El cubano que escuchaba Nine Inch Nails

Allá por 2009 (y en mi opinión) Trent Reznor era el mejor director creativo del mundo, al menos en lo que se refiere a cómo una marca (su grupo Nine Inch Nails) interactúa con sus seguidores. Cada actividad que lanzaba reinventaba esta relación, utilizando para ello cualquier tipo de tecnología (por muy específica o desconocida que fuera), que era investigada, instalada y destripada por todos nosotros, ansiosos de poder convivir más de cerca con el ídolo.

Descargas de un disco de NIN

Ese era el contexto en el que el artista lanzó un plug-in para Google Earth llamado “The Slip Download Map”, que permitía visualizar (como pueden ver en la imagen que hay sobre este párrafo de texto) desde dónde y cuántas veces se había descargado en todo el mundo aquel disco (que inicialmente vivía únicamente en formato digital y gratuito en el sitio de la banda).

De entre todo lo obvio (descargas en Estados Unidos o Europa) sobresalía para mí un dato ciertamente increíble: una solitaria descarga del disco desde La Habana (Cuba).

Si recuerdan, conectarse a Internet en Cuba era un acto ciertamente heroico, por aquello de las múltiples restricciones que existían para ello, tildando casi de “clandestino” el uso de la red en la isla, así que pensé mucho en ese solitario fan cubano de Nine Inch Nails (fan al punto de jugarse el pellejo, caray) el día que vi por vez primera ese maravilloso documental llamado “Searching for Sugar Man”, en el cual se narra la increíble historia de Rodríguez, un cantautor desconocido y fracasado en el lugar donde supuestamente debía triunfar, sin llegar nunca a saber que era exitoso e idolatrado en un lugar aislado como la Sudáfrica represora del “Apartheid” y P. W. Botha.

Y digo aislado porque nada entraba y nada salía del país, una especie de nación paria entre todas las naciones del planeta en vista de cómo trataba los derechos humanos, siendo el primero de los discos del tal Rodríguez una chispa inicial, que sirvió para que todos aquellos que querían protestar contra el sistema sintieran que tenían una nueva (y buena) forma de hacerlo.

Así que, insisto, pensé mucho en aquel cubano fan de Nine Inch Nails y me pregunté si alguna vez una historia como la de Rodríguez podría volver a suceder. La de un tipo que se vuelve más famoso que los Rolling Stones pero que nunca lo supo porque nadie sabía nada de lo que pasaba en un lugar aislado a miles de kilómetros de allí. En un mundo como el actual donde hasta en un sitio donde conectarse a Internet es clandestino alguien lo consigue.

O sea, que es prácticamente imposible aislar a una población. Y no es que esté mal, no me malinterpreten, viva la hiperconectividad… aunque probablemente ello genere que dejen de existir historias tan hermosas. Qué mal.

O qué bien, porque ¡pobre Rodríguez!

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Daniel Granatta

Waiting for the robot takeover. I rewire people. I run a VR company.

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