Publicidad, talento e Inteligencia Artificial

Sonny - "I, robot"

Cuando me ha tocado manejar equipos, uno de los síntomas más evidentes de que tienes una grieta considerable en el barco que diriges es que tu talento se vaya a trabajar a otro lugar por el mismo sueldo que les pagas tú. Es en ese momento cuando te das cuenta de que la visión (y los hechos que la acompañan) no bastan para que esa persona siga a bordo. Cuando alguien entiende que su mejora no pasa por un mejor puesto o sueldo sino por estar lejos de donde está ahora, insisto, tienes un problema.

A veces pensamos que son las ideas, pero en última instancia, podríamos decir que es el talento la piedra más preciosa con la que contamos en el mundo de la publicidad. Cultivarlo y cuidarlo debiera ser la tarea de más alta prioridad en todas las agencias de publicidad del mundo.
No siempre es así.
Vaya por Dios.

Mientras yo divago sobre este tema, resulta que McCann Ericksson Japón “contrata” a una Inteligencia Artificial como Director Creativo. Y para la fecha en la que este Director Creativo lanza su primer spot comercial, resulta también que Google se alza con el Grand Prix de Innovación del Festival de Creatividad de Cannes con su proyecto Alpha Go.

Surgen entonces las voces publicitarias que reclaman ser más valientes, más humanos. Que ponen en duda que una Inteligencia Artificial pueda algún día llegar a pensar una idea lo suficientemente relevante como para tocar el corazón de las personas:

Can a machine cry? To touch people, to move them, you need, dare I say it, a capacity to suffer. Would it even be ethical to give an AI robot the ability to feel pain? Just think of all those shoot ‘em up games.

You have to be fallible and vulnerable to write like Hemingway or shoot a film like Alejandro Iñárritu.

Es entonces cuando recuerdo la escena del interrogatorio de la película “I, robot”, en la que Will Smith entrevista al androide Sonny, sospechoso de haber cometido un crimen:

Detective Del Spooner: Human beings have dreams. Even dogs have dreams, but not you, you are just a machine. An imitation of life. Can a robot write a symphony? Can a robot turn a… canvas into a beautiful masterpiece?

Sonny: Can *you*?

Resumiendo:
La humanidad de una persona no garantiza que sea capaz de crear algo que conmueva al resto de habitantes del planeta.
La humanidad de un publicista no garantiza que sea capaz de crear una pieza que toque el corazón del resto de habitantes del planeta. Ni de ganar un Grand Prix de Cannes, por ejemplo.
Hacen falta personas (o publicistas) excepcionales para lograr algo así. Y no abundan, por cierto.

Me gusta pensar entonces que esas Inteligencias Artificiales no vienen a reemplazar a esos publicistas que lanzan ideas e historias maravillosas al mundo. Una máquina nunca va a quitarte tu trabajo si eres lo suficientemente bueno en él.

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Las marcas como interfaz

Dedo e interfaz

Los más asiduos de este blog recordarán este antiguo post donde una imagen pedía a los usuarios que dieran cabezazos al teclado.
Durante mucho tiempo usé ese ejemplo en mis conferencias, porque más allá de lo (aparentemente) estúpido de la petición, lo interesante era que la imagen no era un contenido que compartir, sino una “herramienta” que pedía a los usuarios hacer algo. Y de entre todas las interacciones (dejar comentarios) de los mismos se generaba una divertida dinámica donde todos esos usuarios estaban creando una historia a medida que los cabezazos al teclado se sucedían, comentando unos las interacciones de los otros.

Sirve como ejemplo para, seis años después, explicar por dónde pudiera transitar el futuro publicitario de muchas marcas. Durante años escuchamos una y otra vez “el contenido es el rey”, pero los hechos parecieran demostrar lo contrario.

Las marcas siguen gastando ingentes cantidades de dinero en crear contenidos con los que poblar todas sus posesiones en redes sociales, pero de alguna manera todas ellas siguen rehenes de quien sirve a los usuarios todos esos contenidos: empresas de tecnología.

