Lugares

"Game of Thrones" en España

Españoles hablando inglés… o no

Este es el tipo de situaciones que me dejan cara de Buster Keaton. Como bien sabrán (si no viven en una cueva) el pasado domingo se estrenó mundialmente la cuarta temporada de la serie “Game of Thrones”. De forma obvia, … Read More

No tienes internet, pero tienes un T-rex, así que todo estará bien.

Oportunidad en los “dead ends” digitales

Alguna vez participé en un proyecto en el que se pretendía hacer uso de esos “sitios spam” que aparecen cuando tecleamos mal un dominio, o cuando buscamos un sitio que ya fue eliminado; en fin, todos esos destinos a donde … Read More

Gato con interés

Cosas de viajes

Ya saben que cuando viajo, quizá por aquello del trabajo, termino fijándome en cosas como el hecho de si transportamos o no muchos cables, si de repente aparecen cosas en los aviones que antes no estaban, o en si tanta … Read More

Espada del Augurio

Big Data y la Espada del Augurio

Se ha hablado mucho de Big Data en publicidad, pero la realidad es que casi todos los ejemplos que existen de su aplicación tienen que ver con la optimización de medios (Display y Search, básicamente). Lo que no hay son … Read More

Curva de aprendizaje

La curva de aprendizaje de los parquímetros

Un fenómeno pintoresco que uno puede observar últimamente en las calles de la Ciudad de México es la cara de asombro de aquellos que intentan usar por vez primera uno de los (relativamente) nuevos parquímetros instalados para conseguir el ticket … Read More

Fobia a los sensores

Igual soy yo en algún tipo de capítulo de “problemas de primer mundo”, pero ¿no les ha pasado en alguna ocasión el llegar a un cuarto de baño (en un restaurante o demás sitios públicos) y que no tengan que tocar nada porque todo está habilitado para funcionar con sensores de proximidad?

Cuarto de baño con sensores

Sensores para que salga agua del grifo, sensores para que salga jabón, sensores para que salga una toalla de papel (o se active un secador, en su defecto). Sensores, sensores, sensores por todos lados… ¡qué agobio, déjenme tocar algo, por favor!

Así que, de repente, resulta refrescante (en el más amplio sentido de la palabra) encontrarte un lugar donde tienes que abrir un grifo para que salga agua, presionar un botón para que salga jabón o tengas que tirar de una palanquita (aunque también haya la opción del sensor) para que salga papel con el que secarse las manos:

Cuarto de baño sin sensores

No creo que esté tipificada una fobia que tenga que ver con los sensores pero, al menos en mi caso, me declaro “sensorfóbico”.

El flashmob más bonito del mundo

Los flashmobs, ya saben, esa cosa tan de 2005 que cuando se implementa por alguna marca (que para variar, van cincuenta pasos por detrás del resto del mundo) suele generar situaciones que nos dan vergüenza ajena a todos los demás. Hay que ser cínico y sarcástico con los flashmobs, pero también hay que ser todo lo contrario cuando la imagen que genera, casi siempre gracias al esfuerzo de organización e implementación de la gente, es hermosa. Y ésta que me encontré gracias al Facebook de Chihuahua Noticias es muy hermosa, Chihuahua contra el Cáncer de Mama de esta forma tan linda:

Aplausos.

De casa a la oficina y de la oficina a casa

Lo que solía hacer para llegar a mi anterior trabajo era levantarme a las 5 de la mañana, estar en el gimnasio a las 6 y después de hacer algo de ejercicio y ducharme, estar en la oficina a las 7:30am. Y cuando no iba al gimnasio me levantaba a las 6 para estar en la agencia a las 7, porque era mejor estar una hora solo en la oficina que pasar una hora atascado en el tráfico (porque en la Ciudad de México salir veinte minutos antes o después puede implicar pasar una hora más o menos en el coche).

