago.

Un taller para diseñar futuros

smart Creative Lab

smart Creative Lab es una experiencia educativa para las industrias creativas, un ejercicio de experimentación para repensar el futuro de la ciudad.

Como parte de las actividades, una serie de 16 cursos y talleres repartidos en cuatro ejes temáticos, estaré impartiendo (del viernes 28 de Julio al martes 1 de Agosto, en las instalaciones de CENTRO) un taller sobre “Diseño de Futuros”, una de las disciplinas “creativo/estratégicas” más apasionantes que podrás encontrar hoy en día, y que en contra de lo que el nombre pudiera sugerir (o alguien pensar) no tiene como objetivo predecir el futuro, sino intentar llevarnos hacia el que nos parezca más deseable.

En ese tenor, escribí la siguiente descripción para el taller:

La construcción del futuro es una misión de todos y conlleva además una responsabilidad ética.
Adéntrate en los principios del análisis prospectivo, imagina escenarios y diseña mapas que te permitan anticiparte a las tendencias y a la solución de problemas futuros.

Si estás interesado en cursar el taller, aún me quedan algunos códigos de descuento. Escríbeme un correo a dani.granatta@gmail.com para enviarte uno.

· Más información sobre smart Creative Lab
· Información sobre mi taller (temario, objetivos, fechas, precio)

HBO y el plan B

Fallo de "Game of Thrones"

Fue tan alta la expectativa por el inicio de la séptima temporada de “Game of Thrones” que los servidores de HBO no dieron abasto para poder servir el contenido a la gran cantidad de usuarios que (parece ser) nos conectamos simultáneamente. Una tragedia, porque en esta época de Netflix and chill y binge-watch de series, el ver una serie capítulo a capítulo a una hora determinada se vuelve, como dice Salles, un evento en tiempo real como, por ejemplo, la final de una Copa del Mundo de fútbol.

Lo cual le hace a uno pensar en varias cosas:
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El guitarrista y el junior

Guitar on fire

El tipo que cada viernes por la noche le prende fuego al lugar en el que toca la guitarra con su banda. Las mujeres lo miran embelesadas, los hombres con envidia.
El tipo es invencible, es el dueño del lugar y de la noche.

Llega el lunes por la mañana, y nuestro guitarrista entra por la puerta de la agencia donde trabaja como redactor junior. Recibe unas collejas de su jefe, el Director Creativo, por llegar cinco minutos tarde. Y se siente inútil, pequeño y vulnerable.

Nada queda en él de la energía de tres días antes. Pareciera como si al pasar por la puerta de la agencia se hubiera puesto un traje de “publicista”.
Trabajar en una agencia de publicidad no tiene nada de malo. Sólo si tienes que dejar de ser quien eres para hacerlo.

Un redactor junior es reemplazable, la energía de aquel viernes por la noche no, y es esa “uniquicidad” lo que te hace indispensable. Si el lugar donde trabajas no la requiere, entonces mejor busca otro: ya sabes que hay ideas y hay empresas.

Niños y tecnología

La representación en el imaginario colectivo de la expresión “niños y tecnología” es la de alguien menor de diez años usando un teléfono o una tablet. Es una imagen limitada, que carece de matices mucho más interesantes como la relación con el dispositivo (por qué usar un ratón o un teclado, si puedes usar tu voz) o la relación de esos niños con conceptos aparentemente abstractos para ellos (por ejemplo, el dinero).

Por motivos quizá más que obvios, uno de los temas que más me interesa en la actualidad es el acercamiento de los niños a la tecnología, sobre todo porque creo equivocado nuestro enfoque de adultos que piensan constantemente en la misma como una fuente de posibles peligros. Quizá sea porque la explosión tecnológica sucedió ante nuestros ojos y, al desconocerla y no poder dimensionar sus consecuencias, no podemos percibirla de la forma natural e inocente en que lo hacen los más pequeños.

Pero tras leer un par de libros sobre el tema el pasado fin de semana pareciera que la solución como padres a los problemas que la tecnología ocasiona sea privar a los niños de ella, en vez de considerarla como lo que creo es, una de las más poderosas herramientas de expresión y desarrollo personal que jamás hayan existido. Negársela a los niños por los peligros que pueda conllevar (para qué salir a la calle, si te puede atropellar un camión) en vez de guiarlos para que hallen su propio camino es cerrarles las puertas del futuro.

Y para hablar de esa y otras cosas me vi un día en la televisión:

Y también en el vídeoblog de Ana Paola, mejor conocida en las redes como “Mamá Gallina”:

Charla en Platzi Conf 2017 (vídeo + presentación)

En mi charla de Platzi Conf 2017

La ilusión por algo es completamente subjetiva.

Hace casi 7 años di una charla en un evento TEDx en la Ciudad de México. Más allá de lo bueno o malo o correcto o incorrecto de lo que relaté en aquella charla, sí la recuerdo como un momento a partir del cual sucedieron cambios increíbles en mi vida. Y aunque he impartido muchas charlas desde entonces, nunca había vuelto a sentir una sensación similar hasta hace un par de semanas, cuando tuve la oportunidad de participar como expositor en la edición de 2017 de Platzi Conf.

No soy imparcial porque conozco y admiro a Christian y Freddy (los fundadores de Platzi y, por ende, del evento) desde hace años, pero en muy pocas ocasiones he podido sentir el calor y unidad de una comunidad como la que Platzi está gestando. Un ambiente increíble, un foro sensacional y todas las facilidades del mundo para contar por qué quien construye tecnología es hoy para los niños lo que para mí era la ciencia ficción que me llegaba por cine y televisión cuando tenía 5 años. De “Star Wars” a Platzi, pasando por “Logan’s Run”, i really enjoyed this one.

La presentación:

El vídeo de la charla:

Adicionalmente, un par de textos sobre la charla escritos por asistentes al evento:
· Pensar el futuro de América Latina a través de la ficción
· La importancia de construir la visión de futuro

Charla en Social Media Week CDMX 2017 (vídeo + presentación)

En mi charla de Social Media Week CDMX 2017

Tras la charla del año pasado, tuve la oportunidad de regresar de nuevo a Social Media Week CDMX para hablar de cómo la tecnología se está volviendo invisible, de por qué ha de ayudar a las ideas y no a la inversa, y también de todo eso que sucede cuando esa tecnología se usa de forma irresponsable en marketing y publicidad (y cómo solucionarlo).

La presentación:

Y el vídeo (aquí el enlace original en Livestream):

Los Inventores Gollum

Gollum - Lord of the Rings

Mi último post trataba de las similitudes entre industrias que nacen hoy e industrias que nacieron hace veinte años. Similitudes que animan a emprender cualquier tipo de aventura, pues pareciera que uno no va tan a la deriva sino con una cierta “brújula” que alivia la incertidumbre.

Pero por el camino también se encuentra uno algunas diferencias sustanciales. Hace veinte años no estábamos tan hiperconectados como ahora. Hace veinte años encontrabas por casualidad a alguien que hacía algo remotamente parecido o relacionado con lo que hacías tú y le escribías con el espíritu de quien envía un mensaje en una botella; resulta que los destinatarios vivían también con ese espíritu, y a partir de ahí empezaron a nacer comunidades deslocalizadas geográficamente pero tremendamente enfocadas en descubrir y compartir.

Hoy apenas hay misterio, todos sabemos en segundos lo que pasa en la otra punta del globo, y los protagonistas de cada noticia no buscan (en general) tanto el compartir como el capitalizar los pasos que hayan dado. Muy bien lo decía Alejandro Berman hace unos meses: “En la Ciudad de México todo el mundo quiere ser el próximo Mark Zuckerberg o el inventor de la próxima gran cerveza artesanal.”

Si algo nos enseñó el concepto de open-source y todo lo que vino después es que nadie es tan bueno en solitario como la suma de todos nosotros juntos. Nos falta volver a asombrarnos. Y compartir, y dejar de pensar que el progreso es un sistema de vasos comunicantes, donde si a uno le va bien al resto le va mal. Sucede justo todo lo contrario.

En mi último post hablaba de la necesidad que tenemos de ser inventores de lo que necesitamos para que aquello a lo que nos dedicamos progrese. Pero pareciera que somos una especie de “inventores-Gollum”: lo que creamos vive bajo el esquema “my precious, my precious”. Todo para mí, nada para los demás.

El “inventor-Gollum” es más cínico que entusiasta, especialmente en lo que se refiere al trabajo de otros. Y como siempre les digo, si pueden ser entusiastas, no malgasten su energía siendo cínicos.

“Inventores-Gollum”. Don’t.