El screensaver de Tumblr TV

Tumblr TV screensaver

1. Tumblr lanza Tumblr TV, un servicio de búsqueda de GIFs que te permite verlos a pantalla completa.

2. Manza lo celebra, y desearía que existiera un screensaver de Tumblr TV:
Manza y Tumblr

3. Mau crea un screensaver de Tumblr TV:
http://mau.center/tumblrtv/

4. Todos lo descargamos y utilizamos:
Tumblr TV screensaver 1
Tumblr TV screensaver 2

Internet.

Después del futuro

Adaptación de Coppertone

Este vídeo de una antigua entrevista a Isaac Asimov regresó de las profundidades hace un par de semanas para hacer sus rondas por todo mi timeline de Facebook:

Es interesante porque el comentario general era el de la admiración (obvia) por las palabras de alguien adelantado a su tiempo, pero también interesante por un fenómeno que nos atormenta, quizá sin saberlo: cuando el futuro se torna presente ya no sabemos qué es lo que sucederá a continuación.

Y no porque no haya futuristas, sino porque el futuro imaginado hace 60 años era más o menos lineal, pero ahora hay tantos posibles futuros que es complicado ponerse de acuerdo en cuál sería el idóneo para nuestra especie.

A ver si Jorge Camacho y sus amigos me echan una mano. Por lo pronto, voy a apuntarme a este workshop.


* la imagen que abre este post la encontré en este post sobre un antiguo anuncio de Coppertone *

Perdiendo el tiempo por no pensar en grande

Mapa Latinoamérica

Alguna vez teníamos en JWT México un “Departamento de Inventos”. Y llegó una mañana Jorge Camacho con una idea que me pareció genial: un pañal con un sensor que detectara cuando estaba excesivamente mojado, para que llegara una notificación al teléfono de los padres (y cambiarlo en mitad de la noche, por ejemplo).

Así que, como teníamos un par de marcas de pañales en la agencia, armamos corriendo una presentación para explicar la idea, y ni siquiera nos preocupamos de especificar si queríamos hacer una tirada gigantesca o practicar el “scarcity” del que hablaba ayer. Una vez terminamos el último slide, lo que escuchamos fue que la idea era muy interesante pero que en ese momento no tenían ni tiempo ni dinero en México para desarrollarla.

Lo que un par de años más tarde me llevó a entender una de las falencias de aquel departamento para el que habíamos creado tan florido nombre: si trabajas en una compañía multinacional, que está cargo de numerosas marcas en múltiples países, ¿por qué crear un Departamento de Innovación que trabaje únicamente para las marcas que lleva la oficina de México, en vez de crearlo para dar servicio a todas esas marcas a nivel regional -Latinoamérica, por ejemplo-?

Pensé muy en pequeño. Eso me pasa por novato.
Pero no me vuelve a suceder. Sorry, Jorge!

La escasez como autodefensa para las agencias

Tapa de Nescafé

El “scarcity” (que se podría traducir como “escasez”) es esa disciplina del marketing con la que te topas, por ejemplo, cuando encuentras una oferta para un vuelo de avión de la que sólo quedan tres unidades o diez minutos para que deje de ser válida. Entonces, ante la perspectiva de perderte semejante bicoca, decides realizar tu compra, cuando en una situación normal seguirías buscando para ver si encuentras una oferta mejor.

El “scarcity” no siempre es tan sibilino como el ejemplo que acabo de contar, sino que a veces es utilizado por las compañías para entender bien de qué se trata alguno de sus productos, antes de lanzarlo masivamente al mercado con una versión más madura. Tal es el caso de la Nike Fuelband, que inicialmente sólo se vendía en Estados Unidos e Inglaterra. Cuando pregunté alguna vez por qué no se vendía en México o España, recibí como respuesta la de que aún estaban intentando comprender exactamente cómo y por qué la gente usaba las escasas que había en el mercado (o como escribía yo hace unos días, porque “no es la app, estúpido”).

