El sexto sentido de los banners

Who look at banner ads

Las mayoría de las últimas veces que he dado click a un banner ha sido por accidente. Es una sensación muy rara porque, al ser los clicks involuntarios, todo comienza a “flotar” en una especie de pausa extraña, en la que mi navegador se queda pensando mientras abre la página a la que dirige el banner, y yo me quedo pensando en que no entiendo lo que está pasando, porque quería hacer otra cosa y de repente estoy esperando a que se abra una página que se abre porque hice click en un banner.

Me pregunto si alguien que no sea publicista sigue dando click a los banners. Que las agencias creativas siguen haciendo, por cierto. Y las de medios pautándolos, válgame Dios (haz click en la imagen para que veas qué cosas se me aparecen estos días):

Banner de Oprah

Aún así, hay personas que dice que los banners no están muertos, y a mí me parece muy bien, porque está muy bien que cada uno crea en lo que le dé la gana. Pero si es verdad que los banners no están muertos pese a que la gente la gente no les hace caso, imagino entonces la vida de un banner como la de la Bruce Willis en “El sexto sentido”, después de descubrir que lleva muerto toda la película. Qué tragedia, qué vacío existencial.

A ver si va a resultar que los únicos que hacen click en los banners son los psicólogos, para mantener a los banners con vida y así poder cobrarles por hora.

Limpia

Mr. Wolf

Como con cada inicio de año, Efraín volvió a escribir un post con sus propósitos para el nuevo año, conminándonos a varios amigos a hacer lo mismo. Hace mucho que no escribo nada semejante, pero me pareció interesante compartir algo que llevo haciendo durante el último par de meses para intentar mejorar lo que encuentro en mis feeds de redes sociales.

Alguna vez publiqué un texto acerca de cómo usaba (y uso) Twitter, que básicamente tiene que ver con seguir a un montón de gente, en mi teoría de que cuanta más gente sigo, más probabilidades tengo de encontrarme con algo interesante, divertido, peculiar, etc.

Pero de un tiempo a esta parte, hay demasiado ruido. Demasiados contactos publicando contenidos falsos tomados por verdaderos, vídeos que realmente no me interesan o que, directamente, me resultan estúpidos u ofensivos. Así que tomé una determinación, un tanto radical tal vez, pero necesaria para mí:

– Si alguien publica algo que me resulta ofensivo o estúpido, lo elimino de mi timeline sin ningún tipo de remordimiento. Para no leerlo ni que me lean, bloqueado, fin, bye. No es nada personal, la verdad, pero no tengo tiempo para lidiar con ese tipo de contenidos.
– Si la persona que publica ese contenido es alguien que me interesa que me lea, simplemente dejo de seguirla, pero permito que me siga leyendo a mí.
– Toda noticia de páginas que me provoquen el mismo sentimiento las reporto como spam o faltas de interés.

Y así, poco a poco, mis feeds están volviendo a serme útiles como lo eran hace unos años, antes de esta semejante cantidad de ruido.

Prueben. Limpien. Todo se ve mejor 🙂

Oportunidad en los “dead ends” digitales

Alguna vez participé en un proyecto en el que se pretendía hacer uso de esos “sitios spam” que aparecen cuando tecleamos mal un dominio, o cuando buscamos un sitio que ya fue eliminado; en fin, todos esos destinos a donde nadie quiere llegar, aprovechando al usuario en su momento más bajo para hacerle llegar un mensaje relevante en esa situación.

"Un momento, esto no se parece nada a despegar.com"
– “Un momento, esto no se parece nada a despegar.com”

El proyecto terminó siendo un trucho (para saber qué es un trucho, pregúntele a su amigo publicista más cercano o consulte este interesante texto de Jorge Camacho) ya que nunca pudo realmente llevarse a cabo, pero lo que rescato de aquel intento es este pensamiento: Internet está lleno de “dead ends” que, así como muchos otros aspectos del mundo digital, provocan una conducta o estado mental equiparable con la vida real.

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Clichés vividos al máximo

Hay veces en que los clichés se materializan de forma tan literal que da hasta risa. Por ejemplo, ya saben de ese cliché que provoca que todas las marcas quieran que sus usuarios “vivan su vida al máximo”, un mensaje enunciado de diferentes formas… incluida ésta tan explícita que me encontré ayer en una calle de la Ciudad de México:

GNC - Vive tu vida al máximo

Yo sigo pensando que las marcas deberían prestarle más atención a la gente que quiere vivir su vida al mínimo 🙂

Grinch meets Google

Si yo fuera el Grinch...

Más información sobre el Grinch.

BitCoins en lugar de banners

El día de hoy Jorge Camacho y yo encontramos un artículo en el blog Quartz que explica a profundidad cómo funciona la moneda virtual BitCoin. Además de la explicación detallada, lo verdaderamente interesante es que al inicio del post viene embebido un widget para minar BitCoins. Es decir, utiliza el motor de tu navegador para resolver un problema matemático asociado a una recompensa de estas monedas virtuales (BitCoins).

