El último humano en la sala

Mark Zuckerberg en el Mobile World Congress de Barcelona

Debió ser la foto más republicada del pasado fin de semana, Mark Zuckerberg entrando en la sala para su intervención en el Mobile World Congress de Barcelona, rodeado de personas que “visten” (no sé qué verbo utilizar) sus headsets de Realidad Virtual de Samsung, conformando una de las imágenes más “distópicas” que hayamos conocido afuera del mundo de la ciencia ficción.

Y aunque algunos amigos que estaban presentes comentan que la percepción es más externa que interna (al respecto de que los que estaban allí no se sintieron así), no puede uno de dejar de sentir en las tripas una mezcla de fascinación con un poco de terror.

No sabemos si por la imagen de Zuckerberg como comandante en jefe del ejército de todos los humanos-cyborg-conectados, o (por verlo de otro modo) por la soledad de Zuckerberg como el último representante de los seres humanos porque es el único que parece estar 100% presente en ese lugar.

Ésta no la veíamos venir cuando decíamos que el futuro se parece ya a la película “District 9”.

Todos somos cyborgs

Neil Harbisson

Neil Harbisson es un cyborg. No porque esté pirado (bueno, un poco sí), sino porque lo necesita para poder distinguir los colores:

Este tipo de “implantes” serán tan comunes (si es que no lo son ya) como los de aquella persona que lleva una ayuda auditiva o una prótesis en una rodilla porque tiene los meniscos desgastados, por ejemplo.

Y de entre toda la información, un matiz muy interesante: hemos pasado de decir “mi teléfono móvil se está quedando sin batería” a decir “me estoy quedando sin batería”. O sea, que todos somos un poco cyborg, aunque no tengamos aún implantada la parte electrónica de cada uno de nosotros.

Bichos bioelectrónicos, que diría Ángel Arias.

El Internet según David Bowie

Bowie y el Internet

De entre los miles de comentarios, elegías y panegíricos que encontré ayer en mis feeds de redes sociales al respecto del fallecimiento de David Bowie, me parecieron destacables estos dos vídeos de antiguas entrevistas suyas, uno sobre la importancia y relevancia del hip-hop como género, y otro sobre el alcance e influencia de Internet:

David Bowie Explaining the Importance of Rap in 1993

David Bowie, in the '90s, explaining why he believes rappers were the only artists being truly creative.

Posted by Pigeons and Planes on Monday, January 11, 2016

Watch Bowie perfectly predict the internet's impact on music and society 15 years ago.

Posted by FACT Magazine on Monday, January 11, 2016

Dice el periodista (en el 5:03), que nos puede parecer un poco cuadrado porque ambas entrevistas están realizadas en los años 90:

– But the internet is just a tool, isn’t it?
(“pero Internet es sólo una herramienta, no?”)

– Oh no…, it’s an alien life form, and it just landed here!
(“Oh, no, es una forma de vida extraterrestre… ¡y apenas acaba de aterrizar aquí!”)

* puedes ver la entrevista completa aquí *

Soy fan es de la gente que lo tiene claro, meses o años antes de que aquello de lo que hablan llegue a conocimiento y entendimiento de la mayoría. Para diseñar el futuro (o futuros) hace falta que alguien trace un mapa de hacia donde nos dirigimos, y aunque por el camino uno termine descubriendo que el futuro no es tan así como uno pensaba, habrá descubierto que esa claridad en la ruta es capaz de iluminar e inspirar a miles de personas.

Ese es para mí el valor de la obra de Bowie, por encima incluso del factor puramente musical. Años y años de talento y reinvención para influir a cinco o seis generaciones de artistas, en un mundo que ya nada tiene que ver con el que era cuando comenzó su carrera.

Como Val del Omar. Como los futurólogos que debiera tener cada compañía.

Gustavo Prado y Trendo, tu videoblog de tendencias

Gustavo Prado

Gustavo quiere ser transhumano, y aunque no nos conocemos personalmente, lo tengo en mucha estima porque, involuntariamente, es el responsable de que Singularity University se cruzara en el camino de muchos de nosotros.

