Latinoamérica y el “growth hacking” de Uber

El pasado viernes Roberto me compartió esta imagen, donde un usuario de Twitter se muestra sorprendido por cómo los conductores de Uber se ponen de acuerdo para “engañar” a la plataforma y su algoritmo, y así poder “activar” el modo de tarifas dinámicas, en el cual los precios suben porque no hay suficientes coches para atender la demanda generada por los usuarios:

Uber hacking

A mí (y seguro a cualquiera que viva en un país latinoamericano) no me pilló de sorpresa, porque eso es algo que ya llevan tiempo haciendo los conductores de Uber en la Ciudad de México, especialmente desde que se activó la opción de UberPOOL (donde compartes viaje y ruta con otros pasajeros). Puesto que en este tipo de viajes los conductores obtienen mucha menos ganancia que en un viaje individual, parece ser que se las ingenian de todas las formas posibles para compensar. Son tantas las historias al respecto, que uno ya no sabe si estos “métodos-hackeo” son realidad o leyenda urbana, como por ejemplo envolver el teléfono en papel aluminio para desconectarse.

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Otros planetas, tan lejos, tan cerca

Pelea de alces

Aunque es Miami donde está la oficina principal de ALMA, trabajamos para clientes por todo Estados Unidos, así que los viajes y visitas al aeropuerto se suceden con una cierta frecuencia.

Y en esas estaba yo el pasado martes a las 6am, queriendo volar a una ciudad en el estado de Illinois, cuando nos hicieron descender del avión en el que íbamos a volar por unos problemas mecánicos. De regreso a la sala de espera, ya no sé si era el desvelo por haberme levantado a las 4 de la mañana, el desconcierto de no saber si arreglarían el avión o nos haría viajar en otro, o la preocupación de no saber si llegaríamos a tiempo a presentar los materiales que habíamos preparado durante dos semanas para un posible nuevo negocio de la agencia, cuando me topé con la siguiente noticia en una de las televisiones de la sala de embarque:

Insisto en que mis condiciones físicas no eran las más idóneas, pero el vídeo me pareció alucinante, como si estuviera viendo algo proviniente de otro planeta aunque en kilómetros no estuviera tan lejos de donde me encontraba. Y comprendí un poco por qué cuando alguien de este país viaja a otras latitudes (especialmente Latinoamérica) todo le pueda parecer igualmente un tanto marciano. Porque lo somos.

Metáforas en Bogotá

Carteles de Bogotá

Hace un par de semanas fui y regresé a Bogotá para impartir una conferencia. De regreso al hotel, ya en la noche de lo que había sido otro lluvioso día, me topé con la imagen que abre este post. Me quedé atónito, sobre todo porque unas horas antes había pasado por el mismo lugar y aún estaban pegando los nuevos carteles de un nuevo programa de MTV, y tomé una fotografía pensando en lo fugaz de la vida de uno de estos anuncios sobre los que rápidamente se pegan otros nuevos todos los días.

De vuelta a la imagen, al principio pensé en algún tipo de vándalo que odiaba la publicidad, al punto de derribar todos los posters de una pared. Pero rápidamente me desmintieron:

“- Es la lluvia. Hay tantos posters pegados que cuando llueve como llovió hoy, toda la pared se derrumba.”

Y me pareció una muy bonita metáfora del ruido de todas las marcas gritando al que estamos expuestos diariamente. Y la ciudad defendiéndose (y defendiéndonos) contra ello.

Pensar en castellano cuando hablas en inglés

Desde que Mau se fue a Nueva York y yo a Miami nos escribimos con frecuencia, empezando por lo general con la simple pregunta de “¿Cómo vas?”. Porque, por lo que nos contamos uno al otro, estamos viviendo exactamente lo mismo, que es el que no tiene nada que ver hablar inglés cuando vas de visita a un país donde se habla ese idioma (aunque sea a impartir una charla) con el sumergirte completamente en un lugar donde, aunque se hable castellano (claro) el primer idioma en tu lugar de trabajo y de tus clientes es el inglés.

