Todos somos cyborgs

Neil Harbisson

Neil Harbisson es un cyborg. No porque esté pirado (bueno, un poco sí), sino porque lo necesita para poder distinguir los colores:

Este tipo de “implantes” serán tan comunes (si es que no lo son ya) como los de aquella persona que lleva una ayuda auditiva o una prótesis en una rodilla porque tiene los meniscos desgastados, por ejemplo.

Y de entre toda la información, un matiz muy interesante: hemos pasado de decir “mi teléfono móvil se está quedando sin batería” a decir “me estoy quedando sin batería”. O sea, que todos somos un poco cyborg, aunque no tengamos aún implantada la parte electrónica de cada uno de nosotros.

Bichos bioelectrónicos, que diría Ángel Arias.

El arte de visualizar

Revista TIME - Answers issue

Entre mis compras de impulso en la caja del supermercado me llevé un ejemplar del último número de la revista TIME, dedicado a las respuestas. Lo escribo entrecomillado porque se refiere a esas respuestas que no sabemos que ya tenemos porque, cual partida de Jeopardy, desconocemos las preguntas a las que responden.

Algunos ejemplos de estas preguntas pueden ser “¿por qué tenemos cicatrices?”, “¿por qué los Cheerios son redondos?” o “¿cómo respira un feto?”, y habla el artículo de cómo, mediante el arte de la visualización, podemos paliar ese nuevo problema que tenemos en esta época: tan nocivo es no disponer de información como disponer de un exceso de la misma. Cuanta más información, más complicado es extraer su significado.

Una vez más, tendremos que echar mano de la obra de Tufte para aprender a navegar datos que nos permitan responder:
· Descubre si vives en un estado “bitch” o “fuck”
· En qué lugar del mundo se pronuncia por última vez la palabra “Fuck”

Desde el lado más poético, uno no puede dejar de pensar en lo bien que suenan las frases que nos trae esta época:
“Ya tenemos la capacidad de hacernos preguntas que no sabíamos que ya podíamos hacernos.”

Porque suena a profecía.
Pero por lo que se ve, hasta las profecías traen implícitos sus propios problemas.

Cuando la realidad supera a la ficción

What:You:Get

Una de las (grandes) primeras obras de narrativa interactiva en España, que por la falta de obras de cariz similar acababa siempre bajo el epígrafe de “Net-Art” en cualquier exposición, fue What:You:Get (1999), del vizcaíno Roberto Aguirrezabala.

Roberto es alguien cuya obra siempre he admirado, y hoy se me vino a la mente después de toparme con esta morbosa y alucinante historia de un hombre que, descubriendo que es engañado por su esposa, decide postear en vivo todo lo que sucede en varios posts en Reddit.

Jonathon Keats y la creatividad combinatoria

¿Cuánto pagaría una agencia de publicidad por ‘fichar’ a alguien con un book creativo como el de este tipo? Considera los siguientes proyectos:

En el 2002, Keats presentó una petición para agregar la “Ley de la Identidad” (A=A) al código penal de Berkeley, California. Dicho precepto de la lógica Aristotélica — y una de las tres leyes básicas del pensamiento — afirma que cada entidad es idéntica a sí misma. Así que, de haber sido aceptada, la ley sería la primera que lógicamente nadie podría romper.

En el 2006, el artista organizó una Exhibición de Arte Intergaláctico, la primera dedicada al arte abstracto extraterrestre, consistente en pinturas producidas a partir de señales detectadas en el radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico.

Para su obra “Speculations”, Keats combinó la teoría física de las cuerdas (que postula la existencia de 6 dimensiones espaciales adicionales a las 3 que podemos percibir) con el marco legal sobre derechos de aire (que le otorga al propietario el espacio libre que existe sobre un terreno). Abrió entonces en la galería Modernism de San Francisco una oficina de bienes raíces dedicada a vender propiedades extra-dimensionales. Para demostrar las posibilidades, sugirió el diseño de una casa cuatridimensional  basada en un teseracto o hipercubo (un cubo de cuatro dimensiones).