Me acordé entonces de cuando alguna vez charlé con Héctor sobre la labor artesanal que hubieron de realizar para lanzar uno de los proyectos más bonitos que vi el pasado año, la tapa despertador que en Publicis México hicieron para Nescafé:

Me contaba Héctor que las doscientas tapas que se lanzaron hubieron de ser producidas y armadas a mano y una por una. Y me pareció un proceso tierno y a la vez necesario, porque si en algo me equivoqué esencialmente cuando yo proponía estas cosas en JWT México, fue el no entender que, al pensar las marcas en la innovación de producto como algo encapsulado y no en una sucesión de iteraciones, proponer una fabricación en serie de diez mil o veinte mil piezas en China es prácticamente inviable en tiempos y costos. Yo quería que marcas que hacen, por ejemplo, chocolate o bebidas energéticas, se dedicaran a fabricar productos como ratones o balones de fútbol, en vez de pensar en esos productos como herramientas de comunicación que pudieran contar una gran historia y realizar una gran labor de relaciones públicas. No digo que sea lo ideal, pero si enfocas así este tema tienes más visos de llegar a productos terminados, en vez de quedarte en tu escritorio con un montón de ideas increíbles… en una presentación de Powerpoint.

Doscientas tapas de Nescafé son muy pocas, pero a mí me gustaría tener una porque me parece una muy bonita forma de contar una historia relacionada con la marca, y porque no puedo conseguir una fácilmente. No sé, en cambio, si compraría una si hubiera miles y estuvieran a la venta.

O sea que para hacer innovación de producto para las marcas para las que trabajamos quizá haya primero que hacer una pequeña tirada y ver cómo funciona, cuánto la quieren y qué reacciones despierta a un pequeño costo, el tan famoso producto mínimo viable. Pero no para venderle la idea al cliente (como yo pensaba), sino para ponerla directamente en el mercado, esperando que el público y la cobertura en blogs y medios aprecien lo que uno quería al presentar la idea.

Y entonces, si todo sale bien, se habrán ganado el derecho a una segunda ronda.

Concluyendo, pocas veces las marcas van a producir productos aparte de los que son su negocio principal. Pero quizá combinando una buena idea con un poco de “scarcity” marketing puede que se lo piensen. Quizá el “scarcity” pueda ser una buena forma de autodefensa para las agencias de publicidad que piensan que pueden hacer algo más que campañas para sus clientes.

P.S.: Curiosamente, y mientras escribo esto, me topo con esta nota del diario The Times acerca de por qué compartirle al mundo que tienes una buena idea: para ver cómo reacciona :)

Recordatorio para futuros emprendedores

Saul Goodman

Uno va aquí y allá a dar charlas a estudiantes, y les cuenta que hay muchas alternativas a una carrera en una empresa. Que pueden emprender, crearse su futuro, etc., porque como dice Gonzalo, para emprender sólo se necesitan cinco segundos de increíble valor.

Claro, que también necesitarás un gestor (o contador, como le dicen en México). Y, sobre todo, un abogado. Y lo explican muy bien en una de las más famosas líneas de Breaking Bad:

“Seriously, when the going gets tough, you don’t want a criminal lawyer… you want a CRIMINAL lawyer.”

Así que al loro, colegas.

Sparkjoy: lo que pasa cuando un publicista crea una startup

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Hace un año dejé mi trabajo como director creativo en Flock para iniciar mi propia compañía. Las razones de mi partida fueron varias, pero una de las principales fue mi desencanto con el modelo de negocio de las agencias, el cual, a mi juicio, aún no es propicio para crear ideas escalables para mejorar la relación entre personas y marcas.

Después de trabajar en el mundo del marketing digital y la tecnología durante tanto tiempo, me pareció natural tratar de crear una idea que apalancara toda esa experiencia y que al mismo tiempo compusiera un poco la relación un tanto rota entre personas, marcas y comercios.

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Cosas que leer: el blog de Aaron Benítez

Foto de Aaron Benítez

Yo no sabía de la existencia de Aaron Benítez hasta el día en que me topé con este (magnífico) post suyo titulado “Siete demonios del emprendimiento en México”. Igual lo descubrí muy tarde, pero como suele decirse en estos casos (aunque suene a excusa barata) más vale tarde que nunca.

