Desparramado e interactivo, capítulo 22

Después de algún tiempo sin escribir para ellos, y gracias al contacto de Luis Alberto, he tenido la oportunidad de volver a colaborar con una mis revistas favoritas, Interactiva Digital. Mi primer texto de esta nueva etapa va dedicado a todos aquellos compatriotas en España que quieren viajar a “hacer las Américas” en el mundo de la publicidad… 🙂

Portada Interactiva Digital Noviembre 2013

Los emigrantes que venían del futuro
Como un día me fui a México sin pensar en plazos ni billetes de vuelta resulta que ya estoy a punto de cumplir ocho años viviendo aquí, en un país me ha tratado muy bien, por lo que cada vez que familia o amigos me preguntan que cuándo regreso me quedo sin respuesta porque ni siquiera soy capaz de procesar la pregunta.

Comienzo contándoles esto, cuidadosamente y con mucho respeto, porque vivo en medio de una suerte de diluvio universal de correos electrónicos procedentes de España. De amigos, amigos de amigos o, directamente, desconocidos, y donde la pregunta más reiterada es la de cuánto dinero se puede ganar trabajando en la publicidad de México. Y me chirría la pregunta.

Me chirría porque pareciera que nadie quiere agarrar una liana sin haber soltado la anterior. Y me llama la atención porque, aun entendiendo las necesidades personales o familiares de cada cual, creo que no es la actitud con la que enfocar la oportunidad que es en este momento salir de España para venir aquí.

Un aspecto fundamental entre las publicidades de España y México es que hace diez años en España todos pensábamos que este momento presente de 2013 sería de otra forma. Como Ridley Scott en Blade Runner hablando de coches voladores en 2019, el futuro de la publicidad siempre era mejor imaginado que como luego resultó ser cuando llegamos a él, por la coyuntura económica que lo rodea y por nuestros propios errores. Y eso genera una decepción que, siento, nunca se podría producir en México por la simple razón de que, siendo este país la encarnación del día-a-día continuo, nunca nadie se puso a imaginar cómo habría de ser el futuro de la industria. Así que el día en que el futuro llegó, por ejemplo en 2013, se asumió esa llegada como una contingencia más con la que trabajar igual que cada uno de los días anteriores: sin expectativa no hay decepción.

Y de repente ve uno a México lleno de emigrantes de la publicidad española que no se dan cuenta de la oportunidad que tienen de ser, no unos emigrantes que llegaron del otro lado del océano, sino emigrantes que vinieron directamente del futuro. Del futuro que queríamos y que resultó no ser, porque la cagamos en algún punto del camino.

Y me pregunto ¿por qué no tomar la oportunidad de enseñar cómo debiera ser ese futuro a un montón de chicos y talento joven que nunca pensaron en el futuro porque sus maestros estaban demasiado ocupados resolviendo el presente?

El futuro que queríamos para la publicidad aún puede darse en otros lugares. Aquí en México, por ejemplo. Y para la construcción de ese futuro cualquier persona que llegue del mismo puede ser protagonista porque ya conoce los errores que no ha de volver a cometer. Pero para ello esas personas necesitan irse sin mirar atrás, sin plazos ni billete de regreso. Si se van, no lo hagan por una cantidad determinada de dinero, sino por la idea de ayudar a construir el futuro de la publicidad del lugar en que aterricen.

Y verán qué bien les va entonces con lo del dinero.

Published by

Daniel Granatta

Buscador de luz. Waiting for the robot takeover. I rewire people.

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