Móviles y celulares

De Shazam a playlist

Ya era hora de que Shazam lanzara una característica como ésta. Y es que, si en la aplicación están “taggeadas” todas las canciones que uno encuentra por aquí o por allá, qué coñazo tener que ir buscándolas individualmente en Spotify (o tu servicio de música en línea favorito) para agregarlas a un playlist en el que poder tenerlas todas.

¿No era muy obvio el que debiera haber una opción que permitiera convertir la lista de canciones “taggeadas” en un playlist? Y eso fue lo que anunciaron ayer:

Playlist en Shazam

Aunque sea con Rdio en vez de con Spotify. Pero bueno, ¡ya era hora!

La última “Última hora en línea”

¿No viviríais más felices sin ese dichoso dato de la hora a la que estuvo conectado/a por última vez tal o cual persona en Whatsapp? Supongo que muchos ya lo sabrían, pero hoy me enteré, gracias a Mr. Arzola, que uno puede desactivar ese dato para que ni aparezca el tuyo ni puedas ver el de los demás: un layer menos de ansiedad.

El proceso es muy simple. Desde tu aplicación de Whatsapp ve a SETTINGS y selecciona la opción CHAT SETTINGS:

Menú de opciones de Whatsapp

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La capacidad de almacenar de los teléfonos

Hace unos días pensé que era un problema exclusivamente mío el que, por primera vez desde que tengo iPhone (casi cinco años), me apareciera un mensaje al abrir la cámara que decía que no había espacio para almacenar ninguna fotografía más en mi teléfono. Y digo mío porque, de un tiempo a esta parte, la cantidad de fotos que he subido a Instagram o fragmentos de vídeo que he capturado de algunos trabajos han hecho que utilizara la cámara como nunca antes. Pero aún así… ¿32GB ocupados por fotos y nueve o diez vídeos?

Pero bueno, descargué las fotos y vídeos, borré algunas aplicaciones que ya no utilizaba y todo listo para volver a empezar, así que no le di mayor importancia al tema. Hasta que el pasado viernes tres personas distintas exclamaron en algún momento: “¿Cómo que no tengo espacio en el teléfono para tomar esta foto?”
Fue ahí donde me dio por pensar que la capacidad de tomar fotografías de calidad de los teléfonos también crece exponencialmente, lo cual afecta directamente a la resolución y peso de las imágenes tomadas… con el consiguiente perjuicio para el espacio para almacenar todas ellas. Así que, por curiosidad, hice una rápida visita al sitio de Apple para ver las capacidades de los modelos de iPhone actualmente a la venta, que siguen siendo de 16, 32 y 64GB:

Capacidad de almacenamiento del iPhone 5

Y como parece más que obvio que la capacidad de almacenar información en los teléfonos es insuficiente con respecto a la cantidad de cosas que puedes hacer con ellos, uno termina con dos rápidos pensamientos en la cabeza:
1.- Los teléfonos (al menos los iPhone) tienen tan poca capacidad para provocar que, con carácter de urgencia, vayas volcando todo el material que tomas con la cámara en iCloud.
2.- En cualquier momento, alguien pone a la venta unas memorias para almacenar urgentemente las fotografías que ya no quepan en tu teléfono. Que sería incómodo, pero tanto como esos cargadores portátiles que convierten tu teléfono en una camioneta Hummer. Casualmente, esas memorias también se venderían por separado, ehm…

Igual no, pero piensen que, ahora que puedes tomar vídeos de hasta quince segundos con Instagram, la gente ya tiene una buena excusa para grabar vídeos donde antes sólo tomaba fotografías. Y en ese contexto 64GB ya no parecen suficientes para lo que se avecina.
Ouch.

La factura de teléfono en los tiempos del roaming

Es criminal. Cruza uno la frontera del país de origen de su proveedor telefónico con el 3G activado y al regresar te encuentras una factura con más 0s que la cartilla escolar de un niño con problemas de actitud.