Así que, como les digo, uno llega a casa agotado porque el ciclo funciona más o menos así en cada reunión:
1- La conversación transcurre por tal o cual derrotero.
2- Procesas todo lo que escuchas y se te ocurre algo que aportar.
3- Pero lo piensas en castellano, así que lo traduces a inglés en tu cabeza en vez de simplemente decirlo.
4- Vas a decirlo.
5- Ah, lástima, eso que ibas a decir ya lo dijo alguien. O quizá la conversación cambió de rumbo abruptamente, y tu aportación se quedó en el limbo.

Sofía Vergara lo resume muy bien en esta escena de “Modern Family”:

Sofía Vergara en "Modern family"

Así que uno siente físicamente, durante todo este proceso, que está usando una parte de su cerebro para hablar inglés que antes se utilizaba para otra cosa (no sé muy bien qué). Y en lo que se despegan los antiguos hábitos para dejar paso a los nuevos, no vean qué cansado termina uno.

The struggle is real 🙂

La moneda y el León

Cambio monetario

Una de las cosas que más te impacta cuando vas a Chile o Colombia por primera vez es el cambio de la moneda (1 USD = 600 pesos chilenos ó 2500 pesos colombianos). Tal es así que cuando vas a liquidar la cuenta de tu hotel acabas sintiéndote Tony Montana, por la cantidad de 0s que hay a la derecha en el número que indica la cifra final que has de pagar.

Algo así me recuerda el Festival de Cannes cuando premia ideas maravillosas con 30 ó 35 Leones. Todos entendemos el panorama acrisolado e interconectado en que vivimos, y seguro esas ideas merecen algo más que “sólo” uno. Pero premiar 30 ó 35 veces la misma idea, haciendo que algún creativo (en una sola edición de festival) tenga la mitad de Leones que Washington Olivetto en toda su carrera, pareciera demeritarlas en vez de convertir los premios en una celebración de su brillantez.

Pareciera que sí, que como una moneda más, los Leones también pudieran haberse depreciado.

El miedo al ridículo

Conferencia en FITC

No es lo mismo ir de visita a un país donde has de usar el inglés como idioma, que ir de visita a dar una conferencia en inglés. Así que pueden imaginar lo nervioso que yo estaba cuando me tocó hacerlo por vez primera, junto a Ulises, en una edición que el entonces llamado Flash In The Can celebró en Hollywood en el otoño de 2007. Tan nervioso estaba que fui al baño unas siete veces en las cinco horas previas a nuestra charla.

Cuando por fin terminamos, el comentario general, aparte de lo delirante de la historia de Grupo W y lo contundente del reel de trabajos que teníamos entonces, era que qué huevos (perdonen mi francés) teníamos de haber llegado a presentar en un idioma que no era el nuestro, porque a nadie de los presentes se le hubiera ocurrido presentar en castellano en caso de que el evento se hubiera celebrado en un país de habla hispana.

Lo cual le proporcionó un bonito cierre a un viaje que incluyó vagar dos horas por las calles de Los Ángeles buscando una botella de tequila para regalar, y toparnos en el ascensor de nuestro hotel con los Kumbia Kings, A. B. Quintanilla incluido.

Por si les sirve de consejo, probablemente no seamos tan buenos como nos pensamos en un momento de euforia, pero seguro que no somos tan malos como nos pensamos en los momentos más complicados. Así que eso del miedo al ridículo es una tontería.

Cosas que podemos aprender de la publicidad de Colombia

Nota previa: El texto a continuación es el típico a partir del cual alguien puede sentirse tentado a hablar de lo malos que son los anuncios truchos, la agencia rival o cualquiera de esos motivos con los que alguien suele criticar o quejarse cuando no gana premios en un festival publicitario. Si es el caso, por favor ahorra tecla para algo más productivo. Este post es simplemente la mirada externa de un extranjero sobre lo que vió de la industria publicitaria de un país.

