No es la app, estúpido

Usuarios interconectados

Parafraseo la famosa frase de Bill Clinton en su campaña de 1992 (“es la economía, estúpido”), para hablar de todas ocasiones en las que alguien comienza exponiendo su idea diciendo algo similar a:
“Hemos pensado en una app que…”

Me gusta pensar que la tecnología no es más que un habilitador para las ideas (no a la inversa), así que cuando escucho algo así no puedo sino pensar en que una app, por sí sola, no sirve para nada, pues depende enteramente de la gente que la utiliza.

Piensa en Whatsapp, piensa en Tinder, piensa en Waze. Son herramientas tan valiosas por la gente que conecta, no por su funcionalidad en sí misma. Es la gente que la usa la que hace de Whatsapp una herramienta más valiosa que Line. O de Facebook un lugar más valioso que Tuenti. La gente, y no la utilidad (que es similar en el par de ejemplos que cito) es la que da el valor.

Por eso, cuando alguien presenta una idea diciendo que es una app siempre me viene a la mente el ejemplo de Nike+. Recuerden cómo comenzó: un chip en tu zapatilla y una aplicación en el teléfono, sincronizados para “taggear” cuánto corres, y así poder agregar tus kilómetros en un lugar donde el resto de usuarios pueden hacer lo mismo.

Cuando alguien comienza a explicar su idea diciendo que tiene una app, pienso que es como si explicara Nike+ hablando durante dos horas de cómo está hecho el chip o la aplicación del teléfono.

Y no, ninguno de los dos es lo importante. Son imprescindibles, claro está, pero nunca como fin, sino como medio para que todos los usuarios y usuarias tengan la oportunidad de conectarse o compararse entre ellos gracias a una misma unidad (en este caso, los kilómetros) dentro de una plataforma.

Lo que importa no es la app, sino las relaciones que se establecen entre aquellos que la utilizan.

No está mal pensar en una utilidad y en cómo una aplicación podría ayudar a darle vida, pero tarde o temprano se van a topar con un muro si no piensan en qué es lo que tienen en común todos los usuarios que la utilicen (ser el que más corre, querer tener más citas, ser el mejor fotógrafo o encontrar la mejor ruta a casa en coche, por ejemplo). Si lo averiguan, tienen entre manos una plataforma. Y esa es su idea, no la app.

¡No es la app, estúpido!

Sparkjoy: lo que pasa cuando un publicista crea una startup

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Hace un año dejé mi trabajo como director creativo en Flock para iniciar mi propia compañía. Las razones de mi partida fueron varias, pero una de las principales fue mi desencanto con el modelo de negocio de las agencias, el cual, a mi juicio, aún no es propicio para crear ideas escalables para mejorar la relación entre personas y marcas.

Después de trabajar en el mundo del marketing digital y la tecnología durante tanto tiempo, me pareció natural tratar de crear una idea que apalancara toda esa experiencia y que al mismo tiempo compusiera un poco la relación un tanto rota entre personas, marcas y comercios.

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Ideas reducidas a formatos

Caja de cartón

Por aquí decimos que seguro que alguna vez alguien, en una agencia de publicidad, tuvo la idea de crear una plataforma como Spotify, pero que dicha idea, a la hora de ser ejecutada, acabó siendo una gráfica de revista en vez de un servicio de música por streaming.

Y es que un problema que tiene hoy en día la publicidad es el de que, forzosamente, todas las ideas, grandes y pequeñas, buenas y malas, tienen que encajar en un formato, porque al final las marcas necesitan un formato para difundir su mensaje (con suerte desigual) al resto del mundo.

Obviamente, el formato no tiene nada de malo, porque aloja cosas que en algún sitio han de vivir. Lo malo es el uso que se le da, el de un compartimento estanco donde todo empieza y todo termina. Así que la idea que nace y se ajusta para rellenar un formato, difícilmente podrá salir del mismo.

Me explico con un ejemplo. Hace unos años me topé con este maravilloso banner creado por la agencia brasileña Almap BBDO, en el cual podías pilotar el avioncito que en él aparecía con tu teléfono móvil:

Hace unos meses nos encontramos con este proyecto en Kickstarter, en el cual estaban recaudando dinero (lo lograron en un par de días) para poder pilotar cualquier avión de papel (por ejemplo) con tu teléfono móvil:

Ambos casos parten del mismo lugar, de que sería muy divertido poder pilotar un avión con tu teléfono. Sin embargo, uno terminó siendo un juego en un banner, mientras que el otro es un proyecto individual (por ahora), que podría generar, sin ningún problema, una nueva marca de juguetes.

