Los Beatles en 8-bit

Beatles en versión 8-bit

Yo ya lo dije hace unos días: si algo existe, existirá una versión de 8-bit.

Como, por ejemplo, el “White Album” de los Beatles:

Track Listing
Disc 1
01. “Back In The U.S.S.R.” [0:00:00]
02. “Dear Prudence” [0:02:31]
03. “Glass Onion” [0:06:44]
04. “Ob-La-Di, Ob-La-Da” [0:10:04]
05. “Wild Honey Pie” [0:09:10]
06. “The Continuing Story Of Bungalow Bill” [0:13:04]
07. “While My Guitar Gently Weeps” [0:16:45]
08. “Happiness Is A Warm Gun” [0:21:16]
09. “Martha My Dear” [0:24:00]
10. “I’m So Tired” [0:26:40]
11. “Blackbird [0:28:53]
12. “Piggies” [0:31:11]
13. “Rocky Raccoon” [0:33:25]
14. “Don’t Pass Me By” [0:37:10]
15. “Why Don’t We Do It In The Road?” [0:40:54]
16. “I Will” [0:42:39]
17. “Julia” [0:44:22]

Disc 2
01. “Birthday” [0:47:05]
02. “Yer Blues” [0:49:52]
03. “Mother Nature’s Son” [0:53:56]
04. “Everybody’s Got Something To Hide Except For Me And My Monkey” [0:56:51]
05. “Sexy Sadie” [0:59:26]
06. “Helter Skelter” [01:02:31]
07. “Long, Long, Long” [1:07:06]
08. “Revolution 1” [1:10:01]
09. “Honey Pie” [1:14:27]
10. “Savory Truffle” [1:17:16]
11. “Cry Baby Cry” [1:20:12]
12. “Revolution 9” [1:22:54]
13. “Good Night” [1:28:52]

“Ob-La-Di, Ob-La-Da” es maravillosa en esta versión :)
I rest my case.

– vía Karla Santa Anna

La “disrrupción” de la ciencia-ficción

Desde hace algún tiempo (eso incluye este antiguo post acerca de cómo se veían los 90s en los 60s) soy aficionado a recopilar imágenes “vintage” que tienen que ver con cómo se imaginaba el futuro en el pasado.

Por ejemplo, imágenes que tienen que ver con el acceso a la información y la superinteligencia humana:

Mindfulness

Superinteligencia humana

La creación de artefactos que pudieran recordar a exoesqueletos:
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Los traductores de Facebook

Aunque ya me había ocurrido varias veces el que Facebook me traduzca los status de algunos de mis contactos (cuando están escritos en idiomas distintos al castellano o al inglés), hoy me percaté (en este post de Luis) de que, adicionalmente, puedes calificar la precisión de esa traducción:

El traductor de Facebook

Es un detalle con el que los usuarios pueden retribuir a la plataforma a cambio de recibir la traducción de un status en un idioma que no comprenden. El detalle parece pequeño, pero como decíamos en este post (“Átomos y Bits”), cuando lanzas un pequeño detalle para una población de más de 1600 millones de personas, las consecuencias son gigantescas.

En este caso, que somos los propios usuarios los que perfeccionamos (en tiempo real) la precisión de las traducciones que ofrece Facebook. No sus ingenieros, sino su comunidad.

Bits 1 – Átomos 0.

Si existe, hay versión de 8-bit

Una de las más famosas Reglas de internet es la número 34, que viene a decir algo como:

Si algo existe, hay una versión porno de ello.

Quizá haya que agregar una nueva. Si algo existe…

… existirá una versión de 8-bit. Y en GIF:

Carlton Banks bailando

¿Hay alguien ahí?

Tantas pulseras y devices midiendo funciones vitales, y al final el único momento en que realmente nos cuestionamos si estamos vivos o no es cuando Netflix nos pregunta lo siguiente:

Netflix binge watching

Igual, en una de esas, podrían dejarnos personalizar el mensaje. ¿Qué tal un…

Ground Control to Major Tom

?

Porque ya saben que David Bowie lo tenía clarísimo.

Lag de videojuegos en la vida real

Definición de LAG en Wikipedia (o una definición en castellano):

In online gaming, lag is a noticeable delay between the action of players and the reaction of the server in a video game. Although lag may be caused by high latency, it may also occur due to insufficient processing power in the client (screen-lag). Screen-Lag can also happen in single player games as well.