Porque hoy, las empresas a las que mejor les va en aquello de la publicidad son empresas de tecnología, especialmente Google, Facebook y (quizá) Snapchat. Y lo consiguen proporcionando a los usuarios, no un contenido, sino una interfaz en la que a veces consumir, pero sobre todo en la que poder interactuar con la interfaz y con otros usuarios para poder crear sus propias historias.

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La publicidad, las abuelas y el talento

Gran Hotel - Marquesa de Vergara

Hay un prototipo de abuela (o abuelo) que muchos hemos vivido (por vía directa o por vía de un amigo), el de esa persona entrañable que por la alegría de vernos unas pocas veces al año disculpaba nuestras niñerías, atendía nuestros caprichos, nos daba de comer lo que le pedíamos o nos daba dinero a escondidas de nuestros padres.

Esta semana pasada nos encontramos con textos y declaraciones de responsables globales de agencias de publicidad bastante sorprendentes al respecto de la inclusión femenina en las agencias o llamando a que los publicistas sean más “valientes” y “humanos” frente al auge de la tecnología (especialmente la Inteligencia Artificial y los bots) en el mundo publicitario.

Sorprendente, digo, porque uno esperaría que alguien que está a cargo mire hacia adelante para marcarle el camino a los que vienen detrás.

No me quiero poner dadaísta ni parecer ingrato. La publicidad me da de comer y me ha dado también muchas alegrías, pero hay que reconocer que, para ser una industria que se autodenomina “creativa” e “innovadora”, es una industria que se comporta de forma bastante cobarde cada vez que está en presencia de cada cosa nueva que llega a ella.

De la palabra “digital” (hace 20 años) a la expresión “Inteligencia Artificial” (dentro de 2), pasando por “diversidad” o “igualdad de género” (hoy), pareciera que muchas agencias de publicidad de hoy en día están más preocupadas porque no cambie nada de lo que alguna vez fue, en vez de aceptar la llegada de lo nuevo para crecer y avanzar a nuevos horizontes.

A mí me recuerdan a esa abuela de teleserie (como “Gran Hotel”, por ejemplo), que un día fue noble, rica y poderosa y que hoy, ya despojada de sus títulos y riquezas, ya sólo cuenta como posesión con esa mansión gigante y avejentada en la que un día tantas personas trabajaron formando parte de su servidumbre.

Cuando la industria de la publicidad se pregunta dónde está o por qué se marcha el talento, debiera hacer un ejercicio que es necesario en todos los órdenes de la vida: sólo avanzas cuando aceptas que aún tienes cosas que aprender; sólo puedes dar en la medida de lo que estás dispuesto a recibir.

Y parece que, últimamente, la publicidad está más preocupada por no perder lo poco que le queda (la mansión de la abuela) que por construir y aprender cosas nuevas que poder ofrecer a los que llegan a ella.

Pero (siguiendo con mi metáfora) no nos pongamos trágicos; quiero pensar que a esa abuela, pese a sus delirios de grandeza, le quedan unos buenos veinte o treinta años de vida. Pero hay que ayudarla a salir de su mansión y mandarla a otras latitudes. Un apartamento en Boca Ratón (Florida), por ejemplo.
Nuevas vistas, nuevos, amigos, nuevos hábitos, nuevas costumbres.
Para que aprenda cosas nuevas, y así tenga cosas nuevas que ofrecer.

Y quizá, entonces, a su familia (en la metáfora, ese talento que ahora esquiva la publicidad) le apetezca de nuevo acudir a visitarla.

Hay un Pokémon en tu tienda

Como ya sabrán, el fenómeno de las últimas semanas es Pokémon Go: todo el mundo, por todas partes, capturando Pokémon con su teléfono.

Así que no fue extraño que el domingo pasado, cuando andábamos de paseo por las instalaciones del Dolphin Mall (un gigantesco centro comercial de Miami) nos topáramos con esto:

Pokémon Go sin WiFi

Entré para preguntar cuánta gente había llegado buscando Pokémon y pedido el descuento del 10% y me dijeron… que… nadie.

Porque en ese mall hay tanta gente que el WiFi gratuito de que dispone se satura, así que si abres la aplicación cuando pasas cerca de la tienda nunca consigues que el juego se cargue completamente, porque la señal que llega a tu teléfono apenas alcanza para usar algún app de mensajería.

