El bolígrafo (o no) de Bogotá

Bolígrafo Bogotá

Me dieron el bolígrafo que se muestra en la fotografía que abre este post hace algo menos de dos años, cuando fui de jurado al Festival El Dorado en Bogotá.

Yo ni había reparado en ello, porque desde el inicio pensé que lo que había en la parte de arriba era una goma de borrar (porque ya saben que en los 80s y 90s los bolígrafos incluían una goma de borrar que no borraba nada), pero justo ayer en que necesitaba firmar un documento electrónico, me percaté de que no era una goma, sino la punta de un stylus para escribir en mi iPad.

Una muestra más de cómo ver objetos desde un punto de vista analógico o un punto de vista digital: para mí, la parte valiosa es la de la tinta, mientras que para alguien menor de 13 años la parte valiosa es la del stylus.

Visualizaciones de lo digital

Foto de galería de Allure

La tecnología. Abaratada a una velocidad exponencial, llena cada vez más este mundo de 0s y 1s.
Por eso no deja de ser seductor el descubrir cómo mucha de esa producción digital tiene un componente tan artesanal como un prototipo de Leonardo da Vinci.

Varios ejemplos. El primero lo encontré en la galería de Instagram de Allure:

Esta otra muestra el proceso por el cual se obtiene una versión electrónica de un libro físico:

Conversión de libro físico a digital

Si uno ve el vídeo del gimnasta-callejero-parkour, nunca pensaría que el que llevaba la cámara que lo grabó es probablemente tan ágil y flexible como él (vía Jason Silva):

Y, por último, mi favorito de todos ellos -probablemente porque programé miles de líneas de código sobre este tema cuando estaba en la Universidad y, posteriormente, trabajando con Macromedia Flash-, la visualización de quince algoritmos para ordenar datos, sonido incluido (vía Juan Carlos Ruiz):

Debo ser un poco geek, pero suena como quien escucha recitar poesía.

El screensaver de Tumblr TV

Tumblr TV screensaver

1. Tumblr lanza Tumblr TV, un servicio de búsqueda de GIFs que te permite verlos a pantalla completa.

2. Manza lo celebra, y desearía que existiera un screensaver de Tumblr TV:
Manza y Tumblr

3. Mau crea un screensaver de Tumblr TV:
http://mau.center/tumblrtv/

4. Todos lo descargamos y utilizamos:
Tumblr TV screensaver 1
Tumblr TV screensaver 2

Internet.

Gustavo Prado y Trendo, tu videoblog de tendencias

Gustavo Prado

Gustavo quiere ser transhumano, y aunque no nos conocemos personalmente, lo tengo en mucha estima porque, involuntariamente, es el responsable de que Singularity University se cruzara en el camino de muchos de nosotros.

Pero no estoy escribiendo sobre él por eso, sino porque desde hace unos meses tiene en marcha un proyecto de investigación de tendencias en formato de videoblog al que llamó Trendo.mx, donde publica joyas como ésta:

Danza, tecnología, moda y muchas otras disciplinas, tratadas de forma lo suficientemente clara como para entender fácilmente qué y por qué sucede en cada una de ellas. Ese nivel de observación provenga probablemente del hecho de que eso de las tendencias y la investigación de mercados no siempre le ha salido del todo bien, para muestra una charla suya en Fuck-up Nights:


Ya saben, un nuevo bookmark en sus navegadores:
Canal de Trendo.mx en Youtube

No es la app, estúpido

Usuarios interconectados

Parafraseo la famosa frase de Bill Clinton en su campaña de 1992 (“es la economía, estúpido”), para hablar de todas ocasiones en las que alguien comienza exponiendo su idea diciendo algo similar a:
“Hemos pensado en una app que…”

Me gusta pensar que la tecnología no es más que un habilitador para las ideas (no a la inversa), así que cuando escucho algo así no puedo sino pensar en que una app, por sí sola, no sirve para nada, pues depende enteramente de la gente que la utiliza.

Piensa en Whatsapp, piensa en Tinder, piensa en Waze. Son herramientas tan valiosas por la gente que conecta, no por su funcionalidad en sí misma. Es la gente que la usa la que hace de Whatsapp una herramienta más valiosa que Line. O de Facebook un lugar más valioso que Tuenti. La gente, y no la utilidad (que es similar en el par de ejemplos que cito) es la que da el valor.

Por eso, cuando alguien presenta una idea diciendo que es una app siempre me viene a la mente el ejemplo de Nike+. Recuerden cómo comenzó: un chip en tu zapatilla y una aplicación en el teléfono, sincronizados para “taggear” cuánto corres, y así poder agregar tus kilómetros en un lugar donde el resto de usuarios pueden hacer lo mismo.

Cuando alguien comienza a explicar su idea diciendo que tiene una app, pienso que es como si explicara Nike+ hablando durante dos horas de cómo está hecho el chip o la aplicación del teléfono.

Y no, ninguno de los dos es lo importante. Son imprescindibles, claro está, pero nunca como fin, sino como medio para que todos los usuarios y usuarias tengan la oportunidad de conectarse o compararse entre ellos gracias a una misma unidad (en este caso, los kilómetros) dentro de una plataforma.

Lo que importa no es la app, sino las relaciones que se establecen entre aquellos que la utilizan.

No está mal pensar en una utilidad y en cómo una aplicación podría ayudar a darle vida, pero tarde o temprano se van a topar con un muro si no piensan en qué es lo que tienen en común todos los usuarios que la utilicen (ser el que más corre, querer tener más citas, ser el mejor fotógrafo o encontrar la mejor ruta a casa en coche, por ejemplo). Si lo averiguan, tienen entre manos una plataforma. Y esa es su idea, no la app.

¡No es la app, estúpido!

Cuando la realidad supera a la ficción

What:You:Get

Una de las (grandes) primeras obras de narrativa interactiva en España, que por la falta de obras de cariz similar acababa siempre bajo el epígrafe de “Net-Art” en cualquier exposición, fue What:You:Get (1999), del vizcaíno Roberto Aguirrezabala.

Roberto es alguien cuya obra siempre he admirado, y hoy se me vino a la mente después de toparme con esta morbosa y alucinante historia de un hombre que, descubriendo que es engañado por su esposa, decide postear en vivo todo lo que sucede en varios posts en Reddit.

El documento inservible también llamado brief

Papel mojado

Los briefs de los clientes no son más que papel mojado. Como el de la imagen que abre este post.

Y es que ya saben cómo va el proceso.
El cliente A te cita, generalmente en sus oficinas. Y allí te suelta una perorata, acompañada de un documento llamado brief, donde más o menos reseña cuáles son los problemas que cree que tiene y un par de objetivos muy claros, cuyo cumplimiento (según él) los resolverán.

Te vuelves a la agencia, trabajas días (o semanas) y regresas a presentar. Todo lo propuesto gusta mucho, así que, tras un par de matices y cambios de rigor que hay que pedir (porque si no pareciera que una de las partes no está haciendo su trabajo), tu cliente se queda con la presentación y la misión de presentarla internamente.

Entonces pasan los días. Y las semanas. A veces hasta meses. Y envuelto en la vorágine de otros muchos briefs y clientes, olvidas lo que presentaste al cliente A, hasta que un día reaparece de sopetón, con más cambios de los que inicialmente te habían dicho que habrías de hacer. En ocasiones, incluso, te piden ideas nuevas para presentar dentro de un par de días. Ay.

Y mientras corres para *pensar, bocetar, presentar* te preguntas todo el rato por qué no te avisaron un par de días antes, para poder presentar una nueva buena idea en vez de algo para salir del paso. Te preguntas por qué el cliente no acordó previamente los objetivos del brief con toda la gente a la que luego les fue a presentar tus ideas, en vez de hacerte presentar algo y luego ir a cotejarlo con todos ellos, sufriendo tus ideas tantas modificaciones que, al final, lo resultante nada tiene que ver con lo que inicialmente propusiste.

Cuántas horas perdidas para el cliente por culpa de ese brief, que recogía sólo las inquietudes de una persona en vez de las de toda la compañía. Y cuántas horas perdidas en la agencia para que el resultado final sea un producto del que nadie querrá reconocer paternidad alguna.

Y he ahí el quid de la cuestión: por lo general, los briefs no sirven para nada.
Y digo que no sirven para nada desde el mismo momento en que es gratis para un cliente escribir un brief (con lo que él cree que necesita) y citar a dos o tres agencias para que le presenten propuestas al mismo.

Si un cliente tuviera que pagar (por ejemplo) diez mil dólares por briefear a sus agencias, seguro que se preocuparía más por recabar toda la información e inquietudes de la compañía en ese documento, antes de pedirle a nadie propuestas de ningún tipo.
Para no gastarse diez mil dólares en vano.

La publicidad es esa industria donde las agencias aún no saben cómo cobrar lo más valioso que generan: las ideas. Pero quizá si empezaran a cobrar por los briefs a los que acuden estaríamos más cerca de un mundo más sano para todos los que trabajamos en esto. Hasta entonces, los briefs de los clientes no son más que papel mojado. Como el de la imagen que abre este post.

¿Cuál es tu producto mínimo creíble?

Airo bracelet

Antes que nada, las malas noticias: Los engaños que antes eran endémicos de la industria de la publicidad —y, en particular, del circuito de premios con los que se reconoce la creatividad publicitaria— están apareciendo cada vez más en el mundo de las startups y la innovación de producto. Después, las buenas noticias: los “truchos” más interesantes se están acercando mucho al design fiction, convirtiéndose así en vehículos para lo que los diseñadores especulativos Anthony Dunne y Fiona Raby llaman “ensueño social” (social dreaming).
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La memoria de tu teléfono

Batería-Memoria externa para teléfono móvil

Decíamos hace unos meses…
http://www.gorditosybonitos.com/los-telefonos-y-su-capacidad/

Y hace un par de días…

Más información haciendo click aquí.

Waze, el GPS Jumanji

Pantalla de Waze

La primera vez que usas Waze todo es fiesta y diversión, caritas sonrientes y muñequitos por todas partes en los mapas que trazan tu ruta hasta el destino que buscas.

Sin embargo, y desde hace unas semanas, ya son varias personas (entre las que me incluyo) que narran historias sobre Waze tan pintorescas como la de Nicola:

Nicola usando Waze

Y así, poco a poco, te llegan las historias de que, en aras de encontrar el camino más corto o despejado, Waze te mete por algunas rutas súper-chungas, que incluyen algunos barrios de los que te llegas a preguntar cómo hizo el coche de Google Street View para salir completo de allí *inserte risa nerviosa*

Me pregunto entonces si no sería conveniente que todas estas herramientas de GPS incluyeran en sus algoritmos (a lo mejor ya lo hacen y yo no me he enterado, aunque en Waze no lo parece) datos acerca de la “delicuencia” o “peligrosidad” de determinadas zonas de la ciudad, y así tener en cuenta esa información a la hora de calcular la ruta más idónea para llevar al usuario al destino elegido. Porque no sé en otras partes del mundo, pero desde luego en la Ciudad de México hay lugares en los que uno no quiere estar ni por accidente.

Y luego ya, si quieren, que habiliten un botón llamado “Jumanji” que permita que la ruta que te marque pase por la zona que sea, peligrosa o no, y que sea lo que Dios quiera. Pero sólo para quien ese día se sienta aventurero.