Cosas lindas que le pasan a mi curso en línea

Una semana al aire con mi curso sobre Creatividad Publicitaria y algunas fotografías lindas que me han llegado por correo y redes sociales:

Una app de control remoto de Alberto recomendándole comenzar el curso cuanto antes:

Curso en vídeo - Daniel Granatta / Domestika

O la pantalla de Rafael, ya metido en harina:

Curso en vídeo - Daniel Granatta / Domestika

También hay agencias que deciden que el curso es una buena manera de formar a sus integrantes, como sucede en la de Adry y Gonzalo:

Curso en vídeo - Daniel Granatta / Domestika

O en la de Vick:

Curso en vídeo - Daniel Granatta / Domestika

Y también hay personas que están ahorrando religiosamente para comprarlo, como Elsi y Daniel:

Curso en vídeo - Daniel Granatta / Domestika

Estoy emocionado.
Como comentaba en este post, este curso es mi versión 2017 de los libros que escribí hace muchos años.
Gracias a todos/as.


“Creatividad Publicitaria para todos los públicos”
Un curso de Domestika y Daniel Granatta
http://domestika.org/es/courses/160-creatividad-publicitaria-para-todos-los-publicos/granatta

Make Uber (en México) Great Again

Buda y meditación

Capítulo 1. El enfado
Esta mañana estaba muy enfadado. Porque ya van varios días seguidos en los que, ni guiados por Waze, los conductores de Uber que tienen que recogerme no consiguen llegar, o se pasan de largo, o cancelan sin dar más explicación. Lo que para mí, que decidí no tener coche para apoyarme en servicios como Uber, Lyft o Cabify, representa un problema, porque por cada cancelación me quedan diez minutos menos para llegar al lugar al que tengo que ir. Si vives o has estado en la Ciudad de México sabrás cuán azaroso se vuelve entonces el llegar puntual, en vista del tráfico que puebla la ciudad diariamente.

He optado entonces, cuando tengo la oportunidad, por pedir mi Uber con mucha (hablo de un par de horas) antelación para minimizar el efecto de las cancelaciones de los conductores al venir por mí. Porque vivo en un sitio al que no es tan fácil llegar, pero totalmente accesible si tienes unas nociones básicas de cómo usar Waze o Google Maps.

Pero no siempre tengo un par de horas, como los tres días de esta semana, así que cuando voy con el tiempo justo, pedir un Uber para llegar a tiempo es apostarle al destino. Y esta semana perdí las tres veces y llegué tarde a todas partes.

Así que esta mañana, les digo, estaba muy enfadado. Pero intenté revertir mi estado de rant de desahogo “internetesco” a otro más zen (ommmmmmmm) y convertir este texto en algo que pudiera ser más constructivo.

Capítulo 2. Big Data y Small Data
Una enorme tentación se cierne sobre nosotros cada vez que vemos a Uber desde fuera: salivar ante la cantidad de información que (pensamos/sabemos) la plataforma dispone de cada uno de nosotros usuarios: a dónde vamos, de dónde venimos, si usamos este servicio o aquel, etc.

Pero si lo piensan bien, la utilidad del Big Data no es tanto el analizar todos los datos a lo salvaje, sino encontrar pequeños subsets de datos que nos ayuden a comprender qué hay de particular en este o aquel viajero.

Así, el modelo de Uber se sustenta en un subset de datos muy simple:
Necesito un viaje en coche + Coordenadas GPS de dónde estoy

Todo lo demás (el destino, si elijo UberPOOL o UberX, si me dan agua o no, la calificación promedio del conductor, etc.) es vestimenta. Importante sí, pero vestimenta al fin y al cabo.
Y este subset se alimenta principalmente de un importante factor: el crecimiento exponencial del número de teléfonos en cada lugar donde Uber está presente. En esta ecuación, entonces, se entiende que cuantos más teléfonos, más posibles usuarios de Uber (por eso estas tendencias de publicidad de las compañías tecnológicas), y cuantos más usuarios, más conductores hacen falta para dar servicio a todos sin que las tarifas se eleven hasta el cielo.