Esa es la diferencia entre ideas e ideas obligadas a vivir en formatos. Y por eso es tan difícil que una plataforma como Spotify nazca en una agencia de publicidad.

De Shazam a playlist

Ya era hora de que Shazam lanzara una característica como ésta. Y es que, si en la aplicación están “taggeadas” todas las canciones que uno encuentra por aquí o por allá, qué coñazo tener que ir buscándolas individualmente en Spotify (o tu servicio de música en línea favorito) para agregarlas a un playlist en el que poder tenerlas todas.

¿No era muy obvio el que debiera haber una opción que permitiera convertir la lista de canciones “taggeadas” en un playlist? Y eso fue lo que anunciaron ayer:

Playlist en Shazam

Aunque sea con Rdio en vez de con Spotify. Pero bueno, ¡ya era hora!

Hacer is the new Decir: Hola, Flock

Pues sí, nos vamos a Flock.

“¿¿Cómo??
¿¿A Flock??
¿¿Pero no decían que se iban de la publicidad??
Pero si Flock es una agencia, lo único que han hecho es cambiarse de bando.
Me han decepcionado.
Se han vendido, esperábamos más de ustedes, tenían que haber montado su propia empresa.”

Ese es el mensaje más recurrente que he leído y escuchado en las últimas horas desde que salió la noticia de a dónde vamos a ir a parar. Joder, cómo están de crispados los ánimos.
Pues sí, nos vamos a Flock. O no. Pero sí.

Bueno, les explico. Porque mi percepción sobre Flock era la misma que probablemente tengan los de la frase terrible de arriba: una compañía pequeña que hacía Social Media para marcas, y que nadie sabe muy bien cómo iba ganando terreno en el radar de la publicidad digital mexicana. Y eso pensaba yo hasta que mi paisana Carmen Ruiz (Chief Marketing Officer de Flock) me presentó a su CEO, Sebastián Tonda.

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El álbum fallido de Pingüino Constanza

El de arriba es Pingüino Constanza, un pingüino de peluche que no recuerdo dónde conseguí pero al que rescaté hace unos días de una caja de las que se quedaron por abrir en mi última mudanza, motivado en parte por el post de ayer de Nicko.

El caso es que, tras tomarle un par de fotos de Instagram compartidas en mi cuenta de Facebook, decidí que quería crearle a Pingüino Constanza su propio álbum de fotos, encontrándome con la desagradable sorpresa de que las fotos que llegan a Facebook desde Instagram ya no pueden cambiarse de álbum:

Busqué y busqué la solución, encontrándome al final de cada camino con el proceso habitual de Editar álbum > Editar fotos > Desplegar menú de esquina superior izquierda, que es el que siempre se ha utilizado para hacer esta operación:

Pero no con las fotos de Instagram, resultando no ser yo el único (faltaría más) con dicho problema, con la única solución posible de descargar las fotos y almacenarlas (obviamente perdiendo Likes y comentarios a las mismas) desde el inicio en un álbum por separado. No sé si tiene que ver (supongo que sí) el hecho de que Facebook comprara Instagram hace un par de meses, pero este tipo de cambios en la funcionalidad me disgusta mucho más que todas esos cambios que tienen que ver con la privacidad de la información que compartimos en nuestros perfiles sociales. Lo que comparto en Facebook sobre mí es algo que probablemente también puedas encontrar si me “Googleas”, pero con estos cambios funcionales el pobre Pingüino Constanza se quedó sin álbum propio.

Por cierto, ¿se han dado cuenta de lo complicado que es teclear la palabra “Pingüino”?

En busca del zoom perdido en Mac OS X

Probablemente para muchos esto que voy a contar no sea una novedad, pero para mí, que llevaba tres semanas como loco buscando una funcionalidad perdida, ha sido toda una revelación. Resulta que hasta hace unas semanas yo tenía instalado en mi ordenador el sistema Mac OS X v10.6 (Snow Leopard), y hasta esa versión de sistema operativo había una funcionalidad que te permitía hacer zoom a tu pantalla utilizando el ratón o el trackpad del ordenador portátil mientras mantenías presionada la tecla Ctrl.

