El publicista consumista

Fin de semana con anécdota, porque fregando los platos en mi casa organicé un lío de padre y muy señor mío, y al final había agua procedente del grifo por toda la cocina. “No pasa nada”, pensé, porque hace un par de semanas compré unos rollos de papel de cocina SÚPER-ABSORBENTE, de una marca para la que trabajaba en mi anterior agencia y para la que pude hacer un par de campañas resaltando el principal atributo del producto: su exagerada capacidad de absorción.

O eso pensaba yo, porque cuando comencé a secar… aquello no secaba nada, así que no pude sino pensar en hacerme una más de las imágenes del famoso meme de la chica triste:

Algunas conclusiones muy obvias de este momento-chiste:
1.- A veces los publicistas hablamos de los usuarios como “el target”. Como si nosotros no lo fuéramos. Como si nosotros no tuviéramos que secar también una cocina llena de agua.
2.- La publicidad es de pésima calidad en muchas ocasiones, sí. Pero no siempre el problema es de los creativos, sino también de que, en un gran porcentaje de esas ocasiones, a la publicidad se le pide que subsane los defectos con los que nacen y se lanzan al mercado productos aburridos, malos o que, por ejemplo, no absorben líquido tanto como dicen.
3.- El Karma. El Karma. El Karma siempre te las hace pagar.

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Daniel Granatta

Waiting for the robot takeover. I rewire people.

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