Lugares

Porno en las calles y publicidad en las pantallas

Alguna vez ya hablamos aquí de la Avenida de los Insurgentes de la Ciudad de México. Y hoy, otra vez, porque la semana pasada se me ocurrió recorrer gran parte de la misma caminando, y llegando a la rotonda que divide a la avenida en Norte y Sur, me topé con esa escena de la foto que abre este post (que tomé luego regresando en Metrobus), un montón de puestitos callejeros donde se vendía a un montón de personas una gigantesca y variada cantidad de contenido pornográfico, DVDs y revistas de los más diversos temas y para los más sofisticados y específicos intereses (risa de fondo). No es un caso único el de este lugar, si algo me tiene sorprendido de esta ciudad es la cantidad de lugares no-clandestinos donde uno puede comprar material de este tipo.

Y me quedé anonadado, porque uno piensa que es tan fácil acceder a pornografía en estos días en cualquier punto de Internet, que llegar y pagar 50 pesos mexicanos (unos 3€) por un DVD pirata me pareció terriblemente anacrónico. Me recordó a mí y a mis amigos cuando éramos pequeños, pasando por los laterales y partes traseras de los kioscos de prensa porque era ese el lugar donde se colocaban las revistas para adultos, en la esperanza de poder cazar algún pecho perdido o algo que nos diera más información sobre un tema que era tabú y prácticamente inaccesible.

Hoy, conectado a esas pipas gigantes de información ocurre todo lo contrario; todo es tan accesible a un par de clicks… si tienes acceso a una conexión de banda ancha, claro. Y si no, compras DVDs en lugares como las cercanías de la rotonda de Insurgentes. Y a juzgar por la cantidad de puestitos y personas que había, las ventas van viento en popa, con gente pagando contenido a los que podrían acceder gratis (no es el mismo caso del que vende DVDs de películas piratas, nadie compra porno buscando los últimos estrenos).

Así que probablemente no tanta gente tiene acceso significativo a la red en México (de hecho sólo un 35%), y probablemente suponemos de más cuando pensamos que una campaña publicitaria que sólo viva en la Internet mexicana y no también en sus calles pueda trascender de forma real y significativa. De repente, sacar cosas a la calle para luego contarlas en la red (o viceversa, como en esta gran acción de Ogilvy Argentina para TEDx) pudiera ser una forma de democratizar el acceso a las ideas que surgen de entre las paredes de una agencia de publicidad.

Pero como con los números y estadísticas de acceso este tema no se entiende, mejor probemos a hablar de porno para ver si así lo logramos.

Patio del Museo Nacional de Antropologia de la Ciudad de México

Invitación a una charla especial

Hace unas semanas, si lo recuerdan, les pedía ayuda para encontrar el nombre de una charla que tendría que impartir dentro de unos meses. El tema del título era importante porque para que la charla se confirmara su título había … Read More

Trenes, consolas y flashmobs

Ando trabajando unos días en Buenos Aires, y desde la ventana de mi cuarto de hotel puedo ver la Estación Retiro, donde tantos trenes salen y llegan a diario. La había visto muchas veces por fuera (en vivo y en foto), pero hasta que no entré por vez primera no me di cuenta de que estaba en el mismo lugar en el que se había filmado este famoso anuncio de Xbox 360:

Sin comprobante de domicilio

Algo frustrante de México es su burocracia. Llegando a vivir a un nuevo lugar todo pasa por tener un comprobante de domicilio para cosas como:
- abrir una cuenta de banco
- cambiar la antigua matrícula de tu coche por la de tu nueva ciudad de residencia
- cambiar un contrato de teléfono
- dar de alta un iPad y su línea 3G, lo que indirectamente hace que iTunes no reconozca el iPad por no tener una tarjeta SIM
- darse de alta por completo en el Seguro Social

Y algunas otras cosas más que no puedo hacer porque llevo tan poco viviendo aquí que aún no me llega ningún recibo de gas, luz o teléfono (los comprobantes “oficiales”).

