La etiqueta del precio por hora

Reunión y email

No hace tanto me vi en uno de esos relatos surrealistas de la vida real de la publicidad.

El responsable de una marca contactó a la agencia donde trabajaba, para comunicar que tenía como objetivo relanzar una de sus marcas (¡yey!) y que quería hacerlo usando exclusivamente canales digitales (¡yey!). Fue entonces cuando alguien hizo la fatídica pregunta acerca de cuánto dinero quería gastar en el relanzamiento, a lo que el cliente contestó, lacónico, que tenía pensado invertir unos 10 mil dólares (de los de Estados Unidos).

Plop.

Sobre todo, porque calculando (exagero un poco, pero no tanto) la suma de los precios/hora de las personas de la agencia que estaban presentes (ya saben, la división resultante entre el sueldo mensual y el número de horas a trabajar en ese mes) en la reunión, probablemente ya estábamos cerca de habernos gastado todo el presupuesto que tenía asignado para su “relanzamiento” (permítanseme las dobles comillas).

Visualización de un Google Calendar

Recordando eso, y teniendo en cuenta la cantidad de reuniones en el día a día de una agencia de publicidad que se podrían haber resuelto con un correo electrónico, me pareció brillante esta idea, crear una etiqueta para cada evento de Google Calendar en la que se puede visualizar la suma de todos los precio/hora de los participantes invitados en esa reunión.

Para que cuando el número sea alto, haya de quedar claro (al enviar la invitación) que esa reunión es tan importante que requiere del tiempo (expresado en lo que le cuesta a la agencia o al cliente) de todos aquellos que están invitados. Y probablemente así habría menos reuniones, más importantes.

La “disrrupción” de la ciencia-ficción

Desde hace algún tiempo (eso incluye este antiguo post acerca de cómo se veían los 90s en los 60s) soy aficionado a recopilar imágenes “vintage” que tienen que ver con cómo se imaginaba el futuro en el pasado.

Por ejemplo, imágenes que tienen que ver con el acceso a la información y la superinteligencia humana:

Mindfulness

Superinteligencia humana

La creación de artefactos que pudieran recordar a exoesqueletos:
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Calvin y Hobbes y Tay

Como les contaba en este post sobre lo que yo llamo “la agonía de las máquinas”, cada vez que algo que tiene que ver con un robot o una Inteligencia Artificial sale mal no podemos dejar de sentir un cierto dejo de lástima, porque los consideramos hijos nuestros. Somos los Doctor Frankenstein de esta generación.

Chatbot Tay

Imagino que ya lo habrán leído, pero si no aquí hago un breve recuento. Hace algo más de una semana, Microsoft lanzó un chatbot llamado Tay en Twitter. Su objetivo era aprender a comportarse y relacionarse nutriéndose de sus interacciones con el resto de usuarios en Twitter. Como pueden imaginar, la cosa terminó fatal, porque en menos de 24 horas Tay se había vuelto un bot racista y neonazi que acosaba a otros usuarios, situación que condujo a su “desactivación”.

Días después fue “reactivado”, sólo para comenzar a publicar mensajes de spam y otros que parecían desesperados gritos de socorro –“you are too fast, please take a rest”-, de modo que fue “desactivado” por segunda vez.

Mientras decidimos si lo ocurrido es cómico o trágico, esta tira de Calvin y Hobbes da justo en el clavo:

Calvin y Hobbes - Psychotic computer

– Leí que unos científicos están intentando crear computadoras que piensen. ¿No es extraño? Si las computadoras piensan, ¿en qué seremos los humanos mejores que ellas?
– Comportamiento irracional.
– Quizá inventarán una computadora psicótica.

Por cierto, no se rían de Microsoft. Su approach de agregar AI a sus apps (desde Skype hasta Excel) es de lo más emocionante que se ha escuchado desde que Apple lanzó su primer iPhone. Como dice Mau Ruiz, Microsoft vuelve a ser cool.

Las pruebas del Festival Ultra

Ultra Music Festival 2016 - Escenario principal

De noche, la luz entra por las ventanas haciéndonos creer que vivimos dentro de uno de los billboards de la película “Blade Runner”. Y es que ya me lo advirtieron/anunciaron cuando me mudé al apartamento en el que ahora vivo:

En Marzo se celebra el Festival Ultra, en el parque que está justo enfrente del edificio.

Nunca había transitado mucho por esa zona de Miami, así que la noticia no me pareció ni buena ni mala, simplemente no la registré. Hasta que hace unas semanas cerraron dicho parque para comenzar los preparativos del Festival e instalar los siete escenarios por los que, dentro de un par de horas, van a empezar a pasar muchos de los grandes nombres del mundo de la música electrónica.

Y más allá de las complicaciones logísticas por el tráfico que se va a originar en una zona transitada por más de noventa mil personas, me llamó la atención (desde mi ventana) el proceso de montaje de cada uno de los escenarios. Porque, aunque el festival empieza hoy (18 de Marzo), el escenario principal está listo desde el pasado domingo 13. Todo lo que han hecho desde entonces (aparte de pulir detalles, imagino) ha sido probar el audio y las luces que lo acompañan. Todo el día, todos los días, sin interrupción:


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Átomos y Bits

Nuevas reacciones de Facebok

En Noviembre de 2015, el número de usuarios activos en Facebook era de unos 1600 millones. 1600 millones de personas para las que la plataforma lanzó el mes pasado un nuevo feature que consiste en que ahora puedes calificar todo lo posteado con emociones adicionales a la que ya teníamos hasta ahora (“Like”). Una pura y dura cuestión de empatía, como decíamos aquí hace unos días.