Alguien podrá decirme que los usuarios podrían usar su propio plan de datos en vez de el WiFi del mall, pero entonces yo contestaría que eso es dejar a la suerte uno de los elementos principales para que la gente juegue Pokémon Go: una conexión a Internet estable.

Imagino que no es éste un problema que tengan los dueños del restaurante cuya pizarra encontré en un tuit esta mañana:

Pokémon Go con WiFi

Moraleja:
Táctica de descuentos usando Pokémon Go, sí.
Y WiFi propio para que los usuarios puedan usarlo, también.

O sea, que el mayor número de variables para que la gente participe dependan de ti y no de los demás.

Las marcas, la oferta y la demanda

Multitud con teléfonos

Las marcas (casi todas las de servicios y muchas de productos) se comunican desde la oferta.
Los usuarios piensan desde la demanda.

Las marcas dicen, por ejemplo:
“Este teléfono tiene tal o cual cámara, no se estropea con el agua y la batería le dura una barbaridad de horas.”

Los usuarios piensan:
“Quiero jugar Pokémon Go” o “Quiero ver Netflix todo el fin de semana aunque esté en una ciudad donde no puedo conectarme a una red WiFi.”

Aparte de por la coherencia entre lo que dicen y hacen, los usuarios aprecian a las marcas en función de cómo perciben que esas marcas responden a las demandas que ellos tienen. A los usuarios les da lo mismo todo lo demás que la marca tiene o dice que tiene.

Por eso suena tan bien para un usuario (sobre el papel) que T-Mobile decida liberar planes de datos para que sus usuarios puedan jugar Pokémon Go o ver streams de Netflix o HBO sin salirse del límite mensual que tienen contratado.

Probablemente hay contraindicaciones y algunas prevenciones al respecto de cómo un servicio así contraviene las normas de Net Neutrality (enlace 1 / enlace 2), pero también deja clara la postura de una marca que desee hacer algo que se califique con el término “edgy”; ya saben, ese momento en que un cliente te dice “queremos que traigan ideas que nos desafíen” y demás.
Porque “edgy” tiene ya poco que ver con que los creativos lleven a la mesa el spot de TV más loco que puedan pensar, y mucho con empujar las normas y los límites del contexto en que la marca vive al máximo de lo posible. Son ideas de negocio más que de comunicación.

Y para eso, ayuda más pensar primero en la demanda de los otros que en la oferta que uno tiene.

Recopilación de charlas y presentaciones

Daniel con teléfono

Con los años, y gracias a la amabilidad y talento de muchas personas, he tenido la oportunidad de compartir impresiones y aprendizajes en diversos foros. Al publicar la semana pasada el post sobre mi charla en la última edición de Social Media Week Mexico City, me pareció buena idea recopilar en una sola publicación algunas de las charlas que he impartido desde que existe este blog. No todo lo que digo en ellas es lo que pienso ahora sobre muchas cosas, pero otras siguen plenamente vigentes en distintos ámbitos como publicidad, emprendimiento, tecnología, propiedad intelectual, talento y hasta parenting. Enjoy!

+ Social Media Week Mexico City (Ciudad de México, México, Junio de 2016)
http://www.gorditosybonitos.com/charla-en-social-media-week-cdmx-video-presentacion/

+ Creative Mornings (Ciudad de México, México, Enero de 2015)
http://www.gorditosybonitos.com/charla-en-creative-mornings-mexico-city-video-presentacion/

+ Dejando Huella (Querétaro, México, Abril de 2013)
http://www.gorditosybonitos.com/una-charla-en-dejando-huella-presentacion-video-dh16/

+ Nike LATAM Summit (Ciudad de México, México, Marzo de 2013)
http://www.gorditosybonitos.com/mexico-el-playground-de-innovacion-del-mundo/

+ Día C – Club de Creativos de España (Valladolid, España, Abril de 2012)
http://www.gorditosybonitos.com/la-charla-en-el-dia-c-presentacion-video-9diac/

