La hora Swatch y el meridiano de Netflix

Husos horarios

A finales del siglo pasado, en la creencia de que en un mundo hiperconectado 24/7 no tiene sentido separar a las personas por husos horarios, surgió una iniciativa llamada la Hora Swatch (también llamada Hora Internet), en la cual cada día se dividía en 1000 fragmentos y la hora se marcaba igual para todos los habitantes del planeta, donde quiera que estuviesen.

No recuerdo que tuviera mucho éxito, como pasa con muchas de las cosas que surgen veinte años adelantadas a su tiempo, pero lo cierto es que, siendo 2016, yo apenas noto la diferencia horaria con la gente con la que trabajo o me relaciono y que vive en otros lados del planeta.

España está seis husos horarios por delante de Miami y siete de México, pero nunca siento que tenga que esperar seis o siete horas por alguien de allí si es que necesito algo. Mucha gente que vive en aquel lado del charco suele estar despierta (y conectada) a altas horas de la noche (no sabemos si son insomnes o madrugadores), cuando para mí aún es por la tarde. Y a su vez, tengo por costumbre levantarme temprano, cuando por aquellas latitudes aún no es ni la hora de comer.

Y en ese contexto hay horas que son comunes para todo el planeta. Cuando HBO Now lanza el nuevo episodio de “Game of Thrones. O cuando Netflix lanza la nueva temporada de la serie de Netflix que más les guste. No importa dónde estés o la hora que sea. A esa hora es la hora a la que un nuevo episodio (o una temporada completa) se libera y todos acudimos raudos y veloces a verlo.

A mí me pasó hace poco con “Stranger Things”. La vi de un tirón el fin de semana que salió. Y ahora veo como muchas personas de mi timeline la van descubriendo poco a poco, aunque para mí y para los amigos con quienes la comenté hace tres semanas es algo que pertenece, no al pasado, pero sí a un huso horario distinto. Y no estaremos todos en el mismo huso horario hasta que todos hayamos alcanzado un episodio determinado.

Lo mismo me sucede cuando soy yo el que llega tarde al descubrir algo que muchos de mis amigos ya hayan visto, como me ocurrió recientemente con “Sense 8”. Son ellos los que van varios husos horarios por delante mío.

Piénsenlo. La Hora Swatch sigue vigente con distinta forma.
Quizá haya que renombrar el Meridiano de Greenwich como el Meridiano de Netflix.

Perdiendo el tiempo por no pensar en grande

Mapa Latinoamérica

Alguna vez teníamos en JWT México un “Departamento de Inventos”. Y llegó una mañana Jorge Camacho con una idea que me pareció genial: un pañal con un sensor que detectara cuando estaba excesivamente mojado, para que llegara una notificación al teléfono de los padres (y cambiarlo en mitad de la noche, por ejemplo).

Así que, como teníamos un par de marcas de pañales en la agencia, armamos corriendo una presentación para explicar la idea, y ni siquiera nos preocupamos de especificar si queríamos hacer una tirada gigantesca o practicar el “scarcity” del que hablaba ayer. Una vez terminamos el último slide, lo que escuchamos fue que la idea era muy interesante pero que en ese momento no tenían ni tiempo ni dinero en México para desarrollarla.

Lo que un par de años más tarde me llevó a entender una de las falencias de aquel departamento para el que habíamos creado tan florido nombre: si trabajas en una compañía multinacional, que está cargo de numerosas marcas en múltiples países, ¿por qué crear un Departamento de Innovación que trabaje únicamente para las marcas que lleva la oficina de México, en vez de crearlo para dar servicio a todas esas marcas a nivel regional -Latinoamérica, por ejemplo-?

Pensé muy en pequeño. Eso me pasa por novato.
Pero no me vuelve a suceder. Sorry, Jorge!

Españoles hablando inglés… o no

Este es el tipo de situaciones que me dejan cara de Buster Keaton.
Como bien sabrán (si no viven en una cueva) el pasado domingo se estrenó mundialmente la cuarta temporada de la serie “Game of Thrones”. De forma obvia, el “mundialmente” incluye a España. Donde, por una vez, no emitieron la serie doblada sino en versión original. Subtitulada. Y éstas fueron las reacciones:

"Game of Thrones" en España

Un buen reflejo de por qué luego a los españoles nos da tanto miedo el salir a trabajar fuera de España, un país con un desempleo del 25% que piensa que el único lugar del mundo donde uno puede trabajar es en la propia España.