En resumen, estar en México sin un comprobante de domicilio es una especie de agujero negro. ¿Existirá algún sitio desde donde pueda imprimir un certificado “oficial” de que vivo en el apartamento en el que vivo? O mejor me voy a buscar a quien me lo alquila, a ver si me da un recibo antiguo…

Imágenes hermosas sin motivo aparente, capítulo 15

Dos imágenes hermosas sin motivo aparente para este domingo. La primera de ellas se la robé a Nerea (que siempre se encuentra con cosas de éstas en Barcelona), un anuncio de alguien que ofrece devolver unas gafas perdidas, emoticono incluido:

La segunda no es hermosa pero sí divertida, y andaba de paseo por mi disco duro desde hace un tiempo hasta que por fin la encontré de vuelta, un “risómetro” que les puede servir para detectar cómo de gracioso es algo en base al número de “ha” que obtengan como respuesta:

El restaurante donde te daban 2×1 si me sigues en Twitter

Hay algunos días en que, sin motivo ni propósito alguno, organizo una especie de “happy-hour-del-RT” con la gente que me lee en mi cuenta de Twitter, desde la que retuiteo todo lo que me envíen, para que más gente pueda conocer nuevos proyectos interesantes, dedicatorias o simplemente pasar un rato divertido por las dinámicas que se generan. No es que esto sea nuevo ni original, de hecho ya lo hacían hace bastante tiempo en otras cuentas, como las de Margarito (México) o Fierita Catalano (Argentina).

Y ayer viernes, en una de esas, me topé con este mensaje de Barra de Mar (un restaurante de mariscos de la Ciudad de México) para ser republicado:


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FWD: una carta

hola

Desde que era pequeño siempre tuve un lugar favorito,
siempre creí que los lugares eran las personas,
en el que el destino es encontrate en ese momento justo en el que el compartir algo es el todo,
en donde la belleza despierta el alma para actuar y compartir,
compartir una vez más esos retos con amigos,
diseñar y crear todo en la mente, para buscar a las personas que le daran vida,
el encontrar la fuerza y la actitud de hacer y ser parte de algo aún más grande.

Vernos en desacuerdo con las cosas como están, para ir un paso más allá,
el ser recordados por las reglas que hayamos roto,
el no decir todo lo que pensamos, pero sí hacer todo lo que pensamos.
el perder para encontrar, y el encontrar para perder nuevamente.

Encontrar a ese líder que logra sacar algo increíble de gente normal para volvernos no tan normales,
el que planea a un año sembrando maíz, para luego planear una década sembrando árboles y que planea una vida entrenando y educando personas,
y que cuenta esa idea increíble para que la olvidemos, para luego mostrarnosla nuevamente y recordarla, hasta involucrarnos para entender.

La vida debería de ser tan simple como el efecto de contagiar un buen chiste y recibir una sonrisa a cambio,
el mantenerla simple, pero no sencilla, el mantenerla increíble,
la vida es un viaje en donde no se crean nuevos lugares, si no el todo se ve con nuevos ojos,
para buscar esas oportunidades de ayudar a los demás, sin preguntar el qué hay para mi,
todo está lleno de conexiones, dentro de un consciente colectivo,
las características en común hacen un grupo posible, pero son esas características diferentes las que nos hace mejores individuos.

Nosotros diseñamos el sistema,
el hacer dinero no es tan excitante como lo era antes,
demasiado poder llega a cada nueva generación,
la pregunta es ¿qué hacemos aquí ahora?,
podríamos estar cambiando el mundo.

Y tal vez lograr alguno que otro enemigo en el camino, que signifique que dejaste algo de ti en él que y algo de él estará en ti.

Seguramente nunca llegaré a ser un hombre rico, pero viviré lo suficiente como para contarle historias a mis nietos y para el día después, y el día después de ese día,
en realidad nunca seré pobre, solamente no tendré dinero, ser pobre es un estado mental y no tener dinero es temporal.

Temer menos, creer más, quejarme menos, respirar más, hablar menos, decir más, odiar menos, amar más,
cuando aprenda a amar en ese entonces aprenderé a vivir,
nada realmente importante ha sido logrado sin haber creído y soñado en ello.

