La educación de 2025

MInistros de Educación de España

Leo en una revista del pasado fin de semana distintas entrevistas con algunos de los últimos Ministros de Educación de España, expresando su opinión al respecto de qué es lo que ha fallado en el sistema educativo del país.

Mientras disertamos sobre lo que fue (o no), nadie sabe cómo será la educación en 2025. Nuestros hijos van a la escuela a estudiar algo que sabemos que probablemente no les sirva para mucho en su futuro, pero tienen que ir porque “así es como son las cosas”.

La tecnología avanza y se nos van quedando caducas todas las referencias y las cartas de navegación que sirvieron en el pasado. La educación de tus hijos, o de los míos o de los de cualquiera, está probablemente más en nuestras propias manos que en las de cualquier Gobierno o Ministro que pase por el puesto en los años venideros.

Sin embargo, es ese un tema con el que no queremos lidiar y por eso el futuro es tan temible, porque depende de nosotros y ninguno queremos hacernos cargo de semejante responsabilidad; mejor se la dejamos a otro para así poder emplear nuestro tiempo en, por ejemplo, utilizar el último filtro de Snapchat, mientras esperamos que todo lo demás se resuelva por sí solo.

Viaje en potencias de 10

Comenzando por 10 centímetros, y multiplicándolos por 10, y luego por 10, y otra vez por 10, y así sucesivamente, este vídeo muestra un hermoso y trepidante viaje en potencias de 10 hacia adelante (el espacio infinito), hacia atrás (la materia de la que estamos hechos) y otra vez hacia adelante:

Amazing Isn't It?

Posted by Wonderful Engineering on Saturday, April 9, 2016


Carlos me indicó que el vídeo es un remake de “Powers of Ten”, una pieza realizada en 1977 y que trata sobre “el tamaño relativo de los objetos en el Universo y las consecuencias de añadir otro 0”:

Una buena forma de visualizar el crecimiento exponencial (en este caso, la cantidad de zoom aplicada a una imagen).

Los traductores de Facebook

Aunque ya me había ocurrido varias veces el que Facebook me traduzca los status de algunos de mis contactos (cuando están escritos en idiomas distintos al castellano o al inglés), hoy me percaté (en este post de Luis) de que, adicionalmente, puedes calificar la precisión de esa traducción:

El traductor de Facebook

Es un detalle con el que los usuarios pueden retribuir a la plataforma a cambio de recibir la traducción de un status en un idioma que no comprenden. El detalle parece pequeño, pero como decíamos en este post (“Átomos y Bits”), cuando lanzas un pequeño detalle para una población de más de 1600 millones de personas, las consecuencias son gigantescas.

En este caso, que somos los propios usuarios los que perfeccionamos (en tiempo real) la precisión de las traducciones que ofrece Facebook. No sus ingenieros, sino su comunidad.

Bits 1 – Átomos 0.

Marcas que se aburren

Esperando en el aeropuerto

No hay mucho que hacer cuando tu viaje te obliga a realizar una escala en un aeropuerto. Puedes comer algo, comprar souvenirs, mirar vídeos en tu teléfono si tienes un buen plan de datos, leer un rato o, si tienes un poco de autocontrol para no perder tu siguiente vuelo, permitirte el dormir unos minutos (generalmente en una postura poco recomendable).
Sí, hacer una escala es aburrido, y a veces he pensado si ese tiempo de espera que pasamos no será un tiempo que nos otorgan (y que no aprovechamos) la vida o la Divina Providencia, para poder realizar todo aquello para lo cual no tenemos tiempo en nuestra vida diaria. Ya saben, terminar de escribir un libro, retomar el contacto con la familia o viejos amigos, ponernos en forma, etc.

Pero bueno, retomando, hacer una escala es aburrido, y ya saben que la necesidad agudiza el ingenio. Como el de las chicas de este equipo de natación que, aburridas por su espera, decidieron utilizar las cintas para transportar pasajeros del aeropuerto (¿alguien sabe cómo se llaman esas cintas?) para grabar este vídeo:

When a swimming team is bored at an airport……wait for the bike!CREDIT: Kelsi Worrell/Facebook

Posted by Hope 103.2 on Friday, November 20, 2015

A veces es necesario aburrirse para luego poder crear algo interesante.