Y así nos va, no en vano el propio Club de Creativos organizaba (no sé si aún siga haciéndolo) cursos de inglés para creativos desempleados. Y uno que pensaba que, en 2014, el desempleo era un problema global y no local…

Oportunidad en los “dead ends” digitales

Alguna vez participé en un proyecto en el que se pretendía hacer uso de esos “sitios spam” que aparecen cuando tecleamos mal un dominio, o cuando buscamos un sitio que ya fue eliminado; en fin, todos esos destinos a donde nadie quiere llegar, aprovechando al usuario en su momento más bajo para hacerle llegar un mensaje relevante en esa situación.

"Un momento, esto no se parece nada a despegar.com"
– “Un momento, esto no se parece nada a despegar.com”

El proyecto terminó siendo un trucho (para saber qué es un trucho, pregúntele a su amigo publicista más cercano o consulte este interesante texto de Jorge Camacho) ya que nunca pudo realmente llevarse a cabo, pero lo que rescato de aquel intento es este pensamiento: Internet está lleno de “dead ends” que, así como muchos otros aspectos del mundo digital, provocan una conducta o estado mental equiparable con la vida real.

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Cosas de viajes

Gato con interés

Ya saben que cuando viajo, quizá por aquello del trabajo, termino fijándome en cosas como el hecho de si transportamos o no muchos cables, si de repente aparecen cosas en los aviones que antes no estaban, o en si tanta tecnología no obliga a crear unas nuevas normas de comportamiento en público para con los demás.

Así que, con esa especie de deformación profesional presente, aproveché mi reciente viaje a España (con motivo de las fiestas de Navidad) para incrementar mi colección de observaciones. Pido de antemano una disculpa por si tal o cual cosa hace mucho que ya existe; ya no viajo tanto como antes, y puede que lo que a mí me parezca novedad resulte no serlo tanto. Dicho lo cual, here i go:
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Big Data y la Espada del Augurio

Imagen de León-O (Thundercats)

Se ha hablado mucho de Big Data en publicidad, pero la realidad es que casi todos los ejemplos que existen de su aplicación tienen que ver con la optimización de medios (Display y Search, básicamente). Lo que no hay son ejemplos de cómo usar Big Data para crear experiencias a través de historias que le aporten valor a los usuarios.

En Flock tuve la oportunidad de colaborar con el departamento de Big Data de la agencia, así que pensé que valdría la pena compartir un poco de lo que aprendí en vista de la escasez de referencias.

¿Qué es Big Data?
Para entender Big Data debemos primero hablar de la digitalización lo que nos rodea. La digitalización de algo sucede cuando logramos representar ese algo (objeto, imagen, sonido, documento o señal) en forma de unos y ceros. O sea, en un formato que puede leer una computadora. Los ejemplos clásicos de la digitalización son los documentos, la música, los libros y las imágenes, pero cada día se digitalizan más cosas menos obvias como la actividad física de una persona, las vibraciones de un motor y el estrés de un puente.

Gracias a la digitalización, estamos presenciando una explosión de datos. Estudios estiman que en el 2002 se generaron en el planeta 5 exobytes de información nueva (un exabyte es un billón de gigabytes). En el 2006 se generaron 161 exabytes; en el 2010, 988 exobytes y en el 2012, 2837.

El avance de la digitalización y la consecuente explosión de los datos han provocado un diluvio de información en muchas organizaciones. El concepto de Big Data se acuñó cuando el volumen de información/datos se volvió tan grande que no se podía examinar con las capacidades ni las herramientas de las computadoras, así que los ingenieros tuvieron que desarrollar nuevas herramientas para analizarla.

Aunque no existe una definición rigurosa, Big Data se refiere a los insights y nuevos tipos de valor que podemos generar a partir de examinar datos a gran escala. En muchos casos, estos insights y nuevas formas de valor son tan poderosos que pueden transformar industrias enteras.