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Arte generativo prehistórico en Zona Maco

Como ya sabréis, porque hemos escrito mucho sobre nuestro proyecto para Nike, la pasada semana se celebró Zona Maco, una feria de Arte Contemporáneo que se celebra en la Ciudad de México desde hace diez años. Y como llegó un punto en que la Freestore estuvo terminada y ya la única preocupación era que todo funcionara correctamente, decidí darme una vuelta para ver el resto de obras expuestas, encontrándome con ésta de Francisco Ugarte que constaba de tres proyectores (los de la imagen que abre este post) de diapositivas “programados” para cambiar la imagen proyectada cada uno a su propio ritmo:

Para posteriormente extraer lo proyectado por los tres dispositivos en diversas obras impresas, que eran las que estaban a la venta:

Y me pareció bellísimo (y hasta romántico) esta especie de “arte generativo prehistórico” en una época donde ya sabemos que el futuro será analógico facilitado digitalmente.

Y es que, más allá de los prejuicios con los que inicié mi visita (alimentado por alguna visita previa a otra famosa feria del mismo tema, ARCO) y del hecho de que muchas de las obras expuestas en Zona Maco 2013 ya las he visto hace ocho o diez años en el mundo publicitario, tengo que decir que terminé terriblemente inspirado, probablemente más por las cosas que se me ocurrieron por el camino que por las propias piezas que vi (con excepciones como la que narro en este post). Supongo, y perdonad quizá mi inocencia, que también ese es el propósito de una exposición, no se os vaya a olvidar.

Nike Freestore: la tienda más flexible del mundo

Ya sabéis que, aunque no es común, sí suele suceder que de cuando en cuando aquí os contemos de proyectos que lanzamos y que nos parece ponen a prueba mucho de aquello sobre lo que aquí escribimos. Y hoy es uno de esos días porque ayer lanzamos Freestore, el primer trabajo que hemos hecho para Nike desde que estamos en Flock. Pero antes de entrar en detalles, voy a comenzar por una historia que, aunque es un mito, puede que ya conozcáis:

Está científicamente comprobado que el abejorro no puede volar, ya que su peso, tamaño y cuerpo no le proporcionan la aerodinámica necesaria para ello. Sin embargo, como el abejorro no lo sabe, vuela.


Algo así nos ha pasado en este proyecto que lanzamos ayer, comenzando hace aproximadamente dos meses y medio cuando le dijimos a Nike que sí podíamos ejecutar la idea que les habíamos propuesto para el lanzamiento del nuevo modelo 5.0 de sus Nike Free. O sea, que si llegamos a saber que el trayecto iba a ser tan complicado y tortuoso, igual habríamos propuesto algo más sencillo. Pero como no lo sabíamos, trazamos un plan para poder decir que Sí. Y nueve semanas después, henos aquí, haciendo la tienda Nike más flexible del mundo para comunicar que la marca ha puesto a la venta la (probablemente) zapatilla más flexible del mundo.

Así que con esa idea de comunicar la “flexibilidad” de un producto que se puede doblar mucho, mucho, mucho decidimos que sería divertido que pudieras probarte las zapatillas no en una tienda al uso (rígida), sino en una que pudiera moverse y doblarse tanto como puede hacerlo aquel. Y que ya de paso, pudieras ser tú el que moviera esa tienda, ya sea porque estés calzando los nuevos Nike Free o porque entres al sitio web que hemos preparado para poder hacerlo de forma remota desde tu ordenador o tu teléfono.

Así que, resumiendo, la Freestore es la primera tienda Nike que te hace sudar. Y es que en vez de hacer una campaña de lanzamiento con muchos medios, lo que Nike México, Flock y Fernando Ortiz Monasterio (el arquitecto que se encargó de bajar a la realidad la parte física de la idea y planificar un proyecto que debiera tomar seis meses en algo viable y realizable en ocho semanas) hicimos fue crear un único punto de contacto (un punto de venta) que dispara y genera contenido para todos los demás.

