Because The Night

Como ya os contaba estos días, hasta la semana pasada estuve, por fuerza mayor, prácticamente desconectado de la Red. Por eso cuando volví a tener Internet y pude entrar en mi Facebook, me sorprendió ver mi muro inundado de publicaciones de amigos que compartían muy emocionados esto:

“Uno de los mejores violinistas del mundo, ignorado en el metro en hora punta”.

Al verlo me dio qué pensar. Por una parte, siempre me resulta fascinante el cómo un algo conecta con muchos al mismo tiempo y cómo esto se replica y se comparte hasta contagiar rápidamente a toda una red social. Sin embargo, me parece todavía más interesante el intentar comprender cómo funciona este fenómeno. Pongamos por ejemplo el mencionado caso, protagonizado por Joshua Bell, el famoso violinista famoso para todos menos para mí, que no lo conocía. Perdón por mi incultura.

Lo curioso de este hecho que la semana pasada estaba de “rabiosa actualidad” en Facebook, es que ese algo sucedió hace ya cuatro años pero que, aunque en su momento salió tímidamente publicado en algún que otro medio, parece que es ahora (no sé sabe muy bien por qué) cuando alguien (no se sabe muy bien quién) le dio la importancia que no tuvo en el momento en que sucedió (sí se sabe que fue hace 4 años). Aquí cabría preguntarse si acaso es más relevante este hecho cuatro años después que cuatro años antes. Es decir, ¿se supone que es más importante ahora que cuando sucedió? ¿Sí? ¿No? ¿Por qué?

Como diría el amigo Pablo M. Sánchez, sin duda algún Influencer tuvo que ver en ello.

También me resulta curioso que si lo que se critica en este caso es la indiferencia de la gente ante un momento de virtuosismo que te pasa por delante y del que tú pasas olímpicamente, me parece que es de una actitud muy indiferente el dejar pasar cuatro años para que te des cuenta de ello.

Me resulta muy interesante también el intentar comprender cómo y por qué dos cosas prácticamente iguales tienen tan distinto efecto. Y me refiero a que por la misma época en la que sucedía lo de Joshua Belle en el Subway de Washington, en el metro de Bilbao pasaba esto.

“Nacho Campillo ignorado en el metro en hora punta”.

Viendo ambos hechos me llama sobre todo la atención qué es lo que llama la atención de estos hechos. Pongamos por ejemplo que la noticia fuese:

“Uno de los mejores violinistas del mundo, ignorado en el metro en hora punta”.

Seamos sinceros. ¿Tan sorprendente resulta que en hora punta y llegando tarde al trabajo, nadie se pare a escuchar a un artista por bueno que éste sea? Sin entrar en valoraciones de si eso está bien o mal, la verdad es que no me parece que sea tan raro, más bien todo lo contrario, así que no le veo la parte sorprendente sobre todo porque seamos sinceros, ¿cuántos de vosotros sabía quién era Joshua Bell? Y ¿cuántos de vosotros le reconoceríais a él o a Nacho Campillo en plena hora punta del metro?

Porque si la relevancia de dicho experimento es poner a un reconocido músico del panorama musical a tocar en el metro para “estudiar” la reacción de la gente y comprobar el grado de “indiferencia”, me pregunto por qué no ponen a tocar a alguien del tipo Bruce Springsteen.

Os aseguro que el resultado muy probablemente concluiría con otro sentimiento muy distinto a la indiferencia. Y sí, puede que este experimento con Bruce S. fuese también bastante previsible y sesgado, pero no más que el de Joshua y Nacho. Eso sí, con toda seguridad, o al menos para mí, sería mucho más memorable.

De hecho, ya se hizo, aunque sin pretenderlo. Fue allá por 1988 y el resultado, brutal, fue éste:

“Bruce Springsteen no ingorado en plena hora punta”.

La parte bonita de esta maravillosa historia cuenta que este busker (músico callejero in English) fanático de Bruce Springsteen, vio su sueño hecho realidad al tocar junto a su idolo, Bruce Springsteen, que pasaba por allí y al verle tocar sus canciones, decidió unírsele para tocar con él. La parte menos bonita de la historia es que el busker murió al año siguiente de cumplir su sueño.

No sé vosotros pero a mí un caso como éste sí que no me deja indiferente.

Que por qué, Because The Night. ;  )

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