Capítulo 3.1. El VIAJE MÍNIMO ACEPTABLE
Llegué a mi cita esta mañana y lo primero que hice fue garabatear en una hoja esta gráfica, para poder ilustrar este post de forma más o menos coherente:

Límite de coches de Uber en Ciudad de México

En la parte inferior tenemos el eje X, que indica el número de coches/conductores de Uber en la Ciudad de México. Del lado izquierdo vemos el eje Y, que nos sirve para mostrar la calidad promedio de los viajes, entendiendo ésta como el promedio de estrellas con los que se califica a cada conductor.

Así, tracé líneas horizontales en las 5 estrellas (la calificación máxima) y en las 4. Por debajo de eso, mejor ni hablamos. Entre medias tracé una línea horizontal de puntos en el 4.7, que se supone era la calificación promedio por debajo de la cual Uber exigía a sus conductores volver a examinarse para saber si podían seguir ofreciendo servicio (nadie sabe qué pasó con este tema).

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Malos tiempos para la lírica

Malos tiempos para la lírica

Las muchas sacudidas de 2016 me (nos) dejaron algunas nuevas certezas: como en la canción de Golpes Bajos, la creatividad vive un momento extraordinario, pero en la publicidad se viven “Malos tiempos para la lírica”.

No se alarmen, me explico.
Durante mucho tiempo, la publicidad era una profesión lo suficientemente flexible como para dar cobijo a los “distintos”, a todos aquellos que no encajaban en profesiones más “tradicionales” (por decirlo de alguna manera): músicos, fotógrafos, poetas, etc.

Hasta hace poco seguía habiendo distintos, los referidos en el párrafo anterior y también esa gente del mundo de la tecnología que no querían ejercer como tales, sino crear un puente entre el presente donde habitan las agencias y el futuro donde vivían ellos.

Y sin embargo, con esa tendencia que tienen las marcas de regresar a lo básico (como apuntaba en este post), pareciera que toda esa “diversidad” ya no es requerida, y que los perfiles que se requieren hoy no dejan mucho espacio a otra cosa que no sea publicistas de toda la vida.

Esos artistas ya no se sabe muy bien dónde están. Y esos technologists quedaron, a lo sumo, para hacer activaciones y campañas con cosas del Internet of Things, que no suelen ir muy lejos porque ya sabemos que en una agencia de publicidad la innovación se entiende como poca cosa más que un stunt de PR.

Agente Smith - The Matrix

Mientras tanto, los grandes grupos de la publicidad (que son cuatro) no hacen otra cosa que removerlo todo para que todo siga igual, fusionando sus agencias (como Razorfish y Sapient) en una especie de dinámica que recuerda al Agente Smith en Matrix. También hay agencias que anuncian ser digitales e innovadoras, aunque la realidad es que las agencias digitales ya no existen y ser “pionero” en esta época requiere otras habilidades.

No es de extrañar entonces que de un tiempo a esta parte (unos 4 ó 5 años) se pueda apreciar un hueco en el flujo de talento que llega a la publicidad. Ya no se encuentran tantos candidatos para cada perfil que queda disponible en las agencias, simple y llanamente porque hay una generación de talento (en todas partes) que decidió que no iba a pasar nunca por una agencia de publicidad. Se fueron a los Google, Facebook, Uber, etc., a trabajar desde su casa o a poner su idea en Fondeadora o Kickstarter.

Malos tiempos para la lírica.
Gran época para la creatividad.

Mi curso de Creatividad Publicitaria en Domestika

Cover curso Daniel Granatta en Domestika

Este 2017 se cumplen quince años de la publicación del primero de los libros que escribí para la editorial Anaya Multimedia, y desde entonces siempre me intrigó la posibilidad de crear un libro que no fuera un trabajo terminado, sino una especie de “proceso en desarrollo”.

Paralelamente, y también desde hace muchos años, he impartido cursos (todos presenciales), que si bien me permitían viajar, también anclaban la posibilidad de cursarlo/impartirlo a un lugar físico.