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Miremos el mundo con otros ojos: la nueva estética

Espero que Young&Rubicam Argentina o Coca-Cola no me demanden por usar su copy para titular este post que traigo ganas de escribir desde hace meses. Queda perfecto para introducir una de las discusiones más interesantes de este año en lo que respecta al mundo digital (y más allá, o de regreso). Y dado que la escuela donde trabajo organiza mañana una conferencia sobre el tema — además de que Daniel publica fotos que van al pelo — no quería dejar pasar más tiempo.

La campaña de Coca-Cola nos invita a mirar el mundo con otros ojos — los ojos de la esperanza en la naturaleza humana — y, sin embargo, nos lo muestra a través de los ojos artificiales de las cámaras de vigilancia que inundan las metrópolis del siglo XXI.

Miremos el mundo con otros ojos

¿Qué paradoja, no es así? Pues de eso, a grandes rasgos, se trata la llamada “nueva estética” (new aesthetic).

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La mancha gris

Estudié en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Para quien no esté familiarizado con el lugar, se lo puedo describir rápidamente: cuadrado y gris.

Pero un día, sin avisar, apareció esto:


¡Duck Fuckin Hunt!

Espero que a más de uno le haya arrancado una sonrisa. Conmigo lo hacía todos los días. Cuando 97% de los muros donde estudias son gris oxford y panfletos de izquierda, este chispazo de color y humor se agradece.

¿Qué hizo la Facultad? Lo que hace cualquier institución que se rige por muchas normas y poco sentido común: lo borró.


WTF

Unos segundos para procesar la indignación. Continúo: para la Facultad donde estudiaba Comunicación (ay la ironía), era mejor tener una mancha gris sobre un fondo gris que conservar el ingenio de un estudiante, aunque en un principio haya sido transgresor.

Me gusta esta anécdota porque me parece una metáfora perfecta de lo que hacen muchas marcas. Su obsesión por los manuales de identidad, códigos de comunicación, estándares de la categoría y sistemas de medición les impide usar la creatividad fuera de estos parámetros para sobresalir del fondo gris. Ni siquiera cuando es gratuita y proviene de sus propios consumidores. El razonamiento es el mismo que el de mi Facultad: lo importante no es que sea mejor, sino que sea oficial.

La publicidad está llena de manchas grises. Por fortuna, siempre se puede ser terco:


Cococombobreaker

Fotos (y grafitis) por Catcher.

¿Internet se parece a Oriente o a Occidente?

Ayer fui a ver El encanto del erizo, una película francesa sobre una niña que documenta su vida unos días antes de suicidarse, y propició una reflexión interesante sobre las diferencias del concepto de ganar en oriente y en occidente y, de rebote, sobre el tipo de sociedad que es Internet.

Según la película, el juego de mesa por excelencia en occidente es el ajedrez, cuya idea central es mandar a un ejército a pelear por ti; cuando las piezas del contrario mueren, tú ganas, no importa que en teoría mandes a tu propias piezas a “dejar de existir” (siendo el tablero el espacio donde se existe, en donde se interacciona con los otros integrantes del juego).

En oriente es popular el Go, diferente porque es un juego de creación, donde la victoria se alcanza abarcando todo el espacio posible, no vaciándolo. Quienes no conozcan las reglas del Go, pueden leerse el artículo en Wikipedia.

Así se refleja que en occidente el ser es individualista, lo que importa es el “yo sobrevivir, a pesar de quien resulte sacrificado” (claro, con muy diferentes matices de cultura a cultura y de persona a persona) y en oriente se privilegia la importancia de la sociedad como un todo, en una especie de bienestar común (de igual forma con matices).