Jurado Festival El Dorado 2014

Pasé unos días en Bogotá (Colombia), como parte del jurado del Festival El Dorado, que desde hace tres años se encarga de premiar lo mejor de la publicidad del país. Y antes de meterme en otros vericuetos, un par de minutos para el momento nostálgico por el buen rato y los aprendizajes obtenidos por convivir durante tres días con el resto de integrantes del jurado, todos agradablemente sorprendidos por la precisión suiza con la que funciona el evento completo (votaciones, conferencias y entregas de premios y demás eventos sociales).

La historia del Festival es una muy hermosa en la que una familia sale adelante trabajando muchísimo, porque es con mucho trabajo como uno consigue que todo funcione a la perfección sin un solo error. Perdonad que insista tanto en el detalle, pero uno no está acostumbrado a que todo funcione como un reloj. Pareciera una obviedad, pero El Dorado es un festival con mucha luz. Una muy bonita. Ojalá que brille muchos años.

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¡Hola Desachate!

Logo Desachate Cero

Involuntariamente le debo mucho a Uruguay, por todo lo que aprendí de Manolo Techera y Quique Codesido mientras estuve en JWT México, además de todos los proyectos que hicimos junto con Varo Susena y su compañía MDI.

Así que con esos antecedentes, me dio mucha alegría que me invitaran a dar una charla en la vigésimoquinta edición de uno de los festivales de publicidad con mejor fama entre los que hablamos castellano: el Desachate.

El Desachate de 2014 quiere rescatar el espíritu con el que nació veinticinco años atrás, incluyendo la particularidad de celebrarse en Piriápolis, el lugar de la edición original, y entre muchas otras actividades y ceremonias cuenta con conferencias de personajes tan conocidos como Leandro Raposo, Humberto Polar o Nico Pimentel, entre otros, así que si estás leyendo esto desde Uruguay, Argentina o Paraguay, quizá merezca la pena que hagas el viaje para estar allí los días 4, 5 y 6 de Abril. Parece que va a estar bien la cosa.

¿Ta? ¡Ta!

De una vez que me eligieron para ir de jurado a Cannes

Cannes en Google Maps

Estaba yo el viernes escribiendo unas cosas cuando me llegó este correo del periódico Reforma, por el que no he parado de recibir felicitaciones desde entonces…

Invitación Jurado Cannes 2014

Muchos mensajes son de amigos, a otros no los conozco, pero igualmente se agradece. Y pasa lo de siempre, que gente de la que no te lo esperas, te escribe, y gente que esperas que te escriba, no lo hace.

Pero bueno, más allá de eso o del “ego” o del “prestigio” o la emoción que me provoca el poder vivir esta experiencia, lo que realmente me parece importante del asunto es el trasfondo que la invitación tiene por ser yo de nacionalidad española y no mexicana.

No quiero ponerme romántico, pero en Diciembre cumplí ocho años viviendo en México, y dentro de un mes cumplo tres años viviendo en DF, y a la hora de hacer balance y mirar un poco hacia atrás no puedo desligarme del hecho de que México me ha dado mucho, y no hablo sólo profesionalmente.

Por eso, a veces uno duda si estará dando de regreso al menos una parte de lo recibido. Así que supongo que representar a México implica que sí, que algo habré dejado. Y eso es lo que me tiene tan contento.

Así que gracias a todos por las felicitaciones, pero sobre todo, gracias México 🙂

Cosas de viajes

Gato con interés

Ya saben que cuando viajo, quizá por aquello del trabajo, termino fijándome en cosas como el hecho de si transportamos o no muchos cables, si de repente aparecen cosas en los aviones que antes no estaban, o en si tanta tecnología no obliga a crear unas nuevas normas de comportamiento en público para con los demás.

Así que, con esa especie de deformación profesional presente, aproveché mi reciente viaje a España (con motivo de las fiestas de Navidad) para incrementar mi colección de observaciones. Pido de antemano una disculpa por si tal o cual cosa hace mucho que ya existe; ya no viajo tanto como antes, y puede que lo que a mí me parezca novedad resulte no serlo tanto. Dicho lo cual, here i go:
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