+ Círculo Creativo de México (Ciudad de México, México, Octubre de 2011)
http://www.gorditosybonitos.com/la-charla-en-el-museo-de-antropologia/

+ TelmexHub (Mérida, México, Agosto de 2011)
http://www.gorditosybonitos.com/hablando-sobre-pirateria-y-autores-en-telmexhub/

+ TEDxDF (Ciudad de México, México, Octubre de 2010)
http://www.gorditosybonitos.com/tedxdf-nervios-y-ensenanzas-en-18-minutos/

+ Café de Altura (Ciudad de México, México, Agosto de 2009)
http://www.gorditosybonitos.com/digital-invaders-cafe-de-altura/

Llamando a las marcas

Leia pide ayuda a Obi Wan

Recuerdo hace unos años, cuando la campaña de un famoso banco en España terminaba interpelando a los usuarios con la pregunta “¿Hablamos?”. Contaba Daniel Solana que una vez les envió un correo que simplemente decía “Hablemos.” que, obviamente, nunca fue respondido.

Aquí para ayudar

Pensé en ello hace unos días, cuando vi el hashtag del tweet de la imagen que está sobre estas líneas, porque es algo que hacen mucho las marcas, aún en esta época del Social Media: crear hashtags basados en el claim de sus campañas, no tanto en los posibles usos que de la marca puedan hacer los usuarios. Si son las marcas las que hablan en primera persona, entonces no le dejan nada de espacio a los usuarios para que expresen lo que requieren; con razón nadie utiliza esos hashtags.

En un símil que pudiera parecer apropiado pensé en si la Princesa Leia hubiera usado Twitter en la primera entrega de la saga Star Wars:

you’re my only hope #helpmeobiwankenobi

Pero si Obi Wan Kenobi hubiera sido una marca, igual le habría pedido tuitear usando el hashtag #obiwanhelpsyou. Y Leia se hubiera negado a usarlo. Y nunca se habrían terminado encontrando ni ayudando a Luke Skywalker. Un desmadre, vaya.

Queridas marcas, aunque les guste mucho su nueva campaña, déjenle la primera persona del singular a sus usuarios.

Las tendencias y sus intersecciones

Diagrama de Venn

Las marcas (o más bien, sus responsables) nunca quieren quedarse fuera de la tendencia (o trend) de moda.
Hace mucho fueron los sitios web. Hace algo menos, las aplicaciones de teléfono.
O las redes sociales. Ahora puede que quieran estar en Periscope o Snapchat. Mañana, quién sabe, quizá quieran su propia experiencia de Realidad Virtual –VR-.

Sin embargo, todos esos trends, por su propia definición, van casi de salida (en cuanto a la novedad que representan) para cuando alguien los denomina “trend”. Por eso, no se fíen, cada mes de Enero, de esas listas de “las diez tendencias del marketing y la publicidad” para el año entrante. Suelen tener más que ver con cómo justificar una labor de ventas de la empresa para la que trabaja el autor de dichas listas que con que esos trends sean las plataformas novedosas que van a propulsar las ventas o awareness de cualquier marca hasta el infinito y más allá.

Hay algo interesante, sin embargo, en cómo esos trends se cruzan entre ellos, en su intersección. Cuando esos trends se tratan por separado (ya sea impresión 3D, Inteligencia Artificial –IA– o VR) parecen un tanto distantes y abstractos. “¿Cómo opera mi marca en ellos? ¿Qué cometido tiene? ¿Cómo se usa o cómo interactúan los usuarios? ¿Cómo medir la interacción? ¿Y los resultados?” etc. Toda una retahíla de preguntas.

En cambio, en las intersecciones hay muchas oportunidades y dinero pendiente sin necesidad de reinventar la rueda o de esperar al siguiente trend, a ver si a ese nos subimos a tiempo.
Piensen, por ejemplo, en los bots. Los bots podrían considerarse la intersección de los trends “Mensajería Instantánea” e “Inteligencia Artificial”.

Pareciera que cuando unes dos trends, cada uno de ellos da sentido al otro. En el ejemplo que cito, la mensajería tangibiliza en forma de interfaz algo tan abstracto como una “inteligencia”, pero ese interfaz no tiene ningún valor si aquella no opera de una forma que le permita ser eficaz y aprender de las interacciones que va teniendo con los distintos usuarios.