¿Internet es entonces una sociedad de estilo oriental u occidental? ¿Se privilegia al individuo o a la sociedad? ¿Será un tipo de sociedad completamente nueva con nuevas normas, modos y orígenes?

No tengo la respuesta y por eso planteo la pregunta ¿Qué opinan? Los comentarios para Facebook están abajo, también pueden opinar via Google+ y, naturalmente, en Twitter, @Nivonog.

Mercadotecnia y valor estético

La mercadotecnia dice que la oferta existe para satisfacer necesidades; todo producto tiene detrás una necesidad –conocida o desconocida por el usuario- resuelta. Con los teléfonos celulares, por ejemplo, se satisfizo la necesidad de estar comunicado permanentemente, algo que el usuario no sabía que lo necesitaba, hasta que lo vio resuelto. Hoy el cel es indispensable hasta para concertar una cita (soy víctima y acólito del clásico “sí, nos hablamos ese día”, o el irremplazable SMS “llegué ¿dónde estas?”).

Bajo esa lógica, para desarrollar un nuevo producto o servicio solo hay que inventar maneras más fáciles de hacer las cosas. Ese pensamiento queda plasmado plenamente en el género de venta por televisión, productos optimizados y altamente especializados a precio de plástico chino. Desde el aparato que corta en cuadritos toda una ensalada con tres pulsaciones y que con una tapa nueva además hace jugos hasta las cremas diseñadas para las patas de gallo en piel morena, que mezclada con esta otra crema –completamente gratis si usted llama en los próximos cinco minutos- hace maravillas para la piel de naranja.

En el formato de los informerciales queda en evidencia ese esquema; plantean el problema, lo transforman en necesidad y por último dan la solución:

  1. ¿Harto de –Inserte instrumento común aquí, como unos cuchillos- cuando intenta –Acción muy específica, como pelar Zanahorias-?
  2. No deje que eso lo avergüence cuando –aquí va una situación genérica, como una cena romántica, una reunión de trabajo o una visita de la suegra-.
  3. ¡Mejor use nuestro producto, que –Acción previamente planteada- de mejor manera y sonría con un gesto de aprobación mientras lo hace, como nuestros actores!

Si sólo las empresas tienen capacidad de producir cosas -desde productos culturales hasta peladores de zanahorias- y siguen este esquema entonces sí, todo producto satisfará una necesidad.

Sin embargo no es el único esquema eficiente de consumo y eso se evidencia gracias a que la tecnología ha facilitado la producción de productos culturales, servicios y pronto también de productos de consumo. Al ser más sencillo hacer algo, más gente comienza a hacerlo porque sí.

Por ejemplo está el Vegan Black Metal Chef.

Bajo el esquema de las necesidades satisfechas estos videos estarían dirigidos a sujetos que disfrutan del Black Metal y desean aprender a cocinar comida vegana. Sin duda no es así (el millón y medio de views del video lo certifican… a menos que haya un millon y medio de black metaleros veganos, cosa que dudo), y en cambio viven del primer impacto que generan, de una experiencia estética –positiva o negativa- ante lo inesperado.

Hoy la producción del público tiene mucho más qué ver con el arte, con el impulso de hacerlo por hacerlo o por poner un punto brillante en medio de un entorno gris. Ese tipo de producción se acerca mucho más al Ready Made, estilo artístico que se basa en la descontextualización de los objetos para convertirlos en piezas de valor estético por su mera carencia de éste.

Pero esto se reflejó desde hace mucho en la publicidad, generando un valor en lo festivalero, un valor de venta sólido, a diferencia del “compre ahora rinde mucho” que la mayoría de los mercadólogos consideran efectivo. Las piezas que más empatía generan suelen ser aquellas que rompen con la monotonía del vender, con el tono “te estoy vendiendo algo” con el que se le debe de hablar al consumidor.

¿tú de qué te acuerdas más, de los anuncios de Elektra o de los de AXE?

VIVA el Vegan Black Metal Chef.