Así que la idea de crear un curso online siempre me rondó la cabeza, pero no tuve ninguna oportunidad de impartir uno hasta que la oportunidad llamó a mi puerta de la mano de Domestika, a finales del pasado año 2016.

Curso de Daniel Granatta en Domestika

Tres días de filmación que me hicieron redoblar mi admiración por la profesión actoral (¿cómo carajos conjuran la energía para salir a cuadro cada vez que alguien dice “Acción”?) y que arrojaron como resultado este curso de nombre “Creatividad Publicitaria para todos los públicos”, cuya intención es serte de utilidad tanto si trabajas en una agencia o estudio de diseño como si tienes un negocio o emprendimiento que quieres dar a conocer al gran público o a tus clientes.

Creatividad publicitaria para todos los públicos – Un curso de Dani Granatta from Domestika on Vimeo.

Dividido en siete módulos y un proyecto final, el curso está construido para que quienes lo cursen puedan hacerlo cuando quieran y como quieran, sin restricciones geográficas o de horarios. Así, cada uno de los módulos consta de un vídeo donde yo imparto la lección correspondiente. Cada lección tiene tareas, y la resolución a esas tareas se publican (si quieres) en un foro donde yo doy seguimiento y feedback a los ejercicios y particularidades de cada alumno. Para finalizar, un proyecto común para todos sirve para poner en práctica lo aprendido durante las siete lecciones anteriores.

Los contenidos son los siguientes:

1.- Introducción
· Presentación
· Influencias

2.- Los Conceptos
· ¿Qué son los conceptos publicitarios?
· Una breve historia de la publicidad

3.- El mundo de las ideas
· Ideas y Formatos
· Mapas mentales
· Oblique strategies y otras técnicas para crear ideas
· El narrador
· Las plataformas y las ideas integradas HOY
· Hacer o no hacer… he ahí el dilema

4.- El Brief
· Qué es y cómo se ve
· Cómo redactarlo y traducirlo
· Los peligros del brief
· Cómo trabajar con el brief

5.- Marcas y estrategia
· ¿Qué es una marca?
· Territorios de una marca
· El punto de vista de una marca
· Marcas que dicen y marcas que hacen
· Los insights y el documento de planning

6.- Qué es una buena idea y cómo venderla
· Criterios para distinguir una buena idea
· Consejos para vender tus ideas – Parte I
· Consejos para vender tus ideas – Parte II

7.- Qué nos depara el futuro
· La tecnología y su crecimiento exponencial
· El futuro es analógico facilitado digitalmente
· Las intersecciones de tendencias
· Los consumidores del futuro

8.- Proyecto
· Creación y presentación de un proyecto
· Creación de una campaña

Proyecto final
· Creatividad publicitaria para todos los públicos


El curso tiene un coste de $35 USD (o $599 MXN) y está disponible desde el pasado 2 de Febrero. Espero que te sirva (si ya eres alumno) o que te pique la curiosidad por saber un poco más sobre el mismo (si aún no lo eres) 🙂

+ Enlace a toda la información del curso:
https://www.domestika.org/es/courses/160-creatividad-publicitaria-para-todos-los-publicos/granatta

¿Redes sociales? ilimitadas

Estas Navidades vino tanta gente de visita a la Ciudad de México que apenas pasé un minuto en mi casa. Consecuencia: entre pedir Ubers y subir fotos a Instagram me terminé antes de tiempo los datos mensuales que tengo contratados con mi proveedor de telefonía móvil.

O no, porque Facebook, Twitter y Whatsapp aún funcionaban.

