Las interfaces de Hemingway

Write drunk. Edit sober.

Puedo dictar un texto para mi blog en mi teléfono, pero no en mi laptop.
Punto para la voz.

Pero editarlo es mucho más fácil usando la laptop que un teléfono o una tablet.
Punto para el teclado.

Hoy, la famosa cita atribuida (no sé si correctamente) a Ernest Hemingway diría algo como:

Write drunk. On your phone.
Edit sober. On your laptop.

Imagina que la interfaz que estás creando es una que utilizaría Hemingway.
La belleza de dedicarse a crear interfaces.

Las reacciones ante la novedad

Emojis - Cinismo y Entusiasmo

Ante la presencia de algo nuevo (un videojuego, un libro, alguien a quien acabamos de conocer, etc.) existe una miríada de posibles reacciones, pero hay dos que me resultan las más interesantes, quizá por cómo se contraponen entre sí: el cinismo y el entusiasmo.

El cinismo puede llegar a ser necesario para ser objetivo ante lo que tenemos delante, pero rara vez se construye a partir de él.
El entusiasmo puede no ser la mejor variable para tomar decisiones, pero suele ser un factor a partir del cual se construye.

El cinismo habla desde lo que ya sabemos (o creemos saber).
El entusiasmo habla desde lo que aún no.

Quizás no es todo o nada. Probablemente entre cinismo y entusiasmo se necesita un balance, un 10-90. O un 20-80, quizá.

Pero si tienes la capacidad de ser entusiasta y eliges ser sólo cínico, estarás desperdiciando tu talento y el tiempo de los demás.
Sé cínico si no puedes ser entusiasta. Pero si puedes ser entusiasta, nunca elijas ser un cínico.
O no todo el rato, al menos.

Surf y profiles

El road trip de Poncho

Cuando alguien que no conozco en persona me manda una solicitud de amistad en Facebook, lo primero que suelo hacer (como todos, imagino) es revisar su(s) foto(s) de perfil. Y no siempre pasa, pero cuando en alguna de esas imágenes aparece una tabla de surf (como en la imagen de Poncho que abre este post), automáticamente también aparece una sonrisa en el rostro de dicha persona.

Me pregunto si hay alguien que haga surf que sea infeliz.
Quizá todos debiéramos hacer surf.

Adoptando tecnología

Este era mi teléfono en 2003, la primera vez que viajé a Estados Unidos, un Nokia 7650:

Siempre recordaré, al pasar por uno de los controles de seguridad, mi conversación con un agente muy malencarado que intentaba abrir el teléfono como si fuera uno de esos antiguos Motorola StarTAC:

Agente: ¿Qué es esto, señor?
Yo: Un teléfono
Agente: No parece un teléfono
Yo: Se abre así, tiene una cámara
Agente: ¿Una cámara de fotos en el teléfono? ¿Para qué?

Catorce años después nadie se pregunta por qué tener una cámara de fotos en el teléfono, todos lo aceptamos como algo normal y ni siquiera recordamos cómo eran los teléfonos antes de la aceptación masiva de la fotografía digital.

Realidad aumentada

Vivimos estos días la explosión de popularidad de Pokémon Go y, por ende, de la tecnología que la soporta (Realidad Aumentada). Pero la Realidad Aumentada no es nada nuevo. Ya la usábamos en publicidad hace ocho o nueve años, con la única diferencia de que usábamos la webcam de tu ordenador en vez de la cámara de un teléfono. Pero es ahora cuando los usuarios la comienzan a utilizar sin poner en cuestión la capa de tecnología que la soporta.

Siguiendo la estela, muchas otras tecnologías están aún a, al menos, diez años de que sean masivamente aceptadas y/o entendidas: nanotecnología, criptomonedas, inteligencia artificial, etc. Y es ahora y en la intersección de muchas de ellas donde hay grandes oportunidades.

Pólizas de Seguro que se implantan

Chip implantado

Implantes. Ya llegan los implantes. De chips NFC, por ejemplo, para ayudarnos a simplificar algunas de nuestras tareas diarias.
Stop. Quieto ahí. No tiene nada que ver con pereza. O igual sí.
El caso es que yo no sé a ustedes, pero a mí me resulta más cómodo usar una huella de mi dedo o uno de estos chips para pagar algo que teclear alguna de las contraseñas de los servicios que tengo instalados en mi teléfono. Especialmente si tengo prisa.

Cuando se habla de cyborgs y de implantes “tecnológicos” hay una especie de convención en la reacción: rechazo. ¿Pero qué es un humano con una pierna ortopédica de fibra de carbono o con uno de esos dispositivos que se ponen en el oído para disminuir la pérdida auditiva sino un humano mejorado por la tecnología?

