Destrucción Creadora: Del Ludismo y los taxistas hasta la raza humana

Las repercusiones económicas de la innovación.

Corre el año 1811, en la víspera de la Revolución Industrial, en el sur de la región de Nottinghamshire en Inglaterra, la élite de los artesanos especializados en telas ven sus comunidades amenazas por una combinación de maquinas y nuevas prácticas impuestas por la nueva clase de “manufactureros”, promoviendo de manera agresiva el avance de la revolución Industrial, el sistema de fábricas, con sus telares industriales a vapor, van de manera lenta pero segura remplazando la mano de obra con altamente su lucrativo modelo de producción semi-automatizada.

¿Su reacción? Disturbios y la destrucción organizada de la maquinaria en las fábricas que a su parecer es la responsable de la disminución en su calidad de vida. Este grupo de tejedores de algodón e hilanderos, que más tarde conoceríamos como los “luditas” en los archivos de la historia, estaban convencidos que al exterminar las máquinas en las fábricas podían “des-inventar” la tecnología que estaba robando sus puestos de trabajo.

Granaderos a un lado de un auto Uber, destrozado por taxistas June 25, 2015 Paris, Francia.


Ahora corre el año 2015, nuestra historia ocurre en múltiples epicentros, todos ellos: mega-urbes, ciudades altamente pobladas como Paris, Ciudad de México o Rio de Janeiro, habitadas en su mayoría por gente de clase media dependiente de los medios de transporte para llevar a cabo su vida cotidiana. Un grupo de taxistas estaciona sus vehículos en largas filas evitando el transito en las principales carreteras y enfrente de oficinas gubernamentales en señal de protesta por la “ineptitud” del gobierno para frenar el avance de las empresas de transporte privado, en específico: Uber. Al ver que las autoridades serán incapaces de ayudarlos deciden tomar la justicia con sus propias manos.

¿Su reacción? Disturbios y la destrucción organizada de los automóviles asociados a la empresa “on-demand” que a su parecer es la responsable de la disminución en su calidad de vida. Los dispositivos móviles y la omnipresente conexión a internet han transformando el mundo como hoy lo conocemos.

La historia es cíclica, nuevos protagonistas y antagonistas son introducidos con frecuencia, pero son las mismas condiciones del ser humano que prevalecen a través del tiempo.


Los observadores con poca agudeza argumentan que el cambio tecnológico es libre de dolor, la realidad es que mientras las disrupciones y los desplazamientos tecnológicos ocurren, hay personas que SÍ pierden sus trabajos, particularmente en industrias que resisten  a los macro-cambios en vez de adaptarse proactivamente a las nuevas condiciones. Lo anterior es descrito en la teoría de “Destrucción Creadora” (Creative Destruction) del economista Joseph Shumpeter, bautizado por algunos como el padre de la economía de la innovación, estas historias lejanas a lo que consideraríamos un final feliz, ejemplifican históricamente el “hecho esencial del capitalismo”. En el futuro vamos a ver este patrón reproducirse de manera constante, en múltiples industrias hasta que el factor humano sea removido de la ecuación.

Ya hemos escuchado los miedos desde rockstars tecnológicos hasta aclamados físicos teóricos sobre los peligros que la Inteligencia Artificial representa para la raza humana, la reacción de los periodistas no se hace esperar e inmediatamente asumen un futuro robo-beligerante donde es muy fácil trazar paralelos con el mundo de la ciencia ficción como el Terminator de James Cameron, cuando proyectos como los de Boston Dynamics son añadida a la mezcla, el futuro donde Skynet gobierna, de pronto parece estar a la vuelta de la esquina. Por otro lado, personalmente gusta mantener una mirada positiva en esa arista del tema, creo que antes de llegar a un conflicto armado contra las máquinas es muy probable que enfrentemos un gran dilema económico.