Espada del Augurio

La Espada del Augurio
Me gusta pensar que Big Data es como la Espada del Augurio. Para aquellos que no la conocen, la Espada del Augurio es el arma de León-O, señor de los Thundercats y el héroe principal de la serie animada del mismo nombre. La Espada del Augurio era única porque tenía un ojo de cristal incrustado en su base capaz de verlo todo. A través de este ojo, León-O podía “ver más allá de lo evidente”: observar eventos y cosas lejanas u ocultas que le ayudaban a derrotar a sus enemigos y salvar a los habitantes del planeta. Por sí sola, la espada no servía de mucho, pero en manos de León-O, la espada se volvía un arma formidable difícil de superar.

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La curva de aprendizaje de los parquímetros

Un fenómeno pintoresco que uno puede observar últimamente en las calles de la Ciudad de México es la cara de asombro de aquellos que intentan usar por vez primera uno de los (relativamente) nuevos parquímetros instalados para conseguir el ticket que les permita ocupar el espacio público con sus coches durante un determinado tiempo.

Curva de aprendizaje

La cara (a mí, al menos) remite directamente a las gráficas que explican la curva de aprendizaje de cualquier dispositivo; ya sabéis, aquello de cuanto aprendes o cuantas cosas puedes hacer con él en cuanto tiempo, y dependiendo de la forma de la curva puedes determinar la facilidad o complejidad de uso. Y por las caras, insisto, parece que más que curva fuera una línea recta pegada al eje vertical, porque la verdad es que usar un parquímetro en la Ciudad de México es MUY complicado.

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Fobia a los sensores

Igual soy yo en algún tipo de capítulo de “problemas de primer mundo”, pero ¿no les ha pasado en alguna ocasión el llegar a un cuarto de baño (en un restaurante o demás sitios públicos) y que no tengan que tocar nada porque todo está habilitado para funcionar con sensores de proximidad?

Cuarto de baño con sensores

Sensores para que salga agua del grifo, sensores para que salga jabón, sensores para que salga una toalla de papel (o se active un secador, en su defecto). Sensores, sensores, sensores por todos lados… ¡qué agobio, déjenme tocar algo, por favor!

Así que, de repente, resulta refrescante (en el más amplio sentido de la palabra) encontrarte un lugar donde tienes que abrir un grifo para que salga agua, presionar un botón para que salga jabón o tengas que tirar de una palanquita (aunque también haya la opción del sensor) para que salga papel con el que secarse las manos:

Cuarto de baño sin sensores

No creo que esté tipificada una fobia que tenga que ver con los sensores pero, al menos en mi caso, me declaro “sensorfóbico”.

El flashmob más bonito del mundo

Los flashmobs, ya saben, esa cosa tan de 2005 que cuando se implementa por alguna marca (que para variar, van cincuenta pasos por detrás del resto del mundo) suele generar situaciones que nos dan vergüenza ajena a todos los demás. Hay que ser cínico y sarcástico con los flashmobs, pero también hay que ser todo lo contrario cuando la imagen que genera, casi siempre gracias al esfuerzo de organización e implementación de la gente, es hermosa. Y ésta que me encontré gracias al Facebook de Chihuahua Noticias es muy hermosa, Chihuahua contra el Cáncer de Mama de esta forma tan linda:

Aplausos.

De casa a la oficina y de la oficina a casa

Lo que solía hacer para llegar a mi anterior trabajo era levantarme a las 5 de la mañana, estar en el gimnasio a las 6 y después de hacer algo de ejercicio y ducharme, estar en la oficina a las 7:30am. Y cuando no iba al gimnasio me levantaba a las 6 para estar en la agencia a las 7, porque era mejor estar una hora solo en la oficina que pasar una hora atascado en el tráfico (porque en la Ciudad de México salir veinte minutos antes o después puede implicar pasar una hora más o menos en el coche).

Así que pueden imaginar lo desubicado que me encontré el pasado martes, mi primer día de trabajo en Flock (cuya hora de entrada son las 9 de la mañana), cuando mi despertador sonó a las 8 porque vivo a diez minutos (caminando) de la oficina. Y es que todavía no me recupero de la impresión de poder ir todos los días a comer a casa, e incluso, si me apetece, dormir una siesta. Punto a favor.