Un taller para diseñar futuros

smart Creative Lab

smart Creative Lab es una experiencia educativa para las industrias creativas, un ejercicio de experimentación para repensar el futuro de la ciudad.

Como parte de las actividades, una serie de 16 cursos y talleres repartidos en cuatro ejes temáticos, estaré impartiendo (del viernes 28 de Julio al martes 1 de Agosto, en las instalaciones de CENTRO) un taller sobre “Diseño de Futuros”, una de las disciplinas “creativo/estratégicas” más apasionantes que podrás encontrar hoy en día, y que en contra de lo que el nombre pudiera sugerir (o alguien pensar) no tiene como objetivo predecir el futuro, sino intentar llevarnos hacia el que nos parezca más deseable.

En ese tenor, escribí la siguiente descripción para el taller:

La construcción del futuro es una misión de todos y conlleva además una responsabilidad ética.
Adéntrate en los principios del análisis prospectivo, imagina escenarios y diseña mapas que te permitan anticiparte a las tendencias y a la solución de problemas futuros.

Si estás interesado en cursar el taller, aún me quedan algunos códigos de descuento. Escríbeme un correo a dani.granatta@gmail.com para enviarte uno.

· Más información sobre smart Creative Lab
· Información sobre mi taller (temario, objetivos, fechas, precio)

El guitarrista y el junior

Guitar on fire

El tipo que cada viernes por la noche le prende fuego al lugar en el que toca la guitarra con su banda. Las mujeres lo miran embelesadas, los hombres con envidia.
El tipo es invencible, es el dueño del lugar y de la noche.

Llega el lunes por la mañana, y nuestro guitarrista entra por la puerta de la agencia donde trabaja como redactor junior. Recibe unas collejas de su jefe, el Director Creativo, por llegar cinco minutos tarde. Y se siente inútil, pequeño y vulnerable.

Nada queda en él de la energía de tres días antes. Pareciera como si al pasar por la puerta de la agencia se hubiera puesto un traje de “publicista”.
Trabajar en una agencia de publicidad no tiene nada de malo. Sólo si tienes que dejar de ser quien eres para hacerlo.

Un redactor junior es reemplazable, la energía de aquel viernes por la noche no, y es esa “uniquicidad” lo que te hace indispensable. Si el lugar donde trabajas no la requiere, entonces mejor busca otro: ya sabes que hay ideas y hay empresas.

Niños y tecnología

La representación en el imaginario colectivo de la expresión “niños y tecnología” es la de alguien menor de diez años usando un teléfono o una tablet. Es una imagen limitada, que carece de matices mucho más interesantes como la relación con el dispositivo (por qué usar un ratón o un teclado, si puedes usar tu voz) o la relación de esos niños con conceptos aparentemente abstractos para ellos (por ejemplo, el dinero).

Por motivos quizá más que obvios, uno de los temas que más me interesa en la actualidad es el acercamiento de los niños a la tecnología, sobre todo porque creo equivocado nuestro enfoque de adultos que piensan constantemente en la misma como una fuente de posibles peligros. Quizá sea porque la explosión tecnológica sucedió ante nuestros ojos y, al desconocerla y no poder dimensionar sus consecuencias, no podemos percibirla de la forma natural e inocente en que lo hacen los más pequeños.

Pero tras leer un par de libros sobre el tema el pasado fin de semana pareciera que la solución como padres a los problemas que la tecnología ocasiona sea privar a los niños de ella, en vez de considerarla como lo que creo es, una de las más poderosas herramientas de expresión y desarrollo personal que jamás hayan existido. Negársela a los niños por los peligros que pueda conllevar (para qué salir a la calle, si te puede atropellar un camión) en vez de guiarlos para que hallen su propio camino es cerrarles las puertas del futuro.

Y para hablar de esa y otras cosas me vi un día en la televisión:

Y también en el vídeoblog de Ana Paola, mejor conocida en las redes como “Mamá Gallina”:

Charla en Platzi Conf 2017 (vídeo + presentación)

En mi charla de Platzi Conf 2017

La ilusión por algo es completamente subjetiva.