Ahora imagina las implicaciones logísticas para que tu marca favorita de bebidas cambiase (por ejemplo) su sabor o el diseño de 1600 millones de sus botellas o latas, o que tu marca favorita de comida rápida repartiese (por ejemplo) 1600 millones de cupones.

En la vida de los bits, el proceso se llamaría (y se llama) Upgrade. En la de los átomos se llamaría (y se llama) Panic Attack -y probablemente nunca llegara a suceder-.

Las marcas y sus dos varas de medir

Pacquiao + VW

Estamos en 2016, aunque no lo pareciera cuando llega Manny Pacquiao a hacer unas declaraciones propias de la Edad Media al respecto de las relaciones homosexuales.
Al día siguiente, Nike cancela todos sus contratos de endorsement con él.

Pacquiao pide disculpas horas después, pero ya es demasiado tarde.

Mientras tanto, Volkswagen confiesa haber hecho trampas a la hora de controlar las emisiones contaminantes de sus coches en Estados Unidos. No es cosa baladí ni un error de comunicación o una campaña que le sale mal a la marca, sino un comportamiento doloso continuado que tiene injerencia directa en la salud de todos los que viven en este planeta. Tanto, que Volkswagen es ya una compañía con una reputación similar a la de Shell, Monsanto o cualquier tabacalera.

Un par meses después, la compañía lanza una nueva campaña para intentar recobrar (con comunicación) la confianza perdida (por un producto notoria y voluntariamente defectuoso). “Fix the product first”, que dirían los amigos Montero y Rafael Jiménez.

Pero llama la atención también el rol de una agencia que haya de trabajar para la marca (nadie rescinde contrato alguno aquí), metida en un atolladero casi tan complicado como el de ser el abogado de O.J. Simpson.

Una mente tan preclara como la de Faris Yakob lo escribió muy bien en este texto de título Volkswagen: Liar of the Year, al respecto del mensaje que las agencias de publicidad lanzan al mundo si todos hacemos como que no pasa nada y miramos para otro lado, mientras se siguen inscribiendo piezas de Volkswagen (de sus coches diesel o de sus campañas de green-technologies) a todos los festivales de publicidad habidos y por haber.

Esas dos varas de medir de las marcas (para con ellas y para con los demás) transforma la decisión de las agencias de trabajar con ellas no en una decisión laboral, sino (casi) moral. Y apretujadas por su modelo de negocio, ya sabemos la vía que éstas últimas se ven obligadas a tomar. Con razón es complicado reclutar talento últimamente…

Steve Jobs y “Think Different”

Logo de Think Different

A menudo, la publicidad de una marca tiene mucho más que ver con los responsables de esa marca que con la agencia que trabaja para ellos. Este vídeo de Steve Jobs hablando de la campaña “Think Different” es una radiografía maravillosa de alguien que tiene clarísimo qué es su marca y cuál es su propósito:

El Señor de las moscas y los robots

Amigos de los robots

Alimentados por cada nuevo vídeo que lanzaba Boston Dynamics, cuando estábamos en Flock teníamos un chiste que rezaba algo así como que en 15-20 años ya no le diríamos a nuestros hijos que dejaran de molestar al perro de la casa (si es que tienes hijo o perros), sino que habríamos de decirles que dejaran de darle patadas al robot doméstico.

Y seguía siendo chiste hasta que vi este fascinante experimento que Jorge me envió hace unos días, en el que se puede observar lo que sucede cuando dejas a varios niños a solas… con un robot:

Lo interesante no es sólo lo que sucede con los niños, sino cómo el robot aprende de cada situación para reaccionar, por ejemplo, yendo en dirección a los padres de alguno de esos niños para que éste abandone semejantes comportamientos. Una belleza.

The robots. Are coming. ¿Quién dijo ciencia-ficción?

Superhéroes contra el spam

Solomon spam

Hace ya algunos años que escribí este post al respecto del spam, molesto pero escrito con extrema amabilidad para intentar engatusar a quien lo recibe.

Es lo primero en que pensé cuando vi esta charla en TED de James Veitch, en la que relata cómo “trollea” a uno de los remitentes de ese tipo de correos:

El resultado es el equivalente a Alicia cayendo por la madriguera del conejo, una especie de caja de Pandora de consecuencias desconocidas… que sólo pueden descubrirse si sigues contestando correos. Su conclusión final, tras haberse dedicado a contestar correos de spam durante más de tres años, es que todo el tiempo que emplean los spammers en responder sus correos es tiempo que no emplean en estafar a otras personas.

Un superhéroe sin capa.

La nueva limosna

Panhandling 2015

Me lo encontré en el timeline en Facebook de Arturo Vélez, de Naranya Labs:

“Lo que más me ha impresionado en China sucedió hoy. Este es el futuro. Una señora de mediana edad pidiendo limosna en el metro mostrando un QR en su celular.

Este QR genera una petición de transferencia de dinero por WeChat con una cantidad predeterminada, que si la aceptas, le envías directo de tu tarjeta bancaria o del mismo weChat wallet con sólo escanear tu huella.
1 de 20 personas a mi vista con su teléfono en la mano le transfirió y ¡no tardó más de 5 segundos la interacción!”

En una simple observación sin sesgo alguno, el downtown de Miami está lleno (lleno, lleno) de gente sin techo. Casi no tienen ni para comer, pero sí tienen un smartphone… y un montón de cafeterías en cuyos alrededores poder captar una señal de Wi-Fi. El dónde recargan la batería sigue siendo un misterio para mí, eso sí.

Y me pregunto si no estaremos todas las partes muy mal si, teniendo un smartphone, es recibir limosna con un QR lo más a lo que pueden aspirar.