Todo muy bonito, pero bueno, el caso es que una vez que concluyeron la instalación de la siguiente versión del sistema, la 10.7 (Lion) dicha característica había desaparecido, así que costumbres como la que le adquirí a Quique de ver los vídeos de YouTube con el zoom a la pantalla en vez de verlos en pantalla completa (por ejemplo), desaparecieron también.

No fue hasta el pasado sábado en que (accidentalmente, porque no era esto lo que estaba buscando) me topé con la solución a este problema. Resulta que hay que ir al menú de Preferencias de Sistema, y una vez allí escoger la opción “Acceso Universal”:

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Si quieres algo, demuéstralo con sudor

Nos gusta mucho esta idea que desde la agencia lanzamos hoy para Nike Runners México, porque de tan simple que es casi no hace falta explicarla: un lugar donde se subastan productos Nike, y donde tu dinero no sirve para nada porque lo que necesitas para hacer ofertas por esos productos son los kilómetros que acumulas en tu chip de Nike+.

Y es que como parte de #makeitcount, la campaña global de Nike de este año, queríamos crear una herramienta que motivara a seguir corriendo a todas las chicas de México en el período que transcurre desde su participación en la carrera Nosotras Corremos (que se celebra en Marzo) y la de We Run (que se celebra a finales de año).

Y así fue como surgió la idea de este lugar de subastas, en el que todo es realmente muy sencillo y “muy Nike”: si quieres algo, demuéstralo con sudor:

De modo que ya sabes, si te gusta correr y quieres alguno de los productos que Nike lanzará cada quince días, haz que tus kilómetros cuenten :)

Noticias buenas, malas y encuestas

Cuando Andy preguntó en su cuenta de Twitter lo que pueden leer en la imagen que abre este post, me pareció que podría haber usado el magnífico proyecto Instapoll de los chicos de Vulsai para satisfacer su curiosidad.

Así que me tomé la libertad de hacerlo por ella y creé esta encuesta en la que pueden votar al respecto:
Cuando les dicen “Tengo una noticia buena y una mala, ¿cuál quieres primero?”, ¿cuál es la que eligen?

¿Ustedes? Voten, a ver.

Connecting People

Hace 22 días que llegué a México. Exactamente los mismos que no tengo Iphone.

Superada esta fase 21 días de hábito de adaptación a vivir si él, ahora puedo decir que aunque primero lo sufrí (mucho), ahora hay momentos en los que (casi) hasta lo agradezco.

Al principio podría parecer que he pasado de tener un smartphone que me ofrece todo tipo de apps sociales, a tener un Nokia “de toda la vida” que (a priori) parece que lo más cool que tiene es la opción linterna.

Y digo al principio ya que como en todo, no hay que dejarse engañar por las apariencias.

Después de tres semanas sin mi Iphone empiezo a preguntarme seriamente si es más smart y más social un teléfono con el que en realidad apenas me sociabilizaba cuando estaba con otros de mi especie porque resulta que cada uno de nosotros no le hacíamos el más mínimo caso al resto por estar todos metidos en nuestros respectivos smartphones para así sociabilizarnos a su vez con otros seres que seguramente también estarían como nosotros en ese momento, es decir, pegados a la pantalla de sus respectivos Iphones sociabilizándose también a su vez con otras personas, y así sucesiva e infinitamente.

Algo así también le pasa a Elvira Lindo, que lo cuenta de esta manera tan buena.

Desde luego, desde que tengo mi nuevoviejo Nokia, además de sentirme el tipo más hipster del planeta (lo viejo es lo nuevo nuevo), he vuelto a redescubrir el significado de ser social con la gente relacionándome más con ellos y (¡oh!), hablándoles (¡!). Y todo porque como no tengo mi Iphone no puedo leer El País, ni hacer un check in, o tomar una foto y retocarla al instante con Instagram para inmediatamente después compartirla en mi Facebook y Twitter.

No sé si mi nuevoviejo Nokia es más smart que mi Iphone, pero lo que sí me parece es que me ha vuelto un poco más persona.

Casi 15 años después de tener mi primer Nokia por fin ahora entiendo lo de su “Connecting People”.

El spot del Iphone en España decía que “si no tienes un Iphone no tienes un Iphone” y, joder, os juro que es verdad.

Si no tienes un Iphone, igual tienes más amigos. De eso tampoco me cabe duda.