El pitch de elevador de Obama

Encontré (gracias Miguel Moya) este vídeo de Barack Obama explicando el éxito -y lo que ello representa- de Airbnb en Cuba. Tal cual pareciera que le está presentando la idea a unos inversores para que pongan dinero en ella:

No puede uno dejar de comparar el contenido del anterior vídeo con cómo elabora sus argumentos Mariano Rajoy, el Presidente de España.

Hablando de Cuba e Internet, me pregunto qué habrá sido de aquel cubano que escuchaba a Nine Inch Nails.

Superhéroes contra el spam

Solomon spam

Hace ya algunos años que escribí este post al respecto del spam, molesto pero escrito con extrema amabilidad para intentar engatusar a quien lo recibe.

Es lo primero en que pensé cuando vi esta charla en TED de James Veitch, en la que relata cómo “trollea” a uno de los remitentes de ese tipo de correos:

El resultado es el equivalente a Alicia cayendo por la madriguera del conejo, una especie de caja de Pandora de consecuencias desconocidas… que sólo pueden descubrirse si sigues contestando correos. Su conclusión final, tras haberse dedicado a contestar correos de spam durante más de tres años, es que todo el tiempo que emplean los spammers en responder sus correos es tiempo que no emplean en estafar a otras personas.

Un superhéroe sin capa.

“Anuncios Sinsajo”: Lección de publicidad por Woody Harrelson

-Este artículo fue publicado originalmente en LinkedIn Pulse

“¿A qué estímulos responde la gente?”
Harrelson tiene la respuesta.

Woody Harrelson - Hunger Games

Los líderes del grupo rebelde del Distrito 13 buscan una cara visible capaz de remover las tripas al pueblo para despertarlos del letargo e incitarlos a la acción. Buscan una persona que concentre los valores de la resistencia contra el régimen central del Capitolio. Una chispa que instigue el fuego de la revolución.

Es el inicio de la película “Los juegos del hambre – Sinsajo”. Y al mismo tiempo es lo que, en publicidad, técnicamente conocemos como un casting para realizar un anuncio que comunica una activación.


– Director de Casting junto a Brand Manager

(Aviso de spoiler)
El comandante rebelde Plutarch Heavensbee, interpretado por Philipp Seymour Hoffman, tiene clarísimo que la cara elegida es Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence), porque ella tiene tras de sí una historia real que puede inspirar a la población. Así que preparan un preciso guión con un claro call to action, un impecable vestuario, y una detalladísima escenografía postproducida que incluye izar una bandera en 3D, y un imponente entorno de fuego a su alrededor.

En apariencia, tienen todos los ingredientes para lograr poner los pelos de punta en 30 segundos a cualquiera. Pero cuando editan la pieza y ven el resultado, simplemente, no lo logran.

¿Por qué? Quizá porque los ingredientes no están bien mezclados. Tienen una persona auténtica (check ✓), con una historia auténtica (check ✓).

Pero la situación no es auténtica. Es una recreación. Una actuación. Y el público lo percibe claramente. El resultado de la pieza es que la marca (Distrito 13) involuntariamente contribuye a que el público (los potenciales rebeldes) ignore más fácilmente el anuncio (pensando: “esto es publicidad”) y a que se haga inmune al mensaje (“No me lo creo y, por tanto, no me interesa”).

Al ver y sentir el resultado, Haymitch Abernathy (Woody Harrelson), propone una solución muy inteligente. Se da cuenta de que si Katniss Everdeen está intimidada por las cámaras y los focos, si tiene que recitar de memoria, y si tiene que repetir un gesto mecánicamente una y otra vez, por muy rebelde que sea, es imposible que parezca auténtica. Así que advierte rápidamente que la solución no es cambiar de protagonista, sino cambiar el mindset de la protagonista.


– Director Creativo

En lugar de colocar intimidantes cámaras y focos, y de trabajar guiones que marcan dónde, cómo y qué debe suceder, llevan a Katniss a un escenario real, provocan una situación real de conflicto, y hacen que las cámaras parezcan invisibles. Es decir, renuncian al control milimétrico, ponen a la protagonista en acción dejando que haga lo que mejor sabe hacer y, entonces, recogen con sus cámaras una “realidad guiada”. Pasan del lenguaje publicitario a un lenguaje quasi documental. O, para ser precisos, pasan a un lenguaje documental tan bien orquestado que logra transmitir racional y emocionalmente, de verdad, el mensaje publicitario previsto.


– Katniss, protagonista del anuncio.

La flexibilidad narrativa llega a tal punto que la propia Katniss suelta una frase tan poderosa al enemigo que acabará siendo el titular de cierre de la campaña:

“¡Si nosotros ardemos, tú arderás con nosotros!”

El modo en que espeta esa frase hace que todo resulte mucho más natural, más auténtico y más creíble que lo que escribió el redactor creativo en el anuncio de ficción anterior. Y a juzgar por la reacción del público, sin duda, es un copy que cumple el propósito.

Este método define una de las formas más contemporáneas de hacer publicidad. Sin ir más lejos, así, a lo Sinsajo, surgieron los titulares de exterior de la última campaña desarrollada en nuestra agencia, en este caso para una marca de telecomunicaciones:

“Papá, te perdono por dejarme sola” o “Aída, 55 años sin hablarnos”.

Frases auténticas, confesiones sinceras de sus protagonistas reales. Testimonios espontáneos que surgen de manera levemente guiada, y que sin duda recogen la realidad personal de Aranna o Annabelle:

El propósito de este recurso es empatizar, buscar que el público se sienta identificado gracias a la espontaneidad, mostrar y demostrar que estas cosas le pasan a gente como tú. Como diría Daniel Solana en “Postpublicidad”, buscamos acercarnos al “lenguaje de las personas” y alejarnos del “lenguaje de las marcas”.

Obviamente, no fuimos los primeros en grabar al estilo Sinsajo. Mucho antes y mucho mejor lo hizo David Miami con Proud Whopper, y antes Ogilvy Brasil con Dove Real Beauty Sketches, y antes CP+B con Whopper Freakout, y antes… Honestamente, no tengo ni idea de cuál fue la primera vez que vi un “Anuncio Sinsajo” (y por favor, si alguien sabe cuál fue el primero, me encantaría saberlo). Pero lo que sí sé es que el de Claro no será el último.

Es probable que llegue un momento en que la gente se aburra de este género, inmunizándose como creo que hoy lo está ante algunos de los anuncios de ficción. Pero lo cierto es que si los “Anuncios Sinsajo” están proliferando de tal manera es porque, bien hechos, a día de hoy, funcionan. Al fin y al cabo, están contribuyendo, creo, a que la publicidad parezca menos publicidad y, por tanto, tenga mejor aceptación.

En cualquier caso, si llega el día en que parecerse a eso signifique parecerse más a la publicidad, y si el público llega a inmunizarse ante esta forma de hacer, confío en que en la eterna búsqueda de la infelicidad, alguien encuentre una forma mejor de llegar a la mente y el corazón de las personas. Mientras tanto, los “Anuncios Sinsajo” son una de las formás más excitantes, entretenidas y humanas que conozco de trabajar en publicidad.

La tecnología y los nuevos miedos

Encabezados por el famoso FOMO, esto que me ocurrió hace un par de días en Starbucks sirve para ilustrar la nueva serie de miedos relacionados con la tecnología que nos persiguen hoy en día:

Portal cautivo de Telmex Infinitum

Ya saben, uno abre su ordenador portátil y el navegador comienza a llenar cada pestaña abierta con el contenido del portal cautivo del lugar de turno, el que te pide usuario y contraseña para conectarse a Internet, lo cual es una desgracia para gente que vive con decenas de pestañas abiertas, como yo.

Miedos inocentes, dirán, pero fundamentados al fin y al cabo.

Y así fue cómo recordé este otro post en Facebook de Jorge Camacho, al respecto de otros de sus miedos, por ejemplo el recién bautizado FOCMBT:

Miedos de Camacho

Haz click aquí para leer la conversación completa.

Cosas que leer: el blog de Aaron Benítez

Foto de Aaron Benítez

Yo no sabía de la existencia de Aaron Benítez hasta el día en que me topé con este (magnífico) post suyo titulado “Siete demonios del emprendimiento en México”. Igual lo descubrí muy tarde, pero como suele decirse en estos casos (aunque suene a excusa barata) más vale tarde que nunca.

Aaron hace muchas cosas, entre ellas escribir un blog. Alguien podrá decirme que escribir un blog es muy 2004 y muy poco 2014, pero lo cierto es que cuando alguien escribe de forma tan entretenida y didáctica sobre temas complejos, como hace él, las discusiones sobre si el formato está o no de moda quedan a un lado. Como, por ejemplo, en este texto titulado “¿Cómo caerle mal a mucha gente?”:

“¿Cómo caerle mal a mucha gente?”

Yo le caigo mal a muchas personas.

Está bien. No pasa nada. No lo tomo personal.

Probablemente mi cara, mi redacción, mis valores, mi visión, mis proyectos, mis ideas, mi pasado, mi formación o mi sola existencia física en este planeta les provocan esa reacción.

La gente a la que le caigo mal me hace un gran favor: se filtra a sí misma. Ellos no me van a buscar, no me van a llamar por teléfono, no me van a felicitar, no me van a enviar un mensaje, no me van a caer de sorpresa en mi departamento ni me van a hacer plática por WhatsApp. Se están filtrando gratuitamente para mí. Al admitir abiertamente que les caigo mal me están diciendo que no estamos en la misma sintonía y que no podemos asociarnos, trabajar juntos, platicar o hacer cosas. Genial.

Las personas a las que no les caigo bien son honestas.

¿Quieres un tip valioso y trascendental? Esa necesidad de querer caerle bien a todo el mundo sólo nos retrasa de lo que deberían ser nuestros objetivos más elevados.

Toma dos personas al azar – las que quieras, donde quieras – y pregúntales cómo les cae el Papa, Obama, Peña Nieto, Bill Gates, Brad Pitt, Lola La Trailera y tú. Para todos van a tener una opinión. En algunos casos más informada que en otros, pero en todos subjetiva.

La gente que nos cae mal usualmente representa algo de nosotros que no queremos ver. La gente que nos cae mal revela algo de nosotros que nos da miedo exponer. La gente que nos cae mal tiene cosas que no tenemos. La gente que nos cae mal hace cosas que a nosotros nos dan pena o miedo. Son – en una palabra – espejos.

La meta nunca debe ser caerle bien a la gente.

Por querer caer bien, por querer generar en todos una impresión positiva, terminamos limitándonos constantemente.

Hace unos días platicaba con uno de mis amigos más cercanos. Me preguntó si no sentía una responsabilidad grande al escribir en contra de la escuela dado que podía haber personas con un criterio débil que tomasen literalmente mis palabras. Le dije que yo veo mi trabajo como divulgación de ideas, divulgación de las cosas que voy descubriendo. Verás, yo no veo que todos los pinches compositores dramáticos que escriben sus melodías de dolor, ruptura, nostalgia y demás anden preocupados por cómo el público va a tomar la vida después de escuchar su obra.

Sus fans van a aplaudir y cantarlas a todo pulmón.

Sus detractores vamos a decir que es puro pinche ruido y drama el que están agregando al mundo.

Pero el compositor siente una necesidad de crear y compartir. Esa es su función. Es la nuestra procesar – si queremos – su arte y asignarle un valor emocional y económico.

Lo mismo pasa con mis artículos. Mi función – mi necesidad personal innata – es crear y compartir. Algunas cosas las vas a cantar y otras no. O tal vez vas a odiar todo. O tal vez lo contrario. Pero el punto es que cada quien cumple un paso en este proceso llamado vida. Unos crean. Otros consumen. Unos critican. Otros aplauden. Si – en el caso hipotético que mi amigo expuso – yo escribo que la escuela es esto y aquello y un chico sin mucho criterio decide adoptar mis palabras para ser flojo y desobligado, no lo veré como mi culpa.

Alguien permitió que ese chico llegase a ser así.

Ese no fui yo.

Y por otro lado, yo no estoy en contra de aprender. No estoy en contra de la experiencia universitaria. No estoy en contra de exponernos a nuevos conceptos, a maravillarnos con ideas. Estoy en contra de limitar nuestra mente. Tengo docenas de artículos donde hablo de lo que pienso y comparto autores y libros para ampliar la visión al respecto. Si el chico decide basar su nueva – y tonta – filosofía de vida en dos líneas que escribí en lugar de tomarse la molestia de acceder holísticamente al asunto, caray, es como el que se suicida después de pasar dos horas escuchando a Franco De Vita, Alejandra Guzmán y José José: lo hace porque quiere. La música de Franco, Alejandra y José es una mera excusa.

Si por no querer irritar la filosofía de vida personal de alguno de mis lectores yo atenuase mis artículos, terminaría escribiendo de la forma promedio en que todo el mundo se expresa: con cuidado para no causar olas, con miedo para no ofender a nadie.

No. No busco hacer olas. Pero tampoco busco la tranquilidad mental de cada una de las personas que se exponen a mis líneas. Simplemente busco ser lo más honesto posible conmigo mismo.

No. No busco ofender a nadie. Pero tampoco busco estar en buenos términos todo el tiempo con todo el mundo.

¿Cómo caerle mal a mucha gente? Haciendo todo el tiempo lo que sabes que tienes que hacer sin preocuparte por nada más.

Eso es lo que hago.

No sé. Me gusta. No creo que sea algo malo. Te invito a que lo intentes.

Que estés aquí, acompañándome con buena vibra mientras hago lo que tengo que hacer, me alegra, me da gusto.

Hace que me caigas muy bien, Daniel.

Hoy un abrazo especial. Acaba de nacer Leo, mi nuevo sobrino y ando muy contento.

Aaron Benitez
autor@aaronbenitez.com

El encanto del blog de Aaron radica en que todo aquello que lees desearías haberlo escrito tú, lo cual, aunque es meramente subjetivo, es una cualidad más bien escasa en estos días, y por ello, muy valiosa.

No estamos en ese momento

Bienvenido al mundo del mañana

Esa es posiblemente la frase más cobarde, cortoplacista y asentada en la obesidad pasiva propia de la zona de confort que he oído en mi vida.

Sinceramente me sorprende escuchar esta afirmación hoy en día. Me suena a novio/a cobarde, emprendedor que sólo lo es en el tagline de su Linkedin, CEO de su blog, capitán sin barco, …

Hace no mucho escuché esa frase en referencia a una propuesta de estrategia social y me pregunté:
– ¿Necesita que le abramos un perfil en Fotolog?
– ¿El tema es conversar, cumplir KPI’s o crear una vending machine?
– ¿Es realmente necesario ir paso a paso y hacer check en cada una de las etapas históricas de la publicidad para llegar a un mínimo de avant-garde?

Cuando alguien me habla sobre estar o no estar en ese punto o momento me florece cierta urticaria al pensar en los pocos más de 2 centímetros de visión frontal que mucha gente tiene.
Creo que cada uno está en el momento en el que desea estar… y personalmente admiro a la gente que crea, concibe y construye el momento en el que quiere estar y en el que muchos soñarían transitar.

Mi amigo Granatta tiene una frase que siempre me hace pensar, y que más o menos viene a transmitir este mensaje: “Estando en Flock cada uno marca su camino y su lugar… y si en unos meses no estás donde quieres estar, es porque no has marcado el camino y no has dirigido al equipo a estar donde tú crees que debería estar…”

Lo dicho. Gestión del riesgo, ideas claras, emprendurismo… y que cada uno marque su camino y contagie a los demás de su visión.

Steve Jobs, más allá de ser considerado un gilipollas por muchos, fue considerado como una persona que diseñaba el futuro, nunca lo predijo… todo lo hizo a su medida.

Lo dicho, para cambiar el mundo no hace falta inventar la rueda.
Basta con diseñar tu propia manera de hacer que el mundo gire.

Treinta años de Macintosh

Storyboard Apple Macintosh 1984

Hoy me encontré con la joya que abre este post en la cuenta de Instagram de Rob Schwartz, uno de los storyboards del famoso spot “1984” utilizado para anunciar el lanzamiento del primer Apple Macintosh, que hoy cumple 30 años.

Aquí está el spot (dirigido por Ridley Scott) en caso de que hayas vivido en una cueva y no lo hayas visto:

Aquí algo más de información.
Aquí Steve Jobs presentando el spot en un Keynote de Apple de 1983.
Aquí mi primer Macintosh.
Aquí el sitio (+ vídeo) de treinta años publicado hoy por Apple.

Limbo: mi residencia en una agencia de publicidad

Limbo

Parecería que actualmente vivir en un limbo es lo común, tan común que pocas veces sabemos realmente en donde estamos, por eso a veces es tiempo de frenar de golpe y reconocer el terreno antes de seguir avanzando.

De un tiempo acá me encuentro separado en cachitos, entre el mundo de la publicidad y el de las startups, entre ser un estudiante y un profesional, entre ser un adulto o un “chiavo” ya saben lo que dicen, los millenials no sabemos crecer…
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Nuestro primer proyecto con Google Glass: Apoya a Daniela en la Nike We Run

Como ya sabrán los que me sigan en redes sociales, en Flock disponemos desde hace unos meses de unas Google Glass. Así que un día, pasado el momento de emoción en el que todo el mundo las usaba un rato, nos pusimos a pensar qué podíamos hacer con ellas, ya que (claro) no hay ningún brief de clientes que pidan algo que las incluya específicamente. Fue entonces cuando se nos ocurrió que podíamos contar la historia de Daniela Velasco.

Daniela compitiendo en la final de los JJOO 2012

Daniela Velasco es una chica mexicana que, con apenas 17 años, consiguió la medalla de bronce en los 400 metros lisos en la categoría T12 (atletas con un campo visual menor a cinco grados) de los Juegos Paralímpicos de Londres 2012.

Y como Daniela es, por encima de cualquier otra condición, una atleta de élite, nos pareció interesante plantearle un nuevo reto: el de, por un día, no correr en una pista de atletismo, sino dejar esa pista atrás y correr acompañada por otras veinte mil personas los 10 kilómetros de la We Run, la carrera que Nike organiza anualmente en las principales capitales de México.

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