El Cascanueces y los cascanueces

Nunca le había prestado especial atención a la obra de Tchaikovsky “El Cascanueces”, narrada como ballet, más allá de conocer la historia que se narra en sus dos actos, cuya sinopsis más o menos resumida consiste en lo siguiente:

Primer acto

Se celebra la Navidad en casa de la familia Stahlbaum, que tiene dos hijos: Clara (la protagonista) y Fritz (su hermano) Mientras preparan la cena de Navidad, llega el padrino de ella, Drosselmeyer, con regalos para todos, excepto para Clara, la cual se entristece mucho antes de acercarse a su padrino y susurrarle algo al oído. El padrino entonces le regala un Cascanueces, con la forma de un soldado, aunque el hermano de Clara, envidioso, lo rompe.

Antes de que la familia se vaya a dormir, el padrino de Clara arregla el Cascanueces. Clara se despierta en mitad de la noche y descubre que a las doce los ratones se multiplican e invaden su casa, comandados por el Rey de los Ratones. El Cascanueces, entonces, cobra vida, y con la ayuda de Clara termina con la vida del líder enemigo (mientras el resto de ratones huye de la casa), para posteriormente convertirse en un Príncipe, con el que Clara viaja a un mundo donde copos de nieve y hadas bailan para darles la bienvenida.

Segundo acto

Clara y el Príncipe llegan al Reino de los Dulces, donde el Hada de Azúcar, su Caballero y otros dulces bailan para ellos, en una sucesión de varias danzas, Española, Árabe, China, Rusa o Vals de las Flores, entre otras (no siempre en el mismo orden), hasta que al final Clara despierta de su sueño bajo el árbol de Navidad (iluminando la sala de la casa donde tiene lugar la batalla contra los ratones) con el Cascanueces en sus brazos y feliz por las aventuras vividas en su sueño.

Rascando un poco, me entero de que Tchaikovsky le puso música a la adaptación que el padre de Alejandro Dumas hizo del cuento “El Cascanueces y el Rey de los Ratones” de Ernst Theodor Amadeus Hoffmann, y que el final de la obra varía dependiendo de la versión, ya que en ocasiones termina con Clara y el Príncipe casados y viviendo en el mundo de fantasía, y en otro el Príncipe que emerge del Cascanueces resulta ser el sobrino de Drosselmeyer, y trabaja en la juguetería que éste posee y de la que sacó el Cascanueces que le regala a Clara. Sea como sea y termine como termine, el caso es que “El Cascanueces” es una de las obras de ballet más populares, especialmente en Navidad por aquello de la época del año en que está ambientado el relato.

Será por eso que paseando por Zamora (España), en Navidad, encontré en un pequeño bazar esta maravillosa caja de música con el ballet de “El Cascanueces” como tema principal:

Nutcracker Ballet - Ballet El Cascanueces

Incluyendo en sus tres escenarios varias composiciones tanto del primer como del segundo acto, así como a varios de los personajes (el padrino Drosselmeyer y el Rey de los Ratones, el Hada de Azúcar y su Caballero, Clara y el Príncipe), la caja de música representa la obra de esta forma:

Y, finalmente, no tan interesante por utilidad pero sí por pintoresco, es el hecho de que haya devoción tal hacia los cascanueces que incluso exista una serie de sellos publicados por el Servicio Postal de los Estados Unidos (USPS) con los cascanueces como temática, o secciones de museos completas dedicadas a las diversas versiones y variaciones que existen, las cuales, al ser este tipo de producto casi una artesanía no son nada baratas en lo que a precio se refiere.

Y es que cuando hasta los ingresos jugueteros europeos se resienten porque la crisis económica en los Estados Unidos provoca que se compre sólo la mitad de cascanueces que en años anteriores, uno piensa que hay que ver cuánta actividad, información y economía se generan a cuenta de un juguete vestido de soldado.

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