Intrigado (y también para pagar mi reconexión) fui a una de las tiendas de la compañía y les pregunté:

Yo: Creo que tengo los datos cortados, pero funcionan Whatsapp, Twitter y Facebook.
Empleado: Claro, señor, es que su plan contempla redes sociales ilimitadas.
Yo: ¿Redes sociales?
Empleado: Sí, lo que son (sic) Whatsapp, Twitter y Facebook.
Yo: Pero Snapchat o Instagram…
Empleado: Las redes sociales son Whatsapp, Twitter y Facebook, señor.
Yo: Ehm…

Salí de la tienda cabizbajo y con cara de Buster Keaton (porque aparte de no entender nada de lo que me dijo, el empleado de la tienda me llamó “Señor” dos veces), pensando en que una vez más las marcas operan desde lo que creen que la gente quiere (oferta) en vez de actuar de hecho en base a lo que la gente quiere (demanda). Pero sobre todo recordé este antológico post de hace unos años de Jorge Camacho sobre los ciclos del hype de cada tecnología, y como lo que a unos les parece que ya está de salida para otros es una auténtica novedad. Con la conversación en la tienda descubrí además que hay otros que ni siquiera aparecen aún en la curva.

Qué dolorosísimo el hueco que existe entre el lugar donde uno cree vivir y el lugar en el que vive la mayoría de las marcas de consumo que pueblan nuestra cultura. Y más doloroso aún para los que se dedican a trabajar para esas marcas.

¿Tendencias? de publicidad

Don Draper confundido

Es confuso y puede que sólo sea una impresión mía, pero lo que uno se topa últimamente en cuanto a la comunicación de marcas es:

Compañías de bienes y servicios de consumo:
· Spots (para mostrarse en televisión o en plataformas online como contenido de vídeo)
· Ads en Facebook y/o Google
FIN

Compañías tecnológicas:
· Spots en televisión
· Out Of Home
· Radio (en ciudades grandes)
· Su plataforma como interfaz
· E-mail
FIN

(Casi) no sitios web, no banners rich-media, (casi) no campañas integradas, no nada. Nadie prueba nada fuera de los lugares que (más o menos) les garanticen una cierta seguridad en los resultados.
Una suerte de back to basics masivo.

Así está el tema.
Así que si tienen o trabajan en una agencia, recluten en consecuencia…

Lo digital, la electricidad y los nuevos pioneros

Gold Rush - California

Puede que haya llegado la hora de dejar ir. Del desapego liberador.

De darse cuenta de que es complicado ser pionero o relevante en una industria que ha sido ya más saqueada que las pepitas de oro en California en la era en la que todos iban buscando su propio Dorado.

Vean la foto que abre el post. Reemplacen “Cada uno de nosotros busca oro” por “Cada uno de nosotros es dueño de una agencia de publicidad digital”, por ejemplo. En un lugar donde cada vez había menos pepitas, que recuerda a este lugar de publicidad donde cada vez hay menos oportunidades de hacer trabajos ilusionantes porque vivimos en un mundo donde la mayoría de marcas viven esclavas de lo que yo denomino “la tiranía* de las pequeñas cosas”: el próximo trimestre de ventas, la promoción para el próximo fin de semana, los resultados de un testeo cualitativo y cuantitativo antes de lanzar su próximo spot de TV de 30 segundos, etc.

*“La tiranía de las pequeñas cosas” es la antítesis de lo que yo contaba en este post acerca de preguntarle a las marcas qué quieren ser de mayores.

Esas marcas (y sus agencias) que siguen hablando hoy de cómo incorporar la palabra “digital” o “social media” a su comunicación o a sus procesos me hacen pensar en que probablemente en 1910 habría conversaciones en algunas compañías de la época que transcurrirían así:
“Jefe, ¿nos pasamos ya a la luz eléctrica o compramos más velas para alumbrar a los trabajadores?

Así que como hoy TODO es digital y TODO es social (llámenme para una conferencia si necesitan que se lo desglose más detenidamente), quizá debiéramos buscar nuevas palabras que nos enviaran a descubrir nuevos horizontes. Por ponerles un ejemplo, la Realidad Virtual.
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Batalla en Starbucks

Pantallas de drive-through de Starbucks

Yo no me había percatado hasta hace unas semanas, pero cada día se desarrolla una cruenta batalla entre todos los empleados de los Starbucks que disponen de drive-through.
Es una batalla colectiva (que se visualiza en dos pantallas colocadas sobre la ventana por la que se atienden los pedidos) por el servicio y satisfacción de los clientes, pero también es una batalla individual de cada empleado ante la presión de una cafetera que no funciona o el “malabareo” de tareas entre la ventana del drive-through y la caja con una fila llena de gente esperando su café.