Aaron hace muchas cosas, entre ellas escribir un blog. Alguien podrá decirme que escribir un blog es muy 2004 y muy poco 2014, pero lo cierto es que cuando alguien escribe de forma tan entretenida y didáctica sobre temas complejos, como hace él, las discusiones sobre si el formato está o no de moda quedan a un lado. Como, por ejemplo, en este texto titulado “¿Cómo caerle mal a mucha gente?”:

“¿Cómo caerle mal a mucha gente?”

Yo le caigo mal a muchas personas.

Está bien. No pasa nada. No lo tomo personal.

Probablemente mi cara, mi redacción, mis valores, mi visión, mis proyectos, mis ideas, mi pasado, mi formación o mi sola existencia física en este planeta les provocan esa reacción.

La gente a la que le caigo mal me hace un gran favor: se filtra a sí misma. Ellos no me van a buscar, no me van a llamar por teléfono, no me van a felicitar, no me van a enviar un mensaje, no me van a caer de sorpresa en mi departamento ni me van a hacer plática por WhatsApp. Se están filtrando gratuitamente para mí. Al admitir abiertamente que les caigo mal me están diciendo que no estamos en la misma sintonía y que no podemos asociarnos, trabajar juntos, platicar o hacer cosas. Genial.

Las personas a las que no les caigo bien son honestas.

¿Quieres un tip valioso y trascendental? Esa necesidad de querer caerle bien a todo el mundo sólo nos retrasa de lo que deberían ser nuestros objetivos más elevados.

Toma dos personas al azar – las que quieras, donde quieras – y pregúntales cómo les cae el Papa, Obama, Peña Nieto, Bill Gates, Brad Pitt, Lola La Trailera y tú. Para todos van a tener una opinión. En algunos casos más informada que en otros, pero en todos subjetiva.

La gente que nos cae mal usualmente representa algo de nosotros que no queremos ver. La gente que nos cae mal revela algo de nosotros que nos da miedo exponer. La gente que nos cae mal tiene cosas que no tenemos. La gente que nos cae mal hace cosas que a nosotros nos dan pena o miedo. Son – en una palabra – espejos.

La meta nunca debe ser caerle bien a la gente.

Por querer caer bien, por querer generar en todos una impresión positiva, terminamos limitándonos constantemente.

Hace unos días platicaba con uno de mis amigos más cercanos. Me preguntó si no sentía una responsabilidad grande al escribir en contra de la escuela dado que podía haber personas con un criterio débil que tomasen literalmente mis palabras. Le dije que yo veo mi trabajo como divulgación de ideas, divulgación de las cosas que voy descubriendo. Verás, yo no veo que todos los pinches compositores dramáticos que escriben sus melodías de dolor, ruptura, nostalgia y demás anden preocupados por cómo el público va a tomar la vida después de escuchar su obra.

Sus fans van a aplaudir y cantarlas a todo pulmón.

Sus detractores vamos a decir que es puro pinche ruido y drama el que están agregando al mundo.

Pero el compositor siente una necesidad de crear y compartir. Esa es su función. Es la nuestra procesar – si queremos – su arte y asignarle un valor emocional y económico.

Lo mismo pasa con mis artículos. Mi función – mi necesidad personal innata – es crear y compartir. Algunas cosas las vas a cantar y otras no. O tal vez vas a odiar todo. O tal vez lo contrario. Pero el punto es que cada quien cumple un paso en este proceso llamado vida. Unos crean. Otros consumen. Unos critican. Otros aplauden. Si – en el caso hipotético que mi amigo expuso – yo escribo que la escuela es esto y aquello y un chico sin mucho criterio decide adoptar mis palabras para ser flojo y desobligado, no lo veré como mi culpa.

Alguien permitió que ese chico llegase a ser así.

Ese no fui yo.

Y por otro lado, yo no estoy en contra de aprender. No estoy en contra de la experiencia universitaria. No estoy en contra de exponernos a nuevos conceptos, a maravillarnos con ideas. Estoy en contra de limitar nuestra mente. Tengo docenas de artículos donde hablo de lo que pienso y comparto autores y libros para ampliar la visión al respecto. Si el chico decide basar su nueva – y tonta – filosofía de vida en dos líneas que escribí en lugar de tomarse la molestia de acceder holísticamente al asunto, caray, es como el que se suicida después de pasar dos horas escuchando a Franco De Vita, Alejandra Guzmán y José José: lo hace porque quiere. La música de Franco, Alejandra y José es una mera excusa.