Pero no venía a hablarles de eso. Venía a hablarles de las compañías de seguros y de cómo se contrata un seguro, un producto fijo basado en tus circunstancias presentes, aunque todos sabemos que la vida cambia cada cinco minutos de la forma más inesperada, haciendo que el seguro que contrataste ya no sea lo más idóneo para la situación en la que actualmente te encuentras.

Me gustaría pensar que igual que ahora podemos vestir estos chips, dentro de unos años podamos llevar en nuestros cuerpos el equivalente a las cajas negras de los aviones. Dejar de adivinar si tus síntomas son de tal o cual cosa porque tu implante podrá diagnosticarte/evaluarte 24/7, si es lo que procede, y llevar un registro de tus constantes en las últimas 24 horas. Y que esos datos no sean algo que se esté visualizando desde un monitor (“Who watch the watchmen?”), sino que estén almacenados en un pequeño device que viva en una cámara de seguridad en tu banco, y que sólo haya de abrirse en caso de necesidad.

Y que llegue un día en que un seguro de vida (o de tu coche, o de lo que sea) no se contrate como un producto fijo, sino como un servicio que se puede “vestir” o “llevar” o que “sea parte de ti”, y que se adapte sobre la marcha según sean tus signos vitales, tus costumbres, la zona por la que te mueves, etcétera, igual que cambia el precio de las divisas o de las acciones de las compañías.

Regreso a la realidad. A este día de Junio de 2016.
La compañía de seguros a la que estoy llamando ha decidido que, por fin, uno de los operadores de su call-center ha quedado libre para hablar conmigo. Uno podría pensar que la solución para que las compañías de seguros den mejor servicio es contratar a más operadores en su call-center. O uno podría pensar que, en el futuro, tu compañía de seguros no será la que ahora tienes contratada, sino una que lleve dando seguimiento a tus hábitos de ejercicio (y por ende, salud) desde hace años, como, por ejemplo, Nike.

Llamando a las marcas

Leia pide ayuda a Obi Wan

Recuerdo hace unos años, cuando la campaña de un famoso banco en España terminaba interpelando a los usuarios con la pregunta “¿Hablamos?”. Contaba Daniel Solana que una vez les envió un correo que simplemente decía “Hablemos.” que, obviamente, nunca fue respondido.

Aquí para ayudar

Pensé en ello hace unos días, cuando vi el hashtag del tweet de la imagen que está sobre estas líneas, porque es algo que hacen mucho las marcas, aún en esta época del Social Media: crear hashtags basados en el claim de sus campañas, no tanto en los posibles usos que de la marca puedan hacer los usuarios. Si son las marcas las que hablan en primera persona, entonces no le dejan nada de espacio a los usuarios para que expresen lo que requieren; con razón nadie utiliza esos hashtags.

En un símil que pudiera parecer apropiado pensé en si la Princesa Leia hubiera usado Twitter en la primera entrega de la saga Star Wars:

you’re my only hope #helpmeobiwankenobi

Pero si Obi Wan Kenobi hubiera sido una marca, igual le habría pedido tuitear usando el hashtag #obiwanhelpsyou. Y Leia se hubiera negado a usarlo. Y nunca se habrían terminado encontrando ni ayudando a Luke Skywalker. Un desmadre, vaya.

Queridas marcas, aunque les guste mucho su nueva campaña, déjenle la primera persona del singular a sus usuarios.

Las tendencias y sus intersecciones

Diagrama de Venn

Las marcas (o más bien, sus responsables) nunca quieren quedarse fuera de la tendencia (o trend) de moda.
Hace mucho fueron los sitios web. Hace algo menos, las aplicaciones de teléfono.
O las redes sociales. Ahora puede que quieran estar en Periscope o Snapchat. Mañana, quién sabe, quizá quieran su propia experiencia de Realidad Virtual –VR-.

Sin embargo, todos esos trends, por su propia definición, van casi de salida (en cuanto a la novedad que representan) para cuando alguien los denomina “trend”. Por eso, no se fíen, cada mes de Enero, de esas listas de “las diez tendencias del marketing y la publicidad” para el año entrante. Suelen tener más que ver con cómo justificar una labor de ventas de la empresa para la que trabaja el autor de dichas listas que con que esos trends sean las plataformas novedosas que van a propulsar las ventas o awareness de cualquier marca hasta el infinito y más allá.