Hacer rápido lo que no apura, para poder hacer con lentitud lo que apura,
las cosas grandes en la vida no se ven, por eso cerramos los ojos cuando nos besamos, lloramos y soñamos.

Las personas olvidarán lo que decimos, olvidarán lo que hicimos, pero jamás olvidarán lo que las hicimos sentir.

Uno al escribir, se reescribe;
esas líneas de expresión llevan a la mirada,
el mirar como un niño siempre,
los ojos cambian, nunca la mirada…

una carta a mi mismo, escrita en partes por varios años para dar sentido a algún movimiento interesante que llegaría, y que pensé probablemente le serviría a alguien más.

pit

Imágenes hermosas sin motivo aparente, capítulo 14

Hoy va de perritos y sus hocicos, asomando curiosos por debajo de la puerta cuando alguien pasa por el otro lado, en la calle Campos Elíseos de la Ciudad de México. La primera de las fotos es de cosecha propia:

Hocicos 1

La segunda me la envió Carmen, de un día que pasaba con su perro por el mismo lugar:

Hocicos 2

Y aquí tienen la ubicación en Google Street View, por si quieren ir a visitarlos y tomar más fotos.

Saltillo, cuatro años y medio después

Calle Saltillo en La Condesa (Cd. de México)

Saltillo ya no es la ciudad donde vivo, sino una calle por la que a veces paso para llegar a mi nuevo hogar en la Ciudad de México. Pero cuando en mi vida Saltillo era la ciudad donde vivía me pasaron muchas cosas, algunas relatables y otras no, y algunas de las primeras quedaron inmortalizadas en fotografías que aparecieron en este blog o mis perfiles en Facebook o Twitter. Quizá, involuntariamente, dí a conocer Saltillo a muchas personas que no hubieran tenido ningún motivo para saber de la ciudad si no hubiera sido por mí o por la agencia donde trabajaba, lo cual creo que me da licencia para poder hablar de ella con un cierto criterio, aunque sea mediante esos comentarios míos que mezclan lo surrealista del carácter saltillense junto con mi visión (en ocasiones bastante) ácida de las cosas. También desde el respeto, eso sí.

Aún así, uno siempre se topa con los típicos personajes dispuestos a quejarse y sentirse ofendidos, y para los que cualquier comentario sobre la ciudad que no sea una alabanza desencadenará un lamento digno de la más cruel de las plagas bíblicas. Para ellos, y con la esperanza de que entiendan que los extranjeros, en realidad, vivimos fascinados con Saltillo (pregúntenle a Edward Hopper), aquí les va, desde mis teclas, una lista de cosas maravillosas de Saltillo:
- El cielo de Saltillo: no es broma, la gama de colores de que consta hace de los amaneceres y atardeceres una espectacular orgía de color.
- El centro: colonial, de verdad, qué hermoso.
- Sergio Avilés: y sus historias, impagables. En el debe que me llevo está el no haber podido conocerle en persona, ojalá algún día.
- Los taxistas: en cualquier otro lugar uno le cuenta sus penas al taxista, que hace las veces de paciente psicoanalista. En Saltillo es al revés, es el taxista el que le cuenta sus penas a uno.
- Andreíta: :)
- El Kumbala y el Olmo: delirantes lugares nocturnos donde acude personal de lo más variopinto. Lugares que pasaron en cuatro años de ser dignos de una zona roja prohibida a ser lugares mainstream para los after-hours saltillenses.
- El pan de pulque: así, tal cual, sin más explicaciones.
- Paseo de Ovejas: porque la música consiste en crear vínculos entre acordes y los instantes de nuestras vidas, y esto es lo que hace la música de este grupo, capturar momentos.

Y sobre todo, y por encima de todo, Grupo W y Digital Invaders, que tienen sus instalaciones en Saltillo para aquellos que tengan talento creativo y busquen nuevas aventuras.

Hasta pronto, Saltillo, see you soon, aunque sea de visita.

Cáceres desde abajo

Header del sitio "Cáceres desde abajo"

No sé si es más bonito el proyecto o el nombre que sirve para describirlo, niños con cámaras de fotos retratando la ciudad de Cáceres desde su peculiar (y bajito) punto de vista = Cáceres desde abajo.