Si por no querer irritar la filosofía de vida personal de alguno de mis lectores yo atenuase mis artículos, terminaría escribiendo de la forma promedio en que todo el mundo se expresa: con cuidado para no causar olas, con miedo para no ofender a nadie.

No. No busco hacer olas. Pero tampoco busco la tranquilidad mental de cada una de las personas que se exponen a mis líneas. Simplemente busco ser lo más honesto posible conmigo mismo.

No. No busco ofender a nadie. Pero tampoco busco estar en buenos términos todo el tiempo con todo el mundo.

¿Cómo caerle mal a mucha gente? Haciendo todo el tiempo lo que sabes que tienes que hacer sin preocuparte por nada más.

Eso es lo que hago.

No sé. Me gusta. No creo que sea algo malo. Te invito a que lo intentes.

Que estés aquí, acompañándome con buena vibra mientras hago lo que tengo que hacer, me alegra, me da gusto.

Hace que me caigas muy bien, Daniel.

Hoy un abrazo especial. Acaba de nacer Leo, mi nuevo sobrino y ando muy contento.

Aaron Benitez
autor@aaronbenitez.com

El encanto del blog de Aaron radica en que todo aquello que lees desearías haberlo escrito tú, lo cual, aunque es meramente subjetivo, es una cualidad más bien escasa en estos días, y por ello, muy valiosa.

La publicidad no está muerta, algunas marcas sí

Nerdy Anthropologist

Lanzamos BAG, y desde hace unos días me hacen preguntas o entrevistas para que explique exactamente en qué consiste mi nuevo proyecto. Si les toca ver o leer alguna, discúlpenme, porque de momento es más sencillo explicar qué no es que lo que sí.

Aunque parezca trabalenguas, no es una situación que me sea extraña, y se da cada vez que cambio de trabajo y tengo que, por ejemplo, dar una conferencia. El esqueleto base, a partir del cual crearé historias y complementaré con anécdotas que la vayan haciendo crecer, es lo más difícil de crear cuando una termina un ciclo y ha de abrir uno nuevo. Me pasó cuando dejé Grupo W. Y cuando dejé JWT México. Y me está pasando ahora que dejé Flock.

No es que uno reniegue de lo que ha venido diciendo hasta ese momento, pero todo ese conocimiento se transforma por la sana vía del escepticismo y la colisión. Se reordena, por así decirlo, y en esas estoy, reordenando (y más vale que reordene rápido porque con viajes a Argentina, Colombia y Rusia no está el tiempo para desperdiciarse).

Como ya les conté, yo pensaba en irme a Cannes para obtener respuestas a las dudas que tenía en aquel momento, y el viaje, lejos de resolverlas me incrementó el número de preguntas. Pero de entre todo el galimatías, algo apunta como cierto, y viene a propinarle un derechazo en el rostro a una frase muy en boga (hasta yo mismo la he usado, con más o menos matices) durante los últimos años: “la publicidad ha muerto”.

Las marcas y sus problemas
Pareciera, entonces, que el problema de las marcas para relacionarse con sus usuarios tiene que ver únicamente con los puntos de contacto en los que ambos se encuentran. Y que si digital esto, y que si las historias lo otro y que si la tecnología lo de más allá. Así que, si arreglamos la publicidad, las marcas y su relación con la gente se habrá salvado. Cual Lázaro, levántate y anda.

Y luego ve uno la cantidad de ideas publicitarias maravillosas e inteligentes que salen todos los días por aquí y por allá, y entonces uno no entiende muy bien el porqué de que la publicidad se esté muriendo, o de qué se está muriendo exactamente. Porque lo cierto es que existe gran publicidad, pero eso no está sirviendo para que la gente cambie su percepción general sobre las marcas: les importan un carajo. Como si la publicidad de esas marcas no estuviera muerta… pero las marcas sí.