El año que ahora corre es 2045, el calentamiento global es un problema del pasado, la inteligencia artificial apoyada en asistentes robóticos ha encontrado la manera de recolectar energía solar suficiente para que todo el planeta funcione a partir de ella, los robots han remplazado la mano de obra, sin cometer errores, sin supervisión del ser humano esta fuerza “24/7” ha hecho que sea posible acabar con el hambre y ahora es posible alimentar a la población mundial. Bajo estas circunstancias, los seres humanos se encuentran plagados de preguntas: ¿Qué rol jugamos en este futuro utópico? ¿Hacia donde evolucionamos laboralmente mientras los robots han tomado silenciosamente nuestros trabajos? En este futuro distópico los “Uberitas” ahora son también parte  de las arcas de la historia, la última protesta en la industria del transporte fue protagonizada por los conductores en automóviles de Uber, sindicalizados y descontentos por el repentino reemplazo de sus manos por vehículos autónomos. Los pilotos aéreos y conductores de trenes sólo parpadearon antes de que ellos también fueran despojados de sus actividades he incluidos en el mismo capitulo de la historia.

Este no es un futuro lejano, la completa automatización transformará todas las actividades, desde el trabajo manual hasta el pensamiento abstracto. Este dilema mal retratado en las películas de Hollywood ha sido material para los libros de ciencia ficción por más de 50 años, pero cuando he emprendido en busca de respuestas o planteamientos similares en los más reconocidos economistas, me di cuenta que no hay mucho de donde escoger respecto al tema.


Lo que me mantiene despierto por las noches es pensar en los motivadores detrás de estos cambios tecnológicos. Todos ellos son en gran parte patrocinados por grandes corporaciones, son emprendidos en la búsqueda de maneras más baratas y confiables para producir bienes y servicios. Con el paso del tiempo y mientras mejora a pasos agigantados la inteligencia artificial tomará muchos más trabajos que los de un cajero de banco, un taxista o un agente de viajes.

El primer paso ya se ha dado, los procesos digitales están creando nuevos procesos que nos permiten hacer mucho más con mucha menos gente, volviendo literalmente obsoletos a los humanos semi-calificados a un ritmo que las organizaciones simplemente no pueden seguir. Lo más interesante: recordemos quienes son los dueños de esta inteligencia? La gente más adinerada, los que pertenecen a el 1% por supuesto, mientras esto sucede, el capital se volverá aun más polarizado desvaneciendo la clase media y convirtiendo a los ricos en MEGA-RICOS, la gente bajo el umbral de pobreza no tendrá ni la menor oportunidad. Incluso puedo imaginar un futuro todavía más sombrío en el que la gente que no ha acumulado capital (la mayoría de nosotros) nos volveremos totalmente irrelevantes por que junto con los trabajos nuestro poder de compra ha desaparecido.

En otras palabras, no tenemos trabajo con el cual obtener dinero → no tenemos dinero para consumir → no jugamos ningún rol activo en una sociedad de capitalismo moderno.

Los luditas del pasado y el presente no son anti-tecnológicos en lo abstracto — la verdadera lucha que sostienen es en contra de la reestructuración social a sus expensas. ¿Qué pasará cuando el porcentaje más alto de la población se convierta en luditas o “incumbents”, cuando todas estas innovaciones y cambios sociales sean realizados a las expensas de todos los que no son parte del 1%? ¿El dinero seguirá siendo relevante para ese entonces? ¿Sin trabajos, sin recursos, quién jugará el papel de consumidor? ¿Será que el 1% tendrá “tiempo” para vivir y todos los demás no? La verdad es que no lo sé, no me lo imagino, simplemente me parece un futuro curioso. Alguien debería estar haciendo estas preguntas por que estoy seguro que James Cameron no tiene planes de realizar una película que retrate las repercusiones económicas de la innovación en los próximos años.

Con su creación las nuevas tecnologías vuelven obsoletas a las habilidades y maquinas actuales. Será divertido cuando nosotros seamos esas máquinas y nuestras habilidades se vuelvan obsoletas.

🙂


– Este artículo fue originalmente escrito en Inglés, y lo puedes encontrar aquí.
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Mau Ruiz

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One thought on “Destrucción Creadora: Del Ludismo y los taxistas hasta la raza humana”

  1. Interesante artículo y planteamiento.
    Ese 1% de la población mas rica aprovechara la tecnología para automatizar sus empresas, despidiendo a los humanos y sustituyéndolos por maquinas. El problema vendrá cuando nadie trabaje ni tenga dinero para consumir los productos que estas mismas empresas fabricarán. Para ellos sobrarán humanos, y no se que pasará en el futuro a corto plazo pero no va a ser nada bueno para el restante 99%.

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