Y me pregunto entonces, como ejercicio, si las marcas se dan tiempo o no a aburrirse. A mí me parece que no, que viviendo en ese continuo frenesí del -por ejemplo- “chicos, salió una nueva plataforma”, “¿cómo van mis likes?” o “¿cuánto venderemos en este próximo Q?” las marcas acaban tan sobreestimuladas como un niño de 3 años al que le prestas un iPad. Y esa necesidad de “hacer engage” a toda costa TODOS los días las vuelve muy, muy aburridas.

Y como no es lo mismo ser aburrido que aburrirse, quizá necesitaríamos que las marcas se permitieran aburrirse un poco, para así poder crear cosas interesantes en las que entonces nosotros, usuarios, sí podríamos estar interesados. Como hicieron las chicas de ese equipo de natación en el aeropuerto.

Más marcas que se aburren para no ser tan aburridas.
Eso nos vendría bien.

Siri y los modales

Cookie Monster y Siri

Viendo anoche el torneo universitario de baloncesto de Estados Unidos (el famosísimo “March Madness”) me topé con este spot de Apple, que ya había visto hace unas semanas pero sin reparar en más detalles que el del Cookie Monster cocinando (qué si no) galletas con la ayuda de Siri, el asistente que vive en todos los iPhones desde su versión 4S:

Anoche, en cambio, me pareció divertido que en el segundo :20 Cookie Monster le diera las gracias a Siri. Porque a los asistentes virtuales les pedimos cosas, pero nunca les damos las gracias. Debe ser porque aún son instancias sin rostro, pero quizá con un poco más de modales pudiéramos evitar terminar tratándolos de la forma en que relataba en este post sobre el Señor de las Moscas.

Igual estaría bien que todos estos asistentes incluyeran una opción “Modales”, especialmente para niños que están empezando a relacionarse con ellos para pedirles, por ejemplo, tal o cual contenido en sus cuentas de YouTube, para que no piensen que todo el monte es orégano y que todo en la vida se pide como le piden cosas a Siri.

De lo contrario, en una de esas nos vemos hablando con un robot en estos términos:

Robot: destroy humans

Y aquí el vídeo completo:

El día en que desaparecieron los idiomas

Torre de Babel

La implicación principal del crecimiento exponencial de la tecnología es la de que, por un precio cada vez más asequible, nuestros ordenadores tienen cada vez más capacidad para realizar cálculos por segundo.

Imagina, por ejemplo, la cantidad de variables a tener en cuenta y operaciones que ha de realizar un coche autopilotado en un instante determinado. Hace muchos años era imposible realizar tantos cálculos simultáneamente, y hace algunos menos años ya era posible, pero muy caro. Ahora, ambas dos se cumplen, y por ello es muy probable que un día, mucho antes de lo que te esperas mientras lees estas líneas, te veas dentro de un coche que circula de forma autónoma.

Siendo emigrante en un país cuyo idioma es distinto al del lugar en que nací, esa forma de crecimiento (del que puedes saber más leyendo estos textos que publiqué hace casi tres años) es tremendamente relevante cuando una máquina, vía la cantidad de cálculos por segundo que ya puede realizar, es capaz de traducir prácticamente en tiempo real lo que está diciendo tu interlocutor en una conversación:

Más aún si ese “traductor” lo puedes llevar encima:

Piénsalo así: estas traducciones serán más y más “en tiempo real” cuanto más tiempo pase, incluyendo además más y más idiomas. Hasta que lleguemos al punto en el que la palabra “idioma” desaparezca porque esté carente de significado alguno.
Se puede uno imaginar entonces a los traductores del mundo levantándose en armas contra las máquinas, igual que los taxistas se levantan y revolucionan contra Uber.

Adiós a la Torre de Babel.

El bolígrafo (o no) de Bogotá

Bolígrafo Bogotá

Me dieron el bolígrafo que se muestra en la fotografía que abre este post hace algo menos de dos años, cuando fui de jurado al Festival El Dorado en Bogotá.

Yo ni había reparado en ello, porque desde el inicio pensé que lo que había en la parte de arriba era una goma de borrar (porque ya saben que en los 80s y 90s los bolígrafos incluían una goma de borrar que no borraba nada), pero justo ayer en que necesitaba firmar un documento electrónico, me percaté de que no era una goma, sino la punta de un stylus para escribir en mi iPad.

Una muestra más de cómo ver objetos desde un punto de vista analógico o un punto de vista digital: para mí, la parte valiosa es la de la tinta, mientras que para alguien menor de 13 años la parte valiosa es la del stylus.