Entonces, e igual es muy obvio esto, da uno un paso atrás, y se imagina que a lo mejor el problema de las marcas no es su publicidad, sino la marca en sí misma. Quién la dirige, para dónde la lleva, para hacer qué. Asuntos que, sin resolver, pueden provocar que la publicidad relacionada sea excelente… pero que a nadie le importe en términos de marca, más allá de pasar un buen rato o compartir lo que sea con sus amigos en redes sociales.

Medios y paradigmas
A lo mejor, el cómo “digital” atraviesa transversalmente todos los puntos de contacto en los que una marca se comunica con sus usuarios es una visión muy pequeña que tenemos los publicistas sobre el mundo de marcas para el que trabajamos. Porque esa “transversalidad” (no sé si exista semejante término) también es relevante a nivel de cómo toca al brand manager… y a los de ventas… y al CEO… e incluso a las agencias de publicidad que trabajan para esa marca.

Las implicaciones del problema que se origina si lo anterior no está bien resuelto son inmensas. Y por eso, pretender reducir ese problema a que la publicidad ha de cambiar y evolucionar es como intentar curar una anemia con una tirita (o curita si lees esto en México).

No estaba muerta, estaba de parranda
Así que, no me malentiendan lo que quiero decir, creo que la publicidad no está muerta, y que, como herramienta, su rol sigue tan vigente como hace cincuenta años: comunicar. El problema es que el qué se comunica cada vez está más jodido porque la mayoría de las marcas están así de jodidas o hacen algunos productos que le hacen a uno rezar tres Padresnuestros. A veces, es hasta peor, el mundo está lleno de marcas, productos y servicios irrelevantes.

Creo que las agencias de publicidad no van a salvar a ninguna marca de este desbarajuste. En el mejor de los casos quizá salven la publicidad de la misma. O puedan comunicar lo que la marca ya hace bien. Que no es poca cosa, pero paren de contar.

Tengo una sensación creciente de haber estado dando martillazos a un clavo durante demasiado tiempo, sin darme cuenta de que el clavo estaba en el lugar equivocado. El clavo iba más arriba, y si no empezamos a dar martillazos allí, lo único que lograremos será hacer cosas chulas e innovadoras… en publicidad, pero nunca podremos transformar a ninguna marca. Si quieres cambiar algo, las cosas se hacen de arriba abajo, y no a la inversa, que es lo que hacemos los publicistas.

Cambiar de opinión es sano, por eso es bueno escribir un blog, para recordar dónde dijiste tal cosa el día que vas y escribes lo contrario. O lo mismo, pero visto desde un lugar distinto, al menos.

Por eso, si leen o ven alguna entrevista mía próximamente, no me tachen de no saber de qué estoy hablando, es sólo que ando en modo “reordenación”.
¡Graaaaaacias!

Hola, BAG

Han sido unos días agitados desde que escribí que dejaba mi anterior trabajo, pero por fin ya podemos comenzar a hablar de la compañía que Fernando, Gonzalo y yo llevábamos imaginando desde hace varios meses: BAG.

Fundadores BAG - Barbella + Alonso + Granatta

Aquí algunas de las cosas que hemos hecho, por si no nos conocen:
· Fernando Barbella (Twitter / Linkedin)
· Gonzalo Alonso (Twitter / Linkedin)
· Daniel Granatta (Twitter / Linkedin)

En caso de que quieran hacernos compañía, ya tenemos una cuenta en Twitter. Y en Facebook e Instagram. Y un sitio que estará activo la semana que viene, si no se tuerce ningún cable por el camino.

Gatos, bits y Jedis, va a ser divertido.

Workshop de Creative Tech en Saltillo

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Nuestros amigos de Digital Invaders nos invitaron a hablar un poco sobre Innovación y Creatividad Tecnológica. Aceptamos la invitación y ademas se nos ocurrió impartir un workshop  sobre Internet of Things y modelos de innovación los día 30 de Mayo y 1 de Junio en la  Librería Carlos Monsiváis, en el centro de Saltillo.

Además de una buena charla y de armar proyectos interesantes, seguiremos con la búsqueda de la tripleta que mencionamos anteriormente:  Hackers, Hipsters y Hustlers.

Así que si estás interesado en tecnología, innovación o en ser parte del equipo de Flock te invitamos a que nos acompañes.