Dashboards de Starbucks

Si ven la foto sobre estas líneas (click para agrandar) pueden ver cómo, del lado derecho, hay una tabla de marcadores con los resultados de todos los Starbucks que participan en esta competición, mientras que del lado izquierdo podrán observar cuántos coches hay en el drive-through, cuánto tiempo llevan esperando a terminar su orden (comparados con el promedio de tiempo de todos los coches que han pasado) y quién se encarga de atenderlos.

No sé si esta dinámica interna de engagement para con los empleados es divertida o una espada de Damocles sobre la cabeza de cada uno de ellos, pero me hizo pensar en la infraestructura para organizar algo así: necesitas sensores (y dashboards para visualizar la información que generan aquellos) y, sobre todo, necesitas que cada uno de los Starbucks tenga un drive-through que sea igual que los de todos los demás, para que ninguno tenga ventaja sobre el resto, algo que en algunas ciudades de México se complica por cómo opera el tráfico.
Por ejemplo, un drive-through de un Starbucks en la Ciudad de México tiene muchísimo más flujo de vehículos, pero también es infinitamente más complicado salir del mismo que hacerlo del drive-through de un Starbucks de ciudades más pequeñas como Morelia o Saltillo).

Me hizo pensar en las pocas dinámicas de este tipo que se generan en las oficinas de los grandes corporativos o de las agencias de publicidad que les dan servicio, y en la cantidad de ideas que se me ocurrieron simplemente al ver esas dos pantallas en funcionamiento. En fin, termino recordándoles que presten atención la próxima vez que entren en su Starbucks preferido y, si tienen un drive-through, denles ánimos; la batalla es encarnizada 🙂

Las marcas Medici

Familia Medici

Cuando uno habla de la oportunidad de las marcas de mejorar el mundo o construir el futuro (di una charla en un TEDx hace ya seis años sobre ese tema) probablemente se nos olvidó especificar que todo empezaba por que las marcas hicieran mejores productos para el mundo, no por poner a sus agencias a hacer múltiples campañas de marketing diciendo que en tal o cual marca hay ahora una intención de responsabilidad social: sólo con la intención no basta (este artículo lo explica muy bien, el futuro del branding puede ser el debranding).

Cada año, los festivales de publicidad se llenan de esos vídeos caso-de-estudio de dos minutos donde multitud de marcas dicen que hicieron tal o cual cosa para el mundo, aparte de vender. O eso dicen esos vídeos caso-de-estudio. El problema es que muchas veces las marcas (y sus agencias) piensan que el futuro se construye creando “productos” para los usuarios, aunque luego se les olvida lo más básico: alimentar esos productos para que sean productos de verdad y no lo que son en realidad: una suerte de PR con esteroides. Porque la clave nunca está en el app o producto, sino sobre las relaciones que se generan entre los usuarios gracias a él.

Sin embargo, sí hay una forma en que las marcas están ayudando a construir el futuro: pagándole ingentes cantidades de dinero en publicidad a las compañías dueñas del interfaz (Google, Facebook, Twitter o Snapchat, por ejemplo) para intentar tener algo de visibilidad en un mundo donde las personas cada vez tienen más y más opciones a la hora de elegir qué ver a continuación.

Y con esos ingresos por publicidad, estas compañías están construyendo gran parte del futuro en el que vamos a vivir en los próximos años, desde lo que sucede en tu navegador de Internet hasta cómo te vas a relacionar con la Inteligencia Artificial en el dispositivo correspondiente o en tu tienda favorita.

O sea, que las marcas sí están financiando la construcción del futuro, pero el crédito se lo están llevando otros. Marcas Medici que no quieren serlo. Ah, la ironía.