Hay algo interesante, sin embargo, en cómo esos trends se cruzan entre ellos, en su intersección. Cuando esos trends se tratan por separado (ya sea impresión 3D, Inteligencia Artificial –IA– o VR) parecen un tanto distantes y abstractos. “¿Cómo opera mi marca en ellos? ¿Qué cometido tiene? ¿Cómo se usa o cómo interactúan los usuarios? ¿Cómo medir la interacción? ¿Y los resultados?” etc. Toda una retahíla de preguntas.

En cambio, en las intersecciones hay muchas oportunidades y dinero pendiente sin necesidad de reinventar la rueda o de esperar al siguiente trend, a ver si a ese nos subimos a tiempo.
Piensen, por ejemplo, en los bots. Los bots podrían considerarse la intersección de los trends “Mensajería Instantánea” e “Inteligencia Artificial”.

Pareciera que cuando unes dos trends, cada uno de ellos da sentido al otro. En el ejemplo que cito, la mensajería tangibiliza en forma de interfaz algo tan abstracto como una “inteligencia”, pero ese interfaz no tiene ningún valor si aquella no opera de una forma que le permita ser eficaz y aprender de las interacciones que va teniendo con los distintos usuarios.

Piensen, por ejemplo, como citaba en este texto sobre Rothko y la Realidad Virtual, la oportunidad de crear aplicaciones de VR que fueran todo lo contrario de “trepidante”, para que tuvieras la oportunidad de usarlas para concentrarte para trabajar mejor. O agréguenle un tercer trend, el de “Quantified Self” (el de medir variables de lo que hace nuestro cuerpo para mejorar nuestro bienestar), y piensen en una experiencia donde haces yoga ayudado por un headset de VR. Etcétera.

Así que cada vez que sientan que un cliente les pide algo para estar “en la onda” o “ser trendy” pídanle que no se suba sólo a una tendencia, sino a dos. E investiguen qué hay en la intersección. Y van a ver que ahí siempre hay algo mucho más interesante que en esas dos tendencias por separado.

La educación de 2025

MInistros de Educación de España

Leo en una revista del pasado fin de semana distintas entrevistas con algunos de los últimos Ministros de Educación de España, expresando su opinión al respecto de qué es lo que ha fallado en el sistema educativo del país.

Mientras disertamos sobre lo que fue (o no), nadie sabe cómo será la educación en 2025. Nuestros hijos van a la escuela a estudiar algo que sabemos que probablemente no les sirva para mucho en su futuro, pero tienen que ir porque “así es como son las cosas”.

La tecnología avanza y se nos van quedando caducas todas las referencias y las cartas de navegación que sirvieron en el pasado. La educación de tus hijos, o de los míos o de los de cualquiera, está probablemente más en nuestras propias manos que en las de cualquier Gobierno o Ministro que pase por el puesto en los años venideros.

Sin embargo, es ese un tema con el que no queremos lidiar y por eso el futuro es tan temible, porque depende de nosotros y ninguno queremos hacernos cargo de semejante responsabilidad; mejor se la dejamos a otro para así poder emplear nuestro tiempo en, por ejemplo, utilizar el último filtro de Snapchat, mientras esperamos que todo lo demás se resuelva por sí solo.

Viaje en potencias de 10

Comenzando por 10 centímetros, y multiplicándolos por 10, y luego por 10, y otra vez por 10, y así sucesivamente, este vídeo muestra un hermoso y trepidante viaje en potencias de 10 hacia adelante (el espacio infinito), hacia atrás (la materia de la que estamos hechos) y otra vez hacia adelante:

Amazing Isn't It?

Posted by Wonderful Engineering on Saturday, April 9, 2016


Carlos me indicó que el vídeo es un remake de “Powers of Ten”, una pieza realizada en 1977 y que trata sobre “el tamaño relativo de los objetos en el Universo y las consecuencias de añadir otro 0”:

Una buena forma de visualizar el crecimiento exponencial (en este caso, la cantidad de zoom aplicada a una imagen).

Los traductores de Facebook

Aunque ya me había ocurrido varias veces el que Facebook me traduzca los status de algunos de mis contactos (cuando están escritos en idiomas distintos al castellano o al inglés), hoy me percaté (en este post de Luis) de que, adicionalmente, puedes calificar la precisión de esa traducción:

El traductor de Facebook

Es un detalle con el que los usuarios pueden retribuir a la plataforma a cambio de recibir la traducción de un status en un idioma que no comprenden. El detalle parece pequeño, pero como decíamos en este post (“Átomos y Bits”), cuando lanzas un pequeño detalle para una población de más de 1600 millones de personas, las consecuencias son gigantescas.

En este caso, que somos los propios usuarios los que perfeccionamos (en tiempo real) la precisión de las traducciones que ofrece Facebook. No sus ingenieros, sino su comunidad.

Bits 1 – Átomos 0.