Hace casi 7 años di una charla en un evento TEDx en la Ciudad de México. Más allá de lo bueno o malo o correcto o incorrecto de lo que relaté en aquella charla, sí la recuerdo como un momento a partir del cual sucedieron cambios increíbles en mi vida. Y aunque he impartido muchas charlas desde entonces, nunca había vuelto a sentir una sensación similar hasta hace un par de semanas, cuando tuve la oportunidad de participar como expositor en la edición de 2017 de Platzi Conf.

No soy imparcial porque conozco y admiro a Christian y Freddy (los fundadores de Platzi y, por ende, del evento) desde hace años, pero en muy pocas ocasiones he podido sentir el calor y unidad de una comunidad como la que Platzi está gestando. Un ambiente increíble, un foro sensacional y todas las facilidades del mundo para contar por qué quien construye tecnología es hoy para los niños lo que para mí era la ciencia ficción que me llegaba por cine y televisión cuando tenía 5 años. De “Star Wars” a Platzi, pasando por “Logan’s Run”, i really enjoyed this one.

La presentación:

El vídeo de la charla:

Adicionalmente, un par de textos sobre la charla escritos por asistentes al evento:
· Pensar el futuro de América Latina a través de la ficción
· La importancia de construir la visión de futuro

Charla en Social Media Week CDMX 2017 (vídeo + presentación)

En mi charla de Social Media Week CDMX 2017

Tras la charla del año pasado, tuve la oportunidad de regresar de nuevo a Social Media Week CDMX para hablar de cómo la tecnología se está volviendo invisible, de por qué ha de ayudar a las ideas y no a la inversa, y también de todo eso que sucede cuando esa tecnología se usa de forma irresponsable en marketing y publicidad (y cómo solucionarlo).

La presentación:

Y el vídeo (aquí el enlace original en Livestream):

Los Inventores Gollum

Gollum - Lord of the Rings

Mi último post trataba de las similitudes entre industrias que nacen hoy e industrias que nacieron hace veinte años. Similitudes que animan a emprender cualquier tipo de aventura, pues pareciera que uno no va tan a la deriva sino con una cierta “brújula” que alivia la incertidumbre.

Pero por el camino también se encuentra uno algunas diferencias sustanciales. Hace veinte años no estábamos tan hiperconectados como ahora. Hace veinte años encontrabas por casualidad a alguien que hacía algo remotamente parecido o relacionado con lo que hacías tú y le escribías con el espíritu de quien envía un mensaje en una botella; resulta que los destinatarios vivían también con ese espíritu, y a partir de ahí empezaron a nacer comunidades deslocalizadas geográficamente pero tremendamente enfocadas en descubrir y compartir.

Hoy apenas hay misterio, todos sabemos en segundos lo que pasa en la otra punta del globo, y los protagonistas de cada noticia no buscan (en general) tanto el compartir como el capitalizar los pasos que hayan dado. Muy bien lo decía Alejandro Berman hace unos meses: “En la Ciudad de México todo el mundo quiere ser el próximo Mark Zuckerberg o el inventor de la próxima gran cerveza artesanal.”

Si algo nos enseñó el concepto de open-source y todo lo que vino después es que nadie es tan bueno en solitario como la suma de todos nosotros juntos. Nos falta volver a asombrarnos. Y compartir, y dejar de pensar que el progreso es un sistema de vasos comunicantes, donde si a uno le va bien al resto le va mal. Sucede justo todo lo contrario.

En mi último post hablaba de la necesidad que tenemos de ser inventores de lo que necesitamos para que aquello a lo que nos dedicamos progrese. Pero pareciera que somos una especie de “inventores-Gollum”: lo que creamos vive bajo el esquema “my precious, my precious”. Todo para mí, nada para los demás.

El “inventor-Gollum” es más cínico que entusiasta, especialmente en lo que se refiere al trabajo de otros. Y como siempre les digo, si pueden ser entusiastas, no malgasten su energía siendo cínicos.

“Inventores-Gollum”. Don’t.

Por qué no, Val del Omar

Tormenta - Mad Max

De entre las múltiples cosas en las que ando trabajando en esta época, una de las más divertidas es la de abrir la operación en México de una compañía de Realidad Virtual creada por personas a las que admiro mucho.