Piensen, por ejemplo, como citaba en este texto sobre Rothko y la Realidad Virtual, la oportunidad de crear aplicaciones de VR que fueran todo lo contrario de “trepidante”, para que tuvieras la oportunidad de usarlas para concentrarte para trabajar mejor. O agréguenle un tercer trend, el de “Quantified Self” (el de medir variables de lo que hace nuestro cuerpo para mejorar nuestro bienestar), y piensen en una experiencia donde haces yoga ayudado por un headset de VR. Etcétera.

Así que cada vez que sientan que un cliente les pide algo para estar “en la onda” o “ser trendy” pídanle que no se suba sólo a una tendencia, sino a dos. E investiguen qué hay en la intersección. Y van a ver que ahí siempre hay algo mucho más interesante que en esas dos tendencias por separado.

Los traductores de Facebook

Aunque ya me había ocurrido varias veces el que Facebook me traduzca los status de algunos de mis contactos (cuando están escritos en idiomas distintos al castellano o al inglés), hoy me percaté (en este post de Luis) de que, adicionalmente, puedes calificar la precisión de esa traducción:

El traductor de Facebook

Es un detalle con el que los usuarios pueden retribuir a la plataforma a cambio de recibir la traducción de un status en un idioma que no comprenden. El detalle parece pequeño, pero como decíamos en este post (“Átomos y Bits”), cuando lanzas un pequeño detalle para una población de más de 1600 millones de personas, las consecuencias son gigantescas.

En este caso, que somos los propios usuarios los que perfeccionamos (en tiempo real) la precisión de las traducciones que ofrece Facebook. No sus ingenieros, sino su comunidad.

Bits 1 – Átomos 0.

Marcas que se aburren

Esperando en el aeropuerto

No hay mucho que hacer cuando tu viaje te obliga a realizar una escala en un aeropuerto. Puedes comer algo, comprar souvenirs, mirar vídeos en tu teléfono si tienes un buen plan de datos, leer un rato o, si tienes un poco de autocontrol para no perder tu siguiente vuelo, permitirte el dormir unos minutos (generalmente en una postura poco recomendable).
Sí, hacer una escala es aburrido, y a veces he pensado si ese tiempo de espera que pasamos no será un tiempo que nos otorgan (y que no aprovechamos) la vida o la Divina Providencia, para poder realizar todo aquello para lo cual no tenemos tiempo en nuestra vida diaria. Ya saben, terminar de escribir un libro, retomar el contacto con la familia o viejos amigos, ponernos en forma, etc.

Pero bueno, retomando, hacer una escala es aburrido, y ya saben que la necesidad agudiza el ingenio. Como el de las chicas de este equipo de natación que, aburridas por su espera, decidieron utilizar las cintas para transportar pasajeros del aeropuerto (¿alguien sabe cómo se llaman esas cintas?) para grabar este vídeo:

When a swimming team is bored at an airport……wait for the bike!CREDIT: Kelsi Worrell/Facebook

Posted by Hope 103.2 on Friday, November 20, 2015

A veces es necesario aburrirse para luego poder crear algo interesante.

Y me pregunto entonces, como ejercicio, si las marcas se dan tiempo o no a aburrirse. A mí me parece que no, que viviendo en ese continuo frenesí del -por ejemplo- “chicos, salió una nueva plataforma”, “¿cómo van mis likes?” o “¿cuánto venderemos en este próximo Q?” las marcas acaban tan sobreestimuladas como un niño de 3 años al que le prestas un iPad. Y esa necesidad de “hacer engage” a toda costa TODOS los días las vuelve muy, muy aburridas.

Y como no es lo mismo ser aburrido que aburrirse, quizá necesitaríamos que las marcas se permitieran aburrirse un poco, para así poder crear cosas interesantes en las que entonces nosotros, usuarios, sí podríamos estar interesados. Como hicieron las chicas de ese equipo de natación en el aeropuerto.

Más marcas que se aburren para no ser tan aburridas.
Eso nos vendría bien.