Pero no estoy escribiendo sobre él por eso, sino porque desde hace unos meses tiene en marcha un proyecto de investigación de tendencias en formato de videoblog al que llamó Trendo.mx, donde publica joyas como ésta:

Danza, tecnología, moda y muchas otras disciplinas, tratadas de forma lo suficientemente clara como para entender fácilmente qué y por qué sucede en cada una de ellas. Ese nivel de observación provenga probablemente del hecho de que eso de las tendencias y la investigación de mercados no siempre le ha salido del todo bien, para muestra una charla suya en Fuck-up Nights:


Ya saben, un nuevo bookmark en sus navegadores:
Canal de Trendo.mx en Youtube

Lección para creativos: nadando entre datos

(vía Unscriptd)

Shane vs Kobe

Si Shane Battier hubiera sido creativo publicitario, probablemente habría esperado a que su departamento de Planning le hubiera proporcionado datos relevantes sobre el ataque de Los Angeles Lakers. Probablemente, la información recibida sería algo similar a “Kobe Bryant es una pieza fundamental del juego ofensivo de los Lakers”, lo cual ya es por todos conocido. Así que Shane Battier decidió sumergirse en los datos existentes para averiguar cómo y por qué Kobe Bryant era semejante pieza:

Para eso para lo que sirve la inmensa cantidad de información que generan día a día billones de dispositivos conectados a Internet, para que alguien se zambulla en ella y encuentre una observación, un dato o un número, a partir del cual se pueda crear una gran idea (o defender mejor, si se puede, a Kobe Bryant).

Si tu departamento de Planning te dice algo que ya sabes, como que Real Madrid o Barcelona tienen muchos seguidores, o que los adolescentes ven mucho YouTube, intenta sumergirte en datos para descubrir, por ejemplo, cuantos aficionados del Real Madrid tienen hijos aficionados al Barcelona, o viceversa. Algo interesante, algo que no sepa ya todo el mundo.

“Anuncios Sinsajo”: Lección de publicidad por Woody Harrelson

-Este artículo fue publicado originalmente en LinkedIn Pulse

“¿A qué estímulos responde la gente?”
Harrelson tiene la respuesta.

Woody Harrelson - Hunger Games

Los líderes del grupo rebelde del Distrito 13 buscan una cara visible capaz de remover las tripas al pueblo para despertarlos del letargo e incitarlos a la acción. Buscan una persona que concentre los valores de la resistencia contra el régimen central del Capitolio. Una chispa que instigue el fuego de la revolución.

Es el inicio de la película “Los juegos del hambre – Sinsajo”. Y al mismo tiempo es lo que, en publicidad, técnicamente conocemos como un casting para realizar un anuncio que comunica una activación.


– Director de Casting junto a Brand Manager

(Aviso de spoiler)
El comandante rebelde Plutarch Heavensbee, interpretado por Philipp Seymour Hoffman, tiene clarísimo que la cara elegida es Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence), porque ella tiene tras de sí una historia real que puede inspirar a la población. Así que preparan un preciso guión con un claro call to action, un impecable vestuario, y una detalladísima escenografía postproducida que incluye izar una bandera en 3D, y un imponente entorno de fuego a su alrededor.

En apariencia, tienen todos los ingredientes para lograr poner los pelos de punta en 30 segundos a cualquiera. Pero cuando editan la pieza y ven el resultado, simplemente, no lo logran.

¿Por qué? Quizá porque los ingredientes no están bien mezclados. Tienen una persona auténtica (check ✓), con una historia auténtica (check ✓).

Pero la situación no es auténtica. Es una recreación. Una actuación. Y el público lo percibe claramente. El resultado de la pieza es que la marca (Distrito 13) involuntariamente contribuye a que el público (los potenciales rebeldes) ignore más fácilmente el anuncio (pensando: “esto es publicidad”) y a que se haga inmune al mensaje (“No me lo creo y, por tanto, no me interesa”).

Al ver y sentir el resultado, Haymitch Abernathy (Woody Harrelson), propone una solución muy inteligente. Se da cuenta de que si Katniss Everdeen está intimidada por las cámaras y los focos, si tiene que recitar de memoria, y si tiene que repetir un gesto mecánicamente una y otra vez, por muy rebelde que sea, es imposible que parezca auténtica. Así que advierte rápidamente que la solución no es cambiar de protagonista, sino cambiar el mindset de la protagonista.


– Director Creativo

En lugar de colocar intimidantes cámaras y focos, y de trabajar guiones que marcan dónde, cómo y qué debe suceder, llevan a Katniss a un escenario real, provocan una situación real de conflicto, y hacen que las cámaras parezcan invisibles. Es decir, renuncian al control milimétrico, ponen a la protagonista en acción dejando que haga lo que mejor sabe hacer y, entonces, recogen con sus cámaras una “realidad guiada”. Pasan del lenguaje publicitario a un lenguaje quasi documental. O, para ser precisos, pasan a un lenguaje documental tan bien orquestado que logra transmitir racional y emocionalmente, de verdad, el mensaje publicitario previsto.


– Katniss, protagonista del anuncio.

La flexibilidad narrativa llega a tal punto que la propia Katniss suelta una frase tan poderosa al enemigo que acabará siendo el titular de cierre de la campaña:

“¡Si nosotros ardemos, tú arderás con nosotros!”

El modo en que espeta esa frase hace que todo resulte mucho más natural, más auténtico y más creíble que lo que escribió el redactor creativo en el anuncio de ficción anterior. Y a juzgar por la reacción del público, sin duda, es un copy que cumple el propósito.

Este método define una de las formas más contemporáneas de hacer publicidad. Sin ir más lejos, así, a lo Sinsajo, surgieron los titulares de exterior de la última campaña desarrollada en nuestra agencia, en este caso para una marca de telecomunicaciones:

“Papá, te perdono por dejarme sola” o “Aída, 55 años sin hablarnos”.

Frases auténticas, confesiones sinceras de sus protagonistas reales. Testimonios espontáneos que surgen de manera levemente guiada, y que sin duda recogen la realidad personal de Aranna o Annabelle:

El propósito de este recurso es empatizar, buscar que el público se sienta identificado gracias a la espontaneidad, mostrar y demostrar que estas cosas le pasan a gente como tú. Como diría Daniel Solana en “Postpublicidad”, buscamos acercarnos al “lenguaje de las personas” y alejarnos del “lenguaje de las marcas”.

Obviamente, no fuimos los primeros en grabar al estilo Sinsajo. Mucho antes y mucho mejor lo hizo David Miami con Proud Whopper, y antes Ogilvy Brasil con Dove Real Beauty Sketches, y antes CP+B con Whopper Freakout, y antes… Honestamente, no tengo ni idea de cuál fue la primera vez que vi un “Anuncio Sinsajo” (y por favor, si alguien sabe cuál fue el primero, me encantaría saberlo). Pero lo que sí sé es que el de Claro no será el último.

Es probable que llegue un momento en que la gente se aburra de este género, inmunizándose como creo que hoy lo está ante algunos de los anuncios de ficción. Pero lo cierto es que si los “Anuncios Sinsajo” están proliferando de tal manera es porque, bien hechos, a día de hoy, funcionan. Al fin y al cabo, están contribuyendo, creo, a que la publicidad parezca menos publicidad y, por tanto, tenga mejor aceptación.

En cualquier caso, si llega el día en que parecerse a eso signifique parecerse más a la publicidad, y si el público llega a inmunizarse ante esta forma de hacer, confío en que en la eterna búsqueda de la infelicidad, alguien encuentre una forma mejor de llegar a la mente y el corazón de las personas. Mientras tanto, los “Anuncios Sinsajo” son una de las formás más excitantes, entretenidas y humanas que conozco de trabajar en publicidad.

El teflón y las agencias

Sartén de teflón

El teflón es esa capa aislante que llevan adherida algunos útiles de cocina (sartenes y cazos, mayoritariamente) para evitar que se pegue la comida al calentarla. Pero también es un material que impera en algunas agencias de publicidad. Me explico.

Hace algunos años, en uno de mis antiguos trabajos, existía una persona a la que apodábamos cariñosamente “El Señor Teflón”, debido a que nada se le pegaba. Fuera cual fuera la circunstancia y su gravedad, tenía la facilidad de dejar que toda la grasa se escurriera hacia abajo, hacia sus subordinados, hacia los que le reportaban, que asistían atónitos al baño de mierda que, de repente, recibían de las más altas instancias de algunas de las marcas para las que trabajaban. Digo, uno esperaría de su jefe que detenga algún balazo, no que se ponga a dispararte también.

Pero no. Y como algunos son muy listos, rápidamente deducen que si más arriba lo hacen, no hay razón alguna para no hacerlo en niveles más inferiores de la jerarquía, así que muchas veces las relaciones de un jefe con su grupo se vuelve un reino de terror, donde el primero entiende el “liderazgo” como la oportunidad de encontrar un chivo expiatorio a cada problema que se genere, a dejar pasar la mierda hacia abajo, a los más juniors, a los que menos cobran.

No debiera ser así, malaje. Si más cobras, si más arriba estás, más debieras poner la cara. Por vergüenza torera, lealtad y solidaridad hacia los que trabajan para ti. Pero sobre todo porque lo llevas incluido en el sueldo. Como la vez en que Manolo Techera me contestó acerca de la duda que traía yo sobre cómo resolver tal o cual problema:

“No te pago para que me preguntes, sino para que lo resuelvas como crees que debas hacerlo. Y no te preocupes. Si aciertas, bien por ti. Si la cagas, la culpa la asumo yo por haberte traído.

Ni que decir tiene que Manolo, que no tiene teflón alguno, tenía que tragar con la multitud de cagadas que muchos de los que trabajábamos para él hacíamos, pero nunca nos lo echó en cara. Y por eso hoy muchos podemos darle las gracias por todo lo que nos hizo crecer.

Hay mucho teflón en las agencias de publicidad, lo cual es un problema. Teflón y talento son incompatibles. El talento se cansa del teflón. Y es que si quieres talento en tus filas (y retenerlo) tienes que hacer muchas cosas, pero la primera de todas es limpiar de teflón la agencia. Porque agencias hay muchas, y si en la tuya impera el teflón (y el consiguiente río de mierda hacia abajo), el talento de que dispongas huirá en busca de un lugar donde pueda crecer. Con dificultad, pero al menos sin mala leche y con un poco más de lealtad.

Bueno en las sartenes, malo en las agencias, ¡abajo el teflón!

Workshop de Creative Tech en Saltillo

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Nuestros amigos de Digital Invaders nos invitaron a hablar un poco sobre Innovación y Creatividad Tecnológica. Aceptamos la invitación y ademas se nos ocurrió impartir un workshop  sobre Internet of Things y modelos de innovación los día 30 de Mayo y 1 de Junio en la  Librería Carlos Monsiváis, en el centro de Saltillo.

Además de una buena charla y de armar proyectos interesantes, seguiremos con la búsqueda de la tripleta que mencionamos anteriormente:  Hackers, Hipsters y Hustlers.

Así que si estás interesado en tecnología, innovación o en ser parte del equipo de Flock te invitamos a que nos acompañes.

Sebastián Tonda y cuando Internet hablaba por teléfono…

TEDxMexicoCity - Cerrando brechas

Si tienes un rato libre, quizá quieras dedicar doce minutos a escuchar la charla que impartió Sebastián en la última edición de TEDxMexicoCity. De Verbal y otras aventuras:

El cubano que escuchaba Nine Inch Nails

Allá por 2009 (y en mi opinión) Trent Reznor era el mejor director creativo del mundo, al menos en lo que se refiere a cómo una marca (su grupo Nine Inch Nails) interactúa con sus seguidores. Cada actividad que lanzaba reinventaba esta relación, utilizando para ello cualquier tipo de tecnología (por muy específica o desconocida que fuera), que era investigada, instalada y destripada por todos nosotros, ansiosos de poder convivir más de cerca con el ídolo.

Descargas de un disco de NIN

Ese era el contexto en el que el artista lanzó un plug-in para Google Earth llamado “The Slip Download Map”, que permitía visualizar (como pueden ver en la imagen que hay sobre este párrafo de texto) desde dónde y cuántas veces se había descargado en todo el mundo aquel disco (que inicialmente vivía únicamente en formato digital y gratuito en el sitio de la banda).

De entre todo lo obvio (descargas en Estados Unidos o Europa) sobresalía para mí un dato ciertamente increíble: una solitaria descarga del disco desde La Habana (Cuba).

Si recuerdan, conectarse a Internet en Cuba era un acto ciertamente heroico, por aquello de las múltiples restricciones que existían para ello, tildando casi de “clandestino” el uso de la red en la isla, así que pensé mucho en ese solitario fan cubano de Nine Inch Nails (fan al punto de jugarse el pellejo, caray) el día que vi por vez primera ese maravilloso documental llamado “Searching for Sugar Man”, en el cual se narra la increíble historia de Rodríguez, un cantautor desconocido y fracasado en el lugar donde supuestamente debía triunfar, sin llegar nunca a saber que era exitoso e idolatrado en un lugar aislado como la Sudáfrica represora del “Apartheid” y P. W. Botha.

Y digo aislado porque nada entraba y nada salía del país, una especie de nación paria entre todas las naciones del planeta en vista de cómo trataba los derechos humanos, siendo el primero de los discos del tal Rodríguez una chispa inicial, que sirvió para que todos aquellos que querían protestar contra el sistema sintieran que tenían una nueva (y buena) forma de hacerlo.

Así que, insisto, pensé mucho en aquel cubano fan de Nine Inch Nails y me pregunté si alguna vez una historia como la de Rodríguez podría volver a suceder. La de un tipo que se vuelve más famoso que los Rolling Stones pero que nunca lo supo porque nadie sabía nada de lo que pasaba en un lugar aislado a miles de kilómetros de allí. En un mundo como el actual donde hasta en un sitio donde conectarse a Internet es clandestino alguien lo consigue.

O sea, que es prácticamente imposible aislar a una población. Y no es que esté mal, no me malinterpreten, viva la hiperconectividad… aunque probablemente ello genere que dejen de existir historias tan hermosas. Qué mal.

O qué bien, porque ¡pobre Rodríguez!