Minando Bitcoins

(Si piensas que estoy hablando en chino y no tienes ni idea de que es un BitCoin, o has vivido en una cueva por los últimos tres meses, te recomiendo leer el artículo de Quartz  o ingresar al sitio Bitcoins.com, que explica de manera sencilla de qué se trata, para después regresar a seguir leyendo este post).

Lo interesante en esta historia es pensar que si podemos embeber un motor para minar BitCoins en un sitio web, Facebook, Google, Twitter o cualquier otro lugar en el que el usuario navegue o deje abierto mucho tiempo (¿9Gag, BuzzFeed, …?) podría nacer un nuevo modelo de negocio partiendo del tiempo de interacción de un usuario en el sitio y la cantidad de usuarios que lo visitan.

Es decir, una página web podría ganar dinero generando contenido que te atrapara por unas horas, y usarlo como fuente de ingresos en lugar de mostrar asquerosa publicidad (a nadie le gustan los banners), incluso minando sin que el usuario se dé cuenta.

La criptomoneda más famosa del mundo funciona a través de solucionar problemas matemáticos que pueden ser resueltos por una máquina con mucho, mucho poder, o por una red de computadoras coordinadas para repartirse el trabajo y solucionar entre todas el problema matemático.

El precio de un solo Bitcoin llegó arriba de los $1100 dólares hace no más de un mes. Igual valdría la pena intentarlo, ¿no?

Nuestro primer proyecto con Google Glass: Apoya a Daniela en la Nike We Run

Como ya sabrán los que me sigan en redes sociales, en Flock disponemos desde hace unos meses de unas Google Glass. Así que un día, pasado el momento de emoción en el que todo el mundo las usaba un rato, nos pusimos a pensar qué podíamos hacer con ellas, ya que (claro) no hay ningún brief de clientes que pidan algo que las incluya específicamente. Fue entonces cuando se nos ocurrió que podíamos contar la historia de Daniela Velasco.

Daniela compitiendo en la final de los JJOO 2012

Daniela Velasco es una chica mexicana que, con apenas 17 años, consiguió la medalla de bronce en los 400 metros lisos en la categoría T12 (atletas con un campo visual menor a cinco grados) de los Juegos Paralímpicos de Londres 2012.

Y como Daniela es, por encima de cualquier otra condición, una atleta de élite, nos pareció interesante plantearle un nuevo reto: el de, por un día, no correr en una pista de atletismo, sino dejar esa pista atrás y correr acompañada por otras veinte mil personas los 10 kilómetros de la We Run, la carrera que Nike organiza anualmente en las principales capitales de México.

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Our first project with Google Glass: Support Daniela in the Nike We Run

As those of you who follow me on social networks may know, Flock has had a pair of Google Glass for a few months now. So one day, after the initial excitement had worn off and everyone had gotten a chance to wear them for a while, we started thinking about what we might be able to do with them because (of course) we don’t have any client briefs that specifically request that we include them. That’s when we came up with the idea to tell Daniela Velasco’s story.

Daniela compitiendo en la final de los JJOO 2012

Daniela Velasco is a Mexican girl who, at just 17, won the bronze medal in the 400 meter dash in the T12 category (athletes with visual impairment, whose visual field is equal to or less than five degrees) at the 2012 London Paralympic Games.

And since Daniela is, above anything else, an elite athlete, we found it interesting to present to her a new challenge: to, for one day, run—not on a track—but to leave the track behind and join twenty thousand other people in running 10 km in this year’s Nike We Run, the race annually organized by Nike in Mexico’s major cities.
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Un buen producto no es suficiente

Los últimos 3 ó 4 años he visto a mucha gente desmoralizada tras haber trabajado meses en la construcción de un producto “perfecto”: muchas horas de diseño + una plataforma totalmente escalable, sin obviar una limpieza a profundidad de bugs, entre otros.Todo lo anterior cubierto y aún así han fallado en obtener una cantidad grande de usuarios o transacciones en su sitio.

 

Estoy hablando de historias como la mía en Apttitude o Antiturista (ambas más muertas y enterradas que nuestras esperanzas en la Selección) o Ilumin, uno de mis proyectos recientes.

Si la ejecución es lo importante, entonces ¿qué hicimos mal?

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Robando combustible del tanque

Ayer leí en un post en Yorokobu un par de reflexiones acerca del reciente fenómeno del lanzamiento de Grand Theft Auto V, juego que ha logrado recaudar más de 1.000 millones de dólares en sus primeras 72 horas de vida, batiendo varios récords de la industria del entretenimiento (y ya dejemos por favor de armar y separar categorías, adentro de esto entra todo: cine, videojuegos, libros, música y todo lo que nos entretenga…)

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