Mucha gente está comparando el auge de la Realidad Virtual (con mucho o poco hype, según con quien hables) con el de la multimedia en Internet (las primeras versiones exportadas de Macromedia Director, el surgimiento de Macromedia Flash y todo lo que vino después), pero yo creo que aún no pasamos del estadío previo, aquel en el que para tener un sitio web había que saber programar páginas en HTML que había que alojar en un servidor configurado por uno mismo en alguna universidad. O sea, no es 1999, sino 1995 a lo sumo.

Eso nos lleva a un lugar interesante, ese en el que uno tiene que deshacerse de la costumbre de que todo lo que va a utilizar probablemente ya fue creado en algún punto del planeta, para pasar a plantearse si las ideas (de experiencias o de hardware) que uno tiene para intentar hacer “bypass” a un problema concreto son técnicamente posibles, y que, si lo son, uno ha de librarse del prejuicio y los complejos e intentar hacerlas realidad. Como Val-del-Omares del siglo XXI.

Todo (literalmente) está por inventar. En ese contexto no hay preguntas estúpidas. O igual todas lo son. Como ir de frente contra una tormenta de area, esperando (deseando) que haya un lugar en que vivir una vez llegues al otro lado.

Es una época emocionante.

Publicidad y Creatividad

Pulsando botón del ratón

Estos días en que estoy votando las piezas enviadas a un festival de publicidad me asalta un pensamiento: las piezas que se enviaban hace 5 ó 10 años a este mismo certamen eran más brillantes, más valientes. Entiendo que los festivales son, antes que nada, un negocio, y ello requiere que mucha gente envíe sus materiales, de los cuales probablemente un 80% sean terribles, pero hasta las mejores piezas de éste que estoy votando palidecen ante cosas hechas hace algún tiempo. Me pregunto si no estaría bien que los festivales de publicidad desaparecieran durante uno o dos años, para que las agencias y las marcas pudieran hacer una especie de detox al respecto de cómo y por qué trabajan de esa manera, les interesen los premios o no.

Pienso entonces en un artículo que enlazaba hace unos días Jorge Camacho sobre el futuro de la publicidad, de esos en los que alguien te arregla la vida en 5 puntos sin hacerse primero la pregunta más importante: antes de preguntarse cuál es el futuro de la publicidad, primero hay que preguntarse si la publicidad tiene futuro, o si tiene sentido que lo tenga.

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Las compañías y tú

Gente y compañía

Las compañías las hacen las personas, no al revés.
Tu valor es tuyo, no de la compañía que te contrata, por muy cool que sea.
Es más, es por ese valor por el que te contrata a ti y no a otra persona.

Digo esto, que parece una obviedad, porque a mí también me ha pasado: si tengo este trabajo y me va bien, ¿qué va a pensar la gente si me voy de este lugar tan aparentemente “cool” a otro del que la gente piense que no lo es tanto?
Nada. No pasa nada. Porque la opinión de la gente no importa, importa lo que tú sientas y decidas.

Y en el caso de que tu actual compañía sea una GRAN compañía, te lo explico con una analogía: puedes ser novio de Cameron Díaz durante una semana, pero vas a ser el ex-novio de Cameron Díaz para toda la vida.

Lo cual es un dato interesante, si lo sabes usar bien.
Lo mismo pasa con las compañías. Porque es lícito cambiar. Porque, cuando te llegan, los vientos de cambio siempre son más fuertes que cualquier raíz, por “cool” que ésta pueda parecer.

De viaje con Moshi: confesiones de un conferencista

Artículos de Moshi

El año pasado impartí tantas conferencias que en algún punto empecé a hacer notar en mis redes sociales que parecía ser un artista popular, tocando en cuanto escenario (grande o pequeño, cerca o lejos) estuviera disponible. O una versión low-budget, claro.

Tweets de Moshi Latam

Un día, Moshi me escribió para preguntarme si alguno de sus productos me ayudaría a que mi vida de conferencia-allá-donde-me-llamen fuera más fácil. Dije que sí, ellos me los enviaron, y yo escribí este texto (y tomando fotos por el camino) para contarles a ustedes, lectores, el porqué.

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