Así que pueden imaginar lo desubicado que me encontré el pasado martes, mi primer día de trabajo en Flock (cuya hora de entrada son las 9 de la mañana), cuando mi despertador sonó a las 8 porque vivo a diez minutos (caminando) de la oficina. Y es que todavía no me recupero de la impresión de poder ir todos los días a comer a casa, e incluso, si me apetece, dormir una siesta. Punto a favor.

Y tembló en la Ciudad de México

Estábamos todos ocupados hace unos días (el 20 de Marzo) cuando, de repente, se puso a temblar en la Ciudad de México. Aunque ya había vivido temblores estando aquí, ninguno había sido tan fuerte como éste, y lo mismo debieron pensar el resto de alarmados habitantes de la ciudad, así que con el recuerdo del desastre de 1985 esta era la crónica general en los periódicos de dentro y fuera de México:

Muchos amigos me preguntaron luego que qué es lo que se siente durante un temblor de semejante magnitud, y lo cierto es que no sabe uno muy bien qué responder. Es una especie de meceo como el que se da en un barco cuando el mar está revuelto, y asusta mucho. Pero el cómo transmitir el qué se siente o cómo se siente lo logra mucho mejor este vídeo que me encontré entre los tweets de Luis Gaitán. Vean cómo se mueve el Ángel del Paseo de la Reforma (y escuchen las voces asustadas de quienes están filmando):

Pues sí, qué miedo :S

Milonga de la Orquesta… Metafísica

La primera vez que pisé Buenos Aires fue un día jueves, y por aquello del turisteo le pedí a Manu y a Diego que me llevaran a una milonga. Ya saben, para ver bailar tango en directo y todas esas cosas que adornan los clichés mentales con los que un turista llega a la capital argentina. Ellos, ni cortos ni perezosos, decidieron que el lugar que había que visitar era La Catedral, un espacio de decoración bastante bizarra del que pueden ver una foto en la imagen que abre este post.

En mitad de la cena, aderezada por la sorpresa de que la camarera era una española de atención un tanto dispersa, apareció un grupo de nombre desconocido (para nosotros, no así para los que frecuentan el lugar) cuyo número incluía, entre otras cosas, apagar completamente las luces del lugar y tocar iluminados por unas velas, una actuación bastante alucinada que nos dejó a todos con esa incómoda sensación de no saber cómo reaccionar: ¿risa? ¿aplauso? ¿abucheo? ¿indiferencia?

Terminada la actuación de ellos, terminada la cena de nosotros, ya enfilábamos la salida pero decidimos no quedarnos con la duda del nombre de tan peculiar grupo, así que regresamos para preguntar. Diego, el más lanzado de los tres, se acercó al cantante, el cual parecía ser el líder del grupo:
Diego: “¿Vos sos del grupo, no?”
Cantante: “Sí.”
Diego: “¿Y cómo se llama el grupo?”

La respuesta del cantante habría de dar lugar a un momento inolvidable. Primero dijo: “Somos la Orquesta…”. Y entonces, haciendo una pausa y sin parpadear (porque no parpadeaba nunca el tipo) acercó su cara a la de Diego y agregó, elevando el tono de voz: “METAFÍSICA…”.

Como la escena era muy rara y digna del Club Silencio de “Mulholland Drive”, decidimos que mejor salíamos de allí, una vez satisfecha nuestra curiosidad de saber acerca de ese grupo que tocaba una especie de tango-jazz muy extraño.

Ya de vuelta en el hotel encontré multitud de vídeos de la (parece ser) famosa Orquesta Metafísica, algunos tan alucinados y delirantes como la actuación que acababa de presenciar en persona (pueden ver al mencionado cantante en el minuto 1:00 del vídeo):

Y así es como la Orquesta… METAFÍSICA se volvió parte del paisaje coral de cada visita mía a Buenos Aires. Y aunque he vuelto a La Catedral un par de veces, ambas en jueves, ya no he podido coincidir de nuevo con alguna actuación suya, así que sirva este post como homenaje a uno de los momentos más divertidos, extraños y memorables que he vivido estando de viaje por esos rumbos de Dios.