Hasta que te descargas una aplicación como Onavo Extend, que comprime todos los textos e imágenes que van y vienen por tu conexión 3G, reduciendo el tráfico de datos (y tu factura) a más o menos la mitad.

Por si tienen que viajar, ya hay versión para iPhone y también para Android.

El mejor blog sobre QR-Codes de la historia

Ya hemos hablado en este blog (en varias ocasiones) de las dificultades que a veces tienen las marcas a la hora de utilizar QR-Codes y los problemas que esto les ocasiona, ya que por cómo los usan al final nadie los escanea. Por eso es tan relevante este blog llamado WTF QR-Codes que causó cierto revuelo la pasada semana, por contener algunos de los mejores ejemplos de cómo NO usar uno de estos códigos si trabajas para una marca y quieres que la gente se interese por tus actividades.

Ahora bien, aunque creo que hay ejemplos en los que el recurso es muy válido, es cierto que uno termina por hacerse alguna vez la pregunta: ¿hay alguien, aparte de nosotros los que trabajamos en publicidad, que escanee un QR-Code?

Debe haber variedad de respuestas, pero ésta que encontré hoy para decir que “no” me pareció antológica: un blog llamado “Pictures of people scanning QR-Codes” sin ninguna foto de personas escaneando QR-Codes… #WIN!

(gracias a Mircea y Mau por los enlaces)

Alf al teléfono

Los prefijos de teléfono en México

Si quieren sentirse, no extranjeros, sino extraterrestres, en México, intenten hacer una llamada telefónica utilizando el sistema de prefijos existente en alguna de las compañías del país. Me explico. Por lo general, los números de teléfono en México contienen diez … Read More

Iphone

Connecting People

Hace 22 días que llegué a México. Exactamente los mismos que no tengo Iphone. Superada esta fase 21 días de hábito de adaptación a vivir si él, ahora puedo decir que aunque primero lo sufrí (mucho), ahora hay momentos en … Read More

Por favor, NO ME ESCANEES…

Me encantan los QR codes. Se me hacen una forma muy fácil de darle profundidad a los medios estáticos y soy un escaneador serial de estos.

La foto que ven a continuación la tomé ayer desde mi coche, y esta valla promocionaba la película Sherlock Holmes II (denle click para agrandar).

Asumamos por un momento que de la población que tiene en su poder un teléfono con capacidad de leer QR codes es de sólo el 3% y que de esos sólo otro 3% se expone a un anuncio en vía pública que tiene estos códigos y que de estos sólo un 20% está interesado en escanear el código. El problema comienza aquí, cuando la experiencia que está detrás es mala o simplemente es simple, sin nada que nos sorprenda. Hasta acá siempre pensé que esto era lo peor que podía pasar. Ayer me encontré con este anuncio y me di cuenta que podían existir cosas bastante peores, como que tengas que abrir el navegador de tu teléfono, tipear un chorizo de url en el tecleado de una pantalla pequeña, que te tengas que descargar una aplicación, la instales y luego, si alguien llegó hasta aquí, escanees el código del anuncio y por Dios, que no sea el trailer de la película.

No sé a ustedes, pero a mi me hubiera resultado más fácil haber participado en un Ironman.

¿Usamos códigos QR o no?

Uno nunca sabe responder con certeza cuando alguien pregunta: “¿Debo usar QR-Codes en mi próxima campaña?”.

Leyendo a @chapita uno diría que no (nota contextual: en Argentina, “me da paja” significa “me da pereza”):

Pero leyendo lo que hace el padre de Álex, quizá uno diría que sí:

Resumiendo, más allá de estadísticas y opiniones, parece que la única forma de tener una opinión propia es hacer una campaña que los use (como parte de la idea, no por la novedad) y ver qué sucede. Al fin y al cabo, si no funciona, nadie nos lleva la cuenta de los fallos

El amor en los tiempos del móvil

Esta foto que alguien publicó ayer en su cuenta de Facebook…

… y esta otra que una vez tomé en un restaurante…

… me hacen recordar estos tres minutos de divertida y atinada charla de Renny Gleeson, Director Global de Estrategias Digitales de W+K.