Batalla en Starbucks

Pantallas de drive-through de Starbucks

Yo no me había percatado hasta hace unas semanas, pero cada día se desarrolla una cruenta batalla entre todos los empleados de los Starbucks que disponen de drive-through.
Es una batalla colectiva (que se visualiza en dos pantallas colocadas sobre la ventana por la que se atienden los pedidos) por el servicio y satisfacción de los clientes, pero también es una batalla individual de cada empleado ante la presión de una cafetera que no funciona o el “malabareo” de tareas entre la ventana del drive-through y la caja con una fila llena de gente esperando su café.

Dashboards de Starbucks

Si ven la foto sobre estas líneas (click para agrandar) pueden ver cómo, del lado derecho, hay una tabla de marcadores con los resultados de todos los Starbucks que participan en esta competición, mientras que del lado izquierdo podrán observar cuántos coches hay en el drive-through, cuánto tiempo llevan esperando a terminar su orden (comparados con el promedio de tiempo de todos los coches que han pasado) y quién se encarga de atenderlos.

No sé si esta dinámica interna de engagement para con los empleados es divertida o una espada de Damocles sobre la cabeza de cada uno de ellos, pero me hizo pensar en la infraestructura para organizar algo así: necesitas sensores (y dashboards para visualizar la información que generan aquellos) y, sobre todo, necesitas que cada uno de los Starbucks tenga un drive-through que sea igual que los de todos los demás, para que ninguno tenga ventaja sobre el resto, algo que en algunas ciudades de México se complica por cómo opera el tráfico.
Por ejemplo, un drive-through de un Starbucks en la Ciudad de México tiene muchísimo más flujo de vehículos, pero también es infinitamente más complicado salir del mismo que hacerlo del drive-through de un Starbucks de ciudades más pequeñas como Morelia o Saltillo).

Me hizo pensar en las pocas dinámicas de este tipo que se generan en las oficinas de los grandes corporativos o de las agencias de publicidad que les dan servicio, y en la cantidad de ideas que se me ocurrieron simplemente al ver esas dos pantallas en funcionamiento. En fin, termino recordándoles que presten atención la próxima vez que entren en su Starbucks preferido y, si tienen un drive-through, denles ánimos; la batalla es encarnizada 🙂

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Daniel Granatta

Waiting for the robot takeover. I rewire people. I run a VR company.

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