Lo que en la vida real se vería así:

LAGGING HARD😂💀 @funnyblack.s ➡️ TAG 5 FRIENDS ➡️ TURN ON POST NOTIFICATIONS

A video posted by FOLLOW US🔥 (@funnyblacks) on


O así:


Portada del videojuego DOOM

Videojuegos con lag he vivido muchos, pero creciendo en los años 90 uno de los primeros con los que me topé fue el mítico DOOM. Para que lo disfruten un poco más, les dejo un enlace donde poder jugarlo en línea (y aquí una pequeña lista de instrucciones sobre las teclas que necesitarán para ello).

Diseño responsivo

(visto originalmente en este enlace)

responsivedesign

Diseño Responsivo (o Diseño Web Adaptable).

Superhéroes contra el spam

Solomon spam

Hace ya algunos años que escribí este post al respecto del spam, molesto pero escrito con extrema amabilidad para intentar engatusar a quien lo recibe.

Es lo primero en que pensé cuando vi esta charla en TED de James Veitch, en la que relata cómo “trollea” a uno de los remitentes de ese tipo de correos:

El resultado es el equivalente a Alicia cayendo por la madriguera del conejo, una especie de caja de Pandora de consecuencias desconocidas… que sólo pueden descubrirse si sigues contestando correos. Su conclusión final, tras haberse dedicado a contestar correos de spam durante más de tres años, es que todo el tiempo que emplean los spammers en responder sus correos es tiempo que no emplean en estafar a otras personas.

Un superhéroe sin capa.

Plataformas con anticuerpos

El virus de la publicidad

“Un anticuerpo son las sustancias que crea nuestro cuerpo, para combatir cuerpos extraños (es decir bacterias y virus). Si no tuviéramos anticuerpos las bacterias y virus acabarían con nosotros. Cada virus y bacteria necesita un anticuerpo distinto, y algunos anticuerpos son más difíciles de producirse.”

Encontré la definición aquí, porque me parecía que necesitaba una definición simple para intentar explicar, frente a todas esas voces que claman por la muerte de la publicidad, que en realidad la publicidad no es otra cosa que un virus que busca introducirse en cuantos sistemas se lo permitan. Y que no puede morir porque siempre va mutando, como un Ébola o la gripe, y que es muy distinto que desaparezca a que consigamos erradicarlo o, al menos, mantenerlo bajo control.

Quizá lo que ocurre hoy, entonces, no es que la publicidad esté muerta ni patas arriba ni nada que se le parezca, sino que cada nueva plataforma que nace, hija (de alguna forma) de alguna que la precedió, contiene anticuerpos que impiden que nuestro virus favorito se manifieste en ella de alguna manera. Si no me siguen, piensen en cuántas campañas publicitarias han visto en sus televisiones o en sus timelines de Twitter o Facebook y cuál (si es que han visto alguna) recuerdan haber visto mientras usaban Snapchat o Kik.

Pero recuerden que también a veces necesitamos de los virus, para que nuestros cuerpos generen los anticuerpos que necesitan para defenderse de ellos. O sea, hablamos de algunas de esas plataformas que, por no tener muy claro cómo poder ofrecer espacios para que las marcas hagan publicidad acaban por perderse de una buena cantidad de dinero, que quizá les permitiera mejorar dicha plataforma y mantenerse por delante de otras que puedan estar ofreciendo un servicio similar a los que la utilizan. No tiene por qué ser en forma de anuncio. Puede ser con contenido, compartiendo con otros usuarios o incluso con cupones… ¿ven? Maldita publicidad, otra vez mutando para hacerse un hueco.

Nuestro virus favorito.

El sexto sentido de los banners

Who look at banner ads

Las mayoría de las últimas veces que he dado click a un banner ha sido por accidente. Es una sensación muy rara porque, al ser los clicks involuntarios, todo comienza a “flotar” en una especie de pausa extraña, en la que mi navegador se queda pensando mientras abre la página a la que dirige el banner, y yo me quedo pensando en que no entiendo lo que está pasando, porque quería hacer otra cosa y de repente estoy esperando a que se abra una página que se abre porque hice click en un banner.

Me pregunto si alguien que no sea publicista sigue dando click a los banners. Que las agencias creativas siguen haciendo, por cierto. Y las de medios pautándolos, válgame Dios (haz click en la imagen para que veas qué cosas se me aparecen estos días):

Banner de Oprah

Aún así, hay personas que dice que los banners no están muertos, y a mí me parece muy bien, porque está muy bien que cada uno crea en lo que le dé la gana. Pero si es verdad que los banners no están muertos pese a que la gente la gente no les hace caso, imagino entonces la vida de un banner como la de la Bruce Willis en “El sexto sentido”, después de descubrir que lleva muerto toda la película. Qué tragedia, qué vacío existencial.

A ver si va a resultar que los únicos que hacen click en los banners son los psicólogos, para mantener a los banners con vida y así poder cobrarles por hora.