Tener un blog

Pluma estilográfica

Como estoy cambiando el template de este blog, me dio por hacer algunas reflexiones.

Siempre cuento, cuando tengo ocasión de dar alguna charla, que empecé a escribir en este blog porque en aquel entonces (2008-09) no encontraba nada que me gustara leer en castellano sobre la publicidad y lo que yo pensaba que podía ser su “evolución”. O “involución”, claro.
He tenido épocas más inspiradas y otras (como ésta) en que lo estoy un poco menos, pero sea como sea nunca dejé de escribir. Y, eventualmente, encontré lectores y colaboradores por el camino. Algunos siguen, otros llegan de pasada y se vuelven a marchar, y otros llegan no al blog, sino a algunos textos que encuentran útiles aunque se escribieran hace cuatro o cinco años.

Nunca dediqué a este blog más tiempo que el de escribir sus posts. Nunca me he preocupado por generar más tráfico, optimizar su SEO o incluir banners o cualquier otra vía de remuneración económica. Y así, la audiencia que llega a leer aquí lo es porque encuentran algo que les puede interesar leer tanto como a mí me interesa escribirlo, nada más. Y nada menos.

Supongo entonces que sueno muy tonto cuando me preguntan alguna vez que qué es lo que hago para que la gente que lee este blog lea este blog, porque respondo que lo único que hago es escribir. Y creo que, independientemente de otras zarandajas, así es como funciona esto: uno escribe o dedica tiempo a compartir lo que sabe o lo que opina de un tema concreto y, tarde o temprano, por raro o minoritario que parezca eso de lo que se publica, acabarás encontrando gente a la que también le resulte de interés (aunque sea para llevarte la contraria).

Empezar y tirar millas sin mirar atrás, porque al final (aunque tarde un poco) encontrarás tus lectores, ese es el mejor consejo que le puedo dar a alguien.

Me gusta pensar en este lugar como el espacio donde puedo venir a verter lo que tengo en la cabeza. Y me preocupo cuando tengo pocas cosas que verter aquí porque significa que la cabeza no está suficientemente estimulada. También me gusta pensar que lo que aquí escribo tiene al final un reflejo (positivo o negativo) en mi trabajo. Y me preocupo cuando lo que hago nada tiene que ver con lo que escribo.

En suma, escribir en un blog es más una terapia o un trabajo en sí mismo que el simple hobby que pudiera parecer a simple vista. Y por eso es un compromiso, con uno y con los demás, y hay que tomárselo muy en serio.

Iconos de empatía digital

Nuevos botones de emociones de Facebook

Es un poco medio macabro darle “Me gusta” a un post en Facebook donde un amigo relata algo malo que le acaba de pasar. La alternativa, “No me gusta”, tampoco refleja exactamente el sentimiento, que tiene más que ver con “Estoy contigo” o “I feel you” que con un rechazo propiamente dicho. Por eso, a mí me pareció muy lindo y acertado el que Facebook agregara esos nuevos iconos de emociones, una especie de “botonera de empatía”.

Aquí, un texto de uno de los responsables del proyecto explicando cómo llegaron a esa solución.

Y ya que estamos, otro par de enlaces más:
+ cómo se se produjo el cambio del icono de amistad de Facebook
+ Little Big Details: un blog del que ya escribí aquí, y que publica con regularidad curiosidades y descubrimientos sobre todos esos iconos de los interfaces que navegamos todos los días.

El último humano en la sala

Mark Zuckerberg en el Mobile World Congress de Barcelona

Debió ser la foto más republicada del pasado fin de semana, Mark Zuckerberg entrando en la sala para su intervención en el Mobile World Congress de Barcelona, rodeado de personas que “visten” (no sé qué verbo utilizar) sus headsets de Realidad Virtual de Samsung, conformando una de las imágenes más “distópicas” que hayamos conocido afuera del mundo de la ciencia ficción.

Y aunque algunos amigos que estaban presentes comentan que la percepción es más externa que interna (al respecto de que los que estaban allí no se sintieron así), no puede uno de dejar de sentir en las tripas una mezcla de fascinación con un poco de terror.

No sabemos si por la imagen de Zuckerberg como comandante en jefe del ejército de todos los humanos-cyborg-conectados, o (por verlo de otro modo) por la soledad de Zuckerberg como el último representante de los seres humanos porque es el único que parece estar 100% presente en ese lugar.

Ésta no la veíamos venir cuando decíamos que el